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377. FRANCISCO SERRANO SARA. Paco El Corneta.

3 01 2011

Justo 30 años después de que muriera un Beatle de los de Inglaterra, John Lennon, falleció otro ‘Beatles’, éste de Cádiz.  Francisco Serrano Sara murió el 8 de diciembre de 2010 en la Clínica San Rafael de Cádiz, a las 3,15 horas, a los 86 años de edad.

Conocido como Paco ‘el Corneta’ y con destacada voz de segunda, formó parte de la comparsa ‘Los Escarabajos Trillizos’, convertidos luego en ‘Los Beatles de Cádiz’. El Corneta participó, además en muchos coros de El Quini como ‘Los Marcianos’, ‘Los Pepelines’, o ‘Los de Pura Cepa’.

Dos hijos suyos continuaron  la tradición familiar. Francisco, conocido como ‘Paquito el Corneta’, fue componente de comparsas de renombre de Paco Alba y también salió en’Angeles y Demonios’ y ‘Agua Clara’, de Antonio Martín. Por su parte, Rafael fue batería en los famosos ‘Ye-Yes Gaditanos’.

Pasodoble ‘Con este peinado’. Los Beatles de Cádiz. 1965.



372. CARLOS SPÍNOLA. El libro de la Gastronomía Gaditana cumple 20 años.

25 11 2010

Carlos Spínola con la máquina de escribir donde confeccionó su libro. En la mano porta la primera y la última edición. (Foto: Pepe Monforte).

Gastronomía y Cocina Gaditana, el libro de Carlos Spínola, el primero que habló en su conjunto de la gastronomía de la provincia, se publicó a finales de 1990 y  ha superado ya los 20.000 ejemplares vendidos. Se escribió a máquina eléctrica y después de haber gastado muchas suelas de zapatos. No había internet y lo que se había escrito sobre la cocina gaditana era muy poco y disperso. La labor de recoger datos, recetas, sitios para comer e incluso un diccionario de vocablos llevó más de dos años y en la labor colaboró, además de la familia de Carlos Spínola y sus amigos, el Grupo Gastronómico Gaditano, del que el escritor gaditano es socio fundador.

Spínola todavía conserva la máquina en la que escribió las más de 250 páginas que componen el libro. Todavía hoy, 20 años después de que en diciembre de 1990 salieran a la calle los primeros ejemplares, la publicación sigue siendo de consulta imprescindible para el que quiera conocer a fondo la cocina de la provincia. La gastronomía de Cádiz se ha convertido, en los últimos años, en una de las que mas ha evolucionado y ha logrado captar la atención del mundillo gastronómico nacional, hasta ahora volcado a Euskadi, Cataluña y Madrid y que, gracias al trabajo de los cocineros y empresarios de la provincia, está comenzado a conocerse y ser una referencia a nivel nacional. Pero eso es ahora, en los tiempos de los pioneros, cuando Carlos Spínola preparaba su libro la historia era otra y una persona que iba por los pueblos pidiendo datos de recetas antiguas y parando a las mujeres mayores para que le contaran como hacían el puchero, era considerado un bicho raro.

Spínola acababa de pasar por entonces los 40. Estudió para aparejador pero cuando estaba a punto de terminar se decidió por ejercer la profesión que le había gustado siempre, la de diseñador publicitario. Por eso disfrutó haciendo el libro porque lo hizo hasta el último detalle. Se ocupó de las ilustraciones, de los dibujos de la portada, de maquetarlo y también de “venderlo” porque logró captar el interés de la Universidad de Cádiz que se encargó de sacarlo a la calle. El éxito fue espectacular, en pocos meses se tuvieron que sacar a la calle cuatro ediciones para atender la demanda y en la feria del libro de aquel año Gastronomía y Cocina Gaditana se convirtió en el libro más vendido del evento por encima de Paco Umbral, José Luis Coll o el conocido Habla de Cádiz del profesor Pedro Payán Sotomayor.

Este es el dibujo original del propio Spínola que serviría para la portada del libro. En la séptima edición se agregó también una botella de aceite de oliva.(Foto: Pepe Monforte).

Era la primera vez que la gastronomía de la provincia aparecía reunida en un libro. Carlos Spínola resalta que por entonces “esta palabra sonaba a médicos. Había que explicar que aquello no era simplemente un libro de recetas, sino que contaba la historia de la cocina de la zona, ordenaba los platos típicos de cada localidad y los lugares donde comerlos e incluía un diccionario de las palabras más importantes relacionadas con la gastronomía de Cádiz”. Spínola no había escrito simplemente una compilación de la gastronomía gaditana, había escrito una verdadera guía gastronómica donde comer los platos típicos que se hacían en cada localidad.

El único material con el que pudo trabajar eran los escritos gastronómicos del escritor Luis Benitez Carrasco, todo un estudioso de la gastronomía, algunas cosas del medinato Francisco Benítez Aguilar (en la imagen de la izquierda), otra persona que hacía artículos sobre el tema, la cocinera y estudiosa, sobre todo de la relación de los jereces y la cocina, Lalo Grosso y algunos escritos que aparecían sobre temas concretos. La solución era, por tanto, después de pasar meses pisando bibliotecas y hemerotecas, recorrer la provincia en busca de datos. Lo más difícil señala Spínola fue la Sierra donde había menos datos disponibles y donde el escritor gaditano encontró tanto material y tantas peculiaridades que luego hizo un libro dedicado especialmente a esta zona. Una de las curiosidades del libro, del que se han hecho 11 ediciones, es que en las primeras ediciones, en la portada, no aparecía representado el aceite de oliva virgen de la Sierra, cuya pujanza no sería hasta años después, lo que hizo que Spínola ya lo incluyera en la portada.

La Universidad de Cádiz llegó a realizar hasta seis ediciones y ya después, una editorial privada, Qadix Libros, de Rafael Quintero, fue la que ha seguido publicando las siguientes hasta llegar a completar 20.000 unidades, una cifra no alcanzada por ninguna publicación sobre este tema en la provincia.

Carlos Spínola recibe del presidente del Grupo Gastronómico Gaditano, Pepe Pérez Moreno, el premio anual del grupo por su libro. Era el año 1991. (Foto cedida por Carlos Spínola.

Luego Spínola ha seguido publicando libros sobre cocina gaditana, hasta once libros en total y tiene todavía algún proyecto en el que está trabajando y que espera que vea la luz. Spínola realizó también, en unión de Manuel Fernández Trujillo, otro miembro del Grupo Gastronómico Gaditano, una guía sobre los pescados de la provincia y una colección inolvidable de videos en los que los mejores cocineros de la provincia realizaban sus recetas más conocidas.

El autor destaca que en estos 20 años la gastronomía de la provincia ha cambiado mucho “y para mejor. Hoy en día los profesionales están mucho mejor preparados tanto en el servicio como en los fogones. Todavía nos quedan cosas por ajustar pero se ha avanzado mucho”. Para el, la receta que mejor resume la cocina gaditana “es el puchero” porque todo el mundo termina hablando de él y es verdad que en la provincia, tiene rasgos diferenciados sobre los que se hacen en otras zonas del país. (Texto: Pepe Monforte).



369. JOSE MARíA BERANGER Y RUIZ DE APODACA. Gaditano y ministro de Marina

25 10 2010

Beranger_1José María de Beránger y Ruiz de Apodaca nació en Cádiz el 24 de junio de 1824.

Nieto del conde del Venadito. Ingresó en la Marina con trece años y a esa edad fue enviado a los barcos de las Antillas, donde permaneció durante diez años. De regreso a la península le fue concedido el mando de varios buques, destacando por su pericia y conocimientos marineros.

En 1858 ascendió a capitán de fragata y se le concedió el mando de la Villa de Bilbao, sin duda el mejor buque de la Armada en ese momento. Durante tres años Beránger estuvo navegando por los mares de Europa y América. Sus conocimientos técnicos motivaron su envío a Inglaterra, para estudiar la construcción naval de los buques de guerra británicos. Durante esa época, Beránger entabla amistad con Prim y colabora eficazmente en la revolución de Cádiz para derrocar a Isabel II.

El triunfo de la revolución hace que Beránger entre de lleno en la política. Fue seis veces diputado a Cortes, otras tantas senador y ocupó en numerosas ocasiones la cartera de Marina.

Beránger comenzó siendo un fogoso liberal para pasar después a posturas conservadoras. Esta evolución le permitió ser ministro de Marina con Prim, con el general Serrano, con la Primera República, con Sagasta y con Cánovas del Castillo. En Cádiz presidió durante años el partido constitucionalista junto a Cayetano del Toro.

Algunos intervalos en su vida política le permitieron ser capitán general del Departamento de Cádiz y comandante del Apostadero y Escuadra de La Habana, donde hizo frente a los primeros intentos separatistas.

Cuando falleció, en 1907, Diario de Cádiz señalaba que “Beránger era de loas pocas figuras de legendario relieve que quedaban en España”.



367. CARDENAL ZAPATA

18 10 2010

Zapata_1Antonio de Zapata y Cisneros fue obispo de Cádiz, de Pamplona, arzobispo de Burgos, cardenal, virrey de Nápoles e Inquisidor general. Había nacido en Madrid en 1550. Hijo del conde de Barajas y sobrino del cardenal Cisneros, estudió la carrera eclesiástica en el seminario de San Bartolomé de Salamanca.

Con apenas 37 años fue nombrado obispo de Cádiz, por decisión del Rey Felipe II. En la diócesis gaditana estuvo durante nueve años, hasta que en 1596 fue designado obispo de Pamplona. Como prelado de Cádiz Antonio Zapata destacó por la creación del seminario de San Bartolomé, el 2 de noviembre de 1589. Fue establecido en la calle San Juan y Zapata le dio el nombre de San Bartolomé en recuerdo del seminario donde se había formado como sacerdote.

Antonio Zapata también tuvo una decisiva influencia en la construcción de las murallas de Cádiz, recaudando para ello numerosos fondos y consiguiendo la colaboración de la ciudad de Sevilla. En recuerdo de esta colaboración la puerta de las murallas que comunicaba el muelle con el Palacio de la Aduana llevaba el nombre de Sevilla.

Desde Cádiz, Zapata marcharía a Pamplona, donde dejó grato recuerdo por las atenciones prestadas a los enfermos de la peste, que por entonces asolaba todo el norte de España. Felipe III lo nombró en 1620 virrey de Nápoles, donde la labor del antiguo obispo de Cádiz dejó mucho que desear y tuvo que ser relevado por el duque de Alba. A su regreso a España fue nombrado Inquisidor general.

El cardenal Zapata murió en Madrid el 27 de abril de 1635.

En Cádiz, Zapata cuenta con una céntrica calle donde estuvieron situados el famoso Café del Correo y el Círculo Republicano.



364. EDUARDO GENOVÉS. El alcalde que dio nombre al parque

11 10 2010

genovés_1Eduardo Genovés Alcalde, presidente de la Diputación, senador del Reino, hijo adoptivo y benemérito de Cádiz y poseedor de numerosas distinciones. Sin embargo Eduardo Genovés y Puig siempre será conocido en Cádiz como el que dio nombre al antiguo parque de las Delicias.

Genovés había llegado a Cádiz siendo muy niño. Dedicado a los negocios, pronto su vida estaría dedicada a la política, ya que en 1863, con apenas veinticuatro años es nombrado regidor de la ciudad. De esa época data el primer gran proyecto de Genovés para la ciudad de Cádiz, el ensanche de la plaza de la Catedral. Esta obra, de gran trascendencia para la vida de la ciudad, la culminaría el propio Genovés cuando a finales del siglo XIX ocupó la alcaldía de Cádiz.

Militó siempre en las filas conservadoras, fundando el periódico ‘La Voz de Cádiz’. Tras el derrocamiento de Isabel II, Eduardo Genovés colaboró con Antonio Cánovas del Castillo para conseguir la restauración monárquica en la persona de Alfonso XII.

En 1885 ocupa la presidencia de la Diputación Provincial, defendiendo el mantenimiento de la Carraca como factoría naval y medio de subsistencia de multitud de obreros gaditanos. Esas gestiones hicieron que Genovés fuera nombrado hijo predilecto de la ciudad de San Fernando.

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Imagen antigua del Parque Genovés

Durante su última etapa al frente del Ayuntamiento, Genovés acometió la reforma del paseo de las Delicias. Una reforma que había iniciado el alcalde Juan Valverde, de cuya política y proyectos era fiel seguidor Eduardo Genovés.

Retirado de la política, el 5 de julio de 1897 Eduardo Genovés sufrió un ataque al corazón mientras paseaba por el parque que lleva su nombre. Tres días más tarde fallecía en su domicilio de la plaza Gaspar del Pino.



359. LA ENTRADA DEL OBISPO EN LA CATEDRAL DE CÁDIZ

5 10 2010

Una vez que el nuevo obispo de Cádiz había hecho su solemne entrada en la ciudad (ver nótula anterior), señalaba el día de toma de posesión de la silla episcopal, en la Catedral.

El día fijado, el prelado salía de su palacio acompañado de los párrocos de la ciudad hacia la iglesia de San Juan de Dios, donde era recibido por el hermano mayor de la Caridad. El obispo tomaba asiento en el presbiterio y recibía el saludo del Cabildo Catedral. A continuación entraba el Ayuntamiento bajo mazas, llevando en su seno al gobernador civil y a las autoridades militares.

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Interior de la iglesia de San Juan de Dios

El alcalde pronunciaba las siguientes palabras: “En nombre del culto pueblo de Cádiz, que tengo la alta honra de representar, presento a Vuestra Ilustrísima testimonio de adhesión y profundo respeto”. Finalizados los saludos, el Ayuntamiento bajo mazas y con el obispo ocupando la presidencia marchaba hacia la Catedral.

En la plaza de Silos Moreno aguardaba el Cabildo Catedral con el deán a la cabeza. El alcalde decía en voz alta: “El Ayuntamiento tiene la honra y la satisfacción de entregar la persona del nuevo obispo”. El deán contestaba: “Recibo”. El obispo, acompañado de los canónigos, se dirigía a la Catedral.ç

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La Catedral de Cádiz vista desde el Campo del Sur, en una imagen de comienzos del siglo XX

En las escaleras se arrodillaba y besaba la cruz que le presentaba el preste. A continuación se abría la puerta principal de la Basílica, las campanas repicaban y el coro entonaba el Te-deum laudamus. El nuevo pastor entraba en la Catedral y, tras adorar de nuevo la cruz y arrodillarse ante el altar mayor, daba su solemne bendición a los fieles.

Retirados el Ayuntamiento y demás invitados, el obispo marchaba a la Sala capitular para jurar los estatutos firmando en el libro destinado a ese objeto.

(José María Otero).



358.- LA ENTRADA DE LOS OBISPOS A CÁDIZ.

4 10 2010

Después de ser saludado por el alcalde de Cádiz en el molino de mareas de Río Arillo y descansado un rato en el llamado ‘salón del obispo’ (ver nótula anterior), el prelado de la diócesis y su séquito de autoridades iniciaban su marcha hacia la iglesia de San José,

Desde allí se mandaba recado al Ayuntamiento y la campana municipal iniciaba un repique que era seguido por las campanas de todas las iglesias. Este aviso servía para que el vecindario acudieran a presenciar la entrada en Cádiz del nuevo pastor.

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La Catedral Vieja de Cádiz

Desde los extramuros la comitiva se dirigía hacia las Puertas de Tierra. Abrían el cortejo los batidores de la Guardia Municipal y los maceros del Ayuntamiento. Los siguientes carruajes eran ocupados por los miembros del Cabildo Municipal y del Cabildo Catedral. El prelado tomaba asiento junto al gobernador civil. En el asiento de vidrio, de espaldas al cochero, marchaban el alcalde y el chantre de la Catedral.

El cortejo recorría Plocia, San Juan de Dios y Pelota. En esta calle, el obispo descendía del carruaje y al entrar en la plaza Silos Moreno recibía los honores militares por parte de una compañía con banda de música.

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La Catedral de Cádiz

El nuevo prelado penetraba a continuación en la Catedral por una puerta lateral, ya que la principal quedaba reservada para una ceremonia posterior, y rezaba durante un rato en el presbiterio. A continuación marchaba hacia el Palacio Episcopal, donde aguardaban las autoridades y todo el clero de la ciudad. Al entrar en el edificio, recibía de nuevo los honores militares establecidos.

Ocupado el trono episcopal, el obispo daba a besar su anillo y fijaba el día de entrada solemne a la Catedral, que también era objeto de un estudiado y meticuloso ceremonial.

(José María Otero)



353.- LAS DELICIAS DE MARTÍNEZ

28 09 2010

Así llamaban los gaditanos a lo que luego sería el parque Genovés. Hasta que llegaron las grandes desamortizaciones, en el siglo XIX, la ciudad de Cádiz apenas contaba entre sus murallas con amplios espacios para el paseo. Uno de estos lugares era el jardín de las Delicias, una pequeña alameda con asientos de mampostería situada al final de la plaza del Mentidero. La escasa vegetación de ese lugar hacía que los gaditanos lo conocieran despectivamente con el nombre de ‘paseo del Perejil’.

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Imagen antigua del actual parque Genovés

Malo o bueno, lo cierto es que hasta 1749 la alameda o paseo del Perejil era el único lugar de esparcimiento para los gaditanos. Pero ese año, un grupo de vecinos propone la construcción de la Alameda, entre la caletilla de Rota y la iglesia del Carmen. Para sufragar los gastos se emplean las recaudaciones de las corridas de toros celebradas en la plaza de San Roque. La ciudad se vuelca con el nuevo paseo y se olvida del Perejil.

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En la imagen, cedida por Juan Torres, puede verse el teatro existente en el interior del parque

En 1852 se nombra comisario de jardines, arbolado y paseos a José Antonio Martínez, un hombre dinámico y emprendedor. Martínez acomete la reforma del Perejil para transformarlo en un jardín digno de Cádiz. Coloca árboles, siembra especies de toda clase, instala bancos y arregla el piso. Amplía el paseo hasta llegar casi a la Caleta y, en pocos años, convierte ese lugar en un sitio encantador. En justa correspondencia, los gaditanos comenzaron a llamar al jardín ‘las Delicias de Martínez’.

Este lugar sería el elegido por el alcalde Valverde para celebrar la Velada de los Ángeles. Más tarde, el alcalde Genovés, emprendería su reforma hasta levantar el parque que lleva su nombre.

(José María Otero)