Gente y habitantes de Cadiz » Hostelería

310. EUSEBIO ROCHA y VICENTE EL LARGO. Dos entrañables gaditanos.

12 07 2010

Vicente_1En la foto aparecen dos entrañables y recordados gaditanos. Eusebio Rocha afeitando a Vicente el Largo. La foto es de mala calidad ya que se trata de una reproducción de un viejo periódico. Pero tiene mucho valor para aquellos que gustan de recordar a esos personajes que hicieron de Cádiz una ciudad singular.

Eusebio Rocha era el propietario de la barbería situada en la calle San José, enfrente del Bar Liba. Trabajaba junto a su hijo Manolo y otro barbero también llamado Manolo. Era una de las más acreditadas barberías de la ciudad y muchos gaditanos acudían allí en busca de animadas tertulias. Durante muchos años la esquina de San José con Ancha, donde estaba la barbería, era el centro de la vida de la ciudad.

Vicente el Largo es uno de los personajes más emblemáticos del Cádiz de la mitad del siglo XX. De él se cuentan infinidad de historias, la mayor parte de ellas inventadas. Son muchos gaditanos los que le recuerdan en sus paseos por Ancha y San José con sus grandes botas y su enorme bastón. Contaban que había donado su cuerpo para ser estudiado en la Facultad de Medicina.



307.- JOSÉ FERRADANS IGLESIAS. Pepiño el del Anteojo

9 07 2010

ferradans-portadaLe gustaba decir que era el único gaditano nacido en Galicia y sin embargo vio las primeras luces en La Estrada, un pueblo cercano a Santiago de Compostela en 1926.

La Estrada es la patria chica de la mayoría de los gallegos que magistralmente han frito el pescado en nuestra ciudad.

A fuerza de trabajo y con los ahorros, aquel simpático aprendiz que llegó a Cádiz con 13 años adquirió en 1948 un restaurante en La Alameda que ya existía desde principios de siglo: El Anteojo. (José Ferradans Pepiño, popularísimo y muy querido en Cádiz).

Lo financió con sus ahorros, la hipoteca de la casa de sus padres y asociado con un amigo que trabajaba en la Cafetería Andalucía. Muy pronto José Ferradans, Pepiño , supo atraer a familias y reuniones y El Anteojo se puso de moda, albergando además bodas, botaduras, celebraciones.  Diez años después ya era único propietario.

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1963, 17 de marzo, excursión de cadistas clientes de El Anteojo a Valencia. El Cádiz juega con el Levante y estuvo durante 15 minutos en Primera División, el tiempo que fue ganando. Un grupo de cadistas, directivos y aficionados, fletó un avión de Spantax, en la foto, para el desplazamiento. El piloto también era de Cádiz: Luis Machuca Ruiz. En la foto, entre otros, el presidente Paco Márquez, Pepiño, Diego Grimaldi, Eduardo Lumpié, Rafael Grimaldi, Pepe Murillo, Ángel Íñiguez, Manolo Escalante, Eduardo San Juan, Arturo Fernández de la Puente, Rafael de la Torre, Miguel Alfaro, Juaneli Fernández y Miguel Sibón. En aquellos años la afición no se vestía de amarillo pero era de altos vuelos.

El género que servía Pepiño era el mejor de las lonjas. Fue el primero que trajo género desde Galicia: mariscos, carnes y el imprescindible lacón con grelos. A ello había que sumar el afable trato de Ferradans, verdadero número uno con los clientes de la casa. El viejo restaurante se quedó pequeño y su fama se extendió por España. Mientras derribaba el viejo restaurante para edificar otro más moderno, se trasladó a una edificación efímera en frente, junto a la desaparecida Cruz de los Caídos.

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Navidades en el primitivo Anteojo. Todavía Pepe Ferradans, el mejor restaurador de Cádiz, no había emprendido la reforma del edificio El Anteojo, en la Alameda. Detrás del mostrador, y festejando las Navidades, aparecen de izquierda a derecha: Martínez, Pepiño, Miguel Sibón, Manolo Cano-Manuel, Jesús Ascorve, Angel Benavides, Katete Durio y Valentín Lasanta.

Otro triunfo. En 1975 inauguró el nuevo restaurante ante dos mil personas, en uno de los banquetes más extraordinarios y espléndidos que se han servido en nuestra ciudad. Otra de sus pasiones fue el Cádiz CF.

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Ambiente carnavalesco en los años setenta del siglo pasado en la terraza de El Anteojo.

Buena parte del éxito del establecimiento se debe a la dependenci: nombres que permanecen y son muestra de una verdadera escuela hostelera de sello propio y que se desvivía por el cliente: los hermanos de Pepiño , Albino y Rolando; José Gil Basteiro, Papi; Daniel Loureiro; los mâitres Iglesias, Quintero, Galisteo y Emilio Martínez; cocineros como Jesús Frende, Manuel Rivadavia, Jesús Pazos y José López , además de verdaderos ases de la barra como el apreciado Ángel Benavides, el eficaz Ambrosio Gómez de Vejer; Antonio Naranjo, España; Juan Melero, Chozas; Sebastián Flor Mejías; Juan Guerrero; Diego Mena, Manuel Zarzuela; Fernando, El Cateto; Manuel Mura; José Leal, Couto; el chófer de la casa José Luis Morillo, y el imprescindible Martínez, hoy retirado en La Viña y muchos otros profesionales inolvidables que recordamos pero que no podemos citar con precisión sus nombres.Todos fueron ejemplares atendiendo al cliente. Que los imiten.



295. CONTRASTES . Los antiguos kioscos de prensa.

27 06 2010

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Como dos gotas de agua. Instantáneas de los kioscos en la plaza de San Juan de Dios, con 90 años de diferencia. Como si de una máquina del tiempo se tratase, el Ayuntamiento de Cádiz recuperó el encanto del kiosco de prensa que durante muchos años fue testigo del transcurrir cotidiano del gaditano, instalando varias réplicas. La plaza de San Juan de Dios cuenta desde hace unos años con un nuevo inquilino, una réplica exacta del antiguo kiosco que estuvo ubicado en la calle Isaac Peral, hoy paseo de Canalejas, frente a la desaparecida Puerta del Mar. Con el derribo de las murallas a principio de siglo, en los tiempos del alcalde Cayetano del Toro, esta garita desapareció del paisaje urbano. En un principio el Ayuntamiento quiso mantener la estructura del viejo kiosco de prensa, pero tenía oxidado el alma.  Estos templetes modernos están fabricados en madera y tienen un tratamiento de poliéster para impermeabilizar la madera de la lluvia. Sus cúpulas tienen una bola de aluminio similar a los originales y cuentan con rejas para su protección, ya que últimamente “está de moda” destrozar el inmobiliario urbano. (D.J.P).



271- JOSÉ MARÍA GÓMEZ DEL CASTILLO. Una trastienda con ‘bodega’ particular

3 06 2010

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Una reliquia. José María Gómez enseña una botella que tiene grabado el nombre de su padre.

El gaditano José María Gómez del Castillo posee una colección de más de 11.000 botellas de vino, de éstas, 7.000 contienen el preciado líquido elemento.  José María lleva más de 45 años recopilando botellas en la trastienda de su almacén de ultramarinos, situado en la calle Torre esquina con Santa Inés. La mezcla de aromas, que produce el muestrario de botellas provenientes de todos los rincones del mundo, es un deleite para los cinco sentidos. “Empecé con la colección hace aproximadamente cuarenta y tantos años. Siendo un ‘chavalito’ compré los primeros botellines, pero tenía un dependiente que se le las bebía todas”, recuerda con una sonrisa Gómez del Castillo.

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Parte de su impresionante colección.

En toda colección que se aprecie, siempre hay una pieza con un especial valor sentimental. Esta ocasión, relata José María con el ejemplar en la mano. “A esta, le tengo un especial cariño; es una botella de Domecq grabada con el nombre de mi padre y acompañada de dos copas”.  Otra de las joyas, que tiene un lugar destacado en el almacén, es una botella ‘cebolla’ del siglo XVII sacada del mar. ¿Quién no se acuerda de los viñedos de la cruel Angela Channing? Pues en la colección de este gaditano no falta un vidrio de la cosecha de Falcon Crest. “Esa botella la compré en Londres y es un ‘Cabernet-Savignon”.”La botella llena más antigua es del año 1869, de arrope, lo que hoy en día sería un Pedro Ximénez y pertenece a las bodegas gaditanas de Álvaro Picardo”, apunta el coleccionista.

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Desde una botella del año 1600 hasta una muñeca que llora cuando bebe leche y sonríe al tacto de una botella de vino.

Por la ‘bodega particular’ de José María Gómez han desfilado un sinfín de personajes populares, y sus autógrafos se han quedado grabados en las etiquetas de las botellas. “Carlos Cano, Carlos Díaz, ‘El Perro de Paterna’, Carmen Romero… han dejado sus firmas en distintos frascos. También tengo envases embotellados especialmente para Franco, el Rey, la Reina y los Príncipes”.  En la trastienda de la calle Torre se puede observar la botella  de coñac  “Napoleón” (número 73) , de porcelana de Camus, de una serie limitada de 200 envases.  Igualmente posee una de las 50 primeras botellas de brandy “Fabuloso” , toda una reliquia.Un Vega Sicilia de 1929, de la Ribera del Duero, uno de los vinos más famoso del mundo, no falta en este paraíso vitivinícola. Salud. (D.J.P)



247. MELQUIADES BRIZUELA. Un cocinero de leyenda

10 05 2010

brizuela_1Si hubiera nacido cien años más tarde estaríamos hablando de un famoso cocinero de la categoría de Adriá o Arzac. Melquiades Brizuela nació en Valladolid en 1868 y muy joven comenzó a trabajar en las cocinas del Gran Hotel de la Poste, en la ciudad francesa de Pau. Posteriormente marcha a París, donde trabaja en las cocinas del barón de Rostchild y en las del prestigioso Hotel Continental.

Después de navegar un tiempo en los buques correos franceses, Brizuela regresa a España para trabajar en Lhardy y más tarde en el Hotel de Madrid, a las órdenes del famoso jefe de cocina Paul Bousquet. En 1888 entra como cocinero en la Compañía Trasatlántica, donde alcanzaría prestigio internacional. En los buques de la compañía del marqués de Comillas, Brizuela preparó infinidad de almuerzos para reyes, jefes de Gobierno y multitud de personalidades. Ello le proporcionaría fama y prestigio entre todos los cocineros de Europa.

Brizuela destacaba no solamente por la elaboración de los platos, sino también por su artística presentación. Era socio de honor de las sociedades gastronómicas de París, Londres y Nueva York.

En 1906, Brizuela acompaña al Rey Alfonso XIII en su visita a las Islas Canarias. A su regreso, el cocinero ofrece un espectacular almuerzo para 1.500 invitados y el Rey le nombra ‘Cocinero de S.M.’

A finales del siglo XIX Brizuela fija su domicilio en Cádiz. Alterna su trabajo en las cocinas con la redacción de numerosos artículos y libros culinarios. Entre estos últimos podemos citar, ‘Sartén y Pluma’ o ‘Historia de un cocinero’. En 1908 funda en nuestra ciudad la sociedad de socorros mutuos ‘La Cocina Marítima’, que agrupa a todo el personal de cocinas de la Trasatlántica.

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Melquiades Brizuela sentado junto a totros cocineros en las cocinas del marques de Comillas, presidente de la Compañía Trasatlántica.

En 1910, el Gobierno decide enviar como embajadora especial de España a las fiestas del centenario de Argentina a la Infanta Isabel. El viaje lo realizó en el trasatlántico Alfonso XII, marchando Brizuela como jefe de las cocinas. Para la ocasión el concinero afincado en Cádiz preparó cuarenta platos especiales, de los que él denominaba ‘Cocina fantástica’.

Falleció en Cádiz en septiembre de 1917.



246. LA PLAYA EN 1953

9 05 2010

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La playa Victoria ofrecía en 1953 un aspecto totalmente distinto al actual. No solamente llama la atención el vestuario de losbañistas, sino la escasa cantidad de arena. A lo largo de la playa había un gran paseo de cemento, delante de unas modestas casetas. Otra imagen habituial eran los toldos colocados entre dos postes clavados en la arena.

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La playa de Santa María del Mar tal vez sea la que más ha sufrido una radical transformación. Contaba con un balneario y la poca extensión de la arena queda a la vista. Al fondo se aprecia la plaza de toros de Asdrúbal y a la derecha las piedras barco en la que jugaban los jóvenes de la época.

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Otra curiosa imagen de la playa en 1953. En esta ocasión parece en primer plano el Hotel Playa. La afluencia a la playa, como hoy, era enorme, aunque muchos gaditanos preferían seguir vistiendo sus trajes y no ponerse el bañador.



245.- TRAGEDIA EN EL CAMPO DEL SUR. La muerte de Jaime Ballesteros

8 05 2010

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Esta espléndida fotografía ha sido conservada por José Luis Olano y durante muchos años estuvo en la pared del legendario e inolvidable establecimiento ‘El Pedrín’, abierto a la plaza de San Juan de Dios, antes, como se puede ver en la fotografía “Isabel II”
Se trata del entierro del torero aragonés Jaime Ballesteros “Herrerín” , que fue corneado por el toro Almejito, de la ganadería de López Plata, en la plaza de toros del Campo del Sur en septiembre de 1914, uno de los últimos festejos celebrados en aquel coso.
El torero falleció pese a que los doctores le aplicaron, como último recurso, “enemas de champagne helado”, según las crónicas de Diario de Cádiz. 
En la esquina de la plaza de San Juan de Dios aparece la pastelería Brun, sucursal de la situada en la calle Buenos Aires y que han conocido nuestros lectores como tal confitería, hasta convertirse en restaurante.
En 1936 este local pasaría a manos de la familia Olano y abriría sus puertas con el nombre de Bar ‘El Pedrín’, cuyos magníficos vinos de Chiclana han alimentado no pocas reuniones, tertulias y anécdotas. Los caldos se servían en pulcros vasos y medias limetas que la casa enjuagaba en un fregadero de zinc como los que hoy se ven en antañonas tabernas madrileñas, pilas hoy perdidas en nuestra ciudad.



222. HOTEL FRANCIA Y PARÍS. Más de un siglo de lujo y confort.

15 04 2010

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Señorial. La elegante fachada del hotel poco después de su estreno.

El nuevo establecimiento, inaugurado en 1902, representó una importante mejora para la ciudad y un atractivo para forasteros y “touristas”. El negocio se ha caracterizado por el buen servicio al público y en la actualidad sigue en primera línea de la oferta hotelera gaditana. El éxito ha coronado en el esfuerzo de la familia Paredes que ha sabido mantener el encanto de un hotel centenario en pleno corazón del Casco Histórico de Cádiz. El fundador fue el gaditano José Paredes Pastrana, un emprendedor para la época y, sobre todo, una persona muy atenta y amable que sabía causar a sus huéspedes una magnífica impresión.

El fundador del hotel, José Paredes Pereda, y su hijo José Paredes Monje j.braza hoy. Fachada del 'Francia y París', en la plaza de San FranciscoEl propietario actual del hotel es su biznieto, Manuel Paredes Gómez. El hotel ha acogido a los personajes más relevantes de la sociedad española y mundial, incluso a inquilinos de ficción, como un personaje de la novela ‘La carta esférica’, del escritor Arturo Pérez Reverte, que se aloja durante una temporada en el Francia y París, y que detalla minuciosamente las instalaciones del hotel y la plaza de San Francisco. Una de las personalidades que se alojó en el hotel gaditano fue el filósofo español José Ortega y Gasset, acompañado de su padre Ortega Munilla, en el año 1916. La estancia de tan prestigioso personaje se debió a que el pensador embarcó en Cádiz rumbo a Buenos Aires (Argentina). La visita de José Ortega Munilla fue un acontecimiento en la ciudad. Se trataba de un reconocido periodista y novelista, perteneciente a la Real Academia Española, y gozaba de gran prestigio entre argentinos y españoles, hasta el punto de que Ortega Munilla era más reconocido en Argentina que su hijo, el autor de ‘La rebelión de la masas’. Ilustra este artículo una factura (1916) de la estancia de José Ortega y Gasset y su padre en el hotel Francia y París. En ella se puede comprobar el gusto de ambos por el buen vino. El edificio, 600 metros y con dos plantas, fue construido expresamente para hotel en la antiguamente llamada plaza de Loreto, con vistas a San Francisco y a la calle Vargas Ponce, antigua del Tinte. En diciembre de 1902 concluyeron las obras del gran hotel. El fundador del hotel, José Paredes Pereda, y su hijo José Paredes Monje.

 

al timón. Manuel Paredes, junto a su tía Cándida


Manuel Paredes, junto a su tía Cándida.

La fachada tenía hasta el primer piso un revestimiento de piedra jaspeada; el resto de estaba pintado de color fresa y las pilastras en pizarra. La azotea estaba rodeada por una balaustrada de hierro. La planta baja recibía luz del exterior por siete ventanas; el primer piso por cinco balcones y tres cierros a la plaza de Loreto y siete balcones a la calle del Tinte. En el segundo piso todo son balcones con cierros tallados estilo Renacimiento.

1916. Documento de la factura de alojamiento en el hotel del filósofo español José Ortega y Gasset y su padre, antes de partir hacía Buenos Aires. Rioja no faltó.La escalera de la entrada principal era de mármol de Italia y los zócalos de mármol abrillantado; la pared del primer descansillo la cubría una hermosa jardinería de nogal con dos lunas biseladas y las iniciales doradas del hotel en el centro. Cada planta constaba de 22 habitaciones, cinco daban al patio del hotel y el resto a la calle. El comedor ocupaba un espacio de 126 metros cuadrados, con suelo de mármol, zócalos de azulejos en orden arabesco y paredes estilo renacentistas. El techo, decorado en cuero, en tonos dorados y con molduras estilo Luis XV. El salón de lectura se encontraba frente al comedor y estaba tapizado con papel de seda en tono verde y oro. Lo decoraban cuatro magníficos espejos de marcos dorados. había sillerías tapizadas de seda modernistas, cortinaje con la misma tela que las sillas, alfombra inglesa de terciopelo, piano de Gavain, donde el compositor gaditano Manuel de Falla realizó exibiciones, y un aparato eléctrico con 12 bombillas.A continuación se encontraba el despacho del director, tapizado con papel de Lyon en fondo azul, espejos y mobiliario de nogal y alfombra de terciopelo. Junto a la dirección estaba el despacho del conserje, con mobiliario también de nogal. Las tapicerías de las habitaciones estaban decoradas de seda con diferentes colores y dibujos, alfombras de terciopelo, cortinajes de Holanda bordados y doseles de terciopelo gránate. El mobiliario era de nogal y ébano, abundando la decoración de espejos. Los cuartos de baños ofrecían un tocador de mármol, pila de piedra artificial catalana y grifos de níquel rotulados. Los trabajos de distribución del hotel se verificaron a iniciativa del director, Eduardo Román, dirigiéndola en la parte técnica el maestro García Soto y actuando como aparejador Manuel Maure. La parte de decoración y pinturas estuvo a cargo de Manuel Pastrana; el herraje, monteras, ventanas, ascensor y demás fue construido en los talleres de José Corripio y los aparatos eléctricos fueron adquiridos en Madrid. Según la crónica de DIARIO DE CÁDIZ, del 1 de diciembre de 1902, “ayer desfilaron por el Gran Hotel de France et Paris numerosas personas conocidas de Cádiz admirando la esplendidez de la obra, celebrando la construcción del nuevo edificio que viene aumentar la industria gaditana con honroso puesto”. En 1957 se llevó a cabo una importante rehabilitación en el hotel, con la ampliación de dos plantas.  Imagen de arriba. Documento de la factura de alojamiento en el hotel del filósofo español José Ortega y Gasset y su padre, antes de partir hacía Buenos Aires. Rioja  no  faltó.  (D.J.P.).