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338. IMPRESO EN LA CALLE ANCHA. La primera tauromaquia a pie de la historia

10 09 2010

portada-libro-hillo“La tauromaquia ó arte de torear. Obra utilísima para los toreros de profesión, para los aficionados y toda clase de sugetos que gusten de toros. Su autor Josef Delgado (Alias) Illo” es la primera tauromaquia a pie de la historia.

La portada lleva un escudo con las iniciales del impresor y además: “Con licencia: en Cádiz, por D. Manuel Ximenez Carreño, Calle Ancha, año de 1796″.

Se trata de un volumen en 51 menor, con 58 páginas, una de índice y el retrato del autor en una hoja colocada a continuación de la portada,  una joya para los bibliófilos taurinos.

Esta tauromaquia compartió caja de imprenta y año de tirada con el periódico “La pensadora gaditana” de Beatriz Cienfuegos.

Es sin disputa una importantísima obra en la historia de la bibliografía taurina, y vio la luz en Cádiz, una prueba más de la importancia del toreo en esta ciudad en el XVIII. Es la primera tauromaquia a pie de la historia, salvando sus dos antecedentes: el manuscrito “Cartilla en verso en que se anotan algunas reglas de torear a pie, en prosa y en verso” y “Noche phantástica, ideatico divertimento que demuestra el méthodo de torear a pie” de Eugenio García Baragaña y fechado en 1750.

cara-hillo-verticalEste libro, hoy de altísimo valor, estaba a la venta en Madrid por 6 reales en la Librería de Cerro de la calle Cedazeros, y en su puesto calle de Alcalá, frente a S. Bruno, según el anuncio publicado en Diario de Madrid el 11 de octubre de 1796.

No fue, en todo caso, mal año para el torero Pepe Illo, además de la edición de este libro, compró dos casas en Sevilla a Joaquín de Olivares, un farolero. Pagó por Ellas 46.000 reales de vellón y estaban situadas en la calle Tintes 20 y Real de San Pablo 14. De esta última no queda ni el solar, ya que hoy es vía pública por la ampliación de la calle. El torero era, además, dueño a su muerte de otra finca, la Posada de los Panaderos en Triana, en el Altozano, dando espalda a Carreteros.

El retrato del diestro que figura en el libro está dibujado por Alcántara y grabado por Bosque. Un apreciado y desaparecido bibliófilo gaditano, Federico Joly Hörh conservaba el dibujo de Cruz a partir del cuál se grabó la plancha para el libro, tesoro que existe hoy en la Fundación Joly.

Es la edición príncipe de esta tauromaquia. En España las primeras ediciones son las de Madrid de 1827, la reimpresión de 1834 y la de Madrid de 1875 a cargo de Eduardo Martínez. Hubo otra reimpresión en 1879 y la última del siglo pasado en nuestro país estuvo a cargo de Lorenzo Escribano. La edición de 1804 es aislada ya que las siguientes son fieles reflejos de la edición príncipe según análisis de Ruiz Morales. Este autor demuestra que José de la Tixera no fue el autor de este libro, sino “Un aficionado”, que la corrigió y aumentó en 1804. Este autor, además, ha elaborado su tesis a partir de un manuscrito de 1793.



301.- DEL RUEDO A LA ARENA POLÍTICA. Consecuencias parlamentarias de una corrida en Cádiz

3 07 2010

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Se discutía en el parlamento el artículo 33 de la futura Constitución Española de 1869, la que surgió de la revolución antidinástica que iniciaron, entre otros, Topete y Prim, en nuestra Bahía, en septiembre del año anterior. El ministro de Ultramar, López de Ayala, atacó despiadadamente a sus adversarios políticos de la minoría republicana. Dijo que cuando el gobierno que presidía el gaditano González Bravo -que con los criterios de hoy sería considerado como tránsfuga- desterró a Canarias a los liberales contrarios a Isabel II y a la monarquía, en el momento de embarcar en nuestra ciudad en el vapor “Vulcano”, lo hicieron con la indiferencia de los gaditanos, y eso que se les presumía de demócratas. López de Ayala exasperó a un buen número de curules poniendo como ejemplo la indiferencia de los republicanos de nuestra ciudad, y dijo que quienes luego abordaron el cambio dinástico que se consumó con la batalla de Alcolea, fueron objeto del silencio de los gaditanos, solamente roto por los entusiastas aplausos y olés procedentes de la plaza de toros del Campo del Sur. (El Palacio de las Cortes).

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En lugar de despedir a los desterrados, la masa llenó las 11.500 localidades de la plaza de toros. No era para menos si se comprende la afición que había en la ciudad a la fiesta nacional, y que en ese 25 de julio de 1868 en que, entre otros, embarcaba para el exilio el general Serrano, había otro enfrentamiento, además del de los partidarios de los Borbones con los demócratas: competía en nuestro ruedo Antonio Carmona “El Gordito” y Antonio Sánchez “El Tato”, quienes con máxima rivalidad y máximo cartel dividían a la afición gaditana. (La plaza de toros de Cádiz a la que se hace referencia en este artículo)

tatoComo si torearan José Tomás y Perera. La bronca en la cámara fue tal que tuvo que dimitir el ministro, que antes en política no se podía decir cualquier cosa. Por desgracia El Tato resultaría cogido en Madrid, precisamente en la corrida que se ofreció por la aprobación de aquella Constitución. Perdió una pierna, y tuvo que dejar los ruedos. (Antonio Sánchez “El Tato”, torero del barrio de San Bernardo de Sevilla que contó con dos toreros gaditanos, hermanos, en su cuadrilla: Manuel y Francisco Ortega Díez , Lillo y Cuco. El Tato fue yerno de Cúchares).



245.- TRAGEDIA EN EL CAMPO DEL SUR. La muerte de Jaime Ballesteros

8 05 2010

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Esta espléndida fotografía ha sido conservada por José Luis Olano y durante muchos años estuvo en la pared del legendario e inolvidable establecimiento ‘El Pedrín’, abierto a la plaza de San Juan de Dios, antes, como se puede ver en la fotografía “Isabel II”
Se trata del entierro del torero aragonés Jaime Ballesteros “Herrerín” , que fue corneado por el toro Almejito, de la ganadería de López Plata, en la plaza de toros del Campo del Sur en septiembre de 1914, uno de los últimos festejos celebrados en aquel coso.
El torero falleció pese a que los doctores le aplicaron, como último recurso, “enemas de champagne helado”, según las crónicas de Diario de Cádiz. 
En la esquina de la plaza de San Juan de Dios aparece la pastelería Brun, sucursal de la situada en la calle Buenos Aires y que han conocido nuestros lectores como tal confitería, hasta convertirse en restaurante.
En 1936 este local pasaría a manos de la familia Olano y abriría sus puertas con el nombre de Bar ‘El Pedrín’, cuyos magníficos vinos de Chiclana han alimentado no pocas reuniones, tertulias y anécdotas. Los caldos se servían en pulcros vasos y medias limetas que la casa enjuagaba en un fregadero de zinc como los que hoy se ven en antañonas tabernas madrileñas, pilas hoy perdidas en nuestra ciudad.



239.- CÁDIZ, PUERTA DEL TOREO MEXICANO. La llegada de Ponciano Díaz (y III).

2 05 2010

corrida-mexico-vConcluye la serie sobre la llegada a España del primer torero mexicano con esta entrega donde se reseñan algunas curiosidades de su visita a Jerez y de su debut en la plaza de toros de El Puerto.

En el número del 18 de agosto siguiente, la noticia fue que Ponciano había visitado en Jerez de la Frontera las bodegas de Carrasco Hermanos y de Mr. Buck, antes Pemartín. También estuvo en el museo taurino de Iñigo Ruiz y en la bodega de González Byass. Al día siguiente el torero debutó en la plaza de El Puerto de Santa María, recién estrenada en 1880. Se jugaron novillos de Ibarra que mataron diez caballos. El Tortero fue uno de los novilleros, y estuvo desgraciado; el otro fue Torerito, que tuvo una buena tarde. Oropesa y González picaron muy bien al segundo astado. En una vara el novillo le quitó los arreos al caballo y el charro -no aclara el diario cuál de ellos- picó a pelo. Ponciano, vestido de azul y plata, solamente salió a picar a caballo. (Al lado una antigua fotografía de la lidia en México. Los picadores todavía iban ataviados a la usanza de la charrería).

corrido-vEsa fue la actuación en El Puerto de una de las figuras históricas del toreo mexicano, más tarde, en octubre, Frascuelo le confirmaría la alternativa a Díaz, el protagonista junto con Bonilla de un raro folleto que vio la luz en una imprenta de Cádiz en esta orilla del toreo. (Francisco Orgambides).

Junto a estas líneas un pliego de cordel, editado en México y contemporáneo al éxito profesional del torero Charro, donde se recoge la letra de uno de los muchos corridos que cantaron las vicisitudes de la vida de un torero que en México amasó una fortuna y que fue propietario de una plaza de toros.



237.- CÁDIZ, PUERTA DEL TOREO MEXICANO. La llegada de Ponciano Díaz (I)

30 04 2010

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Por este puerto entró el toreo mexicano en España, toreo de ida y vuelta. Ese viaje de retorno lo protagonizó el diestro Ponciano Díaz, y la arribada a nuestra ciudad se puede rastrear por una pequeña joya, un libro que es muy buscado por los bibliófilos de tema taurino.

banderillas-dos-manos-vEn 1889 se publicó en Cádiz, en la tipografía de Díez y Sánchez, un folleto de 14 páginas en octava titulado “Biografía del célebre torero mexicano  Ponciano Díaz, con todos sus hechos muy notables y las cogidas que ha tenido”. Esta figura histórica de la lidia llegó a España el mismo año de esta edición, presentándose en Madrid el 28 de julio de 1889. Ponciano Díaz Salinas fue el primer diestro de verdadera fama procedente de América y uno de los primeros matadores extranjeros que actuaron en Madrid. (Las banderillas a dos manos a caballo era una suerte de la charrería que practicó Ponciano en los ruedos españoles, aunque toreaba a pie. Durante la lidia montaba a caballo en el tercio de banderillas y ejecutaba alguna de las suertes del rodeo mexicano). 

Practicando la moderna lidia a pie, fue uno de los primeros matadores mexicanos que actuaron en Europa. Más tarde vendrían el torero millonario Vicente Segura y Rodolfo Gaona, pero ya en el Siglo XX. Este volumen editado en Cádiz puede ser el primero dedicado exclusivamente a este legendario torero mexicano, discípulo del portorrealeño Bernardo Gaviño y que en 1889 tenía diez años de alternativa. Desconozco una monografía más antigua dedicada al primer torero mexicano con categoría de figur del toreo.

brindis vEl folleto, que se vendía a diez céntimos de peseta, abre con un elogio del éxito alcanzado en las corridas de Madrid por el toreo mexicano con el “jarifeo” (Sic.) y Manganeo, así como la suerte de banderillear a caballo,  poniéndolas a la altura de las suertes que puedan ejecutar Lagartijo y Frascuelo. (Una viñeta de la época representando a Ponciano,el torero de Atenco, en un brindis. Es una figura muy popular aún en México, donde todavía se cantan corridos relatando sus hazañas en el ruedo).

El autor es un histórico del periodismo taurino mexicano Este pequeño texto, se publicó sin firma de autor. El título, nos arroja la primera aunque pobre luz de que quien lo escribió bien pudiera ser mexicano, ya que emplea la palabra mexicano con la grafía “x” del castellano antiguo, fórmula muy desusada en España en la época, donde siempre se utilizaba la forma Méjico y mejicano. Sigue la biografía breve de Ponciano con léxico mexicano como “caporal” o expresiones que conducen a la sospecha como “Del celebre Bernardo Gaviño” -el torero muerto en Texcoco no era tan conocido en España entonces como en México- o “Hay motivos para que este torero sea simpático a los españoles”.

ponciano-retrato-vTal vez la respuesta al enigma de la autoría del folleto está en que la tercera parte de esta breve obra está dedicada a Julio Bonilla. El escritor jalapeño contaba entonces 34 años, y era propietario, fundador y director de “El arte de la lidia” que se publicaba en México sin interrupción desde 1884. Esta revista taurina fue según mis datos la primera que se publicó en el  continente, o mejor dicho, en tierra firme, porque en 1883 apareció en Cuba la revista “La lidia en La Habana”, a la que seguirían en la misma década “La revista de toros”, “El tío Camama”, “El Puntillero”, “Toros en La Habana”, “La Muleta”, “La Garrocha” y “La Bronca”. “El arte de la lidia” sí que fue una revista duradera, no como las cubanas que apenas vivían una temporada. Bonilla la dirigió hasta este año de 1889 en que le sucedería Antonio Calvo, lógico si iba a emprender un viaje largo a España, ya que acompañó a Ponciano a Europa. (Ponciano, puro México, vestido de charro, el atavío que utilizaba en su periplo español).

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Su revista fue el vivero de posteriores publicaciones mexicanas de tema taurino, ya que nada menos que siete se contabilizaban en la ciudad de México en 1887: “La banderilla”, “La voz del toreo”, “El toro”, “El Correo de los toros”, “El monosabio”, “La muleta” y “La divisa”. Bonilla murió en 1909.



231.- GANADOS Y CABESTROS. Curiosidades de las actas capitulares del Ayuntamiento de Cádiz

24 04 2010

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Las actas del Ayuntamiento de Cádiz son uno de los grandes tesoros culturales de nuestra ciudad. Desde 1596, después del saqueo Anglo-holandés, guardan entre sus miles de folios manuscritos, toda la historia de Cádiz, de sus costumbres y de sus gentes, pues los Caballeros Veinticuatro, (concejales) llevaban a los plenos del cabildo desde las salidas de las flotas de Nueva España o de Tierra Firme, hasta los asuntos del comercio o las aduanas y como no, los temas más domésticos del mercado o el matadero. (Arriba, una imagen perdida en la ciudad desde que no hay corridas de toros. Sin embargo contar con el cabestraje era muy importante en la ciudad, no solamente para los festejos taurinos sino también para conducir el ganado de carne hasta la Casa de Matanza).

mataderoFruto de un estudio detallado de ellas y aplicándolas el método heurístico de investigación histórica, pude descubrir que el toreo a pie, la llamada «Fiesta Nacional», se inició en Cádiz, en la plaza de San Antonio, en 1661, (Libro 33, Folio 213), setenta años antes de su aparición en Sevilla o Madrid. De esta forma Cádiz cuenta con el título de «cuna del toreo», uno más y no el menor, de entre los muchos que ha alcanzado entre sus pasadas grandezas. Los toros que se lidiaban en Cádiz, pastaban unos días en la dehesa de Soto (actual Campo Soto), alquilada por nuestro Ayuntamiento en la Isla de León y desde allí eran conducidos hasta Cádiz por los «encerradores» gaditanos, valiéndose de un cabestro que abría el cortejo. «Vara de encerrador», fueron entre otros, Alonso de Ortega, su hijo Juan y su nieto el famosísimo Laureano Ortega, y a su muerte, en los años de la francesada, el gran torero Jerónimo José Cándido. Obtenían pues la «Vara de encerrador» de la ciudad de Cádiz, los más famosos picadores españoles del siglo XVIII e incluso entre los matarifes de la Casa de Matanzas matadero), que siempre estuvo junto a la Cárcel Real, había picadores que se estrenaban allí mismo, como nos relata el padre Labat en su viaje a Cádiz. (La legendaria Casa de Matanza de Cádiz, cuna del toreo y del flamenco en Cádiz y lugar de empleo de los gitanos del barrio de Santa María ya que el sacrificio y despiece de las reses fue considerado un oficio infamante por manchar las manos de sangre, y por ser un emploe impropio de cristianos viejos, dio lugar a que trabaran con la “jifa” mestizos, mulatos y gitanos, personas desfavorecidas en aquellas épocas).

mellizoEl matadero de Cádiz fue «caldo de cultivo» de grandes artistas del toreo y del flamenco. Los Lavi, el Cuco, el Marinero, Agualimpia, Enrique el Mellizo o Curro Dulce por citar a los más conocidos, trabajando, viviendo y derramando su gracia y su arte, en el corazón del barrio de Santa María. Esto también es historia de Cádiz. En las actas del Ayuntamiento del año 1810 (Libro 166, folio 337 vuelta y 338), se cuenta una queja del recaudador de hacienda municipal contra el encerrador del ganado que venía de la dehesa de Soto por el camino de la escollera. Dicho vaquero, refrenaba el ganado antes de su entrada por la puerta central de las Puertas de Tierra, (no existían entonces los grandes arcos laterales) y dejaba que el cabestro entrara casi en solitario. Luego aguijoneaba al ganado para que entrara en tropel, dificultando así las tareas de recuento del recaudador de hacienda municipal. Pura picaresca gaditana pagada posiblemente por los «tablajeros» (carniceros) de la ciudad. (Enrique el Mellizo trabajó en el matadero de Cádiz y como puntillero en las plazas de toros).

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(Guillermo Boto Arnau, autor de este artículo, que ha investigado el pasado flamenco y taurino de Cádiz).

En las actas de 1811 (Libro 168. Folios 35 a 38, 270, 369 y 518), se da cuenta del robo cabestro o al menos de su desaparición. Desde entonces el Ayuntamiento abandonó la dehesa de la Isla de León y el ganado entró en barco, como nos refiere don Ramón Solís en «El Cádiz de las cortes». A pesar de ello, no se crea que los toros eran desembarcados en el muelle. Su destino era algún punto de la bahía, en extramuros, y seguían entrando a tropel hacia el matadero de San Roque, para desesperación del recaudador del Ayuntamiento. Es curioso saber que la Junta de Regencia, domiciliada entonces en la sitiada Cádiz, daba licencia «para extraer ganado, vino…, etc. del país ocupado por el enemigo». Por la concesión de estas licencias, a los patriotas que se atrevían a robar a los franceses, se les cobraba un arbitrio. Cádiz no pasó nunca hambre durante el sitio de Napoleón, e incluso la Regencia dictó un bando «declarando el estado de bloqueo» a la costa ocupada por el enemigo. Como bien señala Solis, Cádiz ha sido la única ciudad en la historia que estando sitiada, declarara el estado de bloqueo a sus sitiadores». Son cosas de Cádiz. (Guillermo Boto Arnau)



218.- GADITANOS POR EL TOREO. Una apuesta por la fiesta

11 04 2010

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Un grupo de aficionados se ha reunido esta semana en un almuerzo en el casino gaditano para reivindicar el toreo, en una época en la que a la fiesta no le vienen nada mal estos gestos. La intención, promovida por el profesor garcía león, era lanzar una llamada en favor de la fiesta en una ciudad en la que la lidia ya se da por perdida, pero que ha sido su seña de identidad y que conserva a muchos aficionados que forman buiena parte del contingente de abonados a plazas como Jerez y El Puerto.

Asistieron, en la imagen, el escritor Enrique Montiel; el apreciado aficionado Salvador Navarro Villegas; el directivo del Casino Gaditano que hizo de anfitrión Juan Lamet Dornaleteche; el profesor de Instituto Blas Molina; el médico y flamencólogo Germán López; los profesores de la UCA José Almenara Barrios y José María García León;  Federico Sahagún Martín de Mora, del cuerpo consular; el doctor y académico Juan García Cubillana; el presidente de los autores carnavalescos Miguel Villanueva Iradi; el farmacéutico y antiguo alcalde de Vejer Antonio Morillo; el antiguo torero Enrique Pérez Figuier; el médico e historiador taurino Guillermo Boto y el letrado y apreciado cofrade José Luis Suárez Villar. También asistió el pintor Luis Gonzalo González.



217.- MANUEL IRIGOYEN ROLDÁN. Pasión cadista

10 04 2010

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En estos días ya cae la tribuna del Cádiz y su histórica visera, que pese a su corta vida ha sido testigo de momentos difíciles y de grandes éxitos. Buen momento para recordar a quien impulsó esa visera “para los que más se gastan en el Carranza, han puesto una visera la mar de gansa” que diría la famosa chirigota de las momias de juguete: “a los de preferencia que es más barato, les van a dar un paraguas pa tres o cuatro”. Aquella visera vino de la mano de Manuel de Irigoyen Roldán, y tres ascensos. Arriba Irigoyen con otro presidente histórico del fútbol español, Jesús Gil, con quien mantuvo una cordial y estrecha relación que tuvo su rendimiento para nuestro primer equipo.

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Hubo un tiempo en que los goles del Cádiz se marcaban lejos del Carranza. Eran los tiempos en los que el mejor delantero del equipo cadista se llamaba Manuel Irigoyen Roldán y no vestía precisamente la camiseta amarilla. Con traje y corbata conseguía que el Cádiz C.F., sin apenas socios ni presupuesto, permaneciera un año tras otro en la Primera División del fútbol nacional. Y si alguno lo duda que se lo pregunte al Santander. Irigoyen celebrabdo con una botella de cava uno de los tres ascensoso que se consioguieron bajo su mandato.

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Irigoyen nunca perdió su afición a los toros. Asistía habitualmente a los festejos tauirinos y pertenecía a la peña de seguidores del matador gaditano José Antonio Canales Rivera. En la foto aparece junto al aficionado Guillermo Boto y el ganadero Gabriel Rojas.

Corría el año 1987 y el Cádiz llevaba toda la temporada ocupando la última posición en la tabla. La afición culpaba de esta situación a un jugador que se llamaba “Mágico González”, por entonces muy discutido. Y llega el milagro. La Federación decide reestructurar las categorías y que en vez de tres equipos sólo uno descienda a Segunda. Ni por esas. El Cádiz ocupa la última posición. Irigoyen lanza entonces una curiosa propuesta; ya que han cambiado las reglas, los tres equipos que ocupen los últimos lugares deben luchar entre ellos para decidir el que baje a Segunda. Ante la sorpresa general, la Federación acepta la propuesta del mandatario cadista y se disputa la llamada “liguilla de la muerte”. El Cádiz y el Osasuna salvan la categoría y desciende un indignado Santander, en cuya ciudad aún no saben lo que realmente sucedió.

cartel_cadizManuel Irigoyen había accedido a la presidencia del Cádiz en la temporada 78/79, con el equipo en Segunda y tras la etapa del presidente Manuel de Diego. Durante su presidencia, quince años, el equipo de la ciudad militó diez temporadas en Primera, ocho de ellas de manera consecutiva.Estas permanencias del Cádiz en la máxima categoría era siempre objeto de comentarios en toda España y origen de la simpatía que despierta. Un cartel del torneo de fútbol que recuerda a esta figura del cadismo.

toreros_cadizOtra faceta de la vida de Irigoyen fue la de torero. Se inició en la Escuela Taurina de la calle Mateo de Alba, junto a otros jóvenes como Chano Rodríguez, Pacorrito, Manteca o los hermanos Villodres. Manuel Irigoyen, que debutó en la plaza de toros de Cádiz, fue un fino y valiente banderillero que estuvo varios años intentando abrirse camino en la profesión Lejos del fútbol, Manuel de Irigoyen fue un constructor de prestigio que alcanzó muchos éxitos profesionales y que ocupó cargos representativos entre los empresarios del sector de la construcción. El recordado presidente cadista falleció a los 65 años, víctima de un accidente cardíaco cuando conducía su automóvil en la autovía de Chiclana. Irigoyen en la cuadrilla del exraordinario muletero gaditano Chano Rodríguez. De perfil, el matador granadino afincado en Alcalá de los Gazules Curro Montenegro.