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303. EL REY ALFONSO XII. Soldado en Cádiz

5 07 2010

Alfonso_1La visita de la Reina Isabel II a Cádiz, en 1862, estuvo rodeada de singular entusiasmo popular. Las tropas españolas regresaban victoriosas de África y la Reina dispuso que el Príncipe de Asturias ingresara como soldado durante esta visita.

El que más tarde sería Alfonso XII apenas contaba con cinco años de edad. El Regimiento elegido fue el Inmemorial del Rey y el lugar el cuartel de Santa Elena, junto a las Puertas de Tierra.

El fundador de Diario de Cádiz , Federico Joly Velasco, pidió al periodista Eduardo Gautier, presente en aquella ocasión, que relatara para los lectores de su periódico algunas anécdotas del célebre acontecimiento. El príncipe Alfonso llegó al cuartel acompañado de su padre, el Rey consorte Francisco de Asís y duque de Cádiz, y vistiendo su uniforme reglamentario. Cientos de personas presenciaban la ceremonia desde unas gradas instaladas al efecto. Alfonso de Borbón se dirigió a una mesa instalada en el centro del cuartel para firmar su filiación, en presencia de su padre y del jefe del Gobierno, O’Donnell. Ya soldado, el futuro Rey de España fue conducido por su padre hasta las filas de su regimiento para que desfilara con sus compañeros. Finalizado el desfile, el joven Príncipe de Asturias acudió a comer el rancho junto al comedor de la tropa, aunque su bandeja era de plata y con las iniciales P.A. grabadas debajo de una corona. Por último, el joven príncipe subió a los dormitorios de los soldados para ver el catre que le correspondía y que tenía un retrato suyo en la cabecera.

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El antiguo Cuartel de Santa Elena, en las Puertas de Tierra

Al día siguiente, el futuro Alfonso XII recibió en la Aduana a los oficiales de su compañía, que le entregaron las correspondientes insignias.

(texto: José María Otero)



299. EDIFICIO DE LA ADUANA.

1 07 2010

La Aduana parece estar condenada a no encontrar su ubicación definitiva. Antes ocupaba el Palacio Provincial, hasta que tuvo que dejar sitio a las dependencias de la Diputación. Ahora, será una reforma urbanística la que la obligue a salir de una sede que se hizo expresamente para ella. El plan de reforma de la plaza de Sevilla, la mayor operación urbanística en el casco antiguo y ya en ejecución por la reestructuración de los terrenos ferroviarios, se llevará por delante edificios como la Comandancia Marítima o la Casa del Mar para darán paso a nuevas edificaciones que cobijarán a las sedes de la administración, viviendas de renta libre, oficinas privadas, locales de ocio, tiendas y un hotel de lujo. La zona se transformará en un auténtico foco económico de la ciudad, a medio camino entre un centro histórico en plena recuperación y unos terrenos, los ociosos de Astilleros, llamados a convertirse en la principal oferta comercial de la ciudad.  El edificio de Aduana ha celebrado no hace mucho sus bodas de oro, y el realojo de las dependencias aún está por definir.

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Vista actual del edificio de Aduana.

El 27 de junio de 1954 se anunció la subasta para la construcción del edificio de Aduana en los terrenos junto a la estación de ferrocarril. La Dirección General de Aduana pagó a Renfe 600.000 pesetas por el terreno existente a lo largo de la Cuesta de las Calesas, entre la muralla, el foso y los solares colindantes.Pero el ensanche de la cuesta redujo el solar en tales proporciones que hizo imposible su utilización, por lo que fue revendido.Finalmente el edificio fue levantado en un jardín existente frente a la estación férrea, también propiedad de Renfe, que permutó a Aduana un terreno por el otro.

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Proyecto original, publicado el 11 de julio de 1954 en DIARIO DE CÁDIZ.

Según criticaba DIARIO DE CÁDIZ en su edición del 11 de julio de 1954, “es una lástima que este edificio, que sin duda ha de hermosear aquellos lugares, imposibilite que la estación pueda hacer una gran fachada de cara a los muelles y que se estableciera la unión más corta, directa por ferrocarril, de ésta con la que en un futuro próximo será la Estación Marítima, cuando del muelle Alfonso XIII desaparezca la Zona Franca por sus traslado al emplazamiento definitivo”. El proyecto original del edificio de Aduana lo realizó el arquitecto del Ministerio de Hacienda afecto a la Dirección General de Aduanas, Manuel Ródenas López, y el plazo fijado para la construcción fue de tres años. El presupuesto de la obra ascendió a 7.363.000 pesetas, invirtiéndose durante el primer año 850.000 pesetas. Según recogía el proyecto original, el edificio constaba de tres plantas. La primera estaba destinada a los almacenes; la segunda, a oficinas en general y un pabellón vivienda para el administrador. En la tercera planta estaban las viviendas del segundo jefe, del alcalde de la Aduana y del conserje. El primer nivel disponía de un amplio patio de 20 por 17 metros, donde estaban ubicados los despachos del administrador, secretaria y del segundo, con un salón para reuniones de los agentes de Aduana.



297. RAFAEL MENACHO TUTLLÓ. “Viva la Patria, Menacho”

29 06 2010

Menacho_1En Extremadura es habitual exclamar: “Viva la Patria, Menacho”, para indicar que se está dispuesto a defender algo a toda costa. Hace referencia a la contestación que dio el gaditano general Menacho a las tropas francesas que le intimaban a rendir Badajoz durante la Guerra de la Independencia.

Rafael Menacho Tutlló nació en Cádiz el 22 de mayo de 1766. Ingresó en el Ejército y participó en numerosos combates. Peleó contra los moros, contra los portugueses en la llamada Guerra de las Naranjas, y contra los ingleses en uno de los intentos de recuperar Gibraltar.

Cuando llegó la Guerra de la Independencia, el gaditano Menacho participó brillantemente en la batalla de Bailén, teniendo a su cargo la vanguardia de la división del general Peña y siendo el primero en abrir fuego. Por su valerosa actuación fue ascendido a coronel. Después de numerosas acciones, Menacho acude a defender Badajoz frente a unas tropas infinitamente superiores. El bravo gaditano, cuando queda sin munición, llega a desempedrar las calles de la ciudad para lanzar adoquines a los franceses. El mariscal Soult remite entonces una carta a Menacho quejándose del empleo de las piedras “por no ser conforme a la cortesía militar”. El soldado gaditano contesta que no pueden hablar de cortesía y reglas militares quienes han secuestrado al Rey y engañado al pueblo español, y finaliza con la famosa frase: “Viva la Patria. Menacho”.

El 3 de agosto de 1811 el general es alcanzado por una bala mientras dirigía la defensa desde las murallas de Badajoz. Fallece al día siguiente y es enterrado en la catedral de esa ciudad.

En el salón de sesiones del Ayuntamiento de Cádiz figura el nombre de Menacho entre otros hijos ilustres .



291. GUARDACANTONES DE GAVIÑO. La memoria del comercio gaditano.

23 06 2010

Los guardacantones son postes de piedra que se colocaban en las esquinas de las casas para resguardarlas de los carruajes, evitando que sus ruedas chocaran contra ellas. Desde antiguo se colocaba un poste de piedra o de mármol en las esquinas de algunos edificios, pero, en algunas ciudades como Cádiz, también se utilizaron cañones viejos con la culata hacia arriba. Los cañones gaditanos, que aún se pueden observar en muchas esquinas de Cádiz, procedían en su mayoría de algunos combates del siglo XIX: de la batalla naval de Trafalgar, o de la rendición de la armada francesa (en el combate de la Poza de Santa Isabel), o tal vez de los baluartes franceses (o españoles) utilizados en el asedio a Cádiz y a la Isla de León .Sería necesario un estudio riguroso que nos catalogara estos restos históricos de nuestro pasado bélico.

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Hermoso guardacantón de la calle Sagasta, con una columna de piedra ostionera.

A finales del siglo XIX, la fundición Gaviño empezó a fabricar y a colocar en las esquinas gaditanas varios modelos más modernos de guardacantón o guardaesquina. Sabemos que esta fundición de Antonio Gaviño estaba situada en la calle de San Rafael número 33, disponiendo del teléfono nº 87 (sólo de 1898 a 1902). En las esquinas de los principales comercios del Cádiz de la Restauración, empezaron a instalarse estas protecciones de hierro fundido que, además de la marca del fabricante Gaviño, nos sigue mostrando el nombre antiguo de la calle, la fecha de su colocación o el nombre del comerciante. Creemos que también sería preciso otro estudio de estos guardacantones decimonónicos para recuperar la memoria de algunos comercios antiguos de estas calles gaditanas.

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Guardacantón de Gaviño en la calle Sagasta.

Estamos tan acostumbrados a su presencia que a veces no apreciamos que estos elementos son un recuerdo de nuestro pasado y, aunque muchos comercios continúen transformados en otros más actuales, en otros casos estas guardaesquinas son el único testimonio de la presencia de este comercio gaditano ya desgraciadamente olvidado. Recuperemos estos guardacantones, restauremos los que podamos y aprendamos la vieja lección de su pasado gaditano.

(Texto: Carlos Sánchez Ruiz)



283. Un Villantroys en la plaza de San Antonio

15 06 2010

Un día después de que los franceses del mariscal Soult levantaran el sitio de Cádiz, el 25 de agosto de 1812, cientos de gaditanos salieron a Puerto Real para conocer las posiciones desde las que habían sido atacados durante cerca de dos años.

La mayoría de estos gaditanos hicieron la ruta por mar, en embarcaciones de todo tipo y reinando entre ellos la natural alegría. Cuenta Alcalá Galiano que al regresar a Cádiz, las embarcaciones lucían en sus palos unas retamas, símbolo de que los gaditanos ya podían salir libremente de su ciudad y pasear por el campo.

Entre los objetos abandonados por las tropas de Napoleón se encontraban numerosos cañones con los que se había bombardeado la ciudad. Estos cañones fueron llevados a Cádiz y muchos de ellos utilizados posteriormente como guardaesquinas.

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Un cañon, aunque no del tipo Villantroys, en una de las esquinas de Cadiz

Entre los cañones abandonados estaban algunos del tipo Villantroys. Santiago Casanova, con motivo del primer centenario del Sitio de Cádiz, recordaba en las páginas de Diario de Cádiz, que el cañón francés en mejor estado fue introducido en uno de los botes y llevado hasta Cádiz. Con toda solemnidad fue colocado en el centro de la plaza de San Antonio y allí permaneció durante cuatro años.

Los ingleses, que también lucharon en la península contra Napoleón, recogieron en el Trocadero un cañón Villantroys. Lo llevaron a Londres y aún figura con todos los honores en Whitehall.

Del Villantroys gaditano nunca más se supo. En uno de los vaivenes políticos desapareció de la plaza de San Antonio. Hoy podría servir para recordar que los gaditanos, mientras se redactaba la Constitución, supieron resistir al ejército más poderoso de Europa.(Jose Maria Otero)



273.- UNA HISTORIA DEL AÑO DE LOS TIROS. A balazos en San Juan de Dios

5 06 2010

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El año de 1868 fue conocido en Cádiz como el año de los tiros, igual que aquel 10 de marzo de 1820 cuando se sublevaron las tropas realistas asolando la ciudad. Un dibujo de los enfrentamientos de 1868 en la plaza de San Juan de Dios.

Hasta hoy nos llega el relato de Guilloto Demouche, testigo presencial de aquellos combates entre revolucionarios y fuerzas militares y de un rasgo de valor. Guilloto se admiró de que una pequeña columna dirigida por el comandante general de la Plaza, Peralta, con dos pequeñas piezas de artillería se enfrentara con los revolucionarios atrincherados en el Ayuntamiento desde la parte de la muralla que daba a San Juan de Dios. Como las murallas no defienden hacia dentro, sin parapeto, los soldados tuvieron que retirarse ante el fuego cruzado de milicianos y pueblo, que les zurraban desde todas partes.

rances-verticalEn el patio del Casino Gaditano se reunieron un buen número de socios y no socios para buscar la manera de apaciguar los ánimos entre grandes discusiones, hasta que alguien propuso que se nombrara una comisión que acudiera al cuartel general del Gobierno y al de la insurrección para ajustar una tregua y luego la paz. Fue designado Manuel Rancés y Villanueva que de inmediato formó una comisión. La ciudad estaba desolada y el vecindario que no había tomado las armas, escondido. Los milicianos habían desalojado fincas de San Juan de Dios y roto tabiques y muros para maniobrar cambiando de puestos de tirador. Cayeron granadas de artillería por la ciudad y desde los cuarteles de Puerta Tierra se batía al convento de Santo Domingo, ocupado por los insurrectos. Manuel Rancés y Villanueva.

Cuando la comisión acudía hacia el Ayuntamiento, al pasar por la calle Nueva y bajo una enorme pancarta en la que rezaba “¡Viva la república!”, le salió al paso un excitado grupo de hombres armados. Se encararon con la comitiva pacificadora exigiéndoles que dieran vítores a la república. Hasta uno de ellos le puso en la cara la bayoneta a Manuel Rancés, quien sin parar el paso dijo: -”¡No sea usted bruto! ¿No ve que me puede lastimar?” Los milicianos quedaron pasmados y dejaron pasar a los pacificadores.



263. EL PROGRESO CON RETRASO. La telegrafía óptica en Cuenca y en Cádiz.

26 05 2010

Días pasados, el arqueólogo Jesús López Requena presentó en el Museo de las Ciencias de Castilla-La Mancha, que está instalado en Cuenca, su libro “El progreso con retraso. La telegrafía óptica en la provincia de Cuenca”. El acto de presentación contó con la presencia del gaditano y profesor Carlos Sánchez, autor de libro “La telegrafía óptica en Andalucía”, Juan Ávila, (presidente de la Diputación), Santiago Palomero (subdirector general de Museos Estatales, del Ministerio de Cultura), Sebastián Olivé (presidente de la Asociación de Amigos del Telégrafo) y el autor del libro. El director del Museo de las Ciencias, Jesús Madero, inició el acto dando la bienvenida al numeroso público asistente. Entre los invitados también estaban: Manuel Bueno (de la Asociación de Amigos del Telégrafo), Olga Pérez (del Colegio de Ingenieros de Telecomunicación de Madrid), Julio Cerdá (Archivero municipal de Arganda), Emilio Borque (experto en telecomunicación).

1 Autor y amigos

Jesús López Requena, con su libro, acompañado por algunos telegrafistas, Jesús Madero y Carlos Sánchez.

Juan Ávila anunció que iba a solicitar al Gobierno de Castilla-La Mancha que las torres telegráficas de Cuenca fueran reconocidas como Bien de Interés Cultural para promover su conservación y su probable uso social. Sebastián Olivé manifestó su alegría por la publicación de otro libro sobre las torres de telégrafo óptico y recordó el apoyo que su asociación de telegrafistas ha prestado al autor en este proyecto. Santiago Palomero leyó su interesante prólogo en el que detallaba las características de este completo estudio de las torres ópticas de Cuenca

Por su parte, el gaditano Carlos Sánchez destacó que “debemos alegrarnos de que se siga investigando sobre la telegrafía óptica con ésta y otras publicaciones para mejorar nuestro conocimiento de algunas torres gaditanas, como el Torreón de Puerta Tierra, que podía establecer una comunicación más rápida con Madrid y desde allí con Cuenca a mediados del siglo XIX. A pesar de los kilómetros, Cuenca y Cádiz se dan la mano en esta nueva publicación que nos permite saber más sobre el funcionamiento de la llamada “Torre Mathé” de las murallas de Puerta Tierra.

4  Taller

Taller didáctico con la colaboración del Archivo de Arganda.

Más tarde, el profesor Jesús López Requena desarrolló una simpática explicación de los principales motivos por los que decidió emprender hace cuatro años este trabajo exhaustivo de investigación del patrimonio conquense de la telegrafía óptica, que contaba con el mayor número de torres por provincia y se han conservado también la mayor cantidad de este patrimonio, en comparación con otras comunidades. Además de realizar una breve historia de la telegrafía óptica, Jesús López Requena confirmó que su libro había conseguido un inventario definitivo de las torres telegráficas de Cuenca, en dos líneas diferentes: en la de Madrid a Valencia (que continuaba después a Cataluña) y en el Ramal de Cuenca (desde Tarancón). El autor destacó la aportación de otros capítulos dedicados a los torreros-telegrafistas que trabajaron en estas torres y al final de la telegrafía óptica, que fue sustituida en pocos años por la moderna telegrafía eléctrica.

2 Presentacion (2)

Acto de presentación del libro: Juan Ávila, Santiago Palomero, Sebastián Olivé y el autor del libro.

Finalmente se realizó un taller didáctico, organizado por el Archivo municipal de Arganda, para el montaje de maquetas de torres telegráficas que permitían el envío de mensajes codificados. El delegado de la Asociación de Amigos del Telégrafo en Cuenca, Benjamín Prieto, transmitió varios mensajes en código Morse, por medio de señales luminosas, entre dos puntos distantes de Cuenca (el Centro de la Naturaleza Ars Natura y el propio Museo de las Ciencias). (Texto: Carlos Sánchez Ruiz)