Gente y habitantes de Cadiz » 2009 » octubre

053. MANUEL MAYOL Y RUBIO. Un genio entre Cádiz y Buenos Aires (I)

23 10 2009

caricatura_autoretrato_mayol_cadizManuel Mayol y Rubio nace en Jerez de la Frontera el 9 de abril de 1867, según la fecha del principal estudio que sobre su figura se ha realizado, por parte de Francisco Higuero. El otro gran estudioso de este verdadero artista cuyo merecido reconocimiento ha estado hasta ahora limitado al ámbito de su familia y conocidos, aunque es de esperar que el tiempo e instituciones como el Ateneo de Cádiz ampliarán estas fronteras sobre su conocimiento, fue Ramón Grosso Portillo, destacado ateneísta y otra personalidad digna de la misma atención de quien fuera su suegro, y a quien este Ateneo recuerda constantemente. Viene al mundo en Jerez, en el seno de una familia humilde. Segundo hijo de Juan Manuel Mayol, natural de Calatayud, y Petra Rubio, después de haber nacido la hija mayor del matrimonio, Pilar y antecediendo a Tomás, el hermano pequeño. Junto a estas líneas, ilustrando este texto extractado de  una conferencia del periodista Jesús de Sobrino Grosso sobre su ilustre antepasado, una autocaricatura de quien fue pintor, ilustrador de prensa, periodista y editor.

bocetoestudiante_m_mayol_cadizSu padre, Juan Manuel se va trasladar a Jerez para ejercer como maestro, ciudad en la que va a nacer nuestro personaje. Manuel es un niño inquieto y menudo que crece en un ambiente humilde, pero tremendamente liberal para la época, y que muy pronto va a manifestar unas grandes dotes y una inusitada afición por el dibujo, motivo por el que su padre no duda en matricularlo, siendo muy pequeño, en la Escuela de Artes y Oficios de Jerez. Pasado este primer tramo de la infancia, Juan Manuel Mayol y su familia se mudan a Cádiz, donde Manuel asiste a la Academia Provincial de Bellas Artes para incorporarse como alumno de importantes artistas del panorama gaditano, como su maestro Ramón Rodríguez Barcaza. Manuel comparte aulas y amistad con quienes con el tiempo serían también prestigiosos representantes de una nutrida generación de artistas gaditanos: José Morillo Ferradas, Salvador Viniegra Lasso de la Vega, Antonio Accame Escassi, Federico Godoy. Al lado, un dibujo de juventud de Mayol.

manuelmayol_00_cadiz

Mayor posando para un retrato fotográfico, la estampa de un caballero del cambio de siglo en forma y un artista en el fondo, no en vano le cede protagonismo a algo que no escapa a la mirada de un pintor: una naturaleza muerta.

Todos estos nombres y apellidos se van a mezclar años más tarde, como veremos, con los de otros artistas noveles o consagrados cuyas inquietudes creativas explotan al unísono en Cádiz y su entorno, como una generación antes había ocurrido con la generación de Mayol, manteniendo entre ellos vivo contacto y más vivos aún intercambios de ideas y pareceres: José Felipe de Abarzuza, Francisco Prieto Santos, José Luis Ruiz Vila o Rafael Alberti Merello. Pero mucho antes que esta generación van a mediar para Manuel Mayol unos años que marcarán su prestigioso futuro fuera de nuestras fronteras, como periodista, ilustrador, pintor, y hombre de empresa, en el sentido más amplio que quepa definir este concepto.

buenosairespintoresco_mayol_cadizRecién finalizados sus estudios, Mayol decide, en compañía de sus compañeros Antonio Accame y Figal compartir un estudio de pintura en la Alameda, muy cerca de la Iglesia del Carmen. De allí Manuel Mayol llegó a Buenos Aires solo y casi pobre, con 21 años y con el documento de autorización paterna preceptivo para los menores de 25 años para viajar al extranjero “y residir en cualquier punto de la República Argentina, según convenga a sus intereses”, según el documento celosamente custodiado entre los papeles de la familia, que permitió ubicar el viaje trasatlántico en 1888. Manuel Mayol se convertirá en una persona muy conocida en la sociedad bonaerense, imprescindible en reuniones, haciendo gala siempre de su gracejo gaditano, con su laúd, bandurria o guitarra, instrumentos que dominaba, recordando tangos de su Cádiz. En sus inicios colaboró en periódicos como “El Guerrillero” o “Don Quijote”, como caricaturista de fina sátira. Eduardo Sojo, su editor, le permite firmar con su seudónimo “Demófilo”, lo que sin duda deja más libertad a Mayol para ocuparse de otros quehaceres en la publicación, especialmente durante las largas temporadas que dirige a solas “El Quijote” por las prolongadas estancias de Sojo en España. Entre los trabajos de Mayol, estampas de Buenos Aires como la de la ilustración, publicada en su legendaria revista “Caras y caretas”.

carasycaretas_1_mayol_cadizMayol estuvo tres años en esta publicación llegando a tener un salario importante, mil pesos mensuales, casa aparte. Mayol alternará su trabajo al frente de “El Quijote” con colaboraciones muy demandadas por otros editores, caso de “El Mosquito”, “El Guerrillero” y otras. Estas y otras publicaciones van a quedar en franca desventaja en el mercado nada más a salir a la calle los primeros ejemplares de la que va ser la revista de referencia de la actualidad y la cultura de Buenos Aires de principios del siglo XX: “Caras y Caretas”, de la mano y gracias al impulso de Manuel Mayol. Mayol es a “Caras y Caretas” lo que “Caras y Caretas” es a Mayol, un espejo que saca a relucir la gran imaginación de este gaditano ingenioso y tenaz. Junto a estas líneas una creación de Mayol, la revista “Caras y caretas”, todo un hito histórico en la presa argentina.

Durante sus primeros años de Manuel en Argentina va a conocer a un amigo de su padre, un andaluz también emigrado, Alejando María Riaño y Cáceres, casado con María de los Angeles González Montero, con seis hijas y un hijo, una de ellas, Rafaela, de la que se enamorará y casará. El enlace entre Manuel y su Rafaelilla, como la llamaba cariñosamente, tendrá lugar en 1896, en 20 de enero, en el Registro Civil de Buenos Aires y cinco días más tarde se celebrará la ceremonia religiosa en la parroquia de San Telmo de Buenos Aires. Mayol es un artista plenamente integrado en Argentina y uno de los muchos creadores que dan impulso a un movimiento intelectual que hasta entonces no había tenido la dimensión que alcanza con aportaciones como las de nuestro protagonista. En Argentina, a este elenco de poetas, escritores, pintores, políticos y militares se les llamó los de la generación del 80, y con ellos convivió, departió, colaboró y trabajó, como un patriota más.

mayol_casabuenosaires_cadiz

En 1990, según referencia de Diario de Cádiz, su esposa y su hija Pilar, de corta edad, viajan a España a visitar a la familia. En esa ausencia, Manuel Mayol ingresa como director del Area de Dibujo del Colegio Nacional Sud, de la capital. Por ello, el tránsito entre los dos siglos coge a Manuel Mayol inmerso en una actividad incesante, desarrollando su trabajo docente, pintando, con su proyecto de revista necesitando plena dedicación y, además, atendiendo a su familia. Arriba Mayol en su estudio bonaerense. Abajo, una muestra del sentido del humor del editor de “Caras y caretas”, revista donde se plasmó su personalidad.

etiqueta_mayol_cadiz

En 1902 va a viajar a Cádiz. Leo un recorte de “El Correo Español” de Buenos Aires: “Nuestro estimado amigo, el señor Mayol, director artístico de la apreciada colega Caras y Caretas, embarcará mañana en el trasatlántico Reina María Cristina, acompañado de su familia y en viaje de recreo para la Patria. Después de largos años de permanencia y de continua labor, vuelve este querido amigo a España en busca de un reposo bien ganado, y con la satisfacción de un éxito lisonjero en sus esfuerzos como artista y como perseverante trabajador.

manuelmayol_02_cadizMayol, que ha sido en esta República el precursor de la caricatura fina, artística, así como también el primer pintor que dedicó su talento a la ornamentación artística de establecimientos comerciales, obteniendo un verdadero éxito, como se recordará, sancionado por toda la prensa de la capital, con los lienzos que aún se exhiben en la casa seminario de la calle Cangallo, y que en aquella época marcaron una verdadera revolución en el adorno de los establecimientos de este género de esta población, no ha descuidado por eso su trabajo de estudio, y en varias exposiciones pictóricas hemos visto figurar lienzos con su firma que atestiguaban su perseverancia. Pero su último éxito, su reciente y empeñosa campaña en la creación del próspero semanario Caras y Caretas es la más palmaria demostración de la vena artística y de la ruda tarea que Manolillo (como cariñosamente le llaman sus íntimos) ha sabido sostener con tanta perseverancia como arte, saliendo vencedor gracias a su talento, que le ha sabido inspirar el justo medio tan necesario para mantener la nota humorística sin caer en lo chocante o en la obscenidad del género burdo de esta difícil tarea artística. Le deseamos al querido amigo un feliz viaje, una grata permanencia en la Patria y que su regreso no se alargue demasiado”. El pintor gustaba de tocar la bandurria, compañera en sus primeros días de su fructñifera estancia en Argentina.

carasycaretas_02_cadizDurante aproximadamente seis meses Mayol y su familia se hospedan en el hotel de Francia de la plaza de San Francisco, donde va a recibir a numerosos amigos, entre ellos a Manuel Grosso, director de una acreditada agencia de aduanas en Cádiz y que años más tarde va llegar a ser su consuegro. Pero hay que regresar a Buenos Aires y continuar con la expansión de “Caras y Caretas”. Su siguiente viaje a España habrá de esperar cuatro años, naciendo en Cádiz su segunda hija, Mercedes, conocida en la familia como “Melele. Por aquel entonces, Manuel y Rafaela alquilan un piso en la calle Novena. La agilidad del trazo y el humorismo, constantes en la obra americana de Mayol. (Continuará…)

 



052. JOSÉ MANUEL SÁNCHEZ REYES. Periodista de coplas.

22 10 2009

JMR!!_cadiz1

En 19 de abril de 1971, en el antiguo hospital Zamacola todos los recién nacidos fueron niñas excepto uno, al que llamaron José Manuel, Sánchez por papá y Reyes por mamá. Ese soy yo. Días después entré por vez primera en el número 17 de la calle Adolfo de Castro -una casa de vecinos con historias para escribir un libro- donde viví hasta 1996 (un besito al cielo para mi abuela Lola y mi abuelo Pepe) y donde pasé una inolvidable infancia que transcurrió en el barrio del Mentidero, con juegos infantiles a caballo entre la plaza de San Antonio, la Alameda y la plaza de Mina, donde jugábamos grandes partidos, de farola a farola, con pelotas de plástico que comprábamos en el puesto de Dolores.

Hijo de Antonino, uno de los carboneros del barrio que luego, cuando llegó el butano, pasó a trabajar a Astilleros, y de Manuela, una ama de casa descendiente de asidonenses. Antes de nacer yo se le antojó hacerlo a mi hermano Satu, casi seis años mayor que un servidor. Él fue quien me inoculó el veneno del Carnaval escuchando en una radio de Ceuta el Concurso del Falla hasta altas horas de la madrugada.

tat0001_cadiz

José Manuel Sánchez, con coloretes y bigote, por las calles de Cádiz. Tipo, tipo, tipo.

Recuerdo mi primer colegio, de parvulitos, ubicado junto a lo que ahora es la tienda Goya de la calle Columela. Se llamaba Nuestra Señora de la Candelaria. Ya la EGB la hice en La Salle Mirandilla. Era inevitable. Mi familia es lasaliana cien por cien. Allí viví ocho maravillosos años que me sirvieron de mucho, como sucede a quienes estudian con los hermanos de las Escuelas Cristianas. El sello de La Salle, como yo le llamo, te acompaña siempre. Además de la educación recibida, a La Salle le debo conservar aún como amigos de pandilla (aunque ahora la pandilla la forman nuestros hijos) a algunos de aquellos compañeros que también lo fueron cuando pasamos a estudiar el BUP a La Salle Viña. En este centro estuve tres años y luego, tras repetir Tercero, sufrí un ‘exilio’ en el Instituto Rosario. Me fue bien. Estudié y me saqué el COU. Vino entonces el primer desengaño fuerte de mi vida. La nota de selectividad no me daba para estudiar periodismo, vocación que tuve clara desde pequeño. Por algo ganaba concursos de redacción en La Mirandilla, donde me daban siempre como premio el diccionario pequeño con las banderas de los países en la portada.

Tras un efímero paso por Graduado Social y uno más prolongado por Magisterio (me faltan aún dos asignaturas para sacarme el título), donde conocí a Susana, la que ahora es mi mujer, y al Yuyu, con quien prácticamente escribí ’Los bordes del área’ en la cafetería de la Facultad, comencé a trabajar casi de casualidad en ‘Cádiz Información‘, gracias a José Landi (a quien tanto debo), que me animó a colaborar cuando en mi supina ignorancia desconocía que se podía escribir en un periódico sin tener la licenciatura.

yuyu, s y Juanma 4

El periodista, flanqueado por Yuyu y su compadre Juanma Canseco.

Allí estuve (aprendí mucho) hasta que en julio de 2004 recibí una llamada de un señor que se identificó como director de ’Diario de Cádiz’. Era José Joaquín León. A punto estuve de mandarlo por tabaco creyendo que era la broma de un compañero. Por aquel entonces llegaba a la ciudad ‘La Voz de Cádiz’ y el movimiento de profesionales fue importante, tanto o más que el interés y los nervios de muchos de nosotros por mejorar profesionalmente. Se cambiaron muchos cromos y yo me aproveché de la situación, gracias a mi ‘especialización’ en Carnaval, ese ¿hobby? al que tanto tengo que agradecer.

con-mis-amigos-Carnaval_cadiz5

El ‘piloto’ tras tomar tierra se refresca junto a unos amigotes.

Entrar a trabajar en el Diario fue un sueño. Un ejemplar de este rotativo jamás faltó en mi casa desde que tengo uso de razón. Si mi abuelo Saturnino viviera, se sentiría tremendamente orgulloso. Era un empedernido lector del Diario que incluso llegó a ser noticia del mismo cuando apareció sentado en la plaza de Mina (leyendo, claro está, el Diario) en una foto comentada donde se criticaba la excesiva altura de los nuevos bancos tras una de las reformas de la citada plaza.

en-el-diario_cadiz6

Sánchez Reyes, en la redacción de Diario de Cádiz informando, seguramente, sobre el mundo del Carnaval.

Allí estaba mi abuelo con los pies colgando. A veces pienso que mi llegada al Diario estaba escrita. En el verano de 1985 me publicaron una redacción, ganadora del concurso organizado por la asociación de vecinos de El Mentidero. En el Diario se explicaba, más o menos, que “por su contenido y exposición, la redacción merece ser publicada”. Ahí es nada. El premio consistió en los libros de texto gratis del curso siguiente, que era primero de BUP. 24 años después ya publico como redactor. He cumplido cinco años en el Diario y espero seguir muchos más… que el Carnaval no da como para la hipoteca.

amigos-carnaval-con-sus-hijos_cadiz1

Grupo de amigos disfrutando del pasado Carnaval, con sus respectivos hijos.

Carnaval, ojú, cuestión peliaguda. Metido de lleno en la fiesta cuando ni por asomo pensaba en aquellos benditos años de aficionado puro conseguir lo que he conseguido, que a muchos les parecerá poco, pero a pocos como yo nos parece… un sueño. En 2010 voy a cumplir 20 años de Carnaval. Comencé en juveniles y a adultos llegué de pleno gracias a que en mi camino se cruzó el Carapalo, mi padrino carnavalesco y mi amigo, con quien tan buenos ratos he pasado. No me puedo quejar. Yo, que miraba con cara de asombro a los coristas de La Salle Viña en aquellas tardes de Concurso maquillándose en el colegio en el que ¿estudiaba?, llegué a escribir para ellos.

tan0001_cadiz8

José Manuel, sobre las tablas del Gran Teatro Falla, en 2002 con la chirigota Los tatachán.

En 1997 ganamos el primer premio con ‘El habla de Cádiz’, algo inolvidable. Desde entonces, y con algún paréntesis, siempre he colaborado con la peña La Salle Viña, que custodia el santo grial del tango gaditano, entidad de la que fui pregonero de su Semana Cultural en 2006 y soy peñista. Otros ofrecimientos de coros rivales he tenido, pero yo soy de La Viña como se es de un equipo de fútbol. Quien, como yo, siempre ha sido del Cádiz, no puede de repente defender al Pontevedra. Pues eso.

viaje-chirigota-a-gerona_7

La chirigota del ‘comandante’ Yuyu, en pista, rumbo a tierras catalanas. ‘Pa matarse’.

He tenido también muy buenas etapas chirigoteras, como aquella con los hermanos Revuelta, Mocho, Nene, Crui, Manolo Bermúdez (¡qué tío más grande!, de lo mejor que he conocido en Carnaval). Tuve el bendito privilegio de escribir cuatro años al grupo del Petra, otra quimera cuando de pequeño yo los veía cantar en las finales del Falla (te querré siempre, Selu). Mi periplo con el Yuyu y mi compadre Juanma Canseco, aún vigente, me ha reportado igualmente muchas alegrías y ahora formo parte de un grupo de amigos pa ‘comérselos‘.

con-mi-mujer_cadiz2

En el tresillo de casa con su mujer Susana Loaiza.

Y cuando el Carnaval y el Diario me dejan un rato libre, me dedico a mi familia. Contraje matrimonio con Susana Loaiza en la iglesia de San Francisco en mayo de 2000, cerca de la capilla del Cristo de la Vera-Cruz y Nuestra Señora de la Soledad, Titulares de la cofradía de la que soy (y es buena parte de mi familia paterna) hermano desde hace muchos años. En 2002 nació mi hijo Mario, el mayor, y en 2006, el pequeño, de nombre Guillermo. Como decimos en Cádiz, son dos auténticos petardos a los que adoro. Comparten conmigo aficiones futbolísticas. En casa somos del Cádiz (fui una temporada miembro de las Brigadas Amarillas, cuando el fútbol me parecía algo romántico distinto a lo de ahora) y del Barcelona, como Dios manda. Mi mujer, en minoría de votos futboleros, contempla la afición desde lejos. Los tres varones somos su vida y ella lo es todo para nosotros.

con-mis-hijos_cadiz3

Mario y Guillermo, a las órdenes de papa-piloto. Qué arte.

Mis dos ídolos son M.G. ¨Mágico’ González, dios verdadero del balompié, y Manolo García. Vaya par de monstruos. Y hasta aquí puedo contar. Es para mí un honor que se me destaque en esta web como gaditano, pues siempre he ejercido como tal aunque jamás cargué un paso y no soy capaz de comerme una caballa con piriñaca. Mi enhorabuena a ‘Gente de Cádiz’ y suerte en vuestra corta pero ilusionante andadura. (José Manuel Sánchez Reyes).



051. JUAN JOSÉ DE LERENA Y BARRY. Un marino emprendedor.

21 10 2009

1Telegrafo-Aranjuez_CADIZ

Plano de la Línea telegráfica Madrid-Aranjuez en 1831.

Gaditano de nacimiento (en 1796), de padre montañés y de madre gaditana con ascendencia irlandesa, Juan José de Lerena y Barry fue un personaje injustamente olvidado en la historia de las telecomunicaciones españolas. Desde su recuperación por el imprescindible libro de Sebastián Olivé (Historia de la telegrafía óptica en España), hasta la reciente biografía de Gilles Multigner (Lerena, ese ignorado pionero de las telecomunicaciones), este inquieto gaditano ha merecido últimamente la atención de muchos expertos, al ser uno de los pioneros de esta telegrafía óptica, anterior a la de Morse.

mathe

Juan José de Lerena, descendiente de marinos, se dedicó también a la carrera militar ingresando en 1809 en la Escuela naval de la Isla de León. A los 14 años ya combatía en el apostadero de Gallineras frente a los franceses en 1810. Pocos años después participó en la escuadra que transportó la expedición militar del general Pablo Morillo a Costa Firme (Venezuela), pasando más tarde a Perú, en donde se distinguió por su arrojo y heroísmo. Regresó en 1820 a España, acompañando al destituido virrey del Perú, Joaquín de la Pezuela, y en 1823 participó en la defensa de Cádiz frente a las tropas francesas del Duque de Angulema. Todos sus méritos como marino durante tantos años fueron suprimidos al tener que marcharse, como exiliado político, a Nueva York. (Brigadier Mathé, discípulo de Juan José de Lerena).

5-Torre-Lerena_cadizSu estancia en Estados Unidos le obligó a emprender una nueva etapa como escritor: primero como redactor de uno de los primeros periódicos en español que aparecieron en Nueva York (“El Redactor”) y como profesor de español con uno de los primeros métodos de enseñanza para angloparlantes (“Spanish telegraph…”). En Hoyo de Manzanares se conservan aún los restos de una torre de telegrafía óptica que construyó Lerena.

Actualmente se le recuerda por ser el inventor de un sistema de telégrafo óptico que presentó en Cuba a una comisión de la Marina en 1829, lo que le permitió reincorporarse con su antiguo grado de teniente de navío. Desde 1830 se encuentra en la corte real en Madrid para realizar pruebas de su sistema de telegrafía mediante señales visuales a distancia que se podían observar con anteojos. En 1831 inaugura la primera línea de telégrafos desde el Real Sitio de Aranjuez (en el Monte Parnaso) hasta Madrid (en la Torre de los Lujanes).

3-Torre-Lujanes_cadizEn los años siguientes ampliará sus telégrafos a otros palacios reales: San Ildefonso de la Granja, El Pardo, Riofrío… Su trabajo como director de los telégrafos de los Reales Sitios fue muy eficaz y se incrementó en 1835 para construir la línea telegráfica hasta Burgos que quedó incompleta cuando fue cesado por los problemas económicos que ocasionó la Primera Guerra Carlista. El emprendedor Lerena volvió a chocar con la incomprensión de la Administración y quedó apartado de sus telégrafos. Durante algunos años, Lerena estuvo justificando sus cuentas como responsables de estas líneas telegráficas. Actualmente sabemos, gracias a la biografía de Gilles Multigner, que los sistemas telegráficos de Lerena fueron los modelos para otros posteriores como los que a mediados del siglo XIX inventó el brigadier Mathé, creador del Cuerpo de Telégrafos. El éxito que alcanzaron las líneas telegráficas del Ministerio de la Gobernación a mediados del siglo XIX, por la labor del marino Mathé, tuvo una gran deuda con su maestro Lerena. (En la imagen, la Torre de los Lujanes en Madrid tenía instalado un telégrafo de Lerena).

Los fracasos anteriores no desanimaron a nuestro personaje porque en 1843 Lerena se reincorpora a la Marina y realiza una primera expedición a Guinea para recuperar los derechos coloniales españoles en esa zona. Su dominio del inglés y su habilidad como comisionado regio le consiguió un éxito indudable que aún recuerdan algunos historiadores militares, como el isleño José Cervera Pery “Juan José de Lerena, un marino en la historia de Guinea“. Lamentablemente Lerena fue destituido cuando preparaba una segunda expedición a Guinea, que después comandó Manterola.

2-Monte-Parnaso_cadiz

El Monte Parnaso de Aranjuez con el telégrafo óptico de Lerena.

Isabel-IIEste emprendedor gaditano fue premiado por sus servicios a la Reina Isabel II (en la imagen) con el nombramiento de brigadier honorífico. Sin embargo, Juan José de Lerena no renunció a otros proyectos ambiciosos y decidió dedicar sus últimos años a construir un canal navegable que comunicara la Bahía de Cádiz con Chiclana, atravesando el término municipal de San Fernando. Este proyecto le llevó a su ruina económica al fallarle el presupuesto y sus accionistas.

Tantos sueños incumplidos nunca derrotaron a este olvidado Lerena del que recordamos su papel relevante en la evolución de las telecomunicaciones españolas. La telegrafía civil al servicio del Estado, que fue el paso necesario para la llegada del telégrafo eléctrico, no se entendería actualmente sin apreciar el esfuerzo que hizo este inventor a pesar de los malos tiempos que le tocóvivir. Esperemos que los gaditanos le agradezcan algún día su inmensa ambición por el éxito que siempre le fue negado. En muchos aspectos su vida, tan generosa en empresas inconclusas, fue un reflejo de aquella sociedad gaditana en decadencia.   (Textos: Carlos Sánchez Ruiz).



050. LA COPA DE NAVIDAD. Fútbol en San Felipe Neri.

20 10 2009

La construcción del colegio de San Felipe, en los extramuros de la ciudad, supuso una pequeña revolución entre las costumbres de los gaditanos más jóvenes. La mayoría de los colegios de Cádiz no disponían de terrenos para la práctica del deporte y la ciudad, aprisionada entre sus viejas murallas, estaba falta de grandes espacios libres. El colegio marianista pasó de contar con un patio con montera para la práctica de todo tipo de deportes a unos amplios campos con medidas casi reglamentarias.

Bardinet_2cadiz

El equipo del Bardinet, ganador de varios torneos. Entre los futbolistas podemos reconocer a los hermanos Domínguez Bensusan, Serrera, Sibón, Fito Núñez y Nino Rodrigo Paredes. De paisano vemos a Pepe y Eugenio Sánchez Martínez- Conde, Víctor Cano y al niño Fernando Mínguez.

Jugar en esos terrenos del colegio era una delicia y los equipos de la ciudad, comenzando por el Cádiz y el Balón, y siguiendo por la Unión Deportiva Gaditana, solicitaban permiso a la comunidad marianista para utilizar esos campos de juego para sus entrenamientos. Los alumnos del colegio, que antes tenían que refugiarse en algunas de las plazas de la ciudad para practicar deportes, comenzaron a acudir al colegio en su tiempo libre.

Al poco tiempo de la inauguración del colegio y hasta 1970,   los campos de deportes de San Felipe Neri acogieron la llamada Copa de Navidad, de fútbol. En el torneo tomaban parte diferentes equipos de la ciudad, formados, en su mayoría, por antiguos alumnos. Era un motivo magnífico para que los antiguos colegiales convivieran durante los días de vacaciones de Navidad en torno a una competición deportiva. Algunos religiosos, de edad joven, llegaban a reforzar las líneas de los diferentes equipos.

Santa María_3cadiz

El  equipo del Santa María, que se enfrentó al Bardinet en la Copa de Navidad del año 1959 : Vicente; Jaime, Miño, Ayazo; Padillo II, Padillo I; Sicre, Llenis, Pepín Toledano, Pedro, y Nino Rodrigo.

Horas de rivalidad y camaradería en el extraordinario campo de tierra del colegio. Horas de buen humor, donde las anécdotas surgían en cualquier momento y ocasión. Como la protagonizada por Katete Durio,  cuando el capitán de su equipo, el Tenis, le dijo que había que jugar más al ataque. Al día siguiente, Katete apareció en el vestuario vestido de soldado para dejar constancia de su intención de lanzarse sobre el equipo rival.

Bahía Blanca1_cadiz

El equipo del Bahía Blanca, campeón de la XV edición y que estaba formado por: Castelví, Galindo, Iglesias, Castelví, Bastos y Larrañaga. Agachados, Montero, Elorza, Montero, Castelví, Aguirregomezcorta y Galindo.

El torneo nació en los años cincuenta, de la mano del recordado marianista don Julián, al que secundaban numerosos alumnos entre los que hay que destacar a Nono Cazalla.

Los primeros años de la Copa de Navidad fueron dominados por el equipo del Bardinet, con los hermanos Domínguez y los hermanos Serrera a la cabeza. Cuando los años hicieron mella en estos jugadores, tomaron el relevo otros equipos con jugadores más jóvenes, como el Bahía Blanca, con los Castellví, Larrañaga, Elorza, Nino Rodrigo o Aguirregomezcorta, el Zidac, con el fabuloso Claudio en el extremo izquierdo, el Santa Maria o El Pilar.  Los últimos años fueron dominados por el equipo del Tenis, con jugadores como Alvarez, Otero, Aranda, Durio, Bravo, Gonzalez Santiago y Hoces.

Tenis_4cadiz

El equipo del Real Tenis Club de Cádiz, con el recordado conserje y antiguo tenista Pepe Diana. De pie; Toto Aranda, Fausto del Río, Chispa Bravo, Perico Otero, Fernando Otero y  Fernando Alvarez. Agachados, Javier González Santiago (Maganda), Katete Durio, Ricardo Alvarez, Felipe Cózar y Tito Aranda.

En los años setenta la Copa de Navidad fue sustituida por un torneo de futbol.sala que lleva el nombre del padre Luis Castro. (Textos: José María Otero).



049. MIKEL ELORZA GUISASOLA. En Eibar también nacen gaditanos.

19 10 2009

Elorza_1cadizNací en Eibar el 4 de Marzo de 1947. Mis primeros años transcurrieron en esa preciosa localidad guipuzcoana, jugando con mis primos y demás familiares. Las primeras letras las aprendí en el colegio de los frailes que había en la calle Isasi. Allí hice mi Primera Comunión, y cuando apenas tenía 8 años mis padres decidieron marchar a Cádiz. Así que yo, con esos pocos años, no pude ni elegir ni opinar.

El motivo del traslado a Cádiz era que mi padre, Julián Elorza, tenía en Eibar una fábrica de tornillos y remaches que enviaba a los astilleros de Cádiz. Con buen criterio, decidió montar la fábrica en el lugar donde enviaba los pedidos y nos marchamos toda la familia para el sur. Recuerdo que mi hermano Julián acababa de nacer y viajó en un capacho. Mi padre alquiló unos locales en los antiguos Talleres Villa, junto al cuartel de la Guardia Civil, para instalar la fábrica y allí comenzó su aventura gaditana.

DE EIBAR A CÁDIZ, DEL TIRÓN.

De Eibar al número 15  de la calle Arbolí. Del tirón. Creo que de vivir en esa calle me viene la afición al Carnaval y a todo lo gaditano. En esa zona, la de Puerto Chico, San Juan, Compañía, Libertad y Callejones, se vivía el Carnaval y por todos los rincones se escuchaban las coplas a todas horas. A mí, recién llegado de Eibar, me entusiasmaron. Asístía a los ensayos, que en esa época se realizaban en los bares, y me aprendía las letras. Por eso recuerdo cuplés y pasodobles desde el año 1958 que les canto de vez en cuando a mis amigos y los dejo asombrados.

Maelorza_2cadiz

La calle Arbolí era muy curiosa. Vivía toda clase de gente y recuerdo a una estraperlista que vivía en el número 24-26, donde se compraban los pantalones vaqueros Blues Colorado, que era  el único sitio de Cádiz donde se podían adquirir. ¡Y qué decir del espectáculo de Batillo, que se representaba en esa calle! Asistí a muchas representaciones que se daban en el antiguo Ateneo. (En la imagen, mi primera comunión, en Eibar).

Elorza_2cadiz

SAN FELIPE NERI.

Comencé mis estudios en los Marianistas de Cádiz, donde también lo hicieron mis hermanos Ibon y Julián. Recuerdo entre mis compañeros a Jose Mari (el del almacén de Santa Inés), Manolito   “El Chícharo“, cuyo padre era el propietario del Bar “Rio Saja” en la Cuesta de Las Calesas, Kiki Jurado, Manolito Rocha, … Creo que podría relacionar a toda la clase. (En la fotografía, en la azotea del colegio de San Felipe Neri de Cádiz, con mis compañeros de clase).

Con Jose Mari, el del almacén, formábamos un dúo de monaguillos difícil de igualar y prácticamente todos los días del año ayudábamos a misa a primera hora, de 7,30  a 8 de la mañana. Tengo que reconocer que también cayó algún que otro golpetazo de vino de moscatel, pero, eso sí, sin consagrar.

Elorza_3cadiz

Tengo magníficos recuerdos de San Felipe. Con diez años nos dió por formar una chirigota que llamamos “Los últimos de Pernambuco”  porque ese año fue la que sacó “El Carota”. Recuerdo perfectamente el estribillo:

“Yo no tengo miedo cuando oigo las balas
Prefiero la guerra, antes que una pala
Lo único que siento, al verlas pasar
Es una cosilla la mar de amarga en el paladar “.

Después pasamos al colegio de San Felipe en Puerta Tierra. De allí guardo infinidad de anécdotas. Solíamos volver andando para ahorrarnos el dinero del ticket del tranvía y poder comprar chucherías y merendábamos en el Río Saja, el bar del padre del Chícharo. Era la época del tranvía y más de una vez le quitamos el troley para dejarlo parado. Cuando íbamos para el colegio nos poníamos en la boca un papel con el color del ticket para colarnos sin pagar, aunque la mayoría de las veces nos ligaba el inspector y teníamos que apoquinar.

LOS DEPORTES.

Los Jueves y fines de semana hacíamos deporte en el colegio  y la verdad es que se me daban bien. Modestamente destaqué en algunos, porque jugar creo que lo hice en todos.

Jugaba al fútbol, baloncesto, hockey, balonmano… Al principio me incliné por el hockey sala, con Nonín y con Ernesto, y jugábamos en la Bolera. Después me dió por el hockey sobre patines, que se jugaba en La Laguna. Recuerdo a Antoñito, el hijo del guarda; Juan Castelví, Fernando Alvarez “ el mona”, Lopez Vegue “el mosca”, y a muchos más.

Más adelante me decidí por el Balonmano y no se me daba mal, pues era zurdo y en aquel entonces había pocos jugadores de ese tipo. Recuerdo haber jugado con los equipos de Peritos Navales, Galerías Preciados y El Cid. Pero el mejor fue el  Club Balonmano Gades, cuyos estatutos y constitución lo realizamos en los bancos de la Plaza de España: Alvarito Portillo (q.e.p.d), Antonio Padillo y yo. Ya entonces mi familia se había trasladado a vivir a la calle conde O`Reilly.

Mikeli_cadiz

Disfruté muchos años con el balonmano. Yo, por aquella época era muy impulsivo y temperamental, lo que me costaba alguna que otra expulsión. Cierto día, me pasé de la raya y tuve un ‘incidente’ con un árbitro. Me sancionaron a perpetuidad y me salvé con  la amnistía nacional que dieron a todos los deportistas tras la muerte de Franco.

El deporte lo altérnabamos en aquella época con otras diversiones. La moda eran los guateques y mi pandilla se reunía muchas tardes en el garaje de la casa de Tipe Argudo (q.e.p.d.). Se nos ocurrió cantar y con unas guitarras imitábamos a los grupos de aquellos años, “Los Brincos”, “Los Sirex”,  “Los Mustang”, “Los Módulos”, y otros.  En  Cádiz destacaban “ Los Abunais” y “ Los Simun “,  y en Chiclana,  “Los Rocamboles”.

MIK_Cadiz

“Los Lixon”, de izquierda a derecha: Mikel Elorza, Juan Carlos Vázquez, Carlos Brome, Miguel Argudo, Curro Herrero, Javier Larrañaga y Enrique García-Agulló.

MÚSICA: DE LOS LIXON A LOS ANILLOS.

Una noche mi pandilla acudió, como de costumbre,  al Club Náutico. En el programa figuraban “Los Abunais” y “Los Rocamboles”. Pero unos días antes había ocurrido el desbordamiento del Río Iro y el conjunto de Chiclana había perdido los instrumentos. “Los Abunais” sabían de nuestra afición por la música y nos dejaron sus instrumentos para que sustituyéramos al conjunto de Chiclana. Dicho y hecho. Nuestro manager de ese día, José Carlos Larrañaga, dijo que nos llamáramos “Los Lixon” y sin pensarlo dos veces salimos al escenario. Curro Herrero (batería), Quique García Agulló (bajo), Paquico Larrañaga (rítmica), Juan Carlos Sanchez “El Guiri “ (punteo) y yo cantante melódico con una chaqueta de lentejuelas que me prestó Luis Sancho. Cuando estaba cantando La Bamba, pegué un salto del escenario a la pista y arranqué el micrófono. En un momento se organizó el desastre. Peor era imposible. Mis padres estaban cenando en una mesa y al llegar a casa me dijeron que nunca habían pasado tanta vergüenza. ¡Qué desastre!

Pero no deberíamos ser tan malos, porque llegamos a actuar en muchos sitios y hasta hicimos algunos pinitos en programas de Radio Juventud  (junto a la Cafetería Miami). Seguimos ensayando, compramos algunos instrumentos y durante dos años fuimos actuando con el nombre de “Los Anillos”. Nos salieron algunos contratos e incluso actuamos en las Fiestas Típicas Gaditanas, en unas casetas que instalaron en las murallas de San Carlos. Todo un lujo.

Mikel_4cadiz

Hice la mili en Marina, en San Fernando, como se puede apreciar en la imagen de la izquierda. Después me destinaron a Puntales.

COFRADÍA JESÚS CAÍDO.

En mi pandilla todos éramos hermanos de la cofradía de Jesús Caído. Bernardo Periñan decidió un día que había que ahorrar y que los hermanos sacáramos los pasos en vez de una cuadrilla profesional. Estuve cargando más de diez años y me dieron la “horquilla de plata” por mi constancia.

EL DEPORTE DE LA VELA.

También hice mi incursión en el deporte de la vela, con mi amigo Paquico Larrañaga en la modalidad de Snipe y posteriormente en Cruceros. Primero formé parte de la tripulación del Andarax, cuyo armador y patrón era Paco Jiménez . Pero lo mejor vino cuando formamos una tripulación de ensueño en el  Tintorro, cuyo armador era Panchito García Agulló. La tripulación estaba formada por Juan Manuel Moreno “El Babeta “; Pancho Martínez Gómez (q.e.p.d. ) para mí, un  hermano; mi compadre Ernesto Martínez Gómez, Wily Suárez, Evaristo Maira, mi hermano Ibon y yo. La filosofía de esta tripulación era envidiable. Disponíamos de una cuenta corriente donde era obligado ingresar mensualmente una cantidad determinada, para costear pequeñas reparaciones y tener liquidez para los desplazamientos, comidas y cenas que organizábamos. Tanto era así que las esposas de cualquier tripulante que desease iba invitada a cualquier puerto en el que atracásemos. Era un  velero de 10,50 m. de eslora y durante muchos años disfrutamos de locura. Fuera cual fuera  el puesto que ocupásemos en las regatas, el desayuno, aperitivo, comida y cena eran de obligado cumplimiento. Nos atrevimos con la Regata Palos-La Gomera y durante siete días las anécdotas son para escribir un libro. En esa travesía contamos con la colaboración de Federico Rodríguez Rubio. Esta historia se diluyó cuando los destinos en el trabajo de cada uno nos separaron, pero aún al día de hoy nos vemos para recordar con nostalgia viejos recuerdos.

MikelE_5cadiz

Con mis hermanos Ibon y Julián en La Gomera. Dos fenómenos.

EN EL FALLA, CHIRIGOTERO.

Con el Carnaval también he vivido momentos inolvidables. Un grupo de amigos sacamos la chirigota “Las hierbas salvajes del doctor Morsegué“, consiguiendo actuar en el Falla (para nosotros todo un pelotazo). Algunos de nosotros como  Manolito Rocha y Quiqui Jurado siguieron sacando grupos. Posteriormente, con mi cuñado Manolo de Vicente (q.e.p.d.) sacamos un romancero, que creo que todavía muchos recordaran, “Los rehenes del Ayatolá“. Nunca me he reído tanto que escribiendo las cuartetas en casa y recreándonos en los dibujos de las viñetas , realizadas por el genial Paco “El Pantera“.

ESTUDIANDO Y TRABAJANDO.

Mi vida profesional es bastante larga. Y tengo que empezar hablando de mis padres. Aitá y Amá, de los que podría estar hablando años sin  cansarme. Lo poco o mucho que haya podido ser en la vida a ellos se los debo.  Un detalle que nunca he olvidado, que me dejó marcado para siempre  y no dejo de recordarlo, ya que lo dice todo de ellos: Para que yo pudiera ir al viaje de fin de curso con el colegio vendieron el coche Dauphine que tenían. ¿Hay quien de más ?

facultaddemedicina_cadiz

Fachada de la Facultad de Medicina.

La ilusión de mi padre era tener un hijo médico, así que al ser yo el mayor de mis hermanos me matriculé en la Facultad de Medicina en Cádiz. Durante dos años fui un fenómeno, pero jugando al futbolín frente a las taquillas del Teatro Falla. Menos mal que mi hermano Julián hizo después la carrera de Medicina y hoy es un prestigioso Psiquiatra. Julián consiguió hacer realidad la ilusión de mi padre. Yo, después de dos años, confesé que la Medicina no era lo mío, que lo que deseaba de verdad era ser Marino Mercante. Pero ya por aquel entonces ayudaba a mi padre en la Contrata (hoy llamadas Industrias Auxiliares) que montó en Astilleros. Así que me dediqué a estudiar Perito Naval. Terminé la carrera en cuatro años, pues entre horas y fines de semana había que currar ayudando a mi padre.

UN PADRE EMPRENDEDOR.

Mi padre, que era muy emprendedor, además de la contrata de Cádiz decidió montar otra contrata en Sevilla. Se levantaba a las cuatro de la mañana ya que entonces no había puente sobre la Bahía y a las doce ya estaba de vuelta en el dique de Cádiz. Se metía en todos los charcos y había que echar una mano. Montó una fontanería, cogiendo el contrato de la instalación de los contadores Tavira en Cádiz. Después se le ocurrió instalar una empresa de pintura,  consiguiendo la adjudicación de darle una manita a las  farolas de Cádiz. También tuvimos que pintar las torres del tendido eléctrico de la vía del tren desde Cádiz a Madrid. Así que había que ir a revisar la faena en pueblos de Sevilla, Córdoba, Ciudad Real, Toledo,… Madrid. ¿Y cómo?, pues en unas plataformas de esas que salen en las películas antiguas de vaqueros. dándole a los “remos”, por las vías, kilómetro a kilómetro.

Mikel_6cadiz

Inspeccionando una partida de jamones de Jabugo. Con Juan Vallarino y Fernando Otero.

ROMANCE CON UN PUERCO.

Y sigo. También montó una granja de cerdos, pero de cerdas abuelas para producir hembras para otras granjas, en una finca que teníamos en Medina Sidonia. Ya para entonces, mi hermano Ibon, que había estudiado Perito Industrial, trabajaba también en casa. Había que especializarse en el tema y nos fuimos un fin de semana a Palma para aprender el oficio de la granja de cochinos. El tema consistía en que el macho se enamorara de ti, para que en un potro artificial eyaculase y así conseguir el esperma, pasarlo después a recipientes de nitrógeno líquido y posteriormente sacar las dosis para inseminar a las madres. Vamos, otra papeleta.

UNA DE HUEVOS.

Esta es fuerte. Sabíamos en casa que mi padre estaba montando en Medina una batería de gallinas ponedoras (10.000 gallinas) con los adelantos que entonces existían. Tenía entonces un Renault 4L con el que iba y volvía de Medina. Una tarde, se coló en casa y me dijo:  “–Ahí abajo tienes 5.000 huevos y hay que venderlos. Pero mañana y pasado y el otro tienes otros tantos y también hay que venderlos”. Total, que no sé a quien se le ocurrió que había que limpiarlos antes de venderlos y ahí nos tienes a mi madre y a mí pasándoles un pañito húmedo uno a uno a todos los huevos hasta las tantas de la madrugada. Al no disponer, al principio,  de un aparato de clasificación, cuando ves tantos huevos te parecen todos iguales. Me ayudó en la tarea de la venta por todos los almacenes de Cádiz mi amigo Manolo País con su moto. Al que le habíamos vendido huevos de la clase 1ª a precios de 3ª te volvía a comprar, pero al que habíamos vendidos huevos de clase inferior no te quería ni ver. Mi salvación vino, afortunadamente, por enfermedades que le fueron entrando a las gallinas. Diariamente caían como moscas, lo cual equivalía a menos producción y como consecuencia menos ventas. Una ruina. Total, que el Aitá decidió vender la explotación.

astilleros_Cadiz

Vista aérea de los Astilleros.

ASTILLEROS CONTINÚA.

Mientras tanto seguíamos en Astilleros. Yo en la factoría de Cádiz  y mi hermano Ibón en la de Puerto Real. Hicimos los primeros pinitos con el ‘tema de las zanahorias’, ya que éramos muy amigos del Ingeniero y Perito Agrícola de Las Lomas, donde cuando podíamos echábamos la tarde.

Pero en 1986 llega la reconversión naval. Primero afectó al personal de Astilleros y a continuación al de Contratas. Fueron unos meses dificilísimos: hubo quienes montaron Cooperativas, quienes entraron a formar parte de la plantilla, pues había gremios que tenían personal escaso, y quienes optaron por las indemnizaciones.

Ya en aquel entonces las empresas las dirigíamos Ibon y yo, llegando a tener alrededor de 300 operarios con medias de antigüedad de 10 años. Total que había que pensar en qué hacer cuando ya contaba con 40 almanaques.

Teníamos una finquita en Puerto Real que mi padre había comprado años antes ,e Ibon ya llevaba el negocio de las zanahorias. Mi hermano en ese tema era un mostruo y lo sigue siendo. Para nuestro orgullo, al día de hoy es la empresa líder en el mercado europeo.

Mikel _7cadiz

Con “Los Niños del Coro”, en Caravaca de la Cruz.

LOS NIÑOS DEL CORO.

Tengo la suerte de contar con inmejorables amigos y amigas con los que me reuno frecuentemente y por cualquier motivo. Una cosa que me hace ilusión es la asociación “Los Niños del Coro”, cuyo nombre viene porque estamos ya un poco puretas. Somos exclusivamente 5 y cualquier decisión que tomemos tiene que ser por unanimidad. Además de otras actividades, por el mes de Junio realizamos todos los años una excursión en una furgoneta debidamente acondicionada y cedida por nuestro gran amigo Tato Fernándéz de Mesa, (por supuesto marca Renault).

arrozensalsasverde_lamarea_cadiz

Insuperable ‘arroz en salsa verde’ de La Marea.

NACE ‘LA MAREA’.

Gracias a Dios, mi madre era un fenómeno de la cocina (además de todo lo que una persona pueda imaginar). Para esto no hace falta tirar de hemeroteca sino preguntar a sus amigos y a los que tuvieron la suerte de conocerla. Durante la guerra había trabajado en un hotel de unos tíos nuestros y fue mi mejor maestra. Así que decidimos comprar un local en el Paseo Marítimo, donde había existido un negocio de pollos fritos, y montar una marisquería. Ahí nació “La Marea“. Contamos desde un principio con la ayuda, colaboración y enseñanza enorme y desinteresada del compadre de mi hermano Ibon, Manolo “El Gamba”,  de la Marisquería Joselito. Y ahí comenzó una nueva carrera, donde estoy al frente de ella como Gerente hasta el día de hoy. Recuerdo hace muchos años un artículo que me dedicó mi entrañable amigo Antonio Rodicio titulado “Del remache a la cigala”,  donde reflejaba la transición de un negocio a proseguir con otro desconocido. Posteriormente hemos ampliado con el Chiringuito de la Marea y  el Restaurante Elcano.

Mikel_8cadiz

En la imagen con mi hijo Carlos en los Toros de El Puerto.

Todo esto habría sido imposible sin el apoyo y ánimo de mis hermanos, que además de socios en todo, son mis mejores amigos.

Como veréis, aunque nunca he renunciado y sigo reconociendo que soy de sangre vasca ¿quien me puede discutir que soy gaditano?

A mis 62 años, tengo la suerte de tener seis hijos geniales (Belén, Blanca, Mikel, Guadalupe, Paula y Carlos), dos nietos (Iker y Blanca) y una mujer de bandera en todos los aspectos.

kilel._9cadiz

Con mi familia al completo. Unas Navidades en Granada.

Podría seguir contando muchísimas más cosas pero eso lo dejaré para cuando decida escribir mis memorias, para lo cual quedan bastantes años. Solo deciros que fui al medico la pasada semana y me comentó que volviese dentro de 25 años.



048. ORQUESTA ‘CASABIANCA’. La otra orquesta.

18 10 2009

casabianca_01_cadiz

Como una escisión de la “Orquesta Casablanca”, con nótula propia núm. 041 en Gente de Cádiz,   tras un pequeño conflicto acaecido en la década de los 80 del siglo pasado, nació una nueva orquesta: “Casabianca”, cambiando no solo una letra la «L» por la «I», sino de estilo, más acorde con los tiempos. Estas dos orquestas llegaron a actuar simultáneamente hasta que la primera, “Casablanca”, se disolvió en los años 90, la segunda ”Casabianca” continuó hasta que en el pasado año 2008, decidieron disolverse.

“Casabianca”, con un estilo mas moderno, mas apropiado para la década de los ochenta, estuvo  renovándose constantemente. Llegó a contar con  dos cantantes femeninas y uno masculino, guitarras eléctricas, sintetizadores, batería electrónica y muchos watios de potencia, haciendo música de baile por toda España.

casabianca_02_cadiz

Los componentes de la Orquesta “Casabianca»: Jesus, teclado y voces. José Manuel, guitarra bajo y voces. Joaquin, guitarra solista y voces. Manolo, batería percusión y voces. Pepe, voz solista. Era su representante artístico en exclusiva Miguel Lobato Quintero.

casabianca_03_puertosantamaria

La «Orquesta “Casabianca» con sus componentes primitivos en una de sus actuaciones en el Casino Bahía de Cádiz de El Puerto, en el año 1.975. (Fotos y Textos: Francisco Ramírez Tallón).



047. LA PAPA. Una veterana y saludable tertulia gastronómica

17 10 2009

Papa_cadiz

Los asistentes al último capítulo de “La Papa” en “Los Tarantos”, con Gabriel Gómez Campos: Gabo Aranda, Antonio Wandossell, José Muñoz Chacón, Antonio Morales, Juan Ibáñez, Mikel Elorza, Chiqui Aranda, Pepe Frontado, Fernando Otero, Javier González Santiago, Chotín Otero, Ricardo Aparicio “Pirri” y Curro Orgambides. Sentados, Jesús Ascorve, Juanele Durio, Antonio Medialdea, José Antonio Gutiérrez Trueba, Tati Navarro y Alejandro Delgado Lallemad.

La Tertulia Gastronómica “La Papa” es tal vez la más antigua de las que se reúnen en Cádiz, celebrando un capítulo mensual, el primer miércoles de cada mes si no es festivo. Tuvo en el cadismo su origen, un tinte futbolístico que se ha diluido en el transcurso del tiempo ya que el deporte es un tema más de sus sabrosas sobremesas, siendo el culto a la amistad y la buena mesa lo que de verdad une a este heterogéneo conjunto de gaditanos.

Nino Paredes

El presidente y fundador de “La Papa”, Leonardo Rodrigo Paredes, con dos magos de los fogones: el cocinero de Zarauz Karlos Arguiñano y José María Otero, un especialista en un guiso muy popular entre los hijos del Miño como es el lacón con grelos.

“La Papa”, que en honor a tan nutritivo tubérculo tiene por norma que en todos los menús figure la patata, tiene un alma esencial que uno a todos: el triunvirato que forman su presidente, el entrañable Leonardo Rodrigo Paredes, Nino para todos; su secretario contador, otro apreciadísimo gaditano como es Antonio Medialdea Wandossell y el socio más antiguo y decano de esta mesa de devotos del buen yantar, el no menos estimado letrado Antonio Gutiérrez Trueba.

La tertulia es itinerante: en los postres, al tiempo que Antonio Medialdea recibe la cuenta, la divide meticulosamente entre todos y recibe la cuota de cada comensal, la reunión espera uno de los momentos más intensos: el elocuente discurso de su presidente, Nino Paredes, señalando la fecha y el restaurante de la próxima convocatoria y el socio que organiza el menú.

papa2_cadiz

Los tertulianos de “La Papa” en animada conversación, en el comedor de “Los Tarantos”

La sesión a la que corresponden estas fotos tuvo lugar el miércoles 14 de octubre el el restaurante “Los Tarantos” de San Fernando. El restaurador gaditano Gabriel Gómez Campos, titular de esta tradicional venta isleña, ya ha sido anfitrión de esta tertulia varias veces y para esta ocasión, además de las papas aliñás con aceite de Baena, presentó una fritura de papa con salsa diabla unida a una reina de las freidoras: la croqueta, de un finísimo condimento de rabo de toro. Otros entrantes fueron los patés de cabracho, e hígado con compota de pera; y las tostas de pan crujiente con foie y jamón y unos sorprendentes tacos de salmón con varias salsas. El plato principal, un cremoso guiso de fideos con almejas y gambas y para postre un surtido repostero con helado de fresa; todo ello con los correspondientes maridajes de la manzanilla Solear, Tío Pepe, cerveza y los tintos de Ramón Bilbao, para coronar el condumio con café, licores y cigarros, anécdotas y no menos saborsa charla.

papa3_cadiz

Gabriel Gómez Campos con Jesús Ascorve, Juanele Durio, Antonio Medialdea y José Antonio Gutiérrez Trueba.

En esta ocasión la tertulia echó de menos a su presidente y buena parte de los miembros residentes en El Puerto, pero no faltó ninguno de los comensales que viven en San Fernando. La mesa la presidieron Antonio Medialdea Wandosell y Antonio Gutiérerz Trueba, asistiendo Gabino Aranda Unzurrunzaga que se ocupó de organizar en esta ocasión el almuerzo, Antonio Wandossell, José Muñoz Chacón, Antonio Morales Luque, Juan Ibáñez, Mikel Elorza Guisasola, Javier Aranda Unzurrunzaga, José Frontado Ariza, Fernando Otero Lacave, Javier González Santiago Bragado, José María Otero Lacave, Francisco Javier Orgambides Gómez, Jesús Ascorve, Juan Durio Silóniz, Salvador Navarro Villegas y Alejandro Delgado Lallemand.  Además coincidieron en el comedor con otro gran amigo de todos y cliente habitual de “Los Tarantos”, Ricardo Aparicio “Pirri”, embajador de Cádiz en la Montaña y viceversa. ¡Buen provecho! (Francisco Orgambides)



046. JESÚS CUESTA ARANA. Buscando el verdadero sentido del arte

16 10 2009

cuestavillamartin_cadiz

Con la furia de la primavera –abril-, y las golondrinas poniendo notas fusas en el pentagrama de los cables de la calle; dieron aviso y bulla a la matrona que asoma con todos los avíos como una centella y nazco en Alcalá de los Gazules.  Mientras de la calle viene el sonar tremendo de los tambores y cornetas a todo pulmón. Es que a uno quiso la casualidad de parirlo la madre cuando pasa por mi calle el Nazareno en procesión. (Por eso e pusieron Jesús). De manera que mi primera nana suena con la tristeza contenida de la saeta, según me cuentan cuando la razón peina ya el flequillo o el mirlo. De eso hace ya unas décadas que prefiero no mentar, no por coquetería, no, sino por hacerle el juego a Peter Pan el héroe preferido de los días azules (y rosas) de la infancia. Amarrado de nativitate a la misma fe que Picasso “cuando se es joven, se es joven para toda la vida”. (Arriba el pintor y poeta con su escultura conmemorativa del V Centenario de Villamartín),

cuesta0_cadizDesde que empiezo a gastar los primeros almanaques, en los días nebulosos de la arrancada a la voz-eso dicen los que me ven- uno emborrona con caletre y buena hechuras papeles. O pintaba monas antes de juntar las palabras en la miga o en el parvulario, ya se me hace el alma agua viendo una caja de colores Alpino; un pegote de barro o un espacio en blanco. Muchas veces visito los alfanjes para procurar escorias de carbón vegetal para pintar en el gallinero mi capilla sixtina. Un mural pintado con carbón que refleja lo vivido, con las gallinas  asombradas y curiosas. (Al lado, Jesús Cuesta Arana en su estudio).

El campo: mi primer destino. Mi padre vive de la bendita tierra. De modo que me enfrento sólo a la madre naturaleza. Siento en los cueros  y en las entrañas el paisaje abierto como pan mío de cada día. Niño solo que modela –a falta de amigos- figurillas compañeras de juego y de camino echarle fantasía a los días largos como hurones. Desde la marea dorada de los trigales con las lágrimas rojas de las amapolas, hasta la vega poblada de gamones y los puntitos de luz de las garcillas blancas (garrapateros), pasando por la espesura del chaparral y la vista lejana de los canchales y las cárcavas con el vuelo imponente de las aves rapaces. De la duermevela de la liebre, la berrea del corzo y el “reburdeo” celoso del toro bravo y el inquietante silbido de la culebra. Del canto limpio de la alondra a la presencia siempre siniestra del buitre carroñero oteando desde el aire la carne muerta. Del terror va la tormenta en las noches infinitas de invierno, al rebujo de la manta de Grazalema al conjuro de la cruz de sal que madre traza en la artesa del pan para alejar los malos rayos. Mientras que en el fogarín chisporrotean los leños de acebuche. Son tiempos de inocencia cuando uno preguntaba si el tormento era el marido de la tormenta.

Cuesta1_cadiz

De la soledad impuesta, paso sin solución de continuidad a la soledad libremente escogida, a la que hay que ordeñar cada día, para que la sombra acechante de la melancolía se la lleve el viento. Hay que abrirse -de par en par- a aquél espectáculo reinante de las luces montunas y la paleta ahitada con los colores del campo. Entre el miedo a los truenos en las noches de invierno al amor de la lumbre, oigo fascinado las consejas de la gente del campo con su ramillete de leyendas y misteriosos espíritus maléficos o benéficos según calentara la memoria. Gente mágica oliendo a jara y callos hasta en el alma. Inolvidable estampa la del segador de Villamartín -ave migratoria- que se acerca cada año a cortar y ventear el trigo en las suertes de mi padre; convidándome siempre longaniza y queso emborrado con las manazas puro troncos de parra vieja. En la interioridad de aquél retrato amojamado se oculta un alma sufrida capaz de la ternura. (Con Fernando Pessoa en Lisboa).

Cuesta2_cadizPor mucho azogue que uno le eche a la memoria. no acierto a recordar cuando fue la primera vez que me echo a la vereda de la creación; a echar sueños fuera o canjear realidades por otras nuevas. En el principio es el barro. Espero las primeras lluvias otoñales para irme ansioso a la barranca y arrancar de las entrañas puñados de arcilla “colorá”. Barro bravío para modelar figurillas primerizas que son lo más parecidas –con la perspectiva del tiempo, claro- a los idolillos ibéricos (exvotos) que luego sin saber veo en los libros de la escuela. Figuritas pequeñas, algo mayores que los soldaditos de plomo, que bautizo con nombres propios y que escenifico en el teatrillos de mis días. Realizo monumentos en pequeñísimo formato que la candidez imagina tal el coloso de Rodas. De manera que los trocitos de barro colorado con formas humanas son mis primeros amigos y los primeros actores de mi vida. Cada tarde los meto en una lata de carne membrillo y los pongo a dormir hasta el nuevo alba. Así un día y otro y otro… Días de pan y barro. Con el kikirikí de fondo del gallo fanfarrón y la cabra terne que quiere comerse mis muñecos. (El cantaor Manuel Gerena con nuestro gaditano)

Cuesta3_cadizDe la casa soleada ribeteada de álamos blancos me mudan al paisaje abierto de las suertes, los bujeos y los rastrojales; con las noches de plenilunio y las estrellas fugaces arriba coronando el sueño de las eras. El olor a boñiga y cagarrutas; la leche espesa y la energía del gazpacho fresco con archipiélago de migas de pan recién horneado y la piriñaca y la orza de manteca. Y el sonido lejano –casi un suspiro-, ubicuo como canto de grillo, según sople el viento, del yunque de la fragua de El Cuco. En ésta atmósfera pinto mis primeras acuarelas- Con agua del pozo y colores arrancan a la vida mis primeros temblores artísticos. Las primeras batallas con el sino que ya asoma las orejas por la raya del horizonte. Son tiempos de grisalla donde la presencia de colores vivos surgidos de las entrañas de un niño rechina a la vista. Aprendo pronto a descifrar los caminos del viento, el secreto de los pájaros, los misterios del firmamento; el código de los animales bravíos y los animales cercanos; la metamorfosis de las nubes semejando figuras terrenales. Los silencios sonoros de la naturaleza. Y los espantapájaros con toda una pajarería -irrespetuosa- posada sobre sus testas muertos de risa. Una dulce ironía. (Jesús Cuesta con El Cordobés).

cuesta4_cadiz

Pronto se acaba la libertad. El mundo roussoniano vivido. Es canción obligada de que hay que mudar el vuelo de los pájaros por el vuelo de los libros. La escuela. Olor a tiza y a tinta. Olor a poco jabón. Caralsoles y banderas al viento. Lo dibujo todo. Me como con la mirada hasta la pardura del tiempo. Nunca se me despinta de la memoria la imagen de un viejo venido de fuera, que se afana en la Plaza del pueblo (La Alameda) con un pequeño cuadro. Se trata de un naufragio. De un barco a la deriva devorado por la galerna. El viejo pintor imagina más que ve. Esto, sin querer, va a ser la constante de mi vida. A ratos perdidos dibujo la crónica sentimental de Alcalá de los Gazules; las murgas, los entierros, las ferias, el circo, las procesiones, los toros; las escenas del cine con los piratas y pistoleros que veía en el cine Andalucía. (Arriba, Cuesta Arana con Enrique Morente).

La presencia inquietante en la penumbra de las calles del monstruo Frankenstein. Tiempo de juegos. De rabonas, guerrillas, nidos, planetas, quebrados, reyes godos…Franco y José Antonio en la pared y Pío XII en el Vaticano. En la radio los seriales: una lluvia a cántaros de lagrimones. Los discos dedicados y los héroes del cómic y Carpanta comiéndose hasta el lucero del alba.. Y los grandes inventos del TBO con el profesos de Copenhague capaz de convertir la arena de la playa en alimento.

Cuesta_cadizUna vez como en los cuentos, el vecino Vicente, funcionario del Ayuntamiento y a ratos pintor primitivista, me regala mi primer estuche de pintura al óleo cuando en el labio de arriba me pasea ya un chorreón de hormigas y la voz ya como el Conejo de la Suerte. El non plus ultra. ¡Una caja de pintura! Desde entonces: pintar y vivir. Lo que es un juego de barro y colores se va transformando poco a poco– como los gusarapos en rana- en vocación. Mi primer cuadro al óleo: Los segadores. Pasado el tiempo, un fraile rechonchete, con labia para dar y tomar, me arranca del colegio para ingresar en un seminario carmelitano. Debo decir que aquellos tres años de retiro conventual, aviva más mi vocación artística. Relleno libretas y cuadernos de dibujos y hasta me encargan mi primer cartel anunciador de una obra de teatro. Entre salmodias, rezos, refectorio y aulas frías añoro el silbido de los tordos en los tejados de mi pueblo. Arranco notas en el viejo Pleyel-. Leo libros y modelo estatuillas de santos y mártires. Pero apenas que veo la jaula abierta volé a mi paisaje perdido, a mi paisaje de siempre. Estudios en Algeciras. Y al fin decido dar el primer salto en el vacío como aquél hombre pájaro que veo en el circo.. Me refugio en una casita soleada, al pié del monte y a un tiro de honda del pueblo. La Pila, así se llama mi primer estudio ya con ambiente de pintor de oficio. Días de dudas, vino y aguarrás. De penas y euforias, claroscuros y ciclotimias. Soledades intransferibles. Claridades en la niebla. Con la niñez y la adolescencia ya como dos motas que se pierden por el horizonte.. Mezclando el color con los amores y desamores. Ya transfigurado en un ave solitaria de raro plumaje que sueña volar alto.. “Pintor andaluz de altos vuelos” en el verso que me dedica la inolvidable escritora algecireña Lola Peche. Pronto me desprendo del plumaje local acerante, por ser vuelo alicorto. Toda obra grande tiene que tener carácter universal; a pesar del microcosmos que me invento. Como artista puro –sin contaminaciones, ni corrillos- me animo por día. Soy consciente y se palpa en el ambiente, como buen romántico, de que nado a contracorriente. Rizando el rizo. Embestido por la bohemia. Eso sí: de una bohemia “aseada”, casi aristocrática, dentro de las estrecheces, no siempre bien comprendida por parte del paisanaje, que todavía no se ha desprendido del tono rancio imperante o de la costra de los convencionalismos y prejuicios a ultranza. El país todavía navega en las aguas blanquinegras.

cuesta5_cadiz

Los lienzos en blanco se fueron cuajando de vida con las primeras obras serias: Angustia, Caballo en la noche, El guerrillero, El loco, La sombra de Dalí, Retrato a García Lorca, La samaritana, El viejo arlequín, El grito, La ventana, Paisaje Gris, Niños descansando del juego, Autorretrato con cuello largo, Cabezas huecas, El conquistador, La música, Los campesinos azules, Viejos en la recacha, La luz del alma, Abstracción gris, El viejo iluso, El peso de los sueños… Y las primeras estatuillas El maestro rural, Dama hiperbólica, Gitana, Desnudo, Cristo, El cómico, El Raro, Bocahierro. (Cuesta y el escritor Juanjo Téllez)

Desde la tranquilidad de la Pila me lanzo al mundo de las exposiciones y premios. Veinticuatro exposiciones individuales y colectivas de ámbito nacional, regional, provincial e internacional. (No veo necesario explayarme en el currículo.) Para mí es la última obra la que cuenta. Estancia en Madrid , donde contacto con importantes artistas. Frecuento estudios, talleres exposiciones de lumbreras de la pintura: Vela Zanetti, Barjola, Villaseñor, Tornes, López García, García Ochoa, Morales, Álvaro Delgado, Millares, Cuixart, …y tantos otros que contribuyen a despejar –sin academicismos- el espeso bosque de un artista con la juventud en todo lo suyo e influenciado por el “fierismo ibérico” de la pintura reinante. En ésta etapa madrileña me dedico al diseño de objetos decorativos. Poco después con el grupo Artama realizo una serie de esculturas textiles.

cuesta6_cadiz

Vuelvo al sur. Entablo amistad con los célebres pintores algecireños Rafael Argelés y Ramón Puyol –recién llegados del exilio- que unas décadas atrás dejan aquí sus cuadros para salir de estampida cuando lo del triste “fregao” del 36. Nunca echo al olvido las palabras de Argelés, dichas casi al oído, en un susurro, al hilo de una exposición mía y que apunto en un cuaderno para que no se me volara nunca de la mente: “No traiciones nuca tu ideario estético. No claudiques ante nada ni nadie. Huye como del rayo de los intereses extraños y no recorras caminos contrarios a tu interpretación del mundo. Pintar es una alegría sufrida”. Y ése mismo día, Ramón Puyol; la mirada punzante y melena alba con su veta surrealista me vino a decir: “Sigues por ahí. Por ésa raya en el aire. Pintando no lo que ve sino lo que lleves dentro vivido o no vivido. Si acaso ponle al corazón dos ojos y ya verás”. Mensaje casi mellizo con las palabras de Currillo el zapatero, pintor naïf de mi pueblo que me suelta a bocajarro ante la contemplación de mi cuadro Luz del alma: “Si pintas un pájaro –un poner- como es; nunca tendrás un cuadro, sino un pájaro. De pájaros está el mundo y el aire lleno sin necesidad de pintarlos”. Ahí queda eso. (Arriba con el cineasta Julio Diamante, abajo con el pintor Povedano).

cuesta7_cadiz

A la par que voy conformando mi obra- en lienzo, barro y papel- corrían tiempos convulsos tanto para la historia como para el arte. Años sesenta y setenta..Los artistas, claro está, reflejan la realidad tangible, circundante. Son tiempos de acción y revoluciones. De paz en la guerra y guerra en la paz. La televisión en directo con la arribada del hombre a la Luna ¿Si Julio Verne levantara la cabeza? Dicen los más ilustrados. El pueblo llano no se cree tal odisea y pregona que todo es una patraña. Un cuento chino inventado por los americanos. Tanto en lo político, social, cultural y religioso se le da una vuelta de tuerca a los establecido. La tecnología y el consumismo a galope tendido. En arte se abre el debate figuración o no figuración. Realismo o abstracción. Formalismo o informalismo. El arte se democratiza sembrando los hogares de posters y láminas a troche y moche. Las reproducciones del Guernica de Picasso y el Cristo de Dalí compiten en la renovada devoción popular. Nuevos materiales. Nuevos conceptos. Nuevas formas. Nueva ética y estética. Nueva mitología. El arte deshumanizado versus el arte testimonial, canalizándose en un calidoscopio de nuevas corrientes a tono con el signo bullente de los tiempos. Abundando en la nueva creencia de que en arte –y en otras cosas- todo vale hasta las cosas más prosaicas y efímeras. Con su máximo exponente en el arte-pop que va a abarcar otros campos artísticos como la imagen y el sonido. Cada uno se expresa como quiere y como puede.. Los que propugnan la muerte de la pintura no descubren nada nuevo, pues un siglo antes con la aparición del daguerrotipo se cree que la realidad pintada pierde todo sus sentido. La fotografía extrema más la realidad. El más difícil todavía de la tecnología. Se inventan ingenios electrónicos cada vez más sofisticados para conseguir la realidad más absoluta. La sociedad se adapta al empuje vertiginoso de los nuevos tiempos. Se abulta el libro de los gustos. El academicismo vive sus peores momentos. Los artistas pop anidan la creencia de que los supermercados eran los museos del arte moderno. Un dato elocuente. Una nueva versión del “viva la bagatela” del Miguel Unamuno. La humanidad asiste perpleja ante los rumbos que toma el arte. Una plaga de logros geniales y de estentóreos camelos. El arte se mercantiliza –con la nueva realidad- a extremos imaginarios. El artista bohemio pasa el testigo al excéntrico al extravagante. Nuevas maneras de epatar al burgués. El batiburrillo de la creación artística alborota el gallinero. El arte nada tiene que ver con el arte. El arte espectáculo en vivo (happening) propugna el entierro de la pintura. Y la herencia futurista creedora más en las máquinas que en la Victoria de Samotracia. El arte se empobrece y se conceptualiza hasta extremos paroxísticos.

cuesta8_cadizPero las leyes del cerebro son imprevisibles y el tiempo también pelecha –muda la piel o el plumaje-. Escampa la lluvia . Al carro le cambian las ruedas. El lienzo, después de la vorágine, queda otra vez en blanco para que cada uno interprete, exprese, sublime o deforme la realidad a su modo. Ya no es cuestión de modas no de modos. Los nuevos inventores de la realidad miran ya para donde no quieren mirar. Detrás de cada obra hay u ser humano. La España de la tecnocracia, poquito a poco se va impregnando de las corrientes universales. Del arte insulso se pasó a verdaderas propuestas genuinas y atrevidas que fueron calando en los espíritus con ansias de renovación.Tiempos interesantes a los que uno le toca vivir. Un plato fuerte sin duda a digerir, En medio de tanta ceremonia de la confusión hay que entresacar – como en la almáciga- los plantones más idóneos. No hago nunca caso a ninguna tendencia, a riesgo de pecar de ecléctico. Otra cosa bien diferente es abrazar la moda efímera que también cunde. Siempre soy refractario a los cenáculos artísticos. Mi espíritu inquieto, de constante búsqueda se refleja en una obra mixtificada influenciada de todo lo que había vivido y m mirado. Sin influencias de los que nos anteceden no es posible escribir la historia. La temática y la paleta varían pareja al estado de ánimo, del ambiente respirado. Tras un cuadro vibrante viene otro con tintes frío, melancólico. La frialdad y la candela. En la penetración sicológica de los personajes a expresar ocurre lo mismo. (Arriba nuestro gaditano de hoy con la torera trianera Vanessa Montoya, abajo con Curro Romero y Rafael de Paula).

cuesta9_cadiz

Pronto siento la necesidad perentoria de levantar el vuelo desde la soledad de La Pila y decido echarme a la aventura de viajar. Cambiar de aire. Si es que se puede cambiar de aire.. En mayo del 68 –fecha señalada. Escapo a París. Digo bien: escapo a París. Nadie ni siquiera la gente íntima nunca supo de ésta divina locura que algún día relataré con pelos y señales. Un viaje de autoclandestinidad. Allí vivo un tiempo de aventuras jamás contadas, no por nada, sino por no desprender a aquélla huída -del cero al infinito- de su enigmático atractivo. Vivo de cerca la turbamulta de los estudiantes y obreros en contra del sistema, del lacerante consumismo, del pancismo en definitiva más sobrecogedor.. Jóvenes airados que quieren apearse del mundo, han escrito en los muros “La imaginación al poder” y cosas así de bellas. Mi deambular por París fuertemente impregnado todavía de color y olor local, con el pelo de la dehesa intacto, constituye un espectáculo abierto a los sentidos. El olor a pintura fresca de Montmatre. La mirada inabarcable a aquéllas postales vivientes de los puentes del Sena, en particular el Puente de los Artistas. Siento la mima fascinación tanto en la contemplación primeriza de la torre Eiffel como por las gárgolas terribles de Notre- Dame. El brillo táctil de la niebla.. El retrato decadente de las musas existencialistas. El sabor a cerezas de las buhardillas mezclado con el olor del desnudo fresco, entre una vaharada de trementina. París: la noche y el día… Allí echo retazos de juventud perdida rozando de cerca de los monstruos sagrados. Sartre, Beuvoir, Leo Ferrer, Brassens,Moustaky…con la canción de fondo, echa jirones de Juliette Greco y el sonido tristón del acordeón que se traga la humareda. Trueco bocadillos por dibujos para contentar más el alma que el cuerpo. Frecuento genios anónimos que me adentraron en los secretos del barro y las luces cambiantes que animan los colores. Experiencia indeleble de un joven soñador que escapa un día en un tren -con un amigo- para remontarse en una atmósfera nueva, universal. París: una huída furtiva que guardo todavía en mi zona de sombras.

picasso_cadizViaje de vuelta a la Pila, al mundo chiquito de antes repleto el almario (armario del Lama) de ansías, afanes e ilusiones renovadas. Con el camino más desbrozado me entrego con fruición a la aventura de recrear lo vivido. Ensayo y experimento nuevas técnicas, nuevos procedimientos que van a variar ostensiblemente la dirección de mi obra; aunque en el fondo, sustancialmente, fuera lo mismo. De ésta época son mis cuadros: Desnudo azul, El peso del mundo, Paisaje roto, Tragedia dorada, Arlequín andaluz, Cruz de color, Racimo humano, El tinglado de la farsa, El escritor, Nocturno con circo, Máscaras danzantes, Gente gloriosa, Uvas, Amantes sobre azul, imaginario, Bodegón rojo, La cogida, Frailes en blanco y negro, Paisaje Retrato de Picasso… y un sinfín de bocetos y experimentaciones de colores planos y texturas. Son momentos de clara transición.

Ya metido en los años setenta, en unión de dos entrañables amigos, me hago otra vez a los rumbos del mundo. Un viaje largo con el dedo insaciable señalando rutas y caminos en el mapa: París- otra vez-, Roma, Florencia, Venecia, Milán, Ginebra, Berna, Berlín, Francfort, Praga (Los países Bajos y Escandinavos), Montearlo, La Costa Azul… Siento de cerca las obras maestras de Munch, Van Gog, Gauguin, Chagall y todos los impresionistas. Miguel Ángel, Leonardo, Verrochio, Bernini, Rodin…¡Para qué seguir! Todo el arte que yo he visto en las láminas -en vivo- a un suspiro de mi mirada. Captando de cerca el viaje certero de las manos de los grandes creadores. Un mundo de realidades distintas en el tiempo. La realidad de la fantasía o la fantasía de la realidad. Concepto que va a ser determinante ya que mi obra va a girar definitivamente por sendas más auténticas y personales. Pasado el tiempo viajo a Lisboa, la magia de la ciudad me encanta de tal manera que influencia mucho en mi obra posterior. Noto que la luz y el color de mis cuadros toman otra vertiente . La paleta se hace a la vez melancólica y alegre. Una bendita paradoja euclidiana que determina profundamente mi nueva mirada.

Con la idea de penetrar en otra atmósfera distinta viajo a Marruecos. Como una luz más que añadir a ésta etapa inquieta. Dejo en suspenso el realismo onírico para abordar temas naturalistas como zocos morunos y retratos. Atrapo la luz melocotón marroquí para sucesivas obras. En los pliegues interiores me traje el perfume nocturno de la dama o el galán de noche de Tánger. Tras éste viaje exótico e inolvidable. Un respiro. Vuelvo a seguir el hilo, a recobrar la intimidad creadora de La Pila. Después de un año de sensualidades me voy desatando cada vez mas de servidumbres sin separar los ojos del pasado, para proseguir la búsqueda de mi propia personalidad, sin rendir culto al estilo que esconde bajo su corteza la temida monotonía.. Pensando siempre –como el poeta Novalis- que el espacio traspasa el tiempo como el cuerpo el alma.

Por fin veo una salida clara en el bosque donde me encuentro. Empiezo a interesarme por la soledad acompañada del ser humano. Una armonía de contrarios. La nueva etapa se abre con el cuadro La romería pagana. Una línea imaginaria. Un antes y un después. El profesor Jerome Mintz, antropólogo de la Universidad de Indiana, realiza un documental –un trabajo de campo- sobre éste nueva obra. Película que se emite en las principales universidades americanas y que se graba con fines comerciales. Es el periodo de mi vida donde me lanzo a crear sin descanso en un raro mestizaje entre eremita y devorador del mundo. Imbuido en filosofías encontradas. Pintando selvas sin haberlas visto como el pintor Rousseau el Aduanero. Un mundo de contrasentidos, sátiras, esperpentos, trampantojos, orates y locos divinos, gente delirante y anacrónicas van instalándose poso a poco en mi obra. Invento máquinas imposibles y elaboradoras de quimeras. Personajes ensoñadores, sin historia, minados por la enfermedad de la grandeza. Gente que pintan andrajos y bastos a la vez. Pobres pero soberanos hasta las cachas. Gobernadores de ínsulas Barataria a base de coscorrones de pan y por trono una caja de cartón y por cetro una caña de coger higos chumbos. Un submundo de pobres gente que se creen o se autoproclaman los números uno de la nada. Viejos que todavía esperan el triunfo.

Los cuadros más significativos de mi última obra: La marcha de los chalados, Procesión de la cabra, La barca de los locos, Los genios del pueblo, Mojiganga de viejos toreros, La cabra y el gallo metálico, La madonna de la melancolía, Sic transit gloria mundi, El rey del valor, Viaje en globo, El poeta anacrónico, La balsa de los ilusos, Torera, Amores imposibles, Retrato de Juan Belmonte, la serie Máquinas Humanizadas… Cuadro de la Fundación del Beaterio. El Circo, cuadro mural, La artillería montada, único cuadro de temática militar para el Estado Mayor entre otros.

De nuevo permuto los colores por el barro. Modelo la figura misteriosa de La Petenera, monumento, que desde 1982, figura en Paterna de Rivera la tierra de la nacencia de la mítica cantaora. Tiempo después realizo el busto del jurisconsulto Sainz de Andino situado en el corazón de Alcalá, La Alameda, territorio de mis andanzas y desandanzas de niño Realizo estatuillas de pequeño formato. En éste ínterin, la escultura va incrementando mi interés a la par que la pintura. Una vuelta a los orígenes de aquel niño que inventa de barro a los compañeros de juego.

Cuestapaterna_cadiz

En 2003 y 2005 me vienen los grandes encargos de mi vida. Primero Monumento al V Centenario de Villamartín, de gran formato ( 5 ms. x 180 cms.). Se trata de un grupo escultórico, mitad exento, mitad altorrelieve. El primer gran reto de mi vida. Desde el primer momento se me vino a la mente la idea de el ayer y el hoy del pueblo. Como una especia de ilación en el tiempo. El siglo XVI y el sigo XXI se dan la mano. Una estampa diacrónica. El realismo mágico me sirve aquí para expresar el paso del tiempo. La obra está cuajada de referencias y símbolos alusivos a la vida y memoria de Villamartín. Incluso a lo largo y ancho del monumento hay detalles exotéricos. Pequeño bestiario y cosas que solo el artista puede descifrar . En cuanto a extensa labor puede considerarse la obra cumbre de mi vida. Me costó un año largo de trabajo. (En el libro Villamartín, memoria al aire libre , -del que soy su autor- se cuenta detalladamente todo el proceso y vivencias del escultor). (Un mural de Cuesta Arana sobre Paterna)

Segundo monumento en importancia: Retablo de la Vida de Paterna de Rivera. Una obra que estudio largamente. No en vano Paterna es para mí como mi segunda casa por la cantidad de amigos que tengo en este magnífico pueblo donde hierve el cante y el arte en la sangre. Me centré en la idea –desde el principio- de concebir la obra como una especie de retablo pagano. Un retablo barroco echo para el pueblo. Una mirada solemne a la gente humilde. Al trabajador que pasa de puntilla por la historia cundo son ellos la que le dan fuego y el alma. No se podía obviar las costumbres paterneras. El cante como manifestación propia con el triunvirato de El Perro, Niño de la Cava , y Rufino. Que son sin duda los representantes de tantos cantaores grandes como sigue dando Paterna. “En Paterna se levanta una piedra y salen cinco cantaores”, le oigo decir una vez a un viejo del lugar. Toda una ilustración. ¿Medidas de la obra? : 4,50ms. x 220 cms. Se presenta como un altorrelieve. Concebido como un tríptico. Un retablo con tres calles En la parte central se retrata el trabajo, las devociones y la libertad. A la izquierda: Los encierros, una tradición festiva ya muy arraigada en el pueblo. Y una tercera parte dedicada al cante flamenco, con la Petenera y los cantaores de la tierra. Todo el conjunto escultórico está sembrado de claves y referencias locales . Así una herradura y unas cabrillas que reptan por la superficie son dos humildes exponentes de la mitología doméstica de Paterna. Es una obra para contemplar muy detenidamente. Hay muchas imágenes camufladas y algunas de ellos son verdaderos jeroglíficos. Otras son fáciles de adivinar haciendo un barrido con la vista por toda la superficie de bronce. En breve tengo pensado publicar el libro Paterna de Rivera, del aire al bronce. Donde narro todo el proceso de la gestación de la obra y todos sus recovecos.

petenera_cadizPero sin ,duda una de las obras más emocionantes el busto al Niño de la Cava  que realizo siempre desde la lagrima contenida. Retrato –difícil- más que el parecido físico ,el parecido interior. ¿Los buenos ratos de amistad y buen cante en su mítica venta La Petenera! ¿Cómo expresar eso? Y sin embargo, al final salgo satisfecho de este retrato en bronce, porque tanto Dolores -la mujer-, como sus hijos lloramos en una lágrima junta, el día que casi a la caída de la tarde colocan la estatua del inolvidable Frasquito en una recoleta placita a la vera de su venta donde tanto vive y canta.

Mi espíritu inquieto –con veta renacentista me despierta una vieja pasión adormecida: la escritura. Centenares de artículos tocando los más diversos temas ven luz y taquígrafos en periódico y revistas especializadas. Así como varios libros (biografía, ensayo, poesía ), algunos editados y otros inéditos pendientes de su publicación. ésta incursión en el mundo de las letras, no supone nunca una interrupción en mi vocación y oficio de pintor y escultor. Mas bien me sirve para estimular el proceso creativo. Siempre separando, claro está, la literatura de los colores y el barro. La obra artística tiene que tener su pizca de poesía. La a justa sin empacho. Como el agua: ni fría ni caliente. En temple es el conquibus. Si bien no se debe literaturizar el arte, si es de ley la escritura con imágenes. Sin quitarle del todo la razón a José Bergamín cuando afirma que más que la inspiración creadora el arte es recreación artística de la poesía. En al arte también hay épica, drama, lírica y prosa; pero expresado de diferente manera. El intríngulis está en echarle mucha pasión al conocimiento. De la manera la obra se le escapa al artista para remover la sensibilidad de los demás. En conclusión: el artista cuando da por terminada la obra deja de pertenecerle para formar parte de la memoria colectiva. La obra siempre queda inconclusa como esperando siempre la mano del tiempo. (Jesús Cuesta Arana).