Gente y habitantes de Cadiz » Formación

306. JOSÉ MONZÓN GUERRERO. Cuando Cádiz ganó para España.

8 07 2010

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José Monzón y sus compañeros fueron portada de Diario de Cádiz.

José Monzón Guerrero logró hace 31 años, junto a Antonio Flor y José Luis Guerrero, el Festival de la Canción Infantil Iberoamericana con ‘La canción del Marinero’. Un auténtico ‘bombazo’ en España. José Monzón Guerrero salió en el Diario de Cádiz y en grandes titulares en primera página. Su gesta, junto a Antonio Flor y José Luis Guerrero de la Mota, dio la vuelta a toda Europa. Estos tres chavales lograron el triunfo, rotundo e inapelable, a España y a Cádiz en el I Festival de la Canción Infantil Iberoamericana celebrado en el Teatro Real de Madrid. 1979 fue el Año Internacional del Niño. Para celebrar tal acontecimiento el entonces Ministerio de Educación convocó el concurso, al que acudió Cádiz, representada por alumnos del Colegio Salesiano. “Cádiz ganó para España”, apuntaba el Diario, ilustrando la noticia con una gran fotografía de los niños cantando la “Canción del Marinero”, con letra del propio director de la escolanía del Colegio Salesiano de Cádiz, José Antonio Galiana, y música del maestro Escobar, que obtuvo el reconocimiento a la mejor composición, la cual decía “no en el din, din, din, din, din de tu dinero. / Ni en el tan, tan, tan, tan, tan de los motores. / Ni en el humo, ni en la espuma de los vientos hallarás marinerito tus amores”.

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Recieron una calurosa bienvenida en el colegio Salesianos.

José Monzón recuerda como si fuera ayer el acontecimiento, que se convirtió en el Operación triunfo o el Eurojunior de la época. “Me acuerdo que el festival fue televisado por la primera y única cadena. En Cádiz fue un auténtico bombazo. El recibimiento en la ciudad fue apoteósico”, señaló José, que en la actualidad trabaja en Telefónica y que no emprendió una carrera musical después de aquello. “Ahora formo parte del coro de San Francisco. Ah, y también canto en la ducha”. Aficionado al Carnaval, fue en 1980 con la comparsa infantil ‘carnavalito Chino’, consiguiendo el primer premio. Al año siguiente, la mayoría de agrupaciones carnavalescas que participaron en el Falla incluyeron en su popurrí ‘La canción del marinero’. Como anécdota, José cuenta que tras la celebración de la última edición del concurso Eurojunior, sus hijas Rosa y Celia, le dijeron que la representante de España, María Isabel, con ‘Antes muerta que sencilla’ había ganado el certamen: -”Papá, papá, la niña de Ayamonte ha ganado el Eurojunior”. -”Mira Celia, tu padre, hace 31 años, ganó también un concurso del mismo o más nivel y con más repercusión que el Eurojunior”. José Monzón no quiere dejar pasar la oportunidad de enviar un fuerte abrazo a Antonio Flor y José Luis Guerrero de la Mota, compañeros y ex alumnos del colegio Salesianos.



257. ANTONIA CARRETERO JIMÉNEZ. Un ‘sí dígame’ inolvidable.

20 05 2010

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Llamar telefónicamente a Diputación ya no es lo mismo. Antonia Carretero entró en Diputación hace  más de 35 años de la mano del que fuera presidente de Diputación Antonio Barbadillo. Por aquel entonces, Antoñita trabajaba en la empresa Telefónica de la localidad serrana de El Bosque. “¿Te quieres venir a trabajar a Cádiz?, me preguntó don Antonio. ‘Cómo no’, le dije muy agradecida al alcalde, don Antonio Ramírez Camacho, padre del actual regidor, y a Barbadillo, que fue el que me fichó. Qué maravilla de persona. Lo quería un montón”, señalaba emocionada Carretero el día de su jubilación en 2005. Con el resto de presidentes ha mantenido un trato cordial. Así califica a sus ex jefes: Gervasio Hernández Palomeque, “cariñoso.Siempre que me ve por la calle me da un par de besos”; Alfonso Perales, “simpático”; Jesús Ruiz, “poco trato”; Rafael Román, “correcto”; y Francisco González Cabaña, “buena gente”, repasa Antoñita, quien recuerda con especial cariño los años en los que se enviaban telegramas, época en la que ayudó a muchos jóvenes a encontrar un puesto de trabajo, “y solucionando papeletas.Todavía, muchos me lo agradecen”, añade. En tres décadas de servicio en Diputación, la  gaditana  sólo ha tenido palabras de elogio hacía la institución, con un pequeño borrón: cuando la trasladaron al edificio Roma.”Tras regresar de las vacaciones de verano, sin previo aviso, me trasladaron de lugar de trabajo. Lo pasé fatal, lloré como una Magdalena, pensé que ya no me querían… Me faltaba calor humano. Finalmente, todo se solucionó, hablé con el diputado Menacho, y arreglado. Demostraron que me quieren, igual que yo a ellos”. Antonia Carretero se  fue por una merecida puerta grande, como ella quería. “Porque modestamente, soy muy famosa. Y no podía ser de otra manera”, señaló.

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Jesús Ruiz, Francisco González Cabaña, Antonia Carretero y Antonio Ramírez Ortega, en 2005.

La querida Antoñita se jubiló en 2005 a los 70 años, y declaró al Diario que “realmente parece que tengo muchos menos. ¿A que no se me nota?”, presumía esta simpática mujer el día que recibió un merecido homenaje, en el que no faltaron compañeros, amigos y una importante representación de la política provincial gaditana. “Yo aquí estoy feliz y magníficamente, nada más que recibo muestras de cariño por parte de todo el personal. Por mí no me hubiera jubilado, ya que mis facultades mentales están de maravilla, mejor que cuando entré. Tengo una memoria de caballo, una vista de lince y una voz muy agradable. Y es que el teléfono me encanta, yo he echado aquí los dientes. Pero la ley es la ley, y esto es lo que hay. Además estoy convencida de que voy a vivir muchos años; mi madre superó los cien, y yo voy por el mismo camino”, pronosticaba.




254. JOSE BENJUMEDA GENS. Primer decano de Medicina

17 05 2010

Consultor del Cuerpo de Sanidad de la Armada, catedrático y primer decano de la Facultad de Medicina de Cádiz. José Benjumeda Gens nació en Cádiz en junio de 1785. Estudió en el Real Colegio de Cirugía de Cádiz embarcando posteriormente en varios buques de la Armada.

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La antigua Facultad de Medicina de Cádiz, en la plaza de Fragela

Fue profesor, entre otras muchas destacadas figuras de la Medicina, de Federico Rubio que lo define como “rechonchete, nariz breve y labios gordos. El tener los pies deformados por juanetes y callos le obligaba a andar dolorido con torpeza y las piernas abiertas influyendo tales circunstancias en su carácter, que resultaba malhumorado y refunfuñón. Mas como D. José era por dentro tan benigno, indulgente y bueno, la apariencia contraria lo hacía más simpático, respetado y querido… Siempre decía a todo que no, pero después accedía.”

Catedrático y director del Real Colegio de Cirugía de Cádiz, en 1844, cuando esos colegios pasan a ser Facultades de Ciencias Médicas, Benjumeda es confirmado como primer decano. Médico honorario de S.M. y jubilado en 1867, José Benjumeda falleció en su domicilio gaditano de la plaza de los Descalzos número 1 el 27 de abril de 1870.

Medicina_2El Ayuntamiento de Cádiz acordó que un retrato de Benjumeda figurase en la galería de gaditanos ilustres y que una calle próxima a la Facultad llevara su nombre. Tras barajar los nombres de las calles San Rafael y La Bomba, finalmente la comisión municipal decidió que fuera la calle de la Zanja la que llevara el nombre de este profesor.

A su entierro acudió el claustro de profesores de etiqueta y todos los alumnos de riguroso luto. Al llegar el cortejo a las Puertas de Tierra los alumnos tomaron sobre sus hombros el féretro del que había sido su decano.

El drago que hasta hace pocos años estaba situado en el patio de la Facultad de Medicina de Cádiz.



243. UNA EMPRESA CHAPADA A LA ANTIGUA. Los talleres del gaditano Rafael Manzano.

6 05 2010

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La fachada principal de la fundición estaba situada en el Campo del Sur, sobre el Teatro Romano.

La historia de la industria gaditana ha estado siempre vinculada a la mar, un claro ejemplo de ello lo constituyen los talleres de fundición del gaditano Rafael Manzano y Bazán que durante más de 40 años estuvieron trabajando en la construcción de toda clase de maquinarias y, en particular, de las navales. Rafael Manzano fue un reconocido oficial en el taller de Ajuste y Maquinaria de los Astilleros gaditanos a finales del siglo XIX, ascendiendo por sus méritos en el trabajo a capataz de la factoría, siendo el responsable del montaje de la maquinaria del vapor Filipinas. También formó parte en la colocación de las máquinas, calderas y aparatos del crucero Carlos V, así como todos los servicios auxiliares del buque. Ya con la máxima categoría de maestro de taller se encargó de la propulsión y calderería en cobre para buques, ejecutando en los Astilleros su labor en los barcos Extremadura, Udala y Pedro Luis Lacave.

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Imagen del interior de los talleres.

Se especializó en servicios de lanchas, cañoneras, vapores de pescas, dragas y otros trabajos de importancia en barcos de guerra y comercio. Para perfeccionar sus conocimientos, formó parte en distintas comisiones de maestros en los principales astilleros de Inglaterra y Holanda. Estos talleres de fundición giraban bajo la denominación social de El Sur de Cádiz, y estaban instalados en el Campo del Sur, sobre el solar donde está ubicado el Teatro Romano. Concretamente, la entrada principal de la empresa de hierros y bronce estaba situada por la calle Silencio, frente al colegio de la Mirandilla.Tras formarse como experto maestro de taller en los Astilleros gaditanos, en 1905 abrió las puertas del negocio. En los comienzos, el taller de Manzano y de su hermanastro José Bustelo Bazán, también empleado de Astilleros y que había formado parte de la Compañía de Tabaco de Filipinas, se dedicaba exclusivamente a la fundición de material relacionado con la industrial naval, sobre todo, hélices, anclas y boyas. El buen hacer y laboriosidad de la sociedad El Sur de Cádiz, que llegó a contar con una plantilla de más de medio centenar de operarios, motivó a la empresa a ampliar nuevos horizontes, y parte de las naves se habilitaron para la construcción de maquinaria para barcos, volcándose en las elaboraciones metálicas y aparatos auxiliares de acorazados, así como multitud de piezas para submarinos y torpederos. Intervino activamente en el plan de modernización de la flota española, conocido como Plan Ferrandis. Durante la Guerra Civil española, el taller de Rafael Manzano también fabricó bombas para la aviación. Por aquel entonces, El Sur de Cádiz disponía de máquinas de última tecnología para la época, que le permitían presentarse a los construcciones navales más exigentes.

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Una de las boyas fabricadas en el taller del Campo del Sur, frente a la Iglesia de San Juan de Dios, camino del muelle.

Todavía en Cádiz quedan huellas del buen hacer de esta fundición. En alguna que otra calle pueden verse losetas de alcantarillas fabricadas en la calle Silencio. En 1909, y a petición del armador Ildefonso Fuentes, en los talleres de Manzano se procedió a la construcción del pequeño carguero Covadonga, propulsado por máquina alternativa de vapor. El día de su botadura, el barco fue arrastrado por caballerías hasta la plaza de San Juan de Dios, recorriendo las calles de la ciudad dirección el muelle, donde fue botado. El 18 de mayo de 1923, Diario de Cádiz recogía esta noticia: “Prosiguen las obras de construcción del edificio de La Casa de Correos y Telégrafos, del que es contratista Rafael Levenfeld.Su estructura metálica será construida en los talleres de don Rafael Manzano. Se trata de un verdadero alarde de ingeniería, en la que se emplearán más de 275 tonelada de hierro. Será la primera construcción por este sistema que se lleva a cabo en Andalucía”. Hasta el Carnaval gaditano supo reconocer la importancia de la fundición dedicando varias coplas al industrial gaditano y a su meritorio trabajo. Fue en febrero de 1931 cuando falleció Rafael Manzano, haciéndose cargo del taller su hijo Isaac Manzano Trujillo. Tras concluir la Guerra Civil, se inició el declive del taller, ya que los buques comenzaron a contar con menos piezas de fundición. Se impone la soldadura. Y años más tarde, en 1947, se vende la empresa a la familia Vigorito. (D.J.P.)



241. LA FUNDACIÓN DEL HOSPITAL DE MUJERES

4 05 2010

En 1909 el techo de la capilla del Hospital de Mujeres se vino abajo. Afortunadamente los daños fueron escasos y el cuadro del Greco que allí existe quedó intacto. El obispo, José María Rancés, ordenó la restauración de la capilla, encargando a Felipe Abárzuza las pinturas y decoración del techo.

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La esplándida iglesia del Hospital de Mujeres, decorada por Abárzuza en 1910.

Abárzuza, en su estudio del Olivillo y con la colaboración de su discípulo Julio Moisés, pintó cuatro medallones al óleo para el techo de la capilla con los retratos de fundadores y patronos del Hospital de Mujeres.

Están dedicados a Pedro Antonio de la Just, al obispo Lorenzo Armengual, al prebendado y constructor Alejandro Pavía y el último al entonces prelado de la diócesis gaditana, Rancés y Villanueva.

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La fachada del Hospital de Mujeres, en la calle del mismo nombre

Con motivo de la colocación de estos retratos, el cronista de la ciudad, Santiago Casanova, recordaba que la Hermandad de la Santa Caridad, al entregar en 1614 el hospital al cuidado de los hermanos de San Juan de Dios, impuso la condición de que una sala debía estar dedicada a las mujeres enfermas y al cuidado de una beata. Esta disposición comenzó a cumplirse a rajatabla, pero en pocos años calló en el olvido. Una pobre mujer, moribunda, se acercó una noche al Hospital de San Juan de Dios para pedir asistencia. Los frailes solamente le pudieron dar los últimos sacramentos ya que no disponían de lugar adecuado para recogerla. La mujer salió a la calle y falleció en uno de los soportales de la actual plaza de San Juan de Dios.

Al parecer Pedro Antonio de la Just presenció o conoció el hecho de primera mano y ello le impulsó a crear un hospital para mujeres. En 1634 dispuso mediante testamento la adquisición de unas fincas situadas en la calle de la Carne (hoy Columela) y Comedias (hoy Feduchy) con el fin de destinarlas al cuidado de mujeres enfermas. De cumplir su voluntad encargó al capitán Manuel de Iliberri y, al fallecimiento de éste, a quien fuese mayordomo de la Hermandad de los Vizcaínos.

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La original escalera del establecimiento religioso

El obispo Quesada bendijo el hospitalito y lo bautizó con el nombre de Nuestra Señora del Carmen. Según Casanova, los administradores del hospital fueron en extremo dispendiosos y el establecimiento quedó en la miseria y sin poder atender a las mujeres enfermas.

El obispo Armengual de la Mota convenció a su hermana Jacinta, marquesa de Campo Alegre, para que arreglara la situación del hospital. La donación de 12.000 duros hizo posible la compra de unos terrenos en la entonces llamada calle del Herrón, junto a unos grande huertos y la construcción de lo que hoy conocemos como Hospital de Mujeres.

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El cuadro del Greco que se conserva en la capilla delñ hospital de Mujeres

En las obras de edificación ocupa un lugar destacado el canónigo Alejandro de Pavía. Este religioso entró muy niño en la servidumbre del obispo Armengual, que lo mandó a estudiar a Sevilla para graduarse en Sagrada Teología. El obispo observó en su protegido especiales dotes para la arquitectura y las Bellas Artes y lo envió a estudiar extranjero. De regreso a Cádiz, además de dirigir las obras del Hospital de Mujeres, el canónigo Pavía diseñó, según Casanova, la original escalera de este benéfico establecimiento.



220. JORGE JUAN Y SANTACILIA. Director de la Academia de Guardias Marinas de Cádiz

13 04 2010

Jorge_1La Academia de Guardias Marinas de Cádiz, situada en el castillo de la Villa, al final de la actual calle de San Juan de Dios, fue un centro de estudios científicos que gozó de enorme prestigio internacional desde su creación en 1717. Ello fue debido a la labor de competentes sabios y marinos como Louis Godin o Jorge Juan.

En 1735 Francia y España enviaron una expedición al Perú para medir el grado de Meridiano y realizar varios experimentos científicos. Al frente de la delegación española marcharon desde Cádiz los jóvenes marinos Jorge Juan y Antonio de Ulloa, a los que se les confirió el empleo de teniente de navío. Jorge Juan y Santicilia había nacido en Novelda en 1713.

Según uno de sus biógrafos, José Antonio Moreno Vergara, a los veintiún años ya era profesor de matemáticas y gozaba de gran prestigio entre sus compañeros. Por ello la Corona no dudó en colocarlo al frente de esa expedición. Además de los informes científicos, Juan y Ulloa elaboraron un completísimo estudio sobre la situación política y militar de América del Sur.

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El Castillo de la Villa, situado al final de la calle San Juan de Dios y sede de la Academia de Guardias Marinas. En la foto aparece en la maqueta de Cádiz que se conserva en el Museo Iconográfico de la calle Santa Inés.

Después de pelear junto a Blas de Lezo contra los argelinos, Jorge Juan fue enviado a Inglaterra para estudia la moderna construcción de los navíos. Toda su experiencia militar y científica fue volcada por Jorge Juan en la Academia de Guardias Marinas de Cádiz, para cuyo mando fue designado en 1753. En este centro impulsó los estudios de astronomía.

En Cádiz el marino Jorge Juan fundó la también prestigiosa Asamblea Amistosa Literaria, donde semanalmente se leían trabajos científicos de todo tipo. Jorge Juan falleció en Madrid en 1773 y está enterrado en el panteón de Marinos Ilustres de San Fernando.



206- PEDRO GONZÁLEZ CARNERO (PEDRITO). Todo un lujo de lateral.

25 03 2010

pedro-2Un lateral que fue todo un lujo para el equipo. Pedrito jugó en el Cádiz CF durante las temporadas 63/64 y 64/65 cedido por el Real Madrid y después militó durante nueve campañas en el Celta. Pedro González Carnero Nació en Córdoba el 11 de junio de 1940. Casado con María José Gómez Campos. Tiene cuatro hijos. Fue también jugador del Real Jaén, donde estuvo tres temporadas, y luego fichó por el Real Madrid. Después jugó cedido en el Santander, Cádiz y nueve temporadas en el Celta, dos de ellas cedido por el equipo del Bernabéu. Entrenó al Gran Peña, Celta (en Segunda División A), Arosa, Real Jaén, Racing Portuense, San Fernando, Chiclana y Arcos. Fue segundo en el Cádiz con varios técnicos y en la actualmente es empresario. Se acababa de marchar traspasado al Levante el lateral derecho Victoriero y el Cádiz, su presidente de entonces, Francisco Márquez Veiga, le había echado el ojo a un lateral que había jugado la temporada anterior en el Racing de Santander cedido por el Real Madrid. Las gestiones de Márquez Veiga dieron el fruto apetecido y Pedro González Carnero ‘Pedrito’ llegaba cedido al Cádiz C.F. por dos temporadas. Al finalizar su cesión en el cuadro amarillo el Real Madrid lo reclamó y lo envió, también cedido, al Celta de Vigo, donde jugó durante nueve temporadas, de ellas dos cedido por el Madrid, que al final decidió traspasarlo al conjunto gallego. Su estancia en el Celta fue muy positiva, ya que por primera vez el equipo vigués consiguió entrar en una competición europea.En el equipo celeste se retiró. Más tarde lo entrenó en Segunda División A y al final se instaló en nuestra capital.

pedro-1 Las raíces de su mujer gaditana le hicieron volver a esta tierra, pese a estar muy bien en Vigo. “La realidad -señala Pedrito- es que eran muchos años en Vigo y estábamos muy bien, pero la vida es así, decimos volver a Cádiz y aquí continúe mi carrera como entrenador. En el Racing Portuense hicimos una gran campaña pero no ascendimos por un punto”. “En el Cádiz -explica- estuve varias temporadas como segundo entrenador con Colin Addison, Hugo Vaca y con “Cacho” Heredia.Incluso, tras la destitución de José Antonio Naya, me hice cargo del primer equipo, pero fueron sólo días ya que muy pronto llegaron Marcelino y “Cacho” Heredia. Ahora me dedicó a mis familia y a mi empresa”. Sobre su estancia en el Cádiz como jugador, Pedrito apunta que “fueron dos temporadas extrañas. Con Casimiro Benavente lo pasamos bastante mal, pero al final nos quedamos en Segunda, aunque con bastante sufrimiento. Recuerdo una anécdota muy graciosa estando en el equipo cadista. Era la temporada 63/64 y jugando en Carranza contra el Algeciras expulsan al guardameta Domínguez al poco de comenzar el partido. Me tuve que colocar debajo de los tres palos y perdimos 1/2. Soy de los profesionales que puedo decir que incluso jugué de portero”. Sobre su elección al mejor jugador de todos los tiempos se inclina por Gento y por el brasileño Tostao. “Tal vez porque yo lo tuve que marcar y eran muy peligrosos y rápidos. Me hicieron sufrir bastante, pero es un orgullo haber tenido a estos grandes jugadores como rivales”, sentencia. Pedrito recuerda un marcaje muy especial. “Fue a Ortuendo en un partido de desempate de Copa que jugamos en Oviedo contra el Bilbao. El entrenador me mandó a marcar a Ortuondo por todo el campo y me volví loco. Se movía por todo el campo y en un momento determinado recuerdo que lo cogí del cuello y le dije ‘no te muevas más de aquí que me traes loco’. Está claro que me hizo poco caso, pero ya no corría tanto”, concluye Pedrito. (A. Díaz).



187.- MANUEL DE LA FUENTE. Cádiz y Venezuela pierden a un artista universal

6 03 2010

bustoEn Venezuela, en Mérida de los Andes, donde se afincó hace muchos años ha fallecido un artista gaditano de cuna y venezolano de corazón, Manuel de la Fuente, cuya huella artística está repartida por todo el mundo y en particular en El Puerto de Santa María, ya que es el autor del grupo escultórico en homenaje a Paquirri sito junto a la plaza de toros de El Puerto, en la plaza Elías Ahuja. Su obra que nos quedó más cercana, habiendo realizado también un grupo escultórico al matador de toros isleño Francisco Ruiz Miguel, que conserva el maestro isleño en su finca de Los Barrios. Son las dos obras monumentales más cercanas a su ciudad natal, además de otras en colecciones particulares. (El entrañable escultor Manuel de la Fuente, venezolano y gaditano que ha fallecido el pasado jueves).

Nació en Cádiz, el 22 de abril de 1932. gaditano de la plaza de Cruz Verde, realizó estudios de escultura, dibujo e historia del arte en la Escuela de Artes y Oficios de Cádiz. Más tarde, entre 1950 y 1956, recibió clases en la Escuela Superior de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría, Sevilla, en la que obtuvo el grado de Profesor de Dibujo. Viajó por Francia e Italia en 1957 estudiando a los clásicos, antes de llegar a su país adoptivo, en 1959. desde entonces Venezuela se ha enorgullecido de este artista de gran talento y trata afabilísimo, que en la bonita Mérida, capital del estado del mismo Mérida, tuvo su base creativa y docente.

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El monumento a Paquirri obra de Manuel de la Fuente. Originalmente fue diseñando con un pajarito posado en lo más alto del capote en vuelo de la suerte de la larga cambiada, que no pudo culminarse conforme al proyecto por dificultades técnicas.

Suyas son innumerables obras en toda América, en particular en Venezuela. En Mérida ha dejado los bustos en bronce de las más destacadas figuras de las letras emeritenses, para el Parque de los Escritores de la ciudad en la que impartió la docencia artística en la Escuela Antonio Esteban Frías y el Centro Experimental de Arte de la Universidad de Los Andes. Fue profesor de expresión gráfica y diseño en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Mérida durante muchos años. 

Entre su actividad artística y creativa merece mención especial su monumental obra “La virgen de la Paz” (mirador-escultura), levantada en Trujillo, estado Trujillo. Manolo expuso por todo el mundo, en su Cádiz natal, por toda Venezuela o Estados Unidos y estaba en posesión de numerosas distinciones artísticas y academicas.

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Para financiar el coste de fundición del monumento a Paquirri donado por Manuel de la Fuente, se contó con los beneficios de la corrida de toros organizada por el maestro Rafael Ortega junto con Francisco Bocanegra Benítez, en la plaza de toros de El Puerto. La foto es de poco antes de romper el paseíllo en la histórica tarde. En la imagen, Currillo, Pedro Castillo, Palomar, fernín Bohórquez, Rafael de Paula, Emilio Oliva y las cuadrillas.

Por iniciativa de Alfonso Perales, presidente de la Diputación de Cádiz y con el impulso del diputado de Cultura Juan Manuel García Candón, tras la muerte de Paquirri en 1985, se creó una comisión para erigirle un monumento. Manolo de la Fuente, amigo personal del torero y como genial artista, donó la obra que diseñó. El espectacular bronce a la cera perdida vio la luz en la Fundición Codina hermanos de Madrid, muy cerca de la plaza de Las Ventas. Tras una consulta en el mundo del toro y la cultura, la Diputación optó por emplazarla en la plaza de El Puerto, por ser el centenario edificio buque insignia taurino de la provincia. El Ayuntamiento de El Puerto diseñó el basamento y fue inaugurado por la familia de Paquirri, el presidente de la Diputación Jesús Ruiz y el alcalde de El Puerto Hernán Díaz.

Fue un momento de gran satisfacción para dos gaditanos muy queridos: el isleño Rafael ortega y Antonio Sancho, a la vez miembros de la comisión pro homenaje a paquirri y que batallaron lo indecible hasta ver rematada la gran obra.

Yo, que pertenecí en aquellos años a la comisión, tuve la suerte de conocer a Manolo, un artista llano, claro, sencillo y devoto de la amistad. Su amor por Venezuela no le hacía olvidar su Cádiz natal, donde regresaba cada vez que podía.  Ha fallecido a los 78 años en su tierra de acogida este aficionado a los toros que nunca faltaba su tendido en la plaza merideña y que además de por su talento será recordado por ser un venezolano buena gente de Cádiz. Que la tierra le sea leve. (Francisco Orgambides).