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321.- LORENZO CHERBUY. Cádiz pierde a uno de sus grandes artistas

23 07 2010

busto-verticalTratándose de Lorenzo Cherbuy, conocedor de mitos y filosofías y que en su escultura y pintura ha penetrado y traducido a su lenguaje todas las mitologías, no es correcto decir que ha muerto. Este luchador del arte, genio en el exilio familiar de Puntales, embarcó hacia la otra orilla en la barca de Caronte, con su moneda para pagar el viaje, porque Cherbuy, aunque nunca la buscó, se ganó la inmortalidad pincelada a pincelada.

Lorenzo Cherbuy en su casa de Puntales, verdadero refugio y sancta sanctorum de un artista que rehuyó de las glorias vanas.

Creador en el fondo y en la forma, dueño de un estilo, un lenguaje y una técnica únicas, el desaparecido artista tocado por los duendes, exploró buena parte de las bellas artes: la escenografía, la pintura, la escultura… devorador de exquisiteces literarias y poseedor de una fascinante cultura, labrada a pulso, las palabras de la periodista Virginia León en Diario de Cádiz, aportan las claves de su tránsito vital:

La historia de Lorenzo Cherbuy, apenas conocida por los gaditanos, es la historia de un prodigioso artista nacido en Cádiz, allá por 1921.
Es la vida de un autodidacta amante del arte, de la filosofía, la poesía y el ensayo.
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Una muestra del genio creativo de Cherbuy, en la forma un policuadro, de técnicas y texturas creadas por él y cuyo secreto le pertenece; en la forma un verdadero “idioma” artístico y creativo.

La de un creador nato por cuyas manos ha desfilado la friolera de entre mil y cinco mil obras, de las cuales 487 ya han sido catalogadas.
torero-verticalDe ello se ha encargado un grupo de amigos encabezados por el ceramista Alfonso Casas y el poeta y periodista Jesús Serrano, autor de la conferencia que sobre la Sensualidad, fantasía e ironía de la obra de Lorenzo Cherbuy y junto a él se han volcado en el rescate de la vida y obra de este obrero del arte Eduardo Geneiro y Juan Candón.

En una figura tan familiar como0 la de un torero, se aprecia lo diferente de la expreasión creativa de Lorenoz Cherbuy en una figura que sin perder las claves de su realidad, es distinta, única y con un juego de colores y texturas personalísimo.


Poco amigo de la notoriedad pública, la calidad de sus creaciones no han dejado impasible a estos quines tanto a nivel local como nacional se han siempre por su obra, presente en  grandes empresas de Cádizy en muchas colecciones privadas, como el caso del gran mural del parking de Canalejas o el que luce en Ingrasa que describe unha fascinate historia de la imprenta, o en Aguas de Cádiz, Zona Franca,  Hotel Regio 2, la arrocería “La Pepa” o el impresionante y explosivo paraíso que creó para el Consorcio Bahía de Cádiz, toda una alegoría de los hermoso que puede llegar a ser este valle de lágrimas si preservamos la naturaleza.
“Es escultor, escenógrafo de teatro, músico y un puntal de la literatura, como bien muestra su participación en las revistas Platero y El Parnaso.
De hecho, ha sido amigo de los grandes nombres de la provincia, entre ellos, Fernando Quiñones”, decía en Diario de Cádiz Jesús Serrano describiendo las amplitud de miras del artista, que exploró muchos campos en una vida artística muy productiva de unh artista creadro de un universo particular.
Y es que la necesidad de sacar adelante catorce hijos, tres de su primera mujer (que falleció muy joven) y otros once de su segunda, le hizo derrochar talento por doquier.
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Entre los más apreciados apellidos de la más reciente historia de Cádiz, el de Cherbuy, desdendiente de franceses, en la entrega de la medalla del trimilenario. Lorenzo no pudo asistir por enfermedad y recogió su galardón su hijo Carlos, encuadernador artístico y músico.

A modo de anécdota, Serrano cuenta que ante la falta de tiempo que le acechaba, las reuniones de la revista Platero se hacían en la lavandería el Habanero, donde trabajaba.
reloj-verticalA éste se sumaron otros tantos oficios que pasaban por el diseño de joyas, la recepción de hotel o el boxeo profesional.
Profesiones muy variopintas que desempeñó sin ton ni son junto a su gran pasión, el arte.
Como escenógrafo, bordó en Madrid el estreno de El racó vero de Ulises, de Soto Vergés, que desempeñó “con fragmentos viejos de lona y madera usada, sin ningún objeto marino.
Una situación ante la que el escritor Antonio Gala le comentó, con sorna, que iría al estreno para no perderse el fracaso”.

El reloj de la plaza marca las cinco de la tarde y así vio ese trascendental tránsito Lorenzo Cherbuy.
“Pero su gran labor -añade- dejó boquiabierto al respetable, que aplaudió nada más abrir el telón”.
Llama la atención que un hombre de trayectoria tan profusa no tenga un hueco de honor en el panorama artístico gaditano del siglo XX.
“Este maestro es conocido en toda España, menos aquí, y es triste que esta ciudad no le preste la atención que merece”, comenta Serrano.
Un hombre que, como diría el escritor y amigo Fernando Quiñones, “era rebelde, estallante de ocurrencias plásticas, libre de temas obligados y medidas forzosas”.

Nunca buscó la noriedad artística ni personal, rebelde o modesto, ya Lorenzo Cherbuy viaja en la barca de Caronte y ya no puede evitar que su obra le haga grande. Tan grande como su Cádiz natal que le ha perdido. Que le sea la tierra leve.



307.- JOSÉ FERRADANS IGLESIAS. Pepiño el del Anteojo

9 07 2010

ferradans-portadaLe gustaba decir que era el único gaditano nacido en Galicia y sin embargo vio las primeras luces en La Estrada, un pueblo cercano a Santiago de Compostela en 1926.

La Estrada es la patria chica de la mayoría de los gallegos que magistralmente han frito el pescado en nuestra ciudad.

A fuerza de trabajo y con los ahorros, aquel simpático aprendiz que llegó a Cádiz con 13 años adquirió en 1948 un restaurante en La Alameda que ya existía desde principios de siglo: El Anteojo. (José Ferradans Pepiño, popularísimo y muy querido en Cádiz).

Lo financió con sus ahorros, la hipoteca de la casa de sus padres y asociado con un amigo que trabajaba en la Cafetería Andalucía. Muy pronto José Ferradans, Pepiño , supo atraer a familias y reuniones y El Anteojo se puso de moda, albergando además bodas, botaduras, celebraciones.  Diez años después ya era único propietario.

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1963, 17 de marzo, excursión de cadistas clientes de El Anteojo a Valencia. El Cádiz juega con el Levante y estuvo durante 15 minutos en Primera División, el tiempo que fue ganando. Un grupo de cadistas, directivos y aficionados, fletó un avión de Spantax, en la foto, para el desplazamiento. El piloto también era de Cádiz: Luis Machuca Ruiz. En la foto, entre otros, el presidente Paco Márquez, Pepiño, Diego Grimaldi, Eduardo Lumpié, Rafael Grimaldi, Pepe Murillo, Ángel Íñiguez, Manolo Escalante, Eduardo San Juan, Arturo Fernández de la Puente, Rafael de la Torre, Miguel Alfaro, Juaneli Fernández y Miguel Sibón. En aquellos años la afición no se vestía de amarillo pero era de altos vuelos.

El género que servía Pepiño era el mejor de las lonjas. Fue el primero que trajo género desde Galicia: mariscos, carnes y el imprescindible lacón con grelos. A ello había que sumar el afable trato de Ferradans, verdadero número uno con los clientes de la casa. El viejo restaurante se quedó pequeño y su fama se extendió por España. Mientras derribaba el viejo restaurante para edificar otro más moderno, se trasladó a una edificación efímera en frente, junto a la desaparecida Cruz de los Caídos.

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Navidades en el primitivo Anteojo. Todavía Pepe Ferradans, el mejor restaurador de Cádiz, no había emprendido la reforma del edificio El Anteojo, en la Alameda. Detrás del mostrador, y festejando las Navidades, aparecen de izquierda a derecha: Martínez, Pepiño, Miguel Sibón, Manolo Cano-Manuel, Jesús Ascorve, Angel Benavides, Katete Durio y Valentín Lasanta.

Otro triunfo. En 1975 inauguró el nuevo restaurante ante dos mil personas, en uno de los banquetes más extraordinarios y espléndidos que se han servido en nuestra ciudad. Otra de sus pasiones fue el Cádiz CF.

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Ambiente carnavalesco en los años setenta del siglo pasado en la terraza de El Anteojo.

Buena parte del éxito del establecimiento se debe a la dependenci: nombres que permanecen y son muestra de una verdadera escuela hostelera de sello propio y que se desvivía por el cliente: los hermanos de Pepiño , Albino y Rolando; José Gil Basteiro, Papi; Daniel Loureiro; los mâitres Iglesias, Quintero, Galisteo y Emilio Martínez; cocineros como Jesús Frende, Manuel Rivadavia, Jesús Pazos y José López , además de verdaderos ases de la barra como el apreciado Ángel Benavides, el eficaz Ambrosio Gómez de Vejer; Antonio Naranjo, España; Juan Melero, Chozas; Sebastián Flor Mejías; Juan Guerrero; Diego Mena, Manuel Zarzuela; Fernando, El Cateto; Manuel Mura; José Leal, Couto; el chófer de la casa José Luis Morillo, y el imprescindible Martínez, hoy retirado en La Viña y muchos otros profesionales inolvidables que recordamos pero que no podemos citar con precisión sus nombres.Todos fueron ejemplares atendiendo al cliente. Que los imiten.



285. JUAN DE DIOS MOLINA. Un alcalde en el recuerdo.

17 06 2010

Hace setenta años, en plena contienda civil, la ciudad de Cádiz sufre la falta de alimentos, medicamentos, trabajo, libertad, vivienda más una fuerte represión considerándose este periodo de la Historia Local de Cádiz uno de los más espantosos y difíciles de todo el siglo XX. Todo estos imponderables hacen que la oligarquía gaditana no quiera hacerse con el bastón de mando del Ayuntamiento de Cádiz más preocupada en mantener su status quo que en la búsqueda del bien común del conjunto de la sociedad. En este contexto espacio-temporal se va implantando un sistema administrativo de orden jerárquico y centralista, donde los Ayuntamientos van a ser los únicos entes públicos que van a gozar de un cierto grado de libertad en su gestión.

El alcalde Ramón de Carranza está en estos momentos gravemente enfermo, obligándole su débil estado de salud a presentar su dimisión como máximo dirigente de la casa consistorial de Cádiz. Una semana más tarde, Pedro Ogalla, desempeña de forma provisional este cargo municipal con la idea de encontrar lo más rápidamente posible una persona capaz de llevar a cabo la labor de la alcaldía y a la vez representar todos los valores de la España Nacional. No siendo necesario para su elección escuchar la voz del pueblo como sucedía en la II República.

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Varela con Pemán y el alcalde de Cádiz Juan de Dios Molina en Río Arillo. 1939.

Así, el 2 de Agosto de 1937, es nombrado de manera obligada al no querer nadie en estas circunstancias tan difíciles el sillón de la Casa Consistorial, a la edad de 40 años, el ingeniero, Juan de Dios Molina, Director de los servicios municipalizados del Ayuntamiento. Sus primeras palabras públicas son reivindicar su máxima atención a la urbanización, la escolaridad y la beneficencia, ocupando dicho cargo hasta el 29 de mayo de 1940.

La falta de experiencia gubernativa, más la animadversión por la vida política es suplida por el señor Molina, con su preparación técnica junto al conocimiento directo de la realidad gaditana gracias al desempeño de su profesión laboral de Director de SMAE.

A priori, uno puede pensar según su elección, que el nuevo jefe del gobierno Local va a ejecutar una administración exclusivamente orientada hacia las clases dominantes dejando fuera de su ámbito de competencia al resto de la población. Un análisis exhaustivo y objetivo de los años 1937 a 1940, permite observar que todas las acciones municipales emprendidas durante estos años por Molina, tienen como objetivo principal el conseguir un progreso igualitario y armonizado para todas las capas sociales de la ciudad, especialmente para las clases obreras. De ahí, su interés por ejecutar obras municipales que absorban la mano de obra inactiva, edificar casas dignas para que nadie viva en condiciones infrahumanas, evitar la inmigración de capital dinerario de Cádiz para fomentar el comercio y la industria en la ciudad y la edificación y rehabilitación de escuelas (El Campo del Sur, La Salle Mirandilla, La Salle Viña, Santa Teresa, Arbolí…). La enseñanza va a ser una de sus máximas preocupaciones ya que a través de ella es posible fomentar una sociedad basada en el conocimiento donde todos los individuos tengan las mismas oportunidades. Tal pensamiento no es de extrañar teniendo en cuenta que residió en la Residencia de Estudiante de Libre Enseñanza durante su vida universitaria en Madrid.

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Plaza de San Juan de Dios, en los años 30.

La llegada de Juan de Dios Molina al Ayuntamiento de Cádiz supone una bocanada de aire fresco en la política municipal, en una época bastante gris de la historia de Cádiz, como es la guerra civil, al aplicar criterios técnicos, prevaleciendo por encima de los demás, de ahí que se rodee siempre de gestores con gran prestigio profesional como son los señores: Pérez y Díaz de Velasco, Martínez del Cerro y Conte Lacave. Según la forma de hacer política por parte de este personaje se le puede encuadrar como un alcalde – Tecnócrata. Se da también en su persona la circunstancia de ser por un lado el único alcalde ingeniero- industrial de Cádiz, no sólo de la dictadura franquista sino en todo el siglo XX. Y en ser tras el alzamiento del 18 de Julio de 1936, no en orden cronológico pero sí en cuanto a gestión municipal. El primer regidor franquista, él –porque- de esta afirmación se fundamenta, por un lado, en que al tomar el parámetro tiempo, exactamente, la permanencia en el cargo, se detecta que sus antecesores (Aranda y Carranza) no están entre los dos ni un año en dicho puesto público, tal circunstancia hace muy dificultoso por consiguiente analizar objetivamente la gestión municipal, desde una perspectiva puramente histórica y económica, al quedar sólo su administración al frente del municipio en su etapa inicial, no sabiendo, por tanto, si su modelo de gobierno hubiera sido ó no fructífero para la ciudad de Cádiz.

Textos: RAFAEL RAVINA RIPOLL.



284. LUIS ARROYO CRESPO. El último presidente del Mirandilla.

16 06 2010

Luis_Arroyo_careto..El último presidente de la entidad cadista bajo su antigua denominación de Mirandilla FC fue el cántabro Luis Arroyo Crespo, trabajador nato y enamorado de la cantera que dirigió la nave amarilla de 1934 a 1936, justo cuando se produce el cambio de denominación de la entidad. Luis Arroyo nace a finales del siglo XIX, el 7 de enero de 1883, en la localidad de Santibáñez, del municipio de Villacarriedo, Cantabria. Al joven Luís su pueblo se le queda pequeño, tiene ambición de conocer otras tierras, por lo que con tan sólo once años, como cientos y cientos de montañeses de su época, decide dejar el hogar familiar, la casona, los verdes prados y sus lluvias, para probar fortuna al sol de la deseada `Tacita de Plata´, en la otra punta de España. A su llegada a Cádiz se incorpora a trabajar en un ultramarino cercano a la plaza de San Antonio, donde vivirá su adolescencia y juventud como uno de los muchos `chicucos´ para los que Cádiz fue su escuela de vida, creciendo y madurando con el afecto y el cariño que los gaditanos ofrecen. Comenzó haciendo recados y atendiendo los `mandaos´, de recadista pasó a dependiente, y más tarde a encargado y con poco más de veinte años creó con unos amigos una cooperativa de panaderos en la calle Pasquín. En 1916 compra una panadería, `La Pastora´, la cual le va bien, es el fruto del esfuerzo y la constancia que Luís pone en la misma. La ampliación empresarial llega pronto y en la calle Sagasta, 108 monta una fabrica de fideos. Su último proyecto empresarial será la `Harinera San Miguel´ en la calle Diego Arias.

Todos estos años de trabajo y lucha no pasaran desapercibidos, en 1929 es nombrado presidente de la Asociación de Fabricantes de Pan; un año después será el propio rey Alfonso XIII quién le conceda la Medalla de Plata al Mérito en el Trabajo. En el plano deportivo fue un entusiasta del fútbol desde sus inicios en la ciudad, siendo impulsor de varios equipos a nivel amateur, como el original `X´ Fútbol Club. El 21 de junio de 1934 es nombrado presidente del Mirandilla FC, relevando en el cargo a Tomás Alonso y Arce. El equipo había ascendido a la Primera Categoría Regional, categoría equivalente a la actual 3ª División. Luís Arroyo es un gran defensor del fútbol amateur, pero las circunstancias deportivas del momento le obligan a diseñar un equipo profesional. El nivel de exigencia para estos jugadores es muy alto. Pese a todo, Arroyo se niega a que el club se desprenda a su equipo aficionado y consigue mantener ambos equipos, el profesional para disputar las competiciones oficiales y el amateur para competir con los equipos locales y ser a su vez la cantera de la entidad.

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El equipo del Mirandilla cuando era presidente Luis Arroyo.

En la temporada 34/35 el Mirandilla consigue clasificarse subcampeón igualado a puntos con el Xerez, que dispone de mejor diferencia de goles. El equipo jerezano asciende de categoría, el Miradilla debe esperar otra oportunidad. Una reestructuración de la Segunda División propicia una promoción con el Onuba que al ser superada permite al Mirandilla participar por primera vez en su historia en Segunda División.

El presidente Arroyo es partidario de hacer un equipo con profesionales del norte del país, pues considera que son más competitivos y disciplinados que los andaluces. Los resultados no serán todo lo positivo que cabría esperar, pero lo conseguido va a marcar el futuro del Club.

Finalizada la temporada la Junta Directiva, cumplido su mandato, pone sus cargos a disposición de la Asamblea para que se designe nueva directiva. El 8 de abril de 1936, en Asamblea General, se hace efectivo el cese de funciones del presidente Luís Arroyo. Durante estos casi dos años de presidencia, Luís Arroyo convirtió el despacho de su fábrica de fideos en verdadera secretaría del Club, desde donde lo dirigía y administraba sacrificando su descanso y sus partidas de mus, del cual era un verdadero maestro. De su bolsillo salió bastante dinero para cubrir los muchos gastos del equipo. Luís era una persona serena y dialogante en la vida normal y sus negocios, pero en el campo de fútbol la pasión le traicionaba y perdía el control fácilmente. En cierta ocasión hubo de retirársele a la fuerza del vestuario arbitral, no sin antes haber partido en dos su inseparable bastón tras golpearlo con fuerza contra la puerta del vestuario requiriendo una explicación del trencilla de turno. En marzo de 1938 la directiva del Cádiz FC le distingue nombrándole Presidente de Honor, título que ostenta con gran orgullo hasta su muerte en 1955. Por Juan Sevilla Revista Oficial del Cádiz C.F. “Nuestro Cádiz”.



245.- TRAGEDIA EN EL CAMPO DEL SUR. La muerte de Jaime Ballesteros

8 05 2010

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Esta espléndida fotografía ha sido conservada por José Luis Olano y durante muchos años estuvo en la pared del legendario e inolvidable establecimiento ‘El Pedrín’, abierto a la plaza de San Juan de Dios, antes, como se puede ver en la fotografía “Isabel II”
Se trata del entierro del torero aragonés Jaime Ballesteros “Herrerín” , que fue corneado por el toro Almejito, de la ganadería de López Plata, en la plaza de toros del Campo del Sur en septiembre de 1914, uno de los últimos festejos celebrados en aquel coso.
El torero falleció pese a que los doctores le aplicaron, como último recurso, “enemas de champagne helado”, según las crónicas de Diario de Cádiz. 
En la esquina de la plaza de San Juan de Dios aparece la pastelería Brun, sucursal de la situada en la calle Buenos Aires y que han conocido nuestros lectores como tal confitería, hasta convertirse en restaurante.
En 1936 este local pasaría a manos de la familia Olano y abriría sus puertas con el nombre de Bar ‘El Pedrín’, cuyos magníficos vinos de Chiclana han alimentado no pocas reuniones, tertulias y anécdotas. Los caldos se servían en pulcros vasos y medias limetas que la casa enjuagaba en un fregadero de zinc como los que hoy se ven en antañonas tabernas madrileñas, pilas hoy perdidas en nuestra ciudad.



242. DE CÁDIZ AL RÍO DE LA PLATA. En recuerdo del gaditano Francisco Álvarez Campana

5 05 2010

La localidad argentina de Campana, ubicada a la orilla del Paraná de las Palmas, a 70 kilómetros de Buenos Aires, lleva ese nombre en recuerdo del gaditano Francisco Álvarez Campana. Esta ciudad tiene hoy 90.000 habitantes y es uno de los puertos más importantes de la provincia de Buenos Aires, caracterizada por un perfil marcadamente industrial.

rio plata 3Álvarez Campana fue uno de los muchos mercaderes que, atraídos por la Carrera de Indias, cruzó el Atlántico y terminó afincándose en tierras americanas a mediados del siglo XVIII. Proveniente de una familia de comerciantes gaditana, llegó a ser uno de los más encumbrados hombres de negocios de la ciudad de Buenos Aires. Su padre, Bernardo Álvarez Campana y Montes de Oca, estaba matriculado en el Consulado de Cádiz desde 1737, y fue reemplazado por Francisco en el mando de los negocios de la familia. Desde entonces, el mayor de los nueve hermanos, emprendió varias empresas exitosas entre Cádiz y distintos puertos de Centroamérica: en 1743 para Cartagena, y en 1744 hacia La Habana y Portobelo, actuando como maestre del navío francés San Rafael. Entre los principales exportadores, aparece registrado como uno de los más importantes consignatarios y factores de Cádiz entre 1750 y 1757. En diciembre de 1750, Francisco parte con un cargamento de un millón y medio de pesos y dos naves, y firma un testamento dando poder a su padre y a su hermano, el presbítero Adulfo, para disponer de sus bienes en caso de que los peligros de la navegación lo enfrentasen a la muerte. El precio de una vivienda oscilaba entre los 3.000 y 10.000, y el de un esclavo, 200 pesos. Arriba. Plano antiguo de la estancia ubicada a orillas del Parná de las Palmas.


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Firma de Francisco Álvarez Campana.

El prestigioso historiador Óscar José Trujillo, profesor de Historia de la Universidad Nacional de Luján (Argentina) señaló que desde su llegada al Río de la Plata, “la ciudad de Campana tuvo una impresionante y destacada participación social”. Puso en marcha una fábrica de telas que sorprendió a sus contemporáneos.”Un ingenio de un torno donde podían hilar cincuenta mujeres a la vuelta de una rueda que movía una mula”, señala Trujillo. Además fue propietario de una empresa dedicada al cuero, donde se procesaba pieles de vacas, toros, becerros, lobos marinos, tigres y hasta perros. A su llegada al Río de la Plata, se convierte en Hermano Mayor de la Hermandad de la Caridad, institución a la que da un impulso notable, financiando él mismo la creación del Colegio de Niñas Huérfanas y el Hospital de Mujeres.

rio plata 2Para financiar estas actividades llegó a proponer al Cabildo la construcción de un curioso sistema para almacenar el granizo del invierno y venderlo en verano, así como la creación de una recova y una galería cubierta donde se realizaría el Mercado. Al año de llegar a Buenos Aires, comienzan los reclamos de sus acreedores, arrepentidos de haberle entregado poderes tan amplios, y condiciones tan favorables. Campana, inserto en un contexto mercantil caracterizado por una crónica escasez de metálico circulante y fácil de saturar de productos importados, además de haber dilapidado una parte sustancial de la negociación, se ve agobiado por un número importante de deudas difíciles de cobrar.Los litigios entre mercaderes demuestran la fragilidad de sus fortunas, y la facilidad con que una riqueza considerable podía esfumarse y arrastrar a su dueño a la más escandalosa ruina. Su fama no logró hacerle remontar de una tremenda bancarrota.Una vez preso, sus bienes fueron embargados y murió poco después. En conclusión, uno de sus campos, una estancia situada a orillas del Paramá dedicada al cultivo del trigo y pastoreo de vacas, ovejas y caballos, perpetuó su nombre, conociéndose esos terrenos con el nombre de Rincón de Campana. Fue allí donde los últimos dueños de las tierras, los hermanos Luis y Eduardo Costa, fundaron un pueblo en 1875 al que llamaron Campana.(D.J.P.)




239.- CÁDIZ, PUERTA DEL TOREO MEXICANO. La llegada de Ponciano Díaz (y III).

2 05 2010

corrida-mexico-vConcluye la serie sobre la llegada a España del primer torero mexicano con esta entrega donde se reseñan algunas curiosidades de su visita a Jerez y de su debut en la plaza de toros de El Puerto.

En el número del 18 de agosto siguiente, la noticia fue que Ponciano había visitado en Jerez de la Frontera las bodegas de Carrasco Hermanos y de Mr. Buck, antes Pemartín. También estuvo en el museo taurino de Iñigo Ruiz y en la bodega de González Byass. Al día siguiente el torero debutó en la plaza de El Puerto de Santa María, recién estrenada en 1880. Se jugaron novillos de Ibarra que mataron diez caballos. El Tortero fue uno de los novilleros, y estuvo desgraciado; el otro fue Torerito, que tuvo una buena tarde. Oropesa y González picaron muy bien al segundo astado. En una vara el novillo le quitó los arreos al caballo y el charro -no aclara el diario cuál de ellos- picó a pelo. Ponciano, vestido de azul y plata, solamente salió a picar a caballo. (Al lado una antigua fotografía de la lidia en México. Los picadores todavía iban ataviados a la usanza de la charrería).

corrido-vEsa fue la actuación en El Puerto de una de las figuras históricas del toreo mexicano, más tarde, en octubre, Frascuelo le confirmaría la alternativa a Díaz, el protagonista junto con Bonilla de un raro folleto que vio la luz en una imprenta de Cádiz en esta orilla del toreo. (Francisco Orgambides).

Junto a estas líneas un pliego de cordel, editado en México y contemporáneo al éxito profesional del torero Charro, donde se recoge la letra de uno de los muchos corridos que cantaron las vicisitudes de la vida de un torero que en México amasó una fortuna y que fue propietario de una plaza de toros.