A la finalización del Tour de Francia de 1963, la ciudad de Cádiz consiguió que los ciclistas ganadores de dicha prueba se trasladaran al estadio Carranza para competir ante los numerosos aficionados al ciclismo, que por aquel entonces apenas disponían de televisión para conocer a sus ídolos. El “Pequeño Tour de Francia”, como denominaron a tales pruebas, se disputó en nuestro estadio en la noche del 22 de agosto de dicho año. El mítico Alped’Huez o el legendario Tourmalet fueron sustituidos por los baches de la pista de atletismo del Carranza, donde se dieron cita los mejores ciclistas del momento: Jacques Anquetil, Federico Martín Bahamontes y José Pérez Francés, precisamente el podium del Tour de Francia ese año. Un abarrotado estadio se convirtió en una constelación de estrellas del ciclismo mundial. La prueba más espectacular y esperada por los espectadores fue la denominada “Pequeña Vuelta a Francia “, en la que los ciclistas dieron cincuenta vueltas a la pista.Tras sumar los puntos conseguidos en los distintos sprints, se apuntó el triunfo el español Bahamontes, seguido de Silvilotti y San Emeterio.

El cartel anunciador de la velada ciclista.
Esta carrera se vio marcada por un curioso incidente, ya que el público pidió y exigió que el ciclista chiclanero José Alba, que había corrido con antelación una prueba con corredores de la provincia de Cádiz, apuntándose un claro triunfo, participase con el resto de los ciclistas en la prueba reina, oponiéndose los profesionales. Este suceso provocó las iras del respetable, que dedicó una gran pita a los ases, sin tener en cuenta que un deportista aficionado no puede participar con profesionales. Después de varias discusiones con salidas y entradas del chiclanero en la pista , tomaron la salida sólo los corredores de caché internacional. A continuación se disputó un duelo entre España y Francia, en el que participaron Soler y Bahamontes contra Anquetil y Elliot, ganando Anquetil, seguido de Bahamontes. Aparte de las figuras que se dieron cita en el estadio, el triunfador de la veraniega noche gaditana fue el chiclanero José Alba que ganó las tres pruebas en las que participó, y porque no le dejaron correr con los profesionales que si no… Alba arrasó en la prueba de velocidad, que consistía en dar 10 vueltas al estadio. En la siguiente competición en la que participó, la de persecución, dejó de manifiesto que era el mejor ciclista gaditano del momento, volviéndose a imponer con una facilidad pasmosa. Hubo algunos incidentes, motivados por la falta de experiencia de los organizadores.

Un joven ciclista chiclanero, Pepe Alba, junto a Federico Martín Bahamontes, «El águila de Toledo».
Las salidas de los ciclistas se repitieron en varias ocasiones y en una de las carreras los ciclistas dieron dos vueltas más de las señaladas por avería del equipo de megafonía del estadio Carranza, lo que en la actualidad se repite a menudo. El público presente en el improvisado velódromo abroncó a los corredores por no emplearse a fondo, sin que sirviera de excusa los numerosos baches de la pista. Federico Martín Bahamontes resultó ganador de la «Pequeña Vuelta a Francia» El ciclista chiclanero Pepe Alba fue el héroe de la velada “Me acuerdo de aquel mitin internacional de ciclismo como si fuera ayer. Fue un día grandioso, no se me olvidará en la vida. El estadio Ramón de Carranza estaba lleno y todos los aficionados gritaban mi nombre”, recordó Pepe Alba, actual director deportivo del equipo ciclista Viprén Pepe Alba. El ex ciclista chiclanero tenía 14 años cuando eclipsó a los ases de la bicicleta. Ganó las tres carreras en las que participó y este triunfo provocó que el respetable exigiera que Pepe participara en la carrera estrella de la velada.

Los ciclistas profesionales se disponen a tomar la salida de una de las pruebas.
“Me llamó Federico Martín Bahamontes y me dijo que corriera con ellos, pero que me tenía que retirar a falta de cinco vueltas. Ellos sabían perfectamente que les podía ganar y hubiera sido una gran humillación para los profesionales, no estaban dispuesto que un chaval de 14 años ganara. Entonces, decidí no correr la prueba”, añoró Alba. Los éxitos deportivos de este chiclanero no terminaron aquí.Pepe Alba acudió a la Olimpiada de México de 1968, ese año se impuso en el Premundial celebrado en Santander y en el Tour del Porvenir. Tras bajarse de la bicicleta, Pepe Alba, siguió vinculado al mundo del ciclismo. Pepe Alba es un enamorado de este deporte y ha dado, y seguirá dando, todo por él, sobre todo, que no se pierda la afición por la bici. Un luchador constante. (D.J.P.).
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