Gente y habitantes de Cadiz » Nos dejaron

377. FRANCISCO SERRANO SARA. Paco El Corneta.

3 01 2011

Justo 30 años después de que muriera un Beatle de los de Inglaterra, John Lennon, falleció otro ‘Beatles’, éste de Cádiz.  Francisco Serrano Sara murió el 8 de diciembre de 2010 en la Clínica San Rafael de Cádiz, a las 3,15 horas, a los 86 años de edad.

Conocido como Paco ‘el Corneta’ y con destacada voz de segunda, formó parte de la comparsa ‘Los Escarabajos Trillizos’, convertidos luego en ‘Los Beatles de Cádiz’. El Corneta participó, además en muchos coros de El Quini como ‘Los Marcianos’, ‘Los Pepelines’, o ‘Los de Pura Cepa’.

Dos hijos suyos continuaron  la tradición familiar. Francisco, conocido como ‘Paquito el Corneta’, fue componente de comparsas de renombre de Paco Alba y también salió en’Angeles y Demonios’ y ‘Agua Clara’, de Antonio Martín. Por su parte, Rafael fue batería en los famosos ‘Ye-Yes Gaditanos’.

Pasodoble ‘Con este peinado’. Los Beatles de Cádiz. 1965.



374. CANELO. Una historia de amor.

12 12 2010

Esta es una historia que, no por menos conocida en Cádiz, debe quedar en el olvido. Hoy, gracias a Internet, ya está en muchas webs del mundo de habla hispana. Desde Cádiz. Es la historia de un perro que fue fiel toda su vida, que no abandonó a su compañero hasta el último de sus días. Una historia emotiva que demuestra que el amor de los animales es sin condiciones.

Por Canelo.
“Canelo” era el perro de un hombre que vivía en Cádiz. Una mascota que seguía a su dueño para todas partes y en todo momento. Este hombre anónimo vivía solo, por lo que el buen perro era su más leal amigo y único compañero. La compañía y el cariño mutuo los hacía cómplices en las miradas y hasta en los gestos. Cada mañana se los podía ver caminando juntos por las tranquilas calles de la ciudad cuando el buen hombre sacaba a pasear a su amigo. Una vez a la semana uno de esos paseos eran hacía el Hospital Puerta del Mar ya que debido a complicaciones renales el hombre se sometía a tratamientos de diálisis.Obviamente, como en un hospital no pueden entrar animales, él siempre dejaba a Canelo esperándolo en la puerta del mismo. El hombre salía de su diálisis, y juntos se dirigían a casa. Esa era una rutina que habían cumplido durante mucho tiempo.

Cierto día el hombre sufrió una complicación en medio de su tratamiento, los médicos no pudieron superarla y éste falleció en el hospital. Mientras tanto “Canelo” como siempre, seguía esperando la salida de su dueño tumbado junto a la puerta del centro de salud. Pero su dueño nunca salió. El perro permaneció allí sentado, esperando. Ni el hambre ni la sed lo apartaron de la puerta. Día tras día, con frío, lluvia, viento o calor seguía acostado en la puerta del hospital esperando a su amigo para ir a casa.

Los vecinos de la zona se percataron de la situación y sintieron la necesidad de cuidar al animal. Se turnaban para llevarle agua y comida, incluso lograron la devolución e indulto de Canelo una ocasión en que la perrera municipal se lo llevó para sacrificarlo.

Doce años, así como lo leen. Ese fue el tiempo que el noble animal pasó esperando fuera del hospital la salida de su amo. Nunca se aburrió ni se fue en busca de alimento, tampoco buscó una nueva familia. Sabía que su único amigo había entrado por esa puerta, y que él debería esperarlo para volver juntos a casa. La espera se prolongó hasta el 9 de diciembre del 2002, en que Canelo murió atropellado por un auto en las afueras del hospital.

Un final trágico, pero esperanzador para quienes amamos los animales, para quienes quizá ilusamente creemos que en el más allá todavía hay algo que nos espera. La historia de Canelo fue muy conocida en toda la ciudad de Cádiz.

El pueblo gaditano, en reconocimiento al cariño, dedicación y lealtad de Canelo, puso su nombre a un callejón y una placa en su honor.

A Canelo
Que durante 12 años esperó
en las puertas del hospital
a su amo fallecido.
El pueblo de Cádiz como homenaje
a su fidelidad.
Mayo de 2002

“Hasta que uno no ha amado a un animal, parte de nuestra alma permanece dormida” Anatole France (escritor francés, premio Nóbel 1921)  (Fotos: Naroa Pardo. Animalista Dos).



366. PARTES TELEGRÁFICOS DE 1811. La crónica del asedio francés.

14 10 2010

Desde el mes de julio de 1811, los periódicos gaditanos “El Redactor General” y “El Conciso” publicaron diariamente un resumen de las observaciones de los vigías militares que, con la ayuda del telégrafo óptico, vigilaban la Bahía de Cádiz desde 1805. Durante el asedio francés, sólo funcionaba una línea telegráfica entre Cádiz y San Fernando con una ampliación de sus puestos de vigilancia desde el castillo de Sancti-Petri hasta el Arsenal de la Carraca.

GENTECADIZ 1TelegrafoLa maquinaria del telégrafo óptico en la Bahía de Cádiz. Presentamos más partes telegráficos de 1811 en los que se detallaban algunos aspectos de este asedio que los franceses realizaron a la Isla de León (actual San Fernando) y a Cádiz:

Día 15 [de agosto de 1811].- Desde las doce de ayer a las de hoy.- Han cesado en ambas líneas los trabajos [de fortificación].- Fort Luis [en Puerto Real] ha hecho fuego a un barco nuestro, y el castillo de Santa Catalina [en el Puerto de Santa María] a tres cañoneras.- Los pinares de Chiclana arden por varias partes.- Del Puerto a Puerto-Real y después a Chiclana han pasado quince carros cubiertos; de Puerto-Real al Puerto noventa acémilas cargadas, y dos carros cubiertos, y del Puerto a Puerto-Real cuarenta acémilas cargadas.”

Día 22 [de agosto de 1811].- Desde las doce de ayer a las de hoy.- Continúan los trabajos.- A la espalda de la casa del Coto [en Chiclana] está ardiendo el pinar.- Ayer tarde, desde las dos hasta las tres y media, estuvieron batiendo con bastante actividad todas las lanchas nuestras de los apostaderos de la punta de la Cantera [actual Fadricas] y Carraca, a las cañoneras enemigas que estaban varadas en Puerto-Real y nuestras baterías del Arsenal [de la Carraca] a todas las enemigas de aquel frente, contestando ellos con las suyas.”

Día 17 [de septiembre de 1811].- Desde las doce de ayer a las de hoy.- Siguen los mismos trabajos en ambas líneas. Ha habido algún fuego en ellas, y paso de carros y acémilas en la enemiga, sin cosa notable.- Cruzan frente de Rota dos cañoneras españolas. Se ha perdido sobre las piedras del castillo de San Sebastián un bergantín-polacra.”

Día 24 [de septiembre de 1811].- Desde las doce de ayer a las de hoy.- Continúan los mismos trabajos en ambas líneas. El castillo de Santa Catalina del Puerto ha hecho fuego a un barco de la expedición, que salió ayer tarde, la que regresó a la noche, hallándose la tropa de esta acampada junto a la iglesia de San José, como también parte de la columna de cazadores y batallón de Carmona, que ha venido de la Isla [actual san Fernando].- Cerca de veinte infantes con dos piezas de artillería, varios carros y bagajes con equipajes han pasado de Chiclana al Puerto de Santa María.”

Día 4 [de octubre de 1811].- Desde las doce de ayer a las de hoy.- Continúan los trabajos en ambas líneas; en la enemiga ha habido algún tránsito de acémilas y carros.- La batería de San Genís [en San Fernando] hizo fuego a la casa del Coto [en Chiclana]; el castillo de Santa Catalina del Puerto, a una fragata mercante inglesa que salía y a otra americana que entraba y fue llevada por la corriente bien cerca del expresado fuerte, saliendo a darle auxilio once botes ingleses que la remolcaron a Bahía.”

Día 3 [de noviembre de 1811].- Desde las doce de ayer a las de hoy.- Continúan los enemigos en la reparación de las cañoneras de Puerto-Real y en la batería del arrecife de Chiclana.- Una corbeta bombardera inglesa y veintiuna cañoneras de dicha nación hicieron fuego a un místico mercante varado junto al castillo de Santa Catalina del Puerto correspondiendo éste al fuego; y en la acción se voló la popa de una cañonera, que después se fue a pique y, aunque algunos botes se dirigieron a recoger la tripulación, no pudieron efectuarlo a causa de la mucha metralla que tiraba el enemigo.”

GENTECADIZ 3 Codigo

El código del telégrafo óptico utilizaba 24 señales, que podría ser alfabética o numérica.

Como se aprecia en estos partes, los partes telegráficos, con la autorización del gobernador militar de Cádiz, presentaban en la prensa gaditana una información muy exhaustiva: sobre los trabajos de construcción de defensas en ambas líneas; sobre los fuegos de artillería y otros combates entre la línea francesa y la española; sobre los desplazamientos de personas y mercancías; y finalmente sobre los movimientos de buques y lanchas en la Bahía de Cádiz. En conjunto, una crónica diaria de los que ocurrió en este episodio gaditano de la Guerra de la Independencia.

(Texto: Carlos Sánchez Ruiz)



351.- COSTUMBRES GADITANAS. Los entierros de la Santa Caridad

25 09 2010

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Es piadosa y antigua costumbre acompañar a los seres queridos a su última morada. Esta fue en Cádiz, hasta hace pocos años, el cementerio de San José, en cuyo frontis reza una cita bíblica: “profetiza sobre estos huesos”. Desde tiempo inmemorial, una hermandad gaditana, la de la Caridad, se ocupaba de enterrar a los pobres a su costa. Cuando fallecía un indigente, la Caridad dirigía un aviso por turno a los hermanos, para acompañar a la sepultura al fallecido en la pobreza. La antigua Hermandad de la Caridad ha llegado hasta nuestros días, en la imagen un capítulo en San Juan de Dios con ocasión de la festividad de San Miguel. El distintivo de los hermanos es la tohalla blanca.

capilla-verticalDesde San Juan de Dios, generalmente lugar del fallecimiento de los mendigos sin techo ni familia, partía un cortejo como el que describe Juan Pineda en “Impresiones y recuerdos” en la década de los ochenta del siglo XIX. Al frente un acólito alzaba la manguilla azul de la Hermandad, coronada por el corazón entre llamas de amor y la crucecita. Detrás, en un carro de la más modesta clase de la funeraria, el féretro de la Hermandad con el cadáver. A ambos lados, cuatro faroles portados por uniformados cargadores y detrás el capellán y el hermano que por turno estaba obligado a acompañar al fallecido. Unas veces había familia, las más era un triste y reducido cortejo. La capilla de la Hermandad en la Iglesia de San Juan de Dios, su sede canónica.

La comitiva subía andando la cuesta de San Juan de Dios, pasaba por la plaza de toros, la Cárcel Real y el Matadero, hasta la Puerta de Tierra, donde los acompañantes subían a los carruajes hacia San José. Allí se dejaban los faroles en la capilla, los cargadores portaban el féretro y tras la insignia de la Caridad, seguían hasta la fosa común, lugar donde tras las preces de rigor se daba sepultura al cadáver, sin el féretro, que volvía a usar la Hermandad. Antes de arrojar tierra alguna sobre la cara del cadáver, el sepulturero se la tapaba con un pañuelo. En Cádiz las hermanas de la Caridad siempre proporcionaban un pañuelo para los muertos sin caja fallecidos en San Juan de Dios: “para que no hiciera ofensa la tierra en la cara de los muertos”. Antigua costumbre gaditana, decía Pineda, porque más allá hay otra vida a la que hay que llegar con la cara muy limpia.



350.- FRANCISCO SÁNCHEZ DEL ARCO. El primer periodista gaditano corresponsal de guerra

24 09 2010

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Francisco Sánchez del Arco nació en Cádiz en 1816. Periodista y autor teatral de éxito, fue el editor-responsable del periódico “El Constitucional” y de su suplemento: “Fray Gerundio y su Lego Tirabeque”. Dio a la imprenta en Cádiz obras para teatro entre 1847 y 1851 como “La sal de Jesús”, “La Serrana”, “¡Es la chachi!” y “Tal para cuál o Lola la gaditana”, ésta última, con otras de otros autores, fue el antecedente del arquetipo de nuestra Lola la Piconera. Arriba, el teatro de operaciones de la Guerra de África 1859-1960 donde además de Sánchez del Arco fue corresponsal de guerra Pedro Antonio de Alarcón.

También fue el autor de “Abenabó”, drama histórico; “El cuerno de oro”, ópera cómica; “El rey de Andalucía y guapo Francisco Esteban”, drama o “Urganda la desconocida”, comedia de magia. Además fue durante dos años diputado a Cortes.

prim-verticalMurió en Ceuta en 1860, ejerciendo de corresponsal de guerra para el periódico “El Constitucional” que hemos dicho que dirigía. La fama de iniciar este género en combate, precisamente en esa guerra de Marruecos de 1860, le corresponde a Pedro Antonio de Alarcón, pero se olvida que allí se dejó la piel este periodista gaditano, primero de la larga lista de quienes han perdido la vida a consecuencia de informar desde la peligrosa línea de fuego. Su fallecimiento no fue debido a un hecho de armas sino al cólera que azotó al contingente español en aquella contienda hispano-marroquí, que se desencadenó a finales de 1859. O’Donell estaba en el poder desde el verano anterior y fue la campaña de la toma de Tetuán y la batalla de Los Castillejos. Al lado el general prim, héroe de la batalla de Los Castillejos.

El Comercio, en su número de 8 de abril de 1860, daba noticia del fallecimiento del director del otro periódico gaditano con el que mantenía una reñida competencia y entablado agrias polémicas: “Falleció en Ceuta… el dos de abril de un ataque de cólera fulminante… durante 18 años fue periodista en Cádiz… su pobreza fue hija de su honradez”. Ahí queda eso. Poco después se le rindió un homenaje literario en nuestra ciudad con elogiosas obras de diversos autores, promovido por Adolfo de Castro y el Ateneo, pero tal vez el mejor elogio se lo hizo la competencia. Que no se olvide.



321.- LORENZO CHERBUY. Cádiz pierde a uno de sus grandes artistas

23 07 2010

busto-verticalTratándose de Lorenzo Cherbuy, conocedor de mitos y filosofías y que en su escultura y pintura ha penetrado y traducido a su lenguaje todas las mitologías, no es correcto decir que ha muerto. Este luchador del arte, genio en el exilio familiar de Puntales, embarcó hacia la otra orilla en la barca de Caronte, con su moneda para pagar el viaje, porque Cherbuy, aunque nunca la buscó, se ganó la inmortalidad pincelada a pincelada.

Lorenzo Cherbuy en su casa de Puntales, verdadero refugio y sancta sanctorum de un artista que rehuyó de las glorias vanas.

Creador en el fondo y en la forma, dueño de un estilo, un lenguaje y una técnica únicas, el desaparecido artista tocado por los duendes, exploró buena parte de las bellas artes: la escenografía, la pintura, la escultura… devorador de exquisiteces literarias y poseedor de una fascinante cultura, labrada a pulso, las palabras de la periodista Virginia León en Diario de Cádiz, aportan las claves de su tránsito vital:

La historia de Lorenzo Cherbuy, apenas conocida por los gaditanos, es la historia de un prodigioso artista nacido en Cádiz, allá por 1921.
Es la vida de un autodidacta amante del arte, de la filosofía, la poesía y el ensayo.
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Una muestra del genio creativo de Cherbuy, en la forma un policuadro, de técnicas y texturas creadas por él y cuyo secreto le pertenece; en la forma un verdadero “idioma” artístico y creativo.

La de un creador nato por cuyas manos ha desfilado la friolera de entre mil y cinco mil obras, de las cuales 487 ya han sido catalogadas.
torero-verticalDe ello se ha encargado un grupo de amigos encabezados por el ceramista Alfonso Casas y el poeta y periodista Jesús Serrano, autor de la conferencia que sobre la Sensualidad, fantasía e ironía de la obra de Lorenzo Cherbuy y junto a él se han volcado en el rescate de la vida y obra de este obrero del arte Eduardo Geneiro y Juan Candón.

En una figura tan familiar como0 la de un torero, se aprecia lo diferente de la expreasión creativa de Lorenoz Cherbuy en una figura que sin perder las claves de su realidad, es distinta, única y con un juego de colores y texturas personalísimo.


Poco amigo de la notoriedad pública, la calidad de sus creaciones no han dejado impasible a estos quines tanto a nivel local como nacional se han siempre por su obra, presente en  grandes empresas de Cádizy en muchas colecciones privadas, como el caso del gran mural del parking de Canalejas o el que luce en Ingrasa que describe unha fascinate historia de la imprenta, o en Aguas de Cádiz, Zona Franca,  Hotel Regio 2, la arrocería “La Pepa” o el impresionante y explosivo paraíso que creó para el Consorcio Bahía de Cádiz, toda una alegoría de los hermoso que puede llegar a ser este valle de lágrimas si preservamos la naturaleza.
“Es escultor, escenógrafo de teatro, músico y un puntal de la literatura, como bien muestra su participación en las revistas Platero y El Parnaso.
De hecho, ha sido amigo de los grandes nombres de la provincia, entre ellos, Fernando Quiñones”, decía en Diario de Cádiz Jesús Serrano describiendo las amplitud de miras del artista, que exploró muchos campos en una vida artística muy productiva de unh artista creadro de un universo particular.
Y es que la necesidad de sacar adelante catorce hijos, tres de su primera mujer (que falleció muy joven) y otros once de su segunda, le hizo derrochar talento por doquier.
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Entre los más apreciados apellidos de la más reciente historia de Cádiz, el de Cherbuy, desdendiente de franceses, en la entrega de la medalla del trimilenario. Lorenzo no pudo asistir por enfermedad y recogió su galardón su hijo Carlos, encuadernador artístico y músico.

A modo de anécdota, Serrano cuenta que ante la falta de tiempo que le acechaba, las reuniones de la revista Platero se hacían en la lavandería el Habanero, donde trabajaba.
reloj-verticalA éste se sumaron otros tantos oficios que pasaban por el diseño de joyas, la recepción de hotel o el boxeo profesional.
Profesiones muy variopintas que desempeñó sin ton ni son junto a su gran pasión, el arte.
Como escenógrafo, bordó en Madrid el estreno de El racó vero de Ulises, de Soto Vergés, que desempeñó “con fragmentos viejos de lona y madera usada, sin ningún objeto marino.
Una situación ante la que el escritor Antonio Gala le comentó, con sorna, que iría al estreno para no perderse el fracaso”.

El reloj de la plaza marca las cinco de la tarde y así vio ese trascendental tránsito Lorenzo Cherbuy.
“Pero su gran labor -añade- dejó boquiabierto al respetable, que aplaudió nada más abrir el telón”.
Llama la atención que un hombre de trayectoria tan profusa no tenga un hueco de honor en el panorama artístico gaditano del siglo XX.
“Este maestro es conocido en toda España, menos aquí, y es triste que esta ciudad no le preste la atención que merece”, comenta Serrano.
Un hombre que, como diría el escritor y amigo Fernando Quiñones, “era rebelde, estallante de ocurrencias plásticas, libre de temas obligados y medidas forzosas”.

Nunca buscó la noriedad artística ni personal, rebelde o modesto, ya Lorenzo Cherbuy viaja en la barca de Caronte y ya no puede evitar que su obra le haga grande. Tan grande como su Cádiz natal que le ha perdido. Que le sea la tierra leve.



307.- JOSÉ FERRADANS IGLESIAS. Pepiño el del Anteojo

9 07 2010

ferradans-portadaLe gustaba decir que era el único gaditano nacido en Galicia y sin embargo vio las primeras luces en La Estrada, un pueblo cercano a Santiago de Compostela en 1926.

La Estrada es la patria chica de la mayoría de los gallegos que magistralmente han frito el pescado en nuestra ciudad.

A fuerza de trabajo y con los ahorros, aquel simpático aprendiz que llegó a Cádiz con 13 años adquirió en 1948 un restaurante en La Alameda que ya existía desde principios de siglo: El Anteojo. (José Ferradans Pepiño, popularísimo y muy querido en Cádiz).

Lo financió con sus ahorros, la hipoteca de la casa de sus padres y asociado con un amigo que trabajaba en la Cafetería Andalucía. Muy pronto José Ferradans, Pepiño , supo atraer a familias y reuniones y El Anteojo se puso de moda, albergando además bodas, botaduras, celebraciones.  Diez años después ya era único propietario.

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1963, 17 de marzo, excursión de cadistas clientes de El Anteojo a Valencia. El Cádiz juega con el Levante y estuvo durante 15 minutos en Primera División, el tiempo que fue ganando. Un grupo de cadistas, directivos y aficionados, fletó un avión de Spantax, en la foto, para el desplazamiento. El piloto también era de Cádiz: Luis Machuca Ruiz. En la foto, entre otros, el presidente Paco Márquez, Pepiño, Diego Grimaldi, Eduardo Lumpié, Rafael Grimaldi, Pepe Murillo, Ángel Íñiguez, Manolo Escalante, Eduardo San Juan, Arturo Fernández de la Puente, Rafael de la Torre, Miguel Alfaro, Juaneli Fernández y Miguel Sibón. En aquellos años la afición no se vestía de amarillo pero era de altos vuelos.

El género que servía Pepiño era el mejor de las lonjas. Fue el primero que trajo género desde Galicia: mariscos, carnes y el imprescindible lacón con grelos. A ello había que sumar el afable trato de Ferradans, verdadero número uno con los clientes de la casa. El viejo restaurante se quedó pequeño y su fama se extendió por España. Mientras derribaba el viejo restaurante para edificar otro más moderno, se trasladó a una edificación efímera en frente, junto a la desaparecida Cruz de los Caídos.

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Navidades en el primitivo Anteojo. Todavía Pepe Ferradans, el mejor restaurador de Cádiz, no había emprendido la reforma del edificio El Anteojo, en la Alameda. Detrás del mostrador, y festejando las Navidades, aparecen de izquierda a derecha: Martínez, Pepiño, Miguel Sibón, Manolo Cano-Manuel, Jesús Ascorve, Angel Benavides, Katete Durio y Valentín Lasanta.

Otro triunfo. En 1975 inauguró el nuevo restaurante ante dos mil personas, en uno de los banquetes más extraordinarios y espléndidos que se han servido en nuestra ciudad. Otra de sus pasiones fue el Cádiz CF.

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Ambiente carnavalesco en los años setenta del siglo pasado en la terraza de El Anteojo.

Buena parte del éxito del establecimiento se debe a la dependenci: nombres que permanecen y son muestra de una verdadera escuela hostelera de sello propio y que se desvivía por el cliente: los hermanos de Pepiño , Albino y Rolando; José Gil Basteiro, Papi; Daniel Loureiro; los mâitres Iglesias, Quintero, Galisteo y Emilio Martínez; cocineros como Jesús Frende, Manuel Rivadavia, Jesús Pazos y José López , además de verdaderos ases de la barra como el apreciado Ángel Benavides, el eficaz Ambrosio Gómez de Vejer; Antonio Naranjo, España; Juan Melero, Chozas; Sebastián Flor Mejías; Juan Guerrero; Diego Mena, Manuel Zarzuela; Fernando, El Cateto; Manuel Mura; José Leal, Couto; el chófer de la casa José Luis Morillo, y el imprescindible Martínez, hoy retirado en La Viña y muchos otros profesionales inolvidables que recordamos pero que no podemos citar con precisión sus nombres.Todos fueron ejemplares atendiendo al cliente. Que los imiten.



285. JUAN DE DIOS MOLINA. Un alcalde en el recuerdo.

17 06 2010

Hace setenta años, en plena contienda civil, la ciudad de Cádiz sufre la falta de alimentos, medicamentos, trabajo, libertad, vivienda más una fuerte represión considerándose este periodo de la Historia Local de Cádiz uno de los más espantosos y difíciles de todo el siglo XX. Todo estos imponderables hacen que la oligarquía gaditana no quiera hacerse con el bastón de mando del Ayuntamiento de Cádiz más preocupada en mantener su status quo que en la búsqueda del bien común del conjunto de la sociedad. En este contexto espacio-temporal se va implantando un sistema administrativo de orden jerárquico y centralista, donde los Ayuntamientos van a ser los únicos entes públicos que van a gozar de un cierto grado de libertad en su gestión.

El alcalde Ramón de Carranza está en estos momentos gravemente enfermo, obligándole su débil estado de salud a presentar su dimisión como máximo dirigente de la casa consistorial de Cádiz. Una semana más tarde, Pedro Ogalla, desempeña de forma provisional este cargo municipal con la idea de encontrar lo más rápidamente posible una persona capaz de llevar a cabo la labor de la alcaldía y a la vez representar todos los valores de la España Nacional. No siendo necesario para su elección escuchar la voz del pueblo como sucedía en la II República.

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Varela con Pemán y el alcalde de Cádiz Juan de Dios Molina en Río Arillo. 1939.

Así, el 2 de Agosto de 1937, es nombrado de manera obligada al no querer nadie en estas circunstancias tan difíciles el sillón de la Casa Consistorial, a la edad de 40 años, el ingeniero, Juan de Dios Molina, Director de los servicios municipalizados del Ayuntamiento. Sus primeras palabras públicas son reivindicar su máxima atención a la urbanización, la escolaridad y la beneficencia, ocupando dicho cargo hasta el 29 de mayo de 1940.

La falta de experiencia gubernativa, más la animadversión por la vida política es suplida por el señor Molina, con su preparación técnica junto al conocimiento directo de la realidad gaditana gracias al desempeño de su profesión laboral de Director de SMAE.

A priori, uno puede pensar según su elección, que el nuevo jefe del gobierno Local va a ejecutar una administración exclusivamente orientada hacia las clases dominantes dejando fuera de su ámbito de competencia al resto de la población. Un análisis exhaustivo y objetivo de los años 1937 a 1940, permite observar que todas las acciones municipales emprendidas durante estos años por Molina, tienen como objetivo principal el conseguir un progreso igualitario y armonizado para todas las capas sociales de la ciudad, especialmente para las clases obreras. De ahí, su interés por ejecutar obras municipales que absorban la mano de obra inactiva, edificar casas dignas para que nadie viva en condiciones infrahumanas, evitar la inmigración de capital dinerario de Cádiz para fomentar el comercio y la industria en la ciudad y la edificación y rehabilitación de escuelas (El Campo del Sur, La Salle Mirandilla, La Salle Viña, Santa Teresa, Arbolí…). La enseñanza va a ser una de sus máximas preocupaciones ya que a través de ella es posible fomentar una sociedad basada en el conocimiento donde todos los individuos tengan las mismas oportunidades. Tal pensamiento no es de extrañar teniendo en cuenta que residió en la Residencia de Estudiante de Libre Enseñanza durante su vida universitaria en Madrid.

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Plaza de San Juan de Dios, en los años 30.

La llegada de Juan de Dios Molina al Ayuntamiento de Cádiz supone una bocanada de aire fresco en la política municipal, en una época bastante gris de la historia de Cádiz, como es la guerra civil, al aplicar criterios técnicos, prevaleciendo por encima de los demás, de ahí que se rodee siempre de gestores con gran prestigio profesional como son los señores: Pérez y Díaz de Velasco, Martínez del Cerro y Conte Lacave. Según la forma de hacer política por parte de este personaje se le puede encuadrar como un alcalde – Tecnócrata. Se da también en su persona la circunstancia de ser por un lado el único alcalde ingeniero- industrial de Cádiz, no sólo de la dictadura franquista sino en todo el siglo XX. Y en ser tras el alzamiento del 18 de Julio de 1936, no en orden cronológico pero sí en cuanto a gestión municipal. El primer regidor franquista, él –porque- de esta afirmación se fundamenta, por un lado, en que al tomar el parámetro tiempo, exactamente, la permanencia en el cargo, se detecta que sus antecesores (Aranda y Carranza) no están entre los dos ni un año en dicho puesto público, tal circunstancia hace muy dificultoso por consiguiente analizar objetivamente la gestión municipal, desde una perspectiva puramente histórica y económica, al quedar sólo su administración al frente del municipio en su etapa inicial, no sabiendo, por tanto, si su modelo de gobierno hubiera sido ó no fructífero para la ciudad de Cádiz.

Textos: RAFAEL RAVINA RIPOLL.