Gente y habitantes de Cadiz » Artes

334. MIGUEL AYLLÓN ALTOLAGUIRRE. Presidente del Ateneo de Cádiz

6 09 2010

AyllónMiguel Ayllón Altolaguirre (1824-1885/86?)

Presidente del Ateneo de Cádiz de julio 1858 a 1862

Miguel Ayllón Altolaguirre nace en Gibraltar en la primavera de 1824 hijo de Mateo Miguel Ayllón Alonso, diputado en las Cortes Extraordinarias que se encontraban en la roca.

Licenciado en Derecho en 1846, llega a nuestra ciudad a finales de 1857. Forma parte de la directiva que funda el Ateneo el 15 de julio de 1858 siendo elegido como presidente. La sede del Ateneo se sitúa en la calle Arbolí, nº5. Ese mismo verano crea el semanario Ateneo de Cádiz, Científico, Artístico y Literario, publicación que se editará hasta octubre de 1860.

Don Miguel se había abierto paso en la administración local: desde 1859 era vocal de la Comisión permanente de Estadística de la Provincia y, desde el año siguiente, regidor-síndico del Ayuntamiento Constitucional presidido por Juan Valverde. Desde 1860 perteneció a la Sociedad Económica Gaditana de Amigos del País.

A finales de 1859 el Ateneo de Cádiz sufraga la Medalla de Oro para premiar un acto de heroísmo y piedad que se produjera en la Guerra de África. Se le concede a Francisco López Conejero. Miguel Ayllón publica “El héroe de Anghera” (Imprenta Revista Médica, 1860).

Abandona Cádiz en el año 1865. En este tiempo Miguel había venido librando una incesante lucha contra la apatía de una ciudad languideciente.

Los siguientes años los pasa entre Zaragoza y Madrid militando en el republicanismo democrático federal publicando varias obras de carácter jurídico, entre ellas destaca el “Proyecto de Constitución democrático-federal de la República española (1875)”.

(Ignacio Moreno Aparicio, presidente del Ateneo de Cádiz)



332.- LA GALEONA DE LA VIÑA. La Divina Pastora

3 09 2010

pastora-verticalLa imagen de la Virgen del Rosario que se denomina popularmente como “La galeona”, no es la única en nuestra ciudad que ha surcado el Atlántico y navegado en este tipo de naves en el transcurso del siglo XVIII. Así la crónicas apuntan a otra que se donó a la Capilla de la Divina Pastora, siendo en esta ocasión su donante D. José de Rojas Recaño, quien era natural de Cádiz y había recibido de sus padres lo que denominaba “su casa principal” en la entonces calle de la Amargura (luego Capuchinos y actual Sagasta). Su educación castrense se había configurado en el Castillo medieval como Guardia Marina y en su trayectoria militar llegó al rango de Teniente General de la Real Armada, Capitán General y Gobernador político y militar de la ciudad de Cartagena en el Levante, donde falleció el 7 de octubre de 1794. Ostentaba además los títulos de Marqués de Casa Rojas y de Conde de Casa Recaño y Caballero de la Orden de Santiago. En la foto de “Pasión y Gloria”, la imagen de la Divina Pastora.

Así pues y centrándonos en el tema que nos ocupa, señalan las crónicas que en 1753 fue cuando “habiendo arribado a este puerto el navío de guerra El Fuerte, que la traía a su bordo como patrona, su comandante D. José Rojas solicitó y obtuvo de la referida corporación trasladarla a la citada capilla, la cual se llevó a efecto el día 14 de octubre del citado año, siendo conducida desde el muelle con asistencia de la cruz parroquial del Sagrario, una diputación del Cabildo secular, el cuerpo de la hermandad y multitud de jefes, oficiales y personas distinguidas: teniendo lugar al siguiente día una solemne fiesta en su obsequio, lo que contribuyó en alto grado a propagar en esta ciudad su culto y devoción”.

galeona-cara-verticalAquella imagen quedó emplazada en el Panteón de la referida Capilla, y sólo se tiene constancia que saliera en procesión en 1867 cuando la guía local informa que “Este año la Archicofradía de la Divina Pastora sacó procesionalmente en la tarde del 15 de agosto, en cuyo día celebra su fiesta, la imagen de su titular que se venera en el panteón de la capilla de su nombre, cuyo religioso acto tuvo lugar en el mayor lucimiento.”

Era tradición que el 15 de agosto la Archicofradía de la Divina Pastora sacara en procesión la imagen de su titular

La misma fuente de información nos indica que a partir de 1868, ya fue la titular del templo la que presidiera aquella procesión de culto externo. Por su emplazamiento en la cripta posiblemente no sufriera desperfectos en los acontecimientos y saqueos que precedieron a la Guerra Civil, aunque desconocemos su estado actual estimamos que entrarán dentro de la restauración que se está llevando en aquella capilla. Sobre este aspecto llamar la atención, de la paralización que ha sufrido este proyecto de rehabilitación sin que se conozca una fecha para su conclusión. Por otro lado se hace necesario que la opinión publica sepa también las expectativas de futuro que planean sobre otro edificio religioso como es el Convento de Santa María del que se desconoce el momento de inicio de sus obras, después de 9 años de permanecer cerrado. En nuestra memoria está el proceso que siguió el tristemente desparecido Convento de los Capuchinos después de años de abandono, allá por la década de los ochenta del pasado siglo. Hemos de pensar sobre todo en la cercanía de una fecha tan significativa como el 2012 cuando la ciudad debe vestir sus mejores galas para enseñar a los visitantes.

José Antonio Fierro Cubiella



321.- LORENZO CHERBUY. Cádiz pierde a uno de sus grandes artistas

23 07 2010

busto-verticalTratándose de Lorenzo Cherbuy, conocedor de mitos y filosofías y que en su escultura y pintura ha penetrado y traducido a su lenguaje todas las mitologías, no es correcto decir que ha muerto. Este luchador del arte, genio en el exilio familiar de Puntales, embarcó hacia la otra orilla en la barca de Caronte, con su moneda para pagar el viaje, porque Cherbuy, aunque nunca la buscó, se ganó la inmortalidad pincelada a pincelada.

Lorenzo Cherbuy en su casa de Puntales, verdadero refugio y sancta sanctorum de un artista que rehuyó de las glorias vanas.

Creador en el fondo y en la forma, dueño de un estilo, un lenguaje y una técnica únicas, el desaparecido artista tocado por los duendes, exploró buena parte de las bellas artes: la escenografía, la pintura, la escultura… devorador de exquisiteces literarias y poseedor de una fascinante cultura, labrada a pulso, las palabras de la periodista Virginia León en Diario de Cádiz, aportan las claves de su tránsito vital:

La historia de Lorenzo Cherbuy, apenas conocida por los gaditanos, es la historia de un prodigioso artista nacido en Cádiz, allá por 1921.
Es la vida de un autodidacta amante del arte, de la filosofía, la poesía y el ensayo.
expo-sevilla-horizontal

Una muestra del genio creativo de Cherbuy, en la forma un policuadro, de técnicas y texturas creadas por él y cuyo secreto le pertenece; en la forma un verdadero “idioma” artístico y creativo.

La de un creador nato por cuyas manos ha desfilado la friolera de entre mil y cinco mil obras, de las cuales 487 ya han sido catalogadas.
torero-verticalDe ello se ha encargado un grupo de amigos encabezados por el ceramista Alfonso Casas y el poeta y periodista Jesús Serrano, autor de la conferencia que sobre la Sensualidad, fantasía e ironía de la obra de Lorenzo Cherbuy y junto a él se han volcado en el rescate de la vida y obra de este obrero del arte Eduardo Geneiro y Juan Candón.

En una figura tan familiar como0 la de un torero, se aprecia lo diferente de la expreasión creativa de Lorenoz Cherbuy en una figura que sin perder las claves de su realidad, es distinta, única y con un juego de colores y texturas personalísimo.


Poco amigo de la notoriedad pública, la calidad de sus creaciones no han dejado impasible a estos quines tanto a nivel local como nacional se han siempre por su obra, presente en  grandes empresas de Cádizy en muchas colecciones privadas, como el caso del gran mural del parking de Canalejas o el que luce en Ingrasa que describe unha fascinate historia de la imprenta, o en Aguas de Cádiz, Zona Franca,  Hotel Regio 2, la arrocería “La Pepa” o el impresionante y explosivo paraíso que creó para el Consorcio Bahía de Cádiz, toda una alegoría de los hermoso que puede llegar a ser este valle de lágrimas si preservamos la naturaleza.
“Es escultor, escenógrafo de teatro, músico y un puntal de la literatura, como bien muestra su participación en las revistas Platero y El Parnaso.
De hecho, ha sido amigo de los grandes nombres de la provincia, entre ellos, Fernando Quiñones”, decía en Diario de Cádiz Jesús Serrano describiendo las amplitud de miras del artista, que exploró muchos campos en una vida artística muy productiva de unh artista creadro de un universo particular.
Y es que la necesidad de sacar adelante catorce hijos, tres de su primera mujer (que falleció muy joven) y otros once de su segunda, le hizo derrochar talento por doquier.
trimilenario horizontal

Entre los más apreciados apellidos de la más reciente historia de Cádiz, el de Cherbuy, desdendiente de franceses, en la entrega de la medalla del trimilenario. Lorenzo no pudo asistir por enfermedad y recogió su galardón su hijo Carlos, encuadernador artístico y músico.

A modo de anécdota, Serrano cuenta que ante la falta de tiempo que le acechaba, las reuniones de la revista Platero se hacían en la lavandería el Habanero, donde trabajaba.
reloj-verticalA éste se sumaron otros tantos oficios que pasaban por el diseño de joyas, la recepción de hotel o el boxeo profesional.
Profesiones muy variopintas que desempeñó sin ton ni son junto a su gran pasión, el arte.
Como escenógrafo, bordó en Madrid el estreno de El racó vero de Ulises, de Soto Vergés, que desempeñó “con fragmentos viejos de lona y madera usada, sin ningún objeto marino.
Una situación ante la que el escritor Antonio Gala le comentó, con sorna, que iría al estreno para no perderse el fracaso”.

El reloj de la plaza marca las cinco de la tarde y así vio ese trascendental tránsito Lorenzo Cherbuy.
“Pero su gran labor -añade- dejó boquiabierto al respetable, que aplaudió nada más abrir el telón”.
Llama la atención que un hombre de trayectoria tan profusa no tenga un hueco de honor en el panorama artístico gaditano del siglo XX.
“Este maestro es conocido en toda España, menos aquí, y es triste que esta ciudad no le preste la atención que merece”, comenta Serrano.
Un hombre que, como diría el escritor y amigo Fernando Quiñones, “era rebelde, estallante de ocurrencias plásticas, libre de temas obligados y medidas forzosas”.

Nunca buscó la noriedad artística ni personal, rebelde o modesto, ya Lorenzo Cherbuy viaja en la barca de Caronte y ya no puede evitar que su obra le haga grande. Tan grande como su Cádiz natal que le ha perdido. Que le sea la tierra leve.



315.- EL HALLAZGO. Por Miguel Ángel Castellano Pavón y Francisco Manuel Ramírez León

17 07 2010

cristoLa muy sonora voz de un enorme cataclismo, interrumpío el silencio y la calma con el que acometían el delicado trabajo. Un grave y seco retumbo proveniente de la Sacristía, acababa de romper la paz, el ambiente sosegado y relajado, que acompañaba a aquel pequeño grupo que con entusiasmo, mimo y entrega, preparaban el bosque de cera que daría luz al siempre cuidadísimo altar de cultos cuaresmales que preparaban para sus Titulares. Al unísono, no pudieron evitar dar un respingo ante lo que era seguro y violento aviso de que el causante del sobresalto común, por lo aparatoso y fortísimo del estruendo, no debia de ser cosa pequeña.

Se miraron los unos a los otros, con el susto terrible aún reflejado en cada uno de los rostros, queriendo buscar que el compañero cercano le diese crédito y respuesta, a aquel estallido que provino de la Sacristía. “¡Ay, ay, ay, …, que no sea por culpa nuestra!, ¡ay, ay , …, que nos mata el Padre Germán!.”, dijo el de más edad, un cofrade veterano que a pesar de su ya larga edad, volaba mas que corría hacia la Sacristía. Con más miedo que curiosidad, adentró su cabeza en el ámbito oscuro del recinto; el temblor nervioso de sus manos le impedía atinar con la llave de la luz. Una mano más joven logró llenar de luz a aquella habitación, perfumada con el siempre grato olor del incienso quemado. No encontraron lo que más o menos llevaba cada cual en su mente: la ruina por desplome del antiguo y achacoso techo, mostrándoles como testigo unas vigas rotas ya vencidas por los siglos. Muy al contrario de lo esperado, en el suelo yacia boca abajo el enorme armario de las ropas litúrgicas: un imponente, colosal, antiguo y muy bello trabajo de ebanistería, que desde hacia por lo menos 300 años, guardaba el ajuar ceremonial y cultual de los padres de la Orden. Se acercaron todos, rodeando al rendido mueble que les mostraba sus heridas de madera: las viejas tablas rotas o desenclavadas. A pesar de la aún generalizada consternación, hubo quién suspiro de alivio: “¡Para nada hemos tocado el armario!, ¿verdad?”, interrogó el veterano cofrade.

convento

“¡Ha sido la carcoma, que se ha comido las patas!.¡Mira, mira,…, como está todo esto lleno de agujeritos!”, contestó uno de los presentes, que en cuclillas les mostraba al resto del grupo, una de las que ahora era desgajada y astillada pata delantera. “¡Os lo dije desde que las detectamos en el retablo del Santo Cristo, que no debian de ser las únicas!. ¡Mirad ahora!, ¡que lástima: las roidas patas no han podido soportar el peso del armario, se han quebrado y se venido para delante el mueble!. ¡Y suerte, de que no había nadie aquí, porque si no…!. “¡Anda, déjame tu navajita!”, interrumpió uno de los cofrades, ya entretenido en desprender un pequeño sobre que se encontraba fijado al envés de las maderas que formaban el suelo del armario, ahora visibles tras el vuelco. No hizo falta la navajita, pues la cola que fijaba el sobre a las maderas apenas puso resistencia: “¡Aquí dentro debe de estar, la firma del maestro que hizo el mueble!”, dijo incorporándose y mostrando el hallazgo a los demás.

otro-puerto-cadiz

Ante la atractiva naturaleza del nuevo hecho, una más poderosa curiosidad que hasta el entonces reinante desconcierto, se apoderó del grupo. Se encaminaron hacia la mesa grande, donde había mejor luz. “¡Manéjalo tú, que estás acostumbrado a tratar con los papelotes antiguos!, le indicó el cofrade veterano a uno del grupo. Como si fuese de cristal y no de papel, con enorme cuidado, lo tomó, y sobre la mesa empezó a observarlo: no se veia huella de un sellado con lacre, ni había referencia escrita alguna, pero tampoco parecía que hubiese sido manipulado. Abrió el sobre por la solapa, despegándola; de su interior surgieron unas cuartillas primorosamente dobladas. Empezó a desdoblarlas, muy despacito y muy delicadamente, casi sin forzarlas; contaron hasta 4 hojillas, no más grandes que la mitad de un folio, coloreada la tez de amarillo por los muchos años que debían de contar. Se distinguían dos elegantes caligrafías, formadas por letras menudas y largas, escritas con una tinta que aún más ennoblecida por el transcurrir de los siglos, ya se habían tornado parda. ¡Traedme mi maletín, que deben de estar mis gafas para el cerca,… y la lupa grande!”, espetó nervioso el experto. Con el refuerzo de la más clara y blanca luz de una lámpara portátil, y al amparo de las expectativas que se abrían, iniciaron una esforzada lectura:

Notas del cuaderno de bitácora del navio que nos trajo la nueva hechura del Santo Xto. Cádiz. Abril, 1775.

puerto-cadiz

Nos hizo la muda a la lengua castellana que nos es propia, el Excmo. y Muy noble Sr. Francesco Maria Enmanuel Doménico Maratta di Guidi, natural de Savona, y hermano y bienhechor de esta nuestra muy Venerable Hermandad de la Vera Cruz. Que el Stmo. Xto., Ntra. Sra. Mater Misericordae y el Sr. San Jorge, de quienes siempre fue fervoroso devoto, lo acogan.

Dia 17 de octubre de 1773. En la ciudad de Nápoles, yo Francesco Maria Cruze Nadales, hijo de Giovanni Batista Cruze Rossi y de Úrsula Nadales Guiducci, fui contratado para transportar desde dicho puerto 10 kilos de seda de Ceilán a Génova. El importe estipulado sería de 148 onzas de plata. Allí una vez que el navío Santo Spirito partió por el Mediterráneo rumbo a Génova y entregada la mencionada mercancía tomará la ayuda de Aniello Paoli Marona, para el envío de un enigmático cargamento que debería ser transportado con sumo cuidado, desde dicho puerto a la vieja ciudad de Cadice, ciudad costera del sur de la España y puerto rico donde los haya, al ser punto de embarque hacia las Indias Occidentales.

cuatro-torres

Génova, 20 de octubre de 1773. Mercancía descargada y entregada sin tropiezo alguno. Cantidades cobradas. En la aduana se realiza las firmas pertinentes en presencia del que sería desde ahora mi acompañante el mencionado Aniello Paoli. Un bulto perfectamente embalado de unas 120 libras es embarcado para ser entregado en el puerto arriba citado.

26 de octubre. Día tranquilo. Falta un día para concluir la travesía. Durante toda la noche se celebró en cubierta el final de la singladura con una bulliciosa fiesta hasta el amanecer cuando el gallo cacareó tres veces, cantaron las ninfas del mar y bailaron los centauros. Por la ventana de la cocina se alzaba vapor de agua blanco, cuya forma recordaba la cola de algún espíritu, y se esparcía un delicioso olor a hervido. También se oían los animales, voces de los cocineros y el alegre entrechocar de los cacharros de cocina. El sol poniente hacia resaltar cuatro gigantescas columnas de mármol, dispuestas para adornar cualquier plaza de la ciudad a la que iban destinadas.

muralla-san-carlos

27 de octubre. El puerto de Cádiz es avistado cuando desde lo alto del mástil de nuestra goleta se anuncia la arribada a la ciudad. Un hecho de resaltar a la llegada a la ciudad de Cádiz, que no sucede como en otras ciudades que a su llegada sobresale las torres o cúpula de su iglesia mayor o catedral; sino todo un sinfín de torres miradores que le da un aire a mi entender como de ciudad medieval. Como sucede en Siena y que yo recordaba, pues la visité con mi padre siendo yo aun un muchacho; y que aunque su llegada no se hiciera por mar, siempre me impresionó. En Cádiz, y una vez desembarcada la mercancía, desde el muelle y transportada en un carro arrastrado por dos mulos seria desviada por la Puerta de San Carlos. Otra de las cosa a destacar de esta antigua ciudad es que a no tener espacio para crecer a lo ancho lo hace hacia lo alto como le sucede a los jóvenes en llegando la edad.

escudoAl desembarcar, unos niños pedigüeños se nos ofrecen para empujar el cargamento. Deambulamos por la plaza de las Cuatro Torres, paseo de las Nieves, y por allí desembocamos a la calle del Camino que nos llevaría hasta la plaza de Loreto, en el llamado barrio de la Observancia llegando a las doce de la mañana tocando las campanas la hora del Angelus. En la puerta del convento franciscano, se encontraba Fray Benito Huerta Punsert guardián de dicha casa y una comitiva compuesta por cuatro señores y el donante de la mercancía un tal don Juan Gómez de Figueroa, según manifestó, todos entrados en años, que se hicieron cargo de la mercancía reseñada. Una vez bajada del carro y siempre llevado con sumo cuidado, fue introducida por el patio columnado hasta unos aposentos que presentaban aspecto de Sacristía, al comprobar su similitud con otros conocidos en mi ciudad natal. En el silencio del claustro se escuchaban ecos de campanillas. Un lego sacaba agua del aljibe más cercano a la puerta dando sus sones la garrucha con su continuo chirriar de abajo arriba. Tras la firma y su consiguiente entrega de la documentación reglamentaria a la entrega de la mercancía mi compañero y yo, y una vez cobrada la cuantía estipulada nos dirigimos de nuevo según nos indicaron por el camino del Baluarte de san Felipe, desde donde divisaríamos de nuevo el puerto de la ciudad.

Al dorso de la última hoja, escrito con peor letra, se pudo leer:

Por mandato de Fray Jerónimo de la Cruz, hizo la hechura de este armario para el Convento del Sr. San Francisco de esta ciudad de Cádiz, el maestro Juan Nicolás Silva y López, con la ayuda de su hijo Pedro Juan Nicolás Silva.

papel-antiguo

Os suplico que delante de la muy antigua hechura del Stmo. Xto. de la Vera Cruz, del cual soy fervoroso devoto y siempre así ha de ser pues jamás a otro he de reconocer, mandéis decir misas por mi alma, que por esta soberbia mía, no ha de estar limpia antes los ojos del Padre. Ni tranquila tampoco anda mi conciencia, por el hurto y extravío que he cometido de estas hojas. Os lo ruego por caridad cristiana. Que Dios Ntro. Sr. en su infinita Misericordia y su Sta. Madre me perdonen.

Ante aquellas palabras sinceras, hubo quien ya no pudo contener más la emoción ante los momentos vividos en aquella ya inolvibable y accidentada tarde. El hallazgo, corroboraba las antiguas historias que hablaban de rencillas, de unas heridas abiertas hace siglos en el seno de la decana hermandad. Traía al presente, el amor, la devoción inquebrantable, que los hermanos de los pasados siglos, le habian profesado a la dramática y tosca hechura del antiguo titular. Así pues, para muchos que no necesariamente entendían de estéticas, ni atendían a las corrientes artísticas dominantes de su tiempo, que en definitiva, solo sabían atenerse a sus devociones, únicamente aquella talla indiana, podía ser su Cristo de la Vera-Cruz. Y aún quedando en las muy malas condiciones, que el detrozo de una aciaga y lluviosa tarde de un Jueves Santo, le ocasionó a su frágil hechura de papel.

Claro estaba, que aún quedaba mucho por estudiar de aquel documento; pero, ahora, ante todo, lo que más debía de preocuparles a aquellos cofrades de su futuro más inmediato, iba a consistir en las muchísimas explicaciones que ante los sucesos acaecidos aquella tarde, tendrían necesariamente que ofrecerle al Padre Germán. ¡¡Que ya se le oía venir, llamándolos a gritos, por las naves de la Iglesia!!. CADITALIA.



314.- PREMIO LITERARIO. Semana Santa 2010

16 07 2010

MACP leyendo El hallazgo

Uno de los autores del trabajo literario prenmiado, Miguel Ángel Castellano Pavón, leyendo la obra.

El pasado lunes 31 de Mayo, y en la sede de su patrocinador, el Consejo de Hermandades y Cofradías de Cádiz, se reunió el jurado del II Certamen Literario “Semana Santa de Cádiz”, el cual eligió la obra ganadora en esta edición.

Posteriormente, y en el Restaurante “Arte Serrano”, tuvo lugar la cena de proclamación y apertura de la plica ganadora de la obra premiada con el primer premio, la cual ha correspondido a la titulada “El hallazgo”, cuyo autores son los señores Miguel Ángel Castellano Pavón y Francisco Manuel Ramírez León. El premio obtenido es de 2.500€ y placa.

La trama del interesante relato se centra en la llegada a Cádiz, en el Siglo XVIII de la imagen del Santísimo Cristo de la Veracruz. En la próxima entrega publicamos la obra premiada.



DE GUBIA GADITANA. El Resucitado de Conil

25 06 2010

resucitado-verticalPor gentileza de Miguel Ángel Castellano Pavón publicamos esta instantánea de Rovira de una de las últimas obra del brillante imaginero gaditano  Luis González Rey.

Se trata de una talla en madera de cedro con ojos de cristal para el Consejo de Hermandades de la localidad Conil. Pertenece a la segunda etapa comenzada por este joven escultor a raiz de la realización del Santísimo Cristo de las Siete Palabras donde se adentra en postulados mas clásicos dejando de lado los neobarrocos. Sin duda se trata de una obra de gran realismo y gubiado en una perfecta anatomía.



291. GUARDACANTONES DE GAVIÑO. La memoria del comercio gaditano.

23 06 2010

Los guardacantones son postes de piedra que se colocaban en las esquinas de las casas para resguardarlas de los carruajes, evitando que sus ruedas chocaran contra ellas. Desde antiguo se colocaba un poste de piedra o de mármol en las esquinas de algunos edificios, pero, en algunas ciudades como Cádiz, también se utilizaron cañones viejos con la culata hacia arriba. Los cañones gaditanos, que aún se pueden observar en muchas esquinas de Cádiz, procedían en su mayoría de algunos combates del siglo XIX: de la batalla naval de Trafalgar, o de la rendición de la armada francesa (en el combate de la Poza de Santa Isabel), o tal vez de los baluartes franceses (o españoles) utilizados en el asedio a Cádiz y a la Isla de León .Sería necesario un estudio riguroso que nos catalogara estos restos históricos de nuestro pasado bélico.

1-calle-Sagasta.

Hermoso guardacantón de la calle Sagasta, con una columna de piedra ostionera.

A finales del siglo XIX, la fundición Gaviño empezó a fabricar y a colocar en las esquinas gaditanas varios modelos más modernos de guardacantón o guardaesquina. Sabemos que esta fundición de Antonio Gaviño estaba situada en la calle de San Rafael número 33, disponiendo del teléfono nº 87 (sólo de 1898 a 1902). En las esquinas de los principales comercios del Cádiz de la Restauración, empezaron a instalarse estas protecciones de hierro fundido que, además de la marca del fabricante Gaviño, nos sigue mostrando el nombre antiguo de la calle, la fecha de su colocación o el nombre del comerciante. Creemos que también sería preciso otro estudio de estos guardacantones decimonónicos para recuperar la memoria de algunos comercios antiguos de estas calles gaditanas.

2-calle-Sagasta-1899.

Guardacantón de Gaviño en la calle Sagasta.

Estamos tan acostumbrados a su presencia que a veces no apreciamos que estos elementos son un recuerdo de nuestro pasado y, aunque muchos comercios continúen transformados en otros más actuales, en otros casos estas guardaesquinas son el único testimonio de la presencia de este comercio gaditano ya desgraciadamente olvidado. Recuperemos estos guardacantones, restauremos los que podamos y aprendamos la vieja lección de su pasado gaditano.

(Texto: Carlos Sánchez Ruiz)