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030. Mª JOSÉ MACPHERSON GROSSO. El diseño en Madrid.

30 09 2009

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María José Mcpherson (derecha), junto a su compañera de negocio Beatriz Roxax, en la entrada de Kawayan.

budjiLa gaditana María José Macpherson Grosso, de 47 años, lleva 10 años al frente de la prestigiosa tienda Kawayan (*), situada en  Madrid. “Inauguramos el local con un claro propósito de acercar al público el arte y el gusto por la decoración asiática. Se abre, por tanto, la posibilidad de disfrutar de lo exótico sin renunciar al diseño más vanguardista. Es un espacio moderno que exhibe una nueva forma de atender el diseño interior“, comenta la empresaria. Todo comenzó cuando su amiga y socia, Beatriz Roxax Olgado, de origen filipino, quiso continuar con el negocio de su antepasados, en la época en la que Filipinas era colonia española. Luego entablaron amistad con Antonio Budji Layug (en la imagen de la izquierda), “el celebre diseñador filipino al que representamos en toda España y toda Europa. Budji es un conocido diseñador de interiores de renombre internacional, tanto en EE.UU., como en Australia“.

kawayan_budji_equipo_madrid_cadizSus piezas son auténticos ejemplos de perfección creativa en los que forma y funcionalidad coexisten armoniosamente. Elevó el diseño en Filipinas al nivel que ahora goza en el extranjero: casi arte. Esto permite ofrecer productos de una inconfundible originalidad que se conjugan en el estilo Budji.

Kawayan no es sólo una tienda de decoración. Muebles, accesorios, stores, trajes, alfombras de ábaca, así como una gran variedad de telas artesanales, muestran la variedad de este establecimiento de moda, todo realizado a mano con incrustaciones de cuerdas, semillas, cueros, ramas, etc. (En la imagen, el equipo de Kawayan Budji, en la tienda de Madrid. María José, a la derecha, con la chaqueta roja).

Pero en Kawayan hay mas cosas que ver, por ejemplo, fotografías y cuadros de reconocidos pintores. “El negocio va viento en popa. De hecho, hemos participado en Ferias Internacionales promocionando nuestros productos: (Maison & Object), París, Milán, Colonia, Franckfurt y Dubai.

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Stand instalado en la Feria Internacional Maison & Objet, celebrada en París, a cuyas convocatorias han asistido en varias ediciones.

Nuestra página web nos ha abierto las puertas a contactos internacionales que aprecian la calidad de nuestros productos y hemos colaborado con decoradores de primera fila en sus proyectos hoteleros“. María José Mcpherson se marchó de Cádiz en el año 1987, “pero sigo yendo muy a menudo. Allí tengo mi casa, mi familia, y mis amigos. Después de trabajar en la hostelera durante 13 años, me pasé al gremio del comercio“, comenta la gaditana, que desde la distancia, lo que más echa en falta “es el atardecer con marea baja, a mi gente, familia , a mis fabulosos amigos, la luz que tiene mi provincia, los restaurantes, el pescaíto, la mojama, las huevas aliñás, el lomo en manteca, el gazpacho de mi madre, salir en barco con mi padre, mis hermanos y los Larrañaga, las reuniones familiares de la ‘Grossopeda’, un paseo por la Alameda y la tranquilidad…  que no hay prisa ni para cobrar“.

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Una panorámica de la tienda en Madrid.

Mcpherson recuerda con especial cariño su estancia en Palma de Mallorca como azafata de vuelo en Transeuropa y luego en Trasmediterránea durante 4 años. Después volvió a El Puerto de Santa María y trabajó con su madre en ‘El Fogón’. Al año siguiente saltó a Madrid. “Al principio lo pasé mal; las distancias, las calles kilométricas, las prisas, los coches me pasaban zumbando, pero lo peor es que no me entendían por lo rápido que hablaba con ese acento tan andaluz. Ahora me hago la cursi, vocalizo un poquito más y arraso“, señala esta ex alumna de Doña Manuela. “Aún se acuerdan de mí, llama y verás“. (Textos: Diego Joly).

Han organizado exposiciones temporales en el Show Room de la tienda con los pintores Miguel Cruz, Susana Q-Dragó, Herminia Romero, Elsa Sierra, J.L. Romartínez, Mónica Grande, Teresa Ramos Rosso, Tess Passola, Ana Cuatrecasas, Cristina Lamana, Mar Aige.

kawayan(*) Kawayan es un municipio de quinta clase en la provincia de Bilirán, Filipinas. que, conforme al censo de 2000, tiene una población de 17.507 habitantes distribuidos en 3.688 viviendas. Kawayan se subdivide administrativamente en 20 barangayes. Un barangay, también conocido por su antiguo nombre, barrio, es la menor unidad de gobierno local en Filipinas y es el término en filipino equivalente a pueblo, distrito o circunscripción. Los municipios y ciudades filipinos están compuestos de barangayes. A 31 de diciembre de 2006 habÌa un total de 41.995 barangays en toda Filipinas.



029. JOSÉ RUIZ CALDERÓN. Pepe Manteca.

29 09 2009

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“Tengo que levantar mi copa  por la familia y por los amigos. Con ellos he llegado a lo que soy hoy. Yo soy un hombre que he andado unos cuantos caminos en esta vida. Quise ser torero, emigré a Alemania, hice viajes como gallero a América, fui dependiente y tuve establecimientos propios que no me fueron bien. Ya por fin me establecí aquí, en Casa Manteca, en este almacén y aquí sigo con mis amigos, que me han ayudado mucho”.

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Pepe Manteca con ‘El Masa’ y ‘El Peña’, en un Carnaval por el Corralón del Carro.

Pepe Manteca nació en 1934 en el barrio de la Viña, en la calle Lubet esquina a la Palma, donde su padre tenía un almacén de ultramarinos. “Creo que fui el primer niño, o el segundo, que se bautizó en La Palma, ya  que a esa iglesia la acababan de hacer parroquia”.  Cuando Pepe tiene muy pocos años, su padre, Lorenzo Ruiz Manteca, se traslada a la calle Libertad, esquina a Desamparados, enfrente de la plaza de Abastos, para hacerse cargo del almacén ‘El nuevo mundo’. En ese ambiente del mercado transcurren los primeros años de Pepe Manteca. Allí se aficiona a los gallos de pelea, a jugar al toro y a escuchar a los flamencos. “ Yo no quería ir al colegio. Yo quería torear con los chiquillos, espatarrarme. No quería estudiar, me gustaba pasear los gallos, darles de comer y estar en la calle”.

pepemanteca_torero_cadizMANTECA Y LOS TOROS.

El padre de Pepe, un montañés de Tesanillo, era gran aficionado a los toros y al flamenco. Puso su empeño en que su hijo fuera torero y lo llevó a la escuela taurina que había en la calle Mateo de Alba. El director de la escuela era Manuel Jiménez Chicuelín, de Córdoba,  y de profesor figuraba  Sebastián Suárez Chanito. Junto a Manteca asistían a la escuela, entre otros, los hermanos Villodres, Manuel Irigoyen, Antonio Pica, Servando Muñiz y Chano Rodríguez.

Después de debutar con la Escuela Taurina, Manteca inicia un largo recorrido por los pueblos de la provincia. Becerradas y tientas acompañado de otros jóvenes aficionados de Cádiz. Lorenzo Ruiz mantenía gran amistad con el ganadero Sánchez Ibargüen y Pepito pasa largas temporadas en la finca ‘Las Posadas’, donde comienza a aprender el oficio. Manteca cuenta con su propia cuadrilla. Pacorro, El Aceitunero y Manuel Jiménez Chele lo acompañan en sus actuaciones por la provincia.

Por fin decide marchar a Madrid para ser un torero importante. Comparte pensión con Miguel Mateo Miguelín, Manuel Bernedo Bojilla y Manuel Leytón el Coli. Pero ser torero es muy difícil,  “Esa es la profesión más difícil del mundo. Llegar a torero es más difícil que llegar a Papa. Hay que tener un barril lleno de sabiduría y unas gotas de suerte”. Pepe alterna las corridas por los pueblos de la provincia de Madrid con el ejercicio de algunas profesiones para ganarse la vida.

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Pero cuesta mucho trabajo abrirse camino en el mundo del toro y la afición de Pepe comienza a flaquear. La vida cada día era más difícil y el dinero más escaso. “No sabía que inventarme para que mi padre me mandara dinero a Madrid. Le llegué a decir que me había partido los dientes y que necesitaba dinero para el dentista. El hombre, ya aburrido, me dijo: Mira Pepito, mándame una foto con los dientes partíos que no me lo creo”.

Dos tremendas cornadas, en Pedro Muñoz y Valdepeñas, acaban con su deseo de ser torero. “Qué difícil ser torero. Qué difícil es dar ese pasito adelante, que tú sabes que el toro se arranca. Y la gente te dice: ¡Pónsela!, ¡bájale la mano! Y tú que soñabas con un Mercedes y un cortijo, cuando está delante ya no quieres ni Mercedes ni cortijo. Tú lo que quieres es irte de ahí y tener un trabajo normal como todo el mundo. Eso es verdad. Qué dificil”.

manteca_joven_cadizREGRESO A CÁDIZ.

De regreso a Cádiz comienza a trabajar en un almacén de su padre en la calle de la Rosa. En poco tiempo, la simpatía y amabilidad de Pepe hace que cuente con una magnífica clientela, “pero no me sabía administrar. El dinero hay que saberlo tener y yo en esa época no sabía tenerlo. Todo el dinero de la caja creía que era mío. En poco tiempo el almacén estaba vacío y nada más que quedaban unas cajas de Avecrem, pero vacías, porque el interior lo había vendido. Juanele, el carnicero, decía: Pepe no tiene más que tintura para los gallos”.

Novio de May Fabrellas, Manteca decide emigrar a Alemania para juntar un dinero y poder casarse. Hace el viaje con Ignacio Vinaza. Se coloca en un hotel cerca de Hamburgo. Pero no se adapta,  “Yo a Alemania no vuelvo ni de vacaciones. Pelaba patatas, limpiaba zapatos, todo, pero al lado de la calefacción. !Qué frío! Me volví para España”.

De regreso a Cádiz, Pepe se instala en la calle Sopranis, en un establecimiento al que denomina ‘Bar Manteca’. Allí consigue de nuevo otra gran clientela. Era un bar que frecuentaba Aurelio Sellé, Camarón cuando era un chiquillo, Rancapino, y muchos de sus actuales amigos, Javier González Santiago Maganda, Nino Rodrigo, Alejandro Delgado, Fernando Ortiz. Pero Manteca, se aburre y decide  traspasarlo y colocarse de guarda en el Matadero.

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Pepe Manteca flanqueado por dos de los autores de esta página, José María Otero (y autor de esta nótula) y Curro Orgambides.

Tres años aguantó Pepe en el Matadero. Noches interminables pendientes de que no se colasen los aficionados para torear el ganado palurdo que entraba en ocasiones. Hasta que su hermano Joaquín, empleado en la bodega Agustín Blázquez, consigue que Antonio Blázquez lo lleve de cajero a Isecotel, que acababa de abrir sus puertas en el Paseo Marítimo.

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Pepe Manteca, atento a dos buenos clientes, Antonio Burgos y Curro Romero.

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Un hijo de Pepe Manteca, atendiendo al periodista Carlos Herrera.

SAN FELIX ESQUINA Y VUELTA CON EL CORRALÓN DE LOS CARROS.

Pero Manteca tampoco está tranquilo. Encuentra la oportunidad de hacerse cargo del almacén de su padre en la calle San Félix esquina al Corralón y no lo duda. Al principio le costó mucho trabajo sacar la tienda adelante. De nuevo los amigos se vuelcan con Pepe y éste, ya casado y padre de familia, comienza a administrarse. La tienda comienza a ir bien y los parroquianos suben como la espuma. La simpatía de Manteca y su buen estar detrás del mostrador hace que en pocos años Casa Manteca sea uno de los lugares más frecuentados de la ciudad.

DE GALLOS POR MIAMI.

Los toros y los gallos han sido las grandes aficiones de Manteca. Ha sido exportador de gallos de pelea a América y durante varios años viajaba con los gallos a Miami. Pepe no olvida nunca cuando fue detenido por el FBI en el aeropuerto de Miami. “Creí que me moría. Me llevaron a un cuarto para interrogarme porque habían encontrado unas medicinas en el equipaje. Creían que era droga y se trataba de medicina para los gallos. Y yo venga a dar voces y a decir que era para los gallos, para los kikirikis…hasta que vino el intérprete y todo se aclaró. Lego me hice amigo del policía y nos fuimos a tomar unos vasitos”.

pepemanteca_madelman_cadizHoy, con 75 años, Pepe Manteca sigue acudiendo diariamente a su tienda, aunque al frente del negocio está su hijo Tomás. “No puedo quejarme. No he triunfado como torero, pero sí he triunfado en la tienda y en la vida. Tengo una familia extraordinaria. Mi mujer, May, es una monstrua. Sin ella ya me hubiera ido al carajo hace veinte años. Me ha ayudado mucho, aunque yo también he puesto lo mio. Mis hijos, Pepito, Tomas y Carmen, son extraordinarios y mis nietos me vuelven loco. Ahora me gusta mucho irme los fines de semana al campo, a uno que tengo en Chiclana,  y estar allí tranquilito, con mis gallinitas y mis palomos. Me gusta tomar un vasito con mis amigos, pocos porque el ‘cintrón’ no me deja , y charlar de todo. Por mi tienda vienen muchos políticos y famosos. Viene Curro Romero, Carlos Arguiñano, El Cid, Carlos Herrera y miles más. Pero yo trato a todo el mundo por igual. Mis amigos Curro y Chotin me han hecho una biografía ‘Escrito con tiza’ que fue un éxito total y está agotada. Así que aquí sigo en mi tienda a disposición de todos de ustedes. (En la ilustración, una caricatura fotográfica del Diario de Carnaval, de Diario de Cádiz). (Textos: José María Otero).



028. IGNACIO MORENO APARICIO. Amistad, cultura e historia y mundo.

28 09 2009

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Ignacio pertenece a la generación de gaditanos nacidos en los años cincuenta del siglo pasado, una generación alumbrada al tiempo que la ciudad se ensanchaba y modernizaba, extendiéndose por Puerta Tierra. Pero Ignacio es genuinamente del casco antiguo, lo que en Cádiz se dice “Cádiz”, y el escenario de sus andanzas tenía como punto de origen su calle de San Francisco, aunque años después ha tenido el privilegio de vivir en la Casa del Almirante.

De San Francisco a los marianistas de San Felipe Neri de Cádiz, al cercano Instituto Columela y, coincidiendo con no pocos gaditanos, al colegio de Hermanos Maristas de Sanlúcar de Barrameda. Como no podía ser menos y dado su interés por la cultura y la historia de su ciudad natal, el culto a la amistad y a la conversación amigable y su afición a viajar, Ignacio no podía matricularse de Física o Veterinaria y se licenció en Geografía e Historia, estudios que completó con la formación como Técnico en Relaciones Públicas. Su relación con la Universidad continúa hoy, aunque en el otro lado del aula ya que Ignacio ha subido al estrado y el alumno se convirtió en docente, y hoy es profesor asociado de la Universidad de Cádiz, impartiendo la asignatura de Historia de la Economía.

ignaciomorenoaparicio_sombrero_cadizPRESIDENTE DEL ATENEO.

Amistad, cultura e historia y mundo. En Cádiz, desde hace siglo y medio todo eso nada más que se podía encauzar en una institución tan docta como vetusta, superviviente de muchos azares y, como todas las entidades altruistas, de pobre economía: el Ateneo Literario, Artístico y Científico de Cádiz, que Ignacio preside desde Julio del 2000 y que es un prolífico y heterogéneo centro en el que cada prisma de la cultura encuentra su sitio.

La labor de este gaditano de la calle de San Francisco al frente de la docta casa merece un capítulo aparte. Durante su mandato como Presidente del Ateneo se ha conseguido algo que no ha tenido la institución en sus 151 años de existencia: una sede permanente y en propiedad nada menos que en la calle Ancha. También en ese mandato el Ayuntamiento ha concedido al Ateneo la Medalla de Oro de la Ciudad en el año 2002 y en el 2004 el Club de Marketing de Cádiz le ha concedido el Premio “Sirius” al fomento cultural en la Provincia de Cádiz.

No son las únicas distinciones que ponen de manifiesto el prestigio que ha alcanzado la institución y cómo ha llegado a todas las capas de la ciudad: la Peña “Los Dedócratas”, le ha concedido el Premio “Angelitos míos” en el 2006; en el año 2008, la Diputación Provincial, ha concedido la Medalla y Placa de Oro de la Provincia de Cádiz al Ateneo. Asimismo, el Ateneo ha conseguido la Declaración de Utilidad Pública, contando en la actualidad con unos 600 socios y hermanándose con los Ateneos de Sevilla, Madrid y Sanlúcar de Barrameda, además de haber impulsado la creación y padrinazgo de los Ateneos hermanos de Chiclana de la Frontera, El Puerto de Santa María y Jerez de la Frontera.

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En la imagen, Ignacio Moreno Aparicio, presidente del Ateneo; José Manuel Jareño, decano del Colegio de Abogados de Cádiz; los abogados Víctor Arnedillo y José Ramón del Río García de Sola; José Eduardo Sánchez Romero decano del Colegio de Procuradores; José María Ortero Lacave, coronel auditor de la Armada; el profesor Francisco Ramos y el abogado Francisco Orgambides, en el Ateneo.


Todo ello con la pretensión de su presidente de que el Ateneo de Cádiz recupere su papel de cohesionador de la sociedad civil de la ciudad convirtiéndose en uno de los grandes referentes de la cultura española contemporánea. No en vano la docta casa organiza una media de más de doscientas actividades culturales por cada Curso Académico.

ignaciomoreno_2_cadizANUARIO Y CONGRESO

Ignacio creó y dirige el anuario “Ateneo de Cádiz”, revista de amplia difusión que ya ha alcanzado nueve números y cuyo heterogéneo contendido confirma la vocación universalista de este dinámico Ateneo del Siglo XXI y que está integrado en la red mundial ya que su presidente es desde 2006, es vocal de la Junta Directiva de la AIFA, Asociación Internacional de Ateneos Iberoamericanos y Filipinos, cuya elección tuvo lugar en Mayaguez (Puerto Rico) y ha celebrado en Cádiz el congreso de ateneos, con delegaciones de todo el mundo, en el CL aniversario de su fundación. Pero sobre todo el Ateneo es amistad y la amplia junta directiva que ha reunido su presidente es un verdadero grupo de amigos que además de inquietudes culturales comparten afecto.

ateneo_150_cadizTambién ha participado activamente Ignacio en la institución que fundara en Cádiz Jorge Juan hace más de doscientos años, la Asamblea Amistosa Literaria, que ha presidido desde 1995 a 2007; Además pertenece al Instituto Español Sanmartiniano, la Cátedra Municipal de Cultura Adolfo de Castro, el Instituto Almirante Braun y de la Fundación Jorge Juan.

Fiel a su generación de gaditanos responsable con el cambio de los tiempos, Ignacio fue miembro fundador en Cádiz del histórico y entrañable Grupo Drago en 1976, cuyo objetivo fue favorecer la convivencia y los valores democráticos en la transición política española y cuya diversidad de componentes supuso una toma de conciencia ciudadana para afrontar un modelo de futuro en tiempos inciertos. En aquellos años Ignacio representó a Cádiz en el Congreso de Cultura Andaluza.

 

ignaciomoreno_3_cadizMUNDO LABORAL.

Pero no solo de la cultura vive el hombre y hay que ganarse el pan. Ignacio comenzó su vida laboral en la Mutualidad de Funcionarios Civiles del Estado, luego desempeñó el puesto de Técnico de Relaciones Internacionales de la Cooperativa de Armadores de Buques de Pesca de Cádiz (Arcomar, 1978-1983), una patronal gaditana de honda raigambre fundada a principios de siglo y fue secretario Particular del Alcalde de Cádiz hasta 1990. Nombrado director del Gabinete del Presidente de la Diputación de Cádiz , desde el año 1995, desarrolla su labor como profesional liberal con despacho propio en temas de asesoramiento urbanístico e inmobiliario, y Administrador de varias Sociedades Privadas. Es miembro del Colegio Oficial de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de Cádiz (COAPI). El despacho de Ignacio en la calle Cánovas del Castillo no esconde el gaditanismo de su propietario, con múltiples detalles de la ciudad y su historia, reliquias y recuerdos, sorprendentes y entrañables. Ha sido Consejero General de la Caja de Ahorros de Cádiz y de Unicaja desde 1987 a 2003.

ateneo_filatelia_cadizAPOYANDO INICIATIVAS.

Como muchos gaditanos empeñados en que la ciudad encuentre rendimiento a su propia historia apoya otras iniciativas siendo miembro del Grupo de Investigación de Historia Contemporánea de la Universidad de Cádiz, del Equipo de Evaluación Externa de la Facultad de Filosofía y Letras para los Departamentos de Filología Latina y Árabe. (2004), es miembro de la Comisión Local del Bicentenario de la Constitución de 1812 creada por el Ayuntamiento de Cádiz, en representación del Ateneo. Y fundador y vicepresidente de la Asociación de Amigos del Patrimonio Artístico de la Ciudad de Cádiz; fundador y Co-Presidente del Foro Bicentenario, organismo constituido conjuntamente entre el Casino Gaditano y el Ateneo y también fundador y primer Decano Presidente de la Asociación Profesional de Técnicos de Comunicación y Relaciones Públicas de Cádiz.

salvoechea_estatua_cadizPUBLICACIONES Y DISTINCIONES.

Como autor ha publicado “Aproximación histórica a Fermín Salvochea” (1982) y “Títulos, Honores y Privilegios de la Ciudad de Cádiz” (1995) con un antecedente familiar en el género de la biografía ya que su padre, conocidísimo y muy querido en Cádiz, fue biógrafo de Aurelio Sellé Nondedeu, una edición muy buscada hoy (1990). (En la fotografía, busto de Fermín Salvoechea, dedicado por el Ayuntamiento en 1992).

Este caballero de la Orden de la Solear de la Manzanilla de Sanlúcar de Barrameda condecorado con la Cruz del Mérito Naval tiene aficiones como la bibliofilia de ediciones gaditanas, el arte y viajar y es de los pocos gaditanos que conservan la costumbre de nuestros padres de usar sombrero, una prenda que no solamente hay que saber llevar en la cabeza sino en la mano como persona de diplomacia. (Textos: Francisco Orgambides)



027. JUAN TORRES GARCÍA. Entre máquinas y colecciones.

27 09 2009

juantorresgarcia_cadizJuan Torres García  nace en Cádiz en el barrio del Mentidero el día 25 de marzo de 1962, en la calle Hércules número 12 duplicado. Actualmente cuenta con 47 años, está  casado con Rosario Ayllón y es padre de dos niñas, Fabiola y Sofía. La infancia de Juan se desarrolla íntegramente en su barrio y alrededores, plaza del Mentidero, plaza de Fragela, San Antonio o la Alameda, donde en la Iglesia del Carmen su abuela trabaja de sillera los domingos,  días de fiesta y de guardar.

Juan ayudaba a su abuela Carmen   (Juan se crió con su abuela desde los 9 años hasta que se casó en el año 1991) en la venta y recogida de sillas, desde la primera misa hasta la última, ya que había cinco o seis misas. Luego, ya por la tarde, el párroco acudía a casa de la abuela para hacer las cuentas, no sin antes abrir el viejo mueble-bar y servirse una  copita de anís.

La abuela de Juan, que era viuda, trabajaba de limpiadora en la tienda Gayro e iba tres veces a la semana a casa de doña Fernanda, viuda del pintor Francisco Prieto. Durante muchos años Juan se encargaba de llevar un jamón que doña Fernanda le mandaba a su hija, religiosa que desempeñaba la docencia en el colegio de San Vicente de Paul donde todavía permanece. Gracias al trabajo de la abuela, los estudios los realiza en dos colegios de pago, primero en el Colegio Zaragoza, sito en la calle del mismo nombre. donde también los realizó en su tiempo su padre. Luego pasó a la Academia San Francisco que estaba comandada por Don Antonio Agra Vidal. De ahí paso Juan a realizar estudios de formación profesional en el Colegio San Severiano durante dos años.

juantorres_figuras_cadizINGRASA

Durante el año 78, Juan acudía casi todas las semanas a trabajar a Ingrasa, de la empresa del Diario de Cádiz,  para embuchar los suplementos que se repartían con el DIARIO. Corría el verano del 79 y durante las vacaciones estivales Juan, como muchos de sus amigos, seguía acudiendo a trabajar a Ingrasa. Cobraba 500 pesetas. Con sus primeras ahorros se compro un jersey de cuello de cisne celeste que le costó 200 pesetas en Galerías Mónaco y su primera figura de plomo de un Guardia Civil Abanderado por 300 pesetas en Cádiz Sport. En la actualidad cuenta con más de mil figuras de plomo, muchas de ellas fundidas y pintadas por él. (En la imagen una de las vitrinas que posee con figuritas de plomo).

DIARIO DE CÁDIZ.

Fue justo al final del verano de 1979 y antes de matricularse para el curso siguiente, cuando a través de Antonio Perea le ofrecen quedarse a trabajar en Diario de Cádiz. Su respuesta fue: “–Se lo pregunto a la abuela y ahora vengo Antonio”. Entró en el Diario a las órdenes del querido y recordado González Soto (Regente de Taller). Su cometido era preparar las linotipias para que a las ocho de la noche,  cuando entraba el grueso del taller, estuvieran todas listas para funcionar. Atendía con Pepe Ruiz las linotipias, maquina de corondeles, nebytipes y la fundición de barras de plomo. Luego pasó a las órdenes del que sería su gran maestro y mentor, Don Guillermo de la Vega, Jefe de Mantenimiento del Diario, ya que en aquella época solo había un periódico. Luego vendrían Diario de Jerez, Europa Sur, Diario de Sevilla y muchos más.

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Con Guillermo aprendió todo lo que se puede aprender de un buen Jefe y a sus íntimos le dice cada vez que puede que sin Guillermo él no hubiera llegado ni por imaginación a lo que es hoy en día en el Grupo Joly.  En el mes de abril de 1992 Juan es nombrado oficial de 1ª,  después de haber pasado durante 13 años por todas las categorías inferiores. Jefe de equipo en agosto de 1997 y por fin Jefe de Mantenimiento del Grupo Joly en marzo de 1999, al haber causado baja por enfermedad el Jefe Guillermo.

constitucion_1812_cadizDurante estos años Juan  aprendió a ganarse un sitio y un nombre en Diario de Cádiz. Presume de tener muchos amigos entre sus compañeros, desde el primero hasta el último en el escalafón. Juan también tiene una faceta que es conocida por todos en su trabajo, el coleccionismo, su gran afición desde que ejerciera como ayudante de biblioteca de Don Federico Joly Höhr durante de más de 15 años. Don Federico le enseño a cuidar los libros, a mimar los grabados y, sobre todo, a tener una pasión especial por  todo lo que se refiere a Cádiz.

Rosario Martínez López, directora de la Biblioteca Municipal, con motivo de la exposición titulada “ Un mar para la historia de Cádiz: Cartografía y Estampas de la Biblioteca de D. Federico Joly Höhr (S.XVI – S. XIX), dijo:  «–Especial mención merece en el capítulo de gratitudes las facilidades y atenciones que hemos recibido de D. Juan Torres García, una persona singular que a su eficacia, fidelidad y saber estar, une su amor hacia los libros y objetos de la colección de D. Federico de los que, de alguna manera, ha sido custodio y valedor durante muchos años».

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Tuvo el mejor maestro en el arte del coleccionismo que se pueda tener. De ello tomó buena cuenta y en la actualidad colecciona todo lo referente a Cádiz  y sus costumbres, como el  Carnaval o la Semana Santa. De este último tema posee un archivo más que interesante, que espera abrirlo en esta páginas a todos los gaditanos y estudiosos de la materia. Muchos ya lo deben de conocer por su colaboración en la mejor pagina dominical del Diario, Calle de la Bomba. Ahí queda eso.

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Otra faceta suya más que conocida es su amor hacia la Guardia Civil, es guardia de corazón, lo dice todo el mundo que lo conoce bien. Colabora desde el año 1998 en todo lo concerniente a la celebración de la Patrona del Benemérito Instituto en su acuartelamiento, hoy en Astilleros y antaño en San Severiano, en especial con los actos para los más pequeños. Fe de ello son las metopas entregadas a su persona, una en el año 2005 por D. Antonio Dichas que era Coronel Jefe y actualmente General de Brigada y Jefe  de la Zona en Sevilla. La segunda le fue entregada en el año 2008 con motivo de las Fiestas y en presencia del Subdelegado del Gobierno y otras autoridades civiles y militares. El acto de entrega estuvo a cargo del Coronel Jefe D. Alfonso Escuer Mur.

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Poco más se puede contar de Juan, solo avisarles a los lectores de Gente de Cádiz, que su colaboración en estas páginas será intensa, fluida y amena. (Textos: José María Otero).



026. FRAN GÓMEZ. Un joven gaditano diferente.

26 09 2009

frangomez1_cadizLos chavales gaditanos aspiran a ser de todo de mayor: profesionales, artistas, trabajadores, delantero centro del Cádiz, servidores de intereses públicos. De todo, pero solamente hay uno que sueña con ser matador de toros, una ilusión que mantiene desde los cuatro años: Francisco Antonio Gómez  Fariñas, para el arte Fran Gómez.
Hijo y nieto de aficionados, de una familia oriunda de Medina, se crío en San Antonio y La Viña, donde en la calle Belén vivían sus abuelos, él un popular taxista gaditano. Desde muy pequeño soñaba con ser torero y en las corridas de El Puerto, una vez terminado el festejo, no era raro ver a un minúsculo Fran acompañando a algún torero en su salida a hombros, o fascinado mirando a la puerta de chiqueros esperando que algun día saliera su toro.

En la plaza de La isla en la liga de becerradas de las escuelas taurinas andaluzas, fue la primera vez que toreó en público, recién cumplidos los catorce años, aunque acudía desde cuatro años antes al Aula Taurina de San Fernando donde practica con el maestro Antonio Pérez en lo que hoy es “Escuela Taurina Rafael Ortega”.
Gaditano de la calle de la Torre, acudía al Liceo de San Fernando y tras las clases no fallaba un solo día a su cita en la vieja plaza de toros isleña, donde entrenaba con tesón con la afición de Cádiz esperando mucho de él. Ya se le había visto la ilusión en fiestas privadas, en algunos tentaderos organizados por Juan Reyes o el Club Taurino de Cádiz contando con los miembros de la Gestora pro plaza de toros multiusos en Cádiz como sus partidarios más incondicionales.

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A sus compañeros de colegio ni se les ocurría elegir ese futuro de palmas y luces: “–Me decían que yo estaba majara, que a ellos ni se le ocurría ponerse delante de un becerro”. Pero buena parte de sus amigos con los que jugaba en la plaza de San Antonio, El Palillero y la Plaza Falla y con los que compartía baño y ahogadillas en La Caleta comprobaron desde el tendido como el sueño se iba haciendo realidad en un chaval que hasta perdía los viajes de estudios para poder torear. Fran Gómez  tenía claro su futuro desde que muy chico acudía con su padre a los tentaderos de la ganadería de Camacho, en Medina: “–Quiero ser figura del toreo”, y si no llega bromea diciendo que tampoco le importaría jugar en el Cádiz ya que el fútbol y el equipo amarillo son sus otras pasiones, enseñando orgullosos su carnet de socio, poniendo por delante de Pavoni o Dani Navarrete a Enrique Ponce o César Jiménez, dos de sus toreros favoritos.

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Fran entrenaba con los futbolistas del Cádiz e incluso cuando salía a hombros llevaba la bufanda con los viejos colores cadistas y siempre fiel a su estilo: “–Entre el toreo de arte y el de pelea con los toros me quedo con el artístico”. Joaquín Sabina escribía “torero en Cádiz” como sinónimo de lo imposible; hoy eso puede cambiar. Fran siguió su aprendizaje taurino y se matriculó en la escuela de tauromaquia de Jerez con el magisterio del torero jerezano Antonio Lozano. Y destacó entre los alumnos de las escuelas, sumando muchas novilladas, apareciendo en los festejos de televisión y avanzando poco e poco sin perder los estudios. Fran comentaba hace poco que no sabe lo que es un botellón, del colegio a la escuela taurina, de la escuela a los tentaderos, de los tentaderos a las novilladas sin caballos, acumulando un importante palmarés. En Naveros, en la finca “el Grullo”del ganadero gaditano Joaquín Núñez del Cuvillo entrena todo lo que puede y después de torear en muchas plazas, entre ellas Sevilla en tono triunfador, alcanzó su sueño de debutar como profesional, toreando una novillada sin caballos en El Puerto, el pasado 15 de agosto. Fran cortó una oreja y la tertulia taurina “El Monasterio de El Puerto” lo ha premiado como el mejor novillero del verano portuense.

Pero sin perder los estudios, criado en el esfuerzo, en estos días se matricula para la Universidad, donde espera graduarse en la especialidad de Magisterio en Educación Física.  Un chaval diferente y una muestra de que en Cádiz todavía hay quienes sueñan con lo imposible. Y detrás una familia que acepta la vocación de Fran, que lo apoya y que sufre con las naturales lesiones de quienes quieren dedicarse a una profesión peligrosa. Su padre Francisco, muy popular en la ciudad donde lleva muchos años trabajando en la Compañía de Tranvías de Cádiz a San Fernando y Carraca, le acompaña, desde un discreto segundo plano.

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En Cádiz parece raro, pero ha pasado, ver en un escaparate céntrico el traje de luces que va a estrenar o un traje corto, nada de piconero, sino del campo andaluz, expuesto también entre la curiosidad local. Hasta toreó en su ciudad en 2005 en un intento de recuperar los festejos perdidos de Corpus. Otra imagen insólita fue verlo en la plaza de San Juan de Dios, toreando de salón, en un festejo soñado con alumnos de escuelas. Tal vez algún día, este gaditano, mueva al público y consiga que la ciudad recupere su ambiente taurino. De momento es ya profesional, pero sigue siendo un chaval distinto, que sueña con lo imposible. (Textos: Francisco Orgambides).



025. DIEGO FERNÁNDEZ MONTAÑÉS. El mayor benefactor que Cádiz haya tenido.

25 09 2009

diegofernandezmontanes_cadizSin duda alguna, el mayor benefactor de la ciudad de Cádiz. En 1874 los gaditanos quedaban asombrados al conocer que Diego Fernando Montañés, un comerciante que llevaba muchos años residiendo en Madrid, había legado su inmensa fortuna en beneficio de la ciudad que le había visto nacer. Montañés encabezaba su generoso testamento señalando su orgullo por haber nacido en Cádiz, añadiendo que sus “buenísimos padres, Gabriel Quintín Montañés y María del Pilar Blanca Álvarez, también eran gaditanos”.

Las cifras eran fabulosas y dedicadas a “llevar aguas potables a Cádiz, limpiar el puerto, establecer una granja modelo y crear un Colegio Naval Civil”. Desgraciadamente, la testamentaría de Montañés, encabezada por el famoso abogado y político Francisco Silvela, estuvo largos años pleiteando con el Ayuntamiento de Cádiz en orden a la aplicación del legado. Por fin hubo acuerdo entre las partes y en en 1879 la testamentaría se hace cargo de las obras del muelle y en 1883 procede a comprar el abastecimiento de aguas potables a la sociedad `The Cádiz Water Work Limited’, incluidos los manantiales de la Piedad, en El Puerto.

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Sede de Aguas de La Piedad, en El Puerto, donde existían las colonias infantiles de niños gaditanos que iban a esa zona de la ciudad vecina, en diversas temporadas.

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Portada de la Revista de Obras Públicas de 1888, donde se recoge el Abastecimiento de Aguas a la Ciudad de Cádiz.

Con el remanente aún se pudo acometer la construcción del muelle de hierro de Puntales y colaborar sustancialmente en la creación del Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Cádiz. En los años veinte del pasado siglo, el Ayuntamiento de Cádiz encargó al famoso escultor, Juan Cristóbal, una escultura de Montañés, que fue colocada en el lugar que hoy ocupa la fuente de las Tortugas. Posteriormente la escultura de Montañés pasó a un lateral de la Diputación Provincial y hoy está colocada en los jardines de Canalejas. Una estatua, como tantas, un tanto viajera. (Texto: José María Otero).



024. JUAN QUIÑONES. Carataza.

24 09 2009

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Juan Quiñones, ‘Carataza’ y su mujer Isabel, el día de su despedida del ruedo de la barra.

El local de la calle Doctor Dacarrete, propiedad de Juan Quiñones, cerró el 15 de marzo de 2005  sus puertas en compañía de amigos, que quisieron tomarse la penúltima copita junto al Carataza, quien dio un adiós por la Puerta Grande.

El bar ‘El Callejón’, del querido Carataza, como es popularmente conocido Juan Quiñones Lage, cerró sus puertas después de 34 años ofreciendo primera calidad.

“Ya son demasiados años detrás de la barra y la edad no perdona”, reconocía Juan, que dio hace 4 años su último paseíllo laboral rodeado de amigos.“–Ellos son los que han llevado la nave palante y por lo tanto he querido convidarles a la penúltima copita y tapa. Isabel, mi esposa y el alma de la cocina, ha preparado un cóctel de marisco y carrillada, todo ello regado con cerveza y Botaina. Hemos pasado un rato muy agradable en compañía de buenos clientes como José Luis Molina, Fernando Vargas, Domingo y Paco Ramos, entre otros”, señala Carataza, entre recuerdos y fotografías taurinas de Juan Vargas, Barrilaro y Canorea que ha ido retirando de las paredes.

Este ferviente seguidor del Nazareno de Santa María sólo tiene elogios para sus clientes. “–A El Callejón siempre fue lo mejor de Cádiz, clientes con mucha clase y tronío, gente de arte. En definitiva: verdaderos señores sibaritas del buen comer“, elogiaba Juan, que apunta que el mote de Carataza se lo puso Joselín de la Rosa, hijo de Paco de la Rosa, “–Un buen cliente y un chaval estupendo que paraba por allí. Y al final se me quedó lo de Carataza. Yo creo que no me parezco ¿Diego, tú crees que tengo cara de taza?…“, pregunta con una sonrisa. A sus 75 años, y a pesar de que sus clientes le intentaban convencer de que no cerrara, Juan Quiñones se jubiló en marzo de 2005. Su rostro reflejaba tristeza, pero se sentía satisfecho por el trabajo bien hecho “y los más importante, saber que mis amigos están ahí”.

El local de la calle Doctor Dacarrete es ya historia de tardes de toros, partidas de mus, puchero, mollejas, rabo de añojo, ternera, calamares rellenos, gallo y, lo que nunca faltaba, buena gente. (Textos: Diego Joly).