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369. JOSE MARíA BERANGER Y RUIZ DE APODACA. Gaditano y ministro de Marina

25 10 2010

Beranger_1José María de Beránger y Ruiz de Apodaca nació en Cádiz el 24 de junio de 1824.

Nieto del conde del Venadito. Ingresó en la Marina con trece años y a esa edad fue enviado a los barcos de las Antillas, donde permaneció durante diez años. De regreso a la península le fue concedido el mando de varios buques, destacando por su pericia y conocimientos marineros.

En 1858 ascendió a capitán de fragata y se le concedió el mando de la Villa de Bilbao, sin duda el mejor buque de la Armada en ese momento. Durante tres años Beránger estuvo navegando por los mares de Europa y América. Sus conocimientos técnicos motivaron su envío a Inglaterra, para estudiar la construcción naval de los buques de guerra británicos. Durante esa época, Beránger entabla amistad con Prim y colabora eficazmente en la revolución de Cádiz para derrocar a Isabel II.

El triunfo de la revolución hace que Beránger entre de lleno en la política. Fue seis veces diputado a Cortes, otras tantas senador y ocupó en numerosas ocasiones la cartera de Marina.

Beránger comenzó siendo un fogoso liberal para pasar después a posturas conservadoras. Esta evolución le permitió ser ministro de Marina con Prim, con el general Serrano, con la Primera República, con Sagasta y con Cánovas del Castillo. En Cádiz presidió durante años el partido constitucionalista junto a Cayetano del Toro.

Algunos intervalos en su vida política le permitieron ser capitán general del Departamento de Cádiz y comandante del Apostadero y Escuadra de La Habana, donde hizo frente a los primeros intentos separatistas.

Cuando falleció, en 1907, Diario de Cádiz señalaba que “Beránger era de loas pocas figuras de legendario relieve que quedaban en España”.



366. PARTES TELEGRÁFICOS DE 1811. La crónica del asedio francés.

14 10 2010

Desde el mes de julio de 1811, los periódicos gaditanos “El Redactor General” y “El Conciso” publicaron diariamente un resumen de las observaciones de los vigías militares que, con la ayuda del telégrafo óptico, vigilaban la Bahía de Cádiz desde 1805. Durante el asedio francés, sólo funcionaba una línea telegráfica entre Cádiz y San Fernando con una ampliación de sus puestos de vigilancia desde el castillo de Sancti-Petri hasta el Arsenal de la Carraca.

GENTECADIZ 1TelegrafoLa maquinaria del telégrafo óptico en la Bahía de Cádiz. Presentamos más partes telegráficos de 1811 en los que se detallaban algunos aspectos de este asedio que los franceses realizaron a la Isla de León (actual San Fernando) y a Cádiz:

Día 15 [de agosto de 1811].- Desde las doce de ayer a las de hoy.- Han cesado en ambas líneas los trabajos [de fortificación].- Fort Luis [en Puerto Real] ha hecho fuego a un barco nuestro, y el castillo de Santa Catalina [en el Puerto de Santa María] a tres cañoneras.- Los pinares de Chiclana arden por varias partes.- Del Puerto a Puerto-Real y después a Chiclana han pasado quince carros cubiertos; de Puerto-Real al Puerto noventa acémilas cargadas, y dos carros cubiertos, y del Puerto a Puerto-Real cuarenta acémilas cargadas.”

Día 22 [de agosto de 1811].- Desde las doce de ayer a las de hoy.- Continúan los trabajos.- A la espalda de la casa del Coto [en Chiclana] está ardiendo el pinar.- Ayer tarde, desde las dos hasta las tres y media, estuvieron batiendo con bastante actividad todas las lanchas nuestras de los apostaderos de la punta de la Cantera [actual Fadricas] y Carraca, a las cañoneras enemigas que estaban varadas en Puerto-Real y nuestras baterías del Arsenal [de la Carraca] a todas las enemigas de aquel frente, contestando ellos con las suyas.”

Día 17 [de septiembre de 1811].- Desde las doce de ayer a las de hoy.- Siguen los mismos trabajos en ambas líneas. Ha habido algún fuego en ellas, y paso de carros y acémilas en la enemiga, sin cosa notable.- Cruzan frente de Rota dos cañoneras españolas. Se ha perdido sobre las piedras del castillo de San Sebastián un bergantín-polacra.”

Día 24 [de septiembre de 1811].- Desde las doce de ayer a las de hoy.- Continúan los mismos trabajos en ambas líneas. El castillo de Santa Catalina del Puerto ha hecho fuego a un barco de la expedición, que salió ayer tarde, la que regresó a la noche, hallándose la tropa de esta acampada junto a la iglesia de San José, como también parte de la columna de cazadores y batallón de Carmona, que ha venido de la Isla [actual san Fernando].- Cerca de veinte infantes con dos piezas de artillería, varios carros y bagajes con equipajes han pasado de Chiclana al Puerto de Santa María.”

Día 4 [de octubre de 1811].- Desde las doce de ayer a las de hoy.- Continúan los trabajos en ambas líneas; en la enemiga ha habido algún tránsito de acémilas y carros.- La batería de San Genís [en San Fernando] hizo fuego a la casa del Coto [en Chiclana]; el castillo de Santa Catalina del Puerto, a una fragata mercante inglesa que salía y a otra americana que entraba y fue llevada por la corriente bien cerca del expresado fuerte, saliendo a darle auxilio once botes ingleses que la remolcaron a Bahía.”

Día 3 [de noviembre de 1811].- Desde las doce de ayer a las de hoy.- Continúan los enemigos en la reparación de las cañoneras de Puerto-Real y en la batería del arrecife de Chiclana.- Una corbeta bombardera inglesa y veintiuna cañoneras de dicha nación hicieron fuego a un místico mercante varado junto al castillo de Santa Catalina del Puerto correspondiendo éste al fuego; y en la acción se voló la popa de una cañonera, que después se fue a pique y, aunque algunos botes se dirigieron a recoger la tripulación, no pudieron efectuarlo a causa de la mucha metralla que tiraba el enemigo.”

GENTECADIZ 3 Codigo

El código del telégrafo óptico utilizaba 24 señales, que podría ser alfabética o numérica.

Como se aprecia en estos partes, los partes telegráficos, con la autorización del gobernador militar de Cádiz, presentaban en la prensa gaditana una información muy exhaustiva: sobre los trabajos de construcción de defensas en ambas líneas; sobre los fuegos de artillería y otros combates entre la línea francesa y la española; sobre los desplazamientos de personas y mercancías; y finalmente sobre los movimientos de buques y lanchas en la Bahía de Cádiz. En conjunto, una crónica diaria de los que ocurrió en este episodio gaditano de la Guerra de la Independencia.

(Texto: Carlos Sánchez Ruiz)



340. FRANCISCO FLORES ARENAS. Director de La Moda

13 09 2010

Militar, ingeniero, catedrático de Medicina y periodista. Francisco Flores Arenas fue director de la famosa revista La Moda, una publicación muy del gusto de la sociedad gaditana de la segunda mitad del siglo XIX.

Flores nació en Cádiz el 4 de septiembre de 1801. Ingresa, con dieciséis años, como cadete en el regimiento de zapadores minadores. Poco después pasa al cuerpo de Ingenieros, saliendo teniente en 1823. Según una biografía realizada por Enrique Moresco, Flores Arenas fue hecho prisionero por la escuadra francesa que bloqueaba el puerto de Cádiz en 1823 cuando se dirigía a nuestra ciudad para prestar sus servicios. Al año siguiente decide pedir el retiro y comenzar a estudiar la carrera de Medicina.

Su paso por la Facultad fue brillantísimo, obteniendo sobresaliente en todas las asignaturas y consiguiendo el premio anual al alumno más destacado.

En 1837, Flores Arenas gana por oposición la cátedra de Terapéutica, Materia Médica, Arte de Recetar y Elementos de Química. Posteriormente obtuvo la cátedra de Fisiología e Higiene privada.

Facultad

La vieja Facultad de Medicina de Cádiz, en la plaza de Fragela.

Desde 1871 hasta su fallecimiento fue decano de la Facultad de Medicina.

En el campo literario, Flores Arenas escribió numerosas obras, destacando la novela `La Alameda del Perejil’ y la comedia `Coquetismo y presunción’, que fue estrenada con éxito en Madrid.

Fue fundador y presidente de la Asociación de Cervantistas de Cádiz y miembro de diversas entidades culturales y literarias de nuestra ciudad.

Desde las páginas de La Moda, Francisco Flores mantuvo numerosas polémicas, destacando por su oposición al Carnaval y a la fiesta de los toros. Falleció el 28 de octubre de 1877.



303. EL REY ALFONSO XII. Soldado en Cádiz

5 07 2010

Alfonso_1La visita de la Reina Isabel II a Cádiz, en 1862, estuvo rodeada de singular entusiasmo popular. Las tropas españolas regresaban victoriosas de África y la Reina dispuso que el Príncipe de Asturias ingresara como soldado durante esta visita.

El que más tarde sería Alfonso XII apenas contaba con cinco años de edad. El Regimiento elegido fue el Inmemorial del Rey y el lugar el cuartel de Santa Elena, junto a las Puertas de Tierra.

El fundador de Diario de Cádiz , Federico Joly Velasco, pidió al periodista Eduardo Gautier, presente en aquella ocasión, que relatara para los lectores de su periódico algunas anécdotas del célebre acontecimiento. El príncipe Alfonso llegó al cuartel acompañado de su padre, el Rey consorte Francisco de Asís y duque de Cádiz, y vistiendo su uniforme reglamentario. Cientos de personas presenciaban la ceremonia desde unas gradas instaladas al efecto. Alfonso de Borbón se dirigió a una mesa instalada en el centro del cuartel para firmar su filiación, en presencia de su padre y del jefe del Gobierno, O’Donnell. Ya soldado, el futuro Rey de España fue conducido por su padre hasta las filas de su regimiento para que desfilara con sus compañeros. Finalizado el desfile, el joven Príncipe de Asturias acudió a comer el rancho junto al comedor de la tropa, aunque su bandeja era de plata y con las iniciales P.A. grabadas debajo de una corona. Por último, el joven príncipe subió a los dormitorios de los soldados para ver el catre que le correspondía y que tenía un retrato suyo en la cabecera.

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El antiguo Cuartel de Santa Elena, en las Puertas de Tierra

Al día siguiente, el futuro Alfonso XII recibió en la Aduana a los oficiales de su compañía, que le entregaron las correspondientes insignias.

(texto: José María Otero)



299. EDIFICIO DE LA ADUANA.

1 07 2010

La Aduana parece estar condenada a no encontrar su ubicación definitiva. Antes ocupaba el Palacio Provincial, hasta que tuvo que dejar sitio a las dependencias de la Diputación. Ahora, será una reforma urbanística la que la obligue a salir de una sede que se hizo expresamente para ella. El plan de reforma de la plaza de Sevilla, la mayor operación urbanística en el casco antiguo y ya en ejecución por la reestructuración de los terrenos ferroviarios, se llevará por delante edificios como la Comandancia Marítima o la Casa del Mar para darán paso a nuevas edificaciones que cobijarán a las sedes de la administración, viviendas de renta libre, oficinas privadas, locales de ocio, tiendas y un hotel de lujo. La zona se transformará en un auténtico foco económico de la ciudad, a medio camino entre un centro histórico en plena recuperación y unos terrenos, los ociosos de Astilleros, llamados a convertirse en la principal oferta comercial de la ciudad.  El edificio de Aduana ha celebrado no hace mucho sus bodas de oro, y el realojo de las dependencias aún está por definir.

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Vista actual del edificio de Aduana.

El 27 de junio de 1954 se anunció la subasta para la construcción del edificio de Aduana en los terrenos junto a la estación de ferrocarril. La Dirección General de Aduana pagó a Renfe 600.000 pesetas por el terreno existente a lo largo de la Cuesta de las Calesas, entre la muralla, el foso y los solares colindantes.Pero el ensanche de la cuesta redujo el solar en tales proporciones que hizo imposible su utilización, por lo que fue revendido.Finalmente el edificio fue levantado en un jardín existente frente a la estación férrea, también propiedad de Renfe, que permutó a Aduana un terreno por el otro.

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Proyecto original, publicado el 11 de julio de 1954 en DIARIO DE CÁDIZ.

Según criticaba DIARIO DE CÁDIZ en su edición del 11 de julio de 1954, “es una lástima que este edificio, que sin duda ha de hermosear aquellos lugares, imposibilite que la estación pueda hacer una gran fachada de cara a los muelles y que se estableciera la unión más corta, directa por ferrocarril, de ésta con la que en un futuro próximo será la Estación Marítima, cuando del muelle Alfonso XIII desaparezca la Zona Franca por sus traslado al emplazamiento definitivo”. El proyecto original del edificio de Aduana lo realizó el arquitecto del Ministerio de Hacienda afecto a la Dirección General de Aduanas, Manuel Ródenas López, y el plazo fijado para la construcción fue de tres años. El presupuesto de la obra ascendió a 7.363.000 pesetas, invirtiéndose durante el primer año 850.000 pesetas. Según recogía el proyecto original, el edificio constaba de tres plantas. La primera estaba destinada a los almacenes; la segunda, a oficinas en general y un pabellón vivienda para el administrador. En la tercera planta estaban las viviendas del segundo jefe, del alcalde de la Aduana y del conserje. El primer nivel disponía de un amplio patio de 20 por 17 metros, donde estaban ubicados los despachos del administrador, secretaria y del segundo, con un salón para reuniones de los agentes de Aduana.



297. RAFAEL MENACHO TUTLLÓ. “Viva la Patria, Menacho”

29 06 2010

Menacho_1En Extremadura es habitual exclamar: “Viva la Patria, Menacho”, para indicar que se está dispuesto a defender algo a toda costa. Hace referencia a la contestación que dio el gaditano general Menacho a las tropas francesas que le intimaban a rendir Badajoz durante la Guerra de la Independencia.

Rafael Menacho Tutlló nació en Cádiz el 22 de mayo de 1766. Ingresó en el Ejército y participó en numerosos combates. Peleó contra los moros, contra los portugueses en la llamada Guerra de las Naranjas, y contra los ingleses en uno de los intentos de recuperar Gibraltar.

Cuando llegó la Guerra de la Independencia, el gaditano Menacho participó brillantemente en la batalla de Bailén, teniendo a su cargo la vanguardia de la división del general Peña y siendo el primero en abrir fuego. Por su valerosa actuación fue ascendido a coronel. Después de numerosas acciones, Menacho acude a defender Badajoz frente a unas tropas infinitamente superiores. El bravo gaditano, cuando queda sin munición, llega a desempedrar las calles de la ciudad para lanzar adoquines a los franceses. El mariscal Soult remite entonces una carta a Menacho quejándose del empleo de las piedras “por no ser conforme a la cortesía militar”. El soldado gaditano contesta que no pueden hablar de cortesía y reglas militares quienes han secuestrado al Rey y engañado al pueblo español, y finaliza con la famosa frase: “Viva la Patria. Menacho”.

El 3 de agosto de 1811 el general es alcanzado por una bala mientras dirigía la defensa desde las murallas de Badajoz. Fallece al día siguiente y es enterrado en la catedral de esa ciudad.

En el salón de sesiones del Ayuntamiento de Cádiz figura el nombre de Menacho entre otros hijos ilustres .



291. GUARDACANTONES DE GAVIÑO. La memoria del comercio gaditano.

23 06 2010

Los guardacantones son postes de piedra que se colocaban en las esquinas de las casas para resguardarlas de los carruajes, evitando que sus ruedas chocaran contra ellas. Desde antiguo se colocaba un poste de piedra o de mármol en las esquinas de algunos edificios, pero, en algunas ciudades como Cádiz, también se utilizaron cañones viejos con la culata hacia arriba. Los cañones gaditanos, que aún se pueden observar en muchas esquinas de Cádiz, procedían en su mayoría de algunos combates del siglo XIX: de la batalla naval de Trafalgar, o de la rendición de la armada francesa (en el combate de la Poza de Santa Isabel), o tal vez de los baluartes franceses (o españoles) utilizados en el asedio a Cádiz y a la Isla de León .Sería necesario un estudio riguroso que nos catalogara estos restos históricos de nuestro pasado bélico.

1-calle-Sagasta.

Hermoso guardacantón de la calle Sagasta, con una columna de piedra ostionera.

A finales del siglo XIX, la fundición Gaviño empezó a fabricar y a colocar en las esquinas gaditanas varios modelos más modernos de guardacantón o guardaesquina. Sabemos que esta fundición de Antonio Gaviño estaba situada en la calle de San Rafael número 33, disponiendo del teléfono nº 87 (sólo de 1898 a 1902). En las esquinas de los principales comercios del Cádiz de la Restauración, empezaron a instalarse estas protecciones de hierro fundido que, además de la marca del fabricante Gaviño, nos sigue mostrando el nombre antiguo de la calle, la fecha de su colocación o el nombre del comerciante. Creemos que también sería preciso otro estudio de estos guardacantones decimonónicos para recuperar la memoria de algunos comercios antiguos de estas calles gaditanas.

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Guardacantón de Gaviño en la calle Sagasta.

Estamos tan acostumbrados a su presencia que a veces no apreciamos que estos elementos son un recuerdo de nuestro pasado y, aunque muchos comercios continúen transformados en otros más actuales, en otros casos estas guardaesquinas son el único testimonio de la presencia de este comercio gaditano ya desgraciadamente olvidado. Recuperemos estos guardacantones, restauremos los que podamos y aprendamos la vieja lección de su pasado gaditano.

(Texto: Carlos Sánchez Ruiz)



283. Un Villantroys en la plaza de San Antonio

15 06 2010

Un día después de que los franceses del mariscal Soult levantaran el sitio de Cádiz, el 25 de agosto de 1812, cientos de gaditanos salieron a Puerto Real para conocer las posiciones desde las que habían sido atacados durante cerca de dos años.

La mayoría de estos gaditanos hicieron la ruta por mar, en embarcaciones de todo tipo y reinando entre ellos la natural alegría. Cuenta Alcalá Galiano que al regresar a Cádiz, las embarcaciones lucían en sus palos unas retamas, símbolo de que los gaditanos ya podían salir libremente de su ciudad y pasear por el campo.

Entre los objetos abandonados por las tropas de Napoleón se encontraban numerosos cañones con los que se había bombardeado la ciudad. Estos cañones fueron llevados a Cádiz y muchos de ellos utilizados posteriormente como guardaesquinas.

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Un cañon, aunque no del tipo Villantroys, en una de las esquinas de Cadiz

Entre los cañones abandonados estaban algunos del tipo Villantroys. Santiago Casanova, con motivo del primer centenario del Sitio de Cádiz, recordaba en las páginas de Diario de Cádiz, que el cañón francés en mejor estado fue introducido en uno de los botes y llevado hasta Cádiz. Con toda solemnidad fue colocado en el centro de la plaza de San Antonio y allí permaneció durante cuatro años.

Los ingleses, que también lucharon en la península contra Napoleón, recogieron en el Trocadero un cañón Villantroys. Lo llevaron a Londres y aún figura con todos los honores en Whitehall.

Del Villantroys gaditano nunca más se supo. En uno de los vaivenes políticos desapareció de la plaza de San Antonio. Hoy podría servir para recordar que los gaditanos, mientras se redactaba la Constitución, supieron resistir al ejército más poderoso de Europa.(Jose Maria Otero)