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325. LA INAUGURACIÓN DEL BALNEARIO VICTORIA

27 07 2010

El tranvía, inaugurado en 1905 y el Balneario Victoria, abierto al público en 1907 fueron los dos principakles acontecimientos que hicieron que los gaditanos salieran del recinto de sus murallas y que la ciudad se extendiera hacia los extramuros.

La inauguración del Balneario Victoria tuvo lugar el 2 de agosto de 1907 a las cuatro y media de la tarde. Pese a los numerosos detalles previstos, la inauguración quedó deslucida. A finales de julio llegaron a Cádiz noticias de que las obras de construcción del puerto sufrirían un nuevo retraso debido a la falta de empresas constructoras. El alcalde, el gobernador civil, el presidente de la Diputación y las llamadas ‘fuerzas vivas’ de la ciudad’ decidieron trasladarse a Madrid para presionar al Gobierno para que las obras del puerto no sufrieran un nuevo retraso.

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La terraza del Balneario Victoria en 1907

De esta manera la ceremonia de inauguración del Balneario Victoria quedó deslucida. A pesar de ello a las puertas del magnífico establecimiento se contaron hasta 16 carruajes y un automóvil, propiedad de la familia Pemartín.

Las obras de construcción del Balneario Victoria dieron comienzo en enero de 1907 y para la cimentación del edificio se utilizaron piedras procedentes de las antiguas murallas situadas en lo que hoy es el paseo de Canalejas. La compañía del tranvía preparó una vagonetas especiales para trasladar la piedra desde el interior de la ciudasd hasta la playa.

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El Balneario Victoria en los años veinte del pasado siglo XX

Inaugurado el Balneario, cuya sociedad propietaria estaba presidida por Fernando García de Arboleya, miles de gaditanos acudieron a conocer sus instalaciones utilizando para ello un servicio especial de tranvías. De esta manera los habitantes de Cádiz comenzaron a frecuentar una zona hasta entonces desconocida, la playa de la Victoria.



324. El ORIGEN DEL NOMBRE DE LA PLAYA VICTORIA

26 07 2010

El origen de la denominación ‘Playa Victoria’ es objeto de frecuente controversia. Muchos opinan que el verdadero nombres es ‘de la Victoria’, otros que ‘Reina Victoria’ y otros pocos ‘Reina Victoria Eugenia’.

Lo cierto es que su nombre procede de una tienda de vinos. A mitad del siglo XIX existía un establecimiento llamado ‘La Victoria’ en la calle Arrecife, hoy avenida de entrada a la ciudad. La tienda estaba situada enfrente del solar que hoy ocupa la Residencia Sanitaria. La zona comenzó a conocer por ‘la Victoria’ y hasta la actual calle Fernández Ballesteros llevaba el nombre de ‘La Victoria’.

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El Balneario Victoria a comienzos del siglo XX

La playa era conocida simplemente por ‘playa del Sur’. Así por ejemplo, todas las noticias publicadas con respecto a la aparición de los ‘duros antiguos’ (1904) hacen referencia exclusiva a ‘la playa del Sur’.

La confusión surge con la inauguración del tranvía a San Fernando en marzo de 1906. Comienza entonces la costumbre de acudir a pasear a la playa y los pasajeros se apean en la parada conocida como ‘La Victoria’. Poco a poco la playa pasa a ser conocida por los gaditanos como ‘playa de la Victoria’. Mientras tanto comienza la construcción de un Balneario frente a la playa. Al mismo tiempo, el Rey de España, Alfonso XIII, contrae matrimonio en mayo de 1906 con la princesa inglesa Victoria Eugenia de Battemberg. Esta boda hizo que los propietarios del establecimiento decidieran bautizarlo como ‘Balneario Reina Victoria’.

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Muchos años después, cuando el edificio llamado Hotel Playa pasó a manos privadas, volvió a plantearse la polémica sobre el nombre de aquella zona. El entonces cronista de la ciudad, Serafín Pro Ruiz, recordó que el nombre del Balneario y el de la playa eran distintos. El primero respondía al nombre de la Reina de España y el de la playa a la pequeña tienda de vinos que había estado situada en el siglo XIX en la calle Arrecife.



316. EL BALNEARIO DE LA PALMA.

18 07 2010

En la zona oeste, la playa de la Caleta fue uno de los primeros lugares para el disfrute del mar al que acudían sobre todo los vecinos de los barrios de La Viña y Santa María. En esta ensenada, fueron inaugurados el 15 de julio de 1868 los Baños del Real, así conocidos por el precio de su entrada: un real de vellón.

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El Balneario de la Palma, en los años 30.

Estaba construido sobre estacas de madera y poseía dos partes diferenciadas para señoras y caballeros. Pero fue el 16 de julio de 1926, pasada la festividad del Carmen, ya que no estaba bien visto acudir antes a la playa, cuando fue inaugurado lo que se conoce actualmente como el Balneario de La Palma. Este nuevo edificio contaba en su interior con un salón de fiestas, baños calientes y duchas, así como de un restaurante donde se celebraron importantes banquetes y bailes. Costó 250.000 pesetas y se construyó a iniciativa de la Diputación, para sustituir a unos barracones ruinosos. Tras tres proposiciones presentadas a concurso se acordó adjudicar el servicio del ‘restaurant’ del Balneario de la Palma a Antonio Lobatón Reyes, que presentó la oferta más beneficiosa para los intereses del Municipio.

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Tarifa de precios, en 1949.

Lobatón ofreció hacerse cargo de los citados servicios por la cantidad de 6.106 pesetas anuales. Asimismo se comprometió también a explotar un servicio de autobuses para el transporte de viajeros hasta los baños. Para su puesta de largo, el lunch, servido por el bar España, contó con un servicio de 150 cubiertos, con langostinos al natural, emparedados de crema de anchoas, foiegrás, queso, crema de lomo y pasteles de ternera y salmón. También hubo pastas, dulces finos y mantecado de vainilla. Todo regado con Carta Blanca y Champagne Royal. Mientras que la instalación eléctrica del recinto fue efectuada por el aparejador mecánico de Diputación Enrique García Movellán. (D.J.P)



310. EUSEBIO ROCHA y VICENTE EL LARGO. Dos entrañables gaditanos.

12 07 2010

Vicente_1En la foto aparecen dos entrañables y recordados gaditanos. Eusebio Rocha afeitando a Vicente el Largo. La foto es de mala calidad ya que se trata de una reproducción de un viejo periódico. Pero tiene mucho valor para aquellos que gustan de recordar a esos personajes que hicieron de Cádiz una ciudad singular.

Eusebio Rocha era el propietario de la barbería situada en la calle San José, enfrente del Bar Liba. Trabajaba junto a su hijo Manolo y otro barbero también llamado Manolo. Era una de las más acreditadas barberías de la ciudad y muchos gaditanos acudían allí en busca de animadas tertulias. Durante muchos años la esquina de San José con Ancha, donde estaba la barbería, era el centro de la vida de la ciudad.

Vicente el Largo es uno de los personajes más emblemáticos del Cádiz de la mitad del siglo XX. De él se cuentan infinidad de historias, la mayor parte de ellas inventadas. Son muchos gaditanos los que le recuerdan en sus paseos por Ancha y San José con sus grandes botas y su enorme bastón. Contaban que había donado su cuerpo para ser estudiado en la Facultad de Medicina.



307.- JOSÉ FERRADANS IGLESIAS. Pepiño el del Anteojo

9 07 2010

ferradans-portadaLe gustaba decir que era el único gaditano nacido en Galicia y sin embargo vio las primeras luces en La Estrada, un pueblo cercano a Santiago de Compostela en 1926.

La Estrada es la patria chica de la mayoría de los gallegos que magistralmente han frito el pescado en nuestra ciudad.

A fuerza de trabajo y con los ahorros, aquel simpático aprendiz que llegó a Cádiz con 13 años adquirió en 1948 un restaurante en La Alameda que ya existía desde principios de siglo: El Anteojo. (José Ferradans Pepiño, popularísimo y muy querido en Cádiz).

Lo financió con sus ahorros, la hipoteca de la casa de sus padres y asociado con un amigo que trabajaba en la Cafetería Andalucía. Muy pronto José Ferradans, Pepiño , supo atraer a familias y reuniones y El Anteojo se puso de moda, albergando además bodas, botaduras, celebraciones.  Diez años después ya era único propietario.

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1963, 17 de marzo, excursión de cadistas clientes de El Anteojo a Valencia. El Cádiz juega con el Levante y estuvo durante 15 minutos en Primera División, el tiempo que fue ganando. Un grupo de cadistas, directivos y aficionados, fletó un avión de Spantax, en la foto, para el desplazamiento. El piloto también era de Cádiz: Luis Machuca Ruiz. En la foto, entre otros, el presidente Paco Márquez, Pepiño, Diego Grimaldi, Eduardo Lumpié, Rafael Grimaldi, Pepe Murillo, Ángel Íñiguez, Manolo Escalante, Eduardo San Juan, Arturo Fernández de la Puente, Rafael de la Torre, Miguel Alfaro, Juaneli Fernández y Miguel Sibón. En aquellos años la afición no se vestía de amarillo pero era de altos vuelos.

El género que servía Pepiño era el mejor de las lonjas. Fue el primero que trajo género desde Galicia: mariscos, carnes y el imprescindible lacón con grelos. A ello había que sumar el afable trato de Ferradans, verdadero número uno con los clientes de la casa. El viejo restaurante se quedó pequeño y su fama se extendió por España. Mientras derribaba el viejo restaurante para edificar otro más moderno, se trasladó a una edificación efímera en frente, junto a la desaparecida Cruz de los Caídos.

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Navidades en el primitivo Anteojo. Todavía Pepe Ferradans, el mejor restaurador de Cádiz, no había emprendido la reforma del edificio El Anteojo, en la Alameda. Detrás del mostrador, y festejando las Navidades, aparecen de izquierda a derecha: Martínez, Pepiño, Miguel Sibón, Manolo Cano-Manuel, Jesús Ascorve, Angel Benavides, Katete Durio y Valentín Lasanta.

Otro triunfo. En 1975 inauguró el nuevo restaurante ante dos mil personas, en uno de los banquetes más extraordinarios y espléndidos que se han servido en nuestra ciudad. Otra de sus pasiones fue el Cádiz CF.

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Ambiente carnavalesco en los años setenta del siglo pasado en la terraza de El Anteojo.

Buena parte del éxito del establecimiento se debe a la dependenci: nombres que permanecen y son muestra de una verdadera escuela hostelera de sello propio y que se desvivía por el cliente: los hermanos de Pepiño , Albino y Rolando; José Gil Basteiro, Papi; Daniel Loureiro; los mâitres Iglesias, Quintero, Galisteo y Emilio Martínez; cocineros como Jesús Frende, Manuel Rivadavia, Jesús Pazos y José López , además de verdaderos ases de la barra como el apreciado Ángel Benavides, el eficaz Ambrosio Gómez de Vejer; Antonio Naranjo, España; Juan Melero, Chozas; Sebastián Flor Mejías; Juan Guerrero; Diego Mena, Manuel Zarzuela; Fernando, El Cateto; Manuel Mura; José Leal, Couto; el chófer de la casa José Luis Morillo, y el imprescindible Martínez, hoy retirado en La Viña y muchos otros profesionales inolvidables que recordamos pero que no podemos citar con precisión sus nombres.Todos fueron ejemplares atendiendo al cliente. Que los imiten.



295. CONTRASTES . Los antiguos kioscos de prensa.

27 06 2010

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Como dos gotas de agua. Instantáneas de los kioscos en la plaza de San Juan de Dios, con 90 años de diferencia. Como si de una máquina del tiempo se tratase, el Ayuntamiento de Cádiz recuperó el encanto del kiosco de prensa que durante muchos años fue testigo del transcurrir cotidiano del gaditano, instalando varias réplicas. La plaza de San Juan de Dios cuenta desde hace unos años con un nuevo inquilino, una réplica exacta del antiguo kiosco que estuvo ubicado en la calle Isaac Peral, hoy paseo de Canalejas, frente a la desaparecida Puerta del Mar. Con el derribo de las murallas a principio de siglo, en los tiempos del alcalde Cayetano del Toro, esta garita desapareció del paisaje urbano. En un principio el Ayuntamiento quiso mantener la estructura del viejo kiosco de prensa, pero tenía oxidado el alma.  Estos templetes modernos están fabricados en madera y tienen un tratamiento de poliéster para impermeabilizar la madera de la lluvia. Sus cúpulas tienen una bola de aluminio similar a los originales y cuentan con rejas para su protección, ya que últimamente “está de moda” destrozar el inmobiliario urbano. (D.J.P).



271- JOSÉ MARÍA GÓMEZ DEL CASTILLO. Una trastienda con ‘bodega’ particular

3 06 2010

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Una reliquia. José María Gómez enseña una botella que tiene grabado el nombre de su padre.

El gaditano José María Gómez del Castillo posee una colección de más de 11.000 botellas de vino, de éstas, 7.000 contienen el preciado líquido elemento.  José María lleva más de 45 años recopilando botellas en la trastienda de su almacén de ultramarinos, situado en la calle Torre esquina con Santa Inés. La mezcla de aromas, que produce el muestrario de botellas provenientes de todos los rincones del mundo, es un deleite para los cinco sentidos. “Empecé con la colección hace aproximadamente cuarenta y tantos años. Siendo un ‘chavalito’ compré los primeros botellines, pero tenía un dependiente que se le las bebía todas”, recuerda con una sonrisa Gómez del Castillo.

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Parte de su impresionante colección.

En toda colección que se aprecie, siempre hay una pieza con un especial valor sentimental. Esta ocasión, relata José María con el ejemplar en la mano. “A esta, le tengo un especial cariño; es una botella de Domecq grabada con el nombre de mi padre y acompañada de dos copas”.  Otra de las joyas, que tiene un lugar destacado en el almacén, es una botella ‘cebolla’ del siglo XVII sacada del mar. ¿Quién no se acuerda de los viñedos de la cruel Angela Channing? Pues en la colección de este gaditano no falta un vidrio de la cosecha de Falcon Crest. “Esa botella la compré en Londres y es un ‘Cabernet-Savignon”.”La botella llena más antigua es del año 1869, de arrope, lo que hoy en día sería un Pedro Ximénez y pertenece a las bodegas gaditanas de Álvaro Picardo”, apunta el coleccionista.

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Desde una botella del año 1600 hasta una muñeca que llora cuando bebe leche y sonríe al tacto de una botella de vino.

Por la ‘bodega particular’ de José María Gómez han desfilado un sinfín de personajes populares, y sus autógrafos se han quedado grabados en las etiquetas de las botellas. “Carlos Cano, Carlos Díaz, ‘El Perro de Paterna’, Carmen Romero… han dejado sus firmas en distintos frascos. También tengo envases embotellados especialmente para Franco, el Rey, la Reina y los Príncipes”.  En la trastienda de la calle Torre se puede observar la botella  de coñac  “Napoleón” (número 73) , de porcelana de Camus, de una serie limitada de 200 envases.  Igualmente posee una de las 50 primeras botellas de brandy “Fabuloso” , toda una reliquia.Un Vega Sicilia de 1929, de la Ribera del Duero, uno de los vinos más famoso del mundo, no falta en este paraíso vitivinícola. Salud. (D.J.P)