158.- FRANCISCO SÁCHEZ SANCHÍS. Un ejemplo de superación
5 02 2010
Paco Sánchez Sanchís fue un hombre que supo ganarse la admiración y el respeto de sus paisanos al soportar con valentía una parálisis progresiva que lo tuvo atado largos años a una silla de ruedas. Con su minusvalía a cuestas desarrolló múltiples ocupaciones y aficiones y sobre todo fue un gran cultivador de amigos, fieles y queridos. Un hombre que tuvo a Cádiz como pasión principal y luego su Cádiz Club de Fútbo, el cante, la canción española y los toros. (Francisco Sánchez Sanchís, un gaditano muy recordado y que sentó sus reales en el Arco de Garaicochea)
Paco nació en los alrededores del Mercado de la Libertad, donde su familia tenía un negocio de frutas al por mayor, y fue bautizado en San Lorenzo en 1926. Hasta los veinte años pudo hacer una vida normal, trabajando en los negocios familiares como el bar Casa Paco y fue botones en el antiguo Hotel Playa. Cuando la enfermedad le impidió valerse por sí mismo, Sánchez Sanchís quiso refugiarse en su casa y no saber nada del mundo exterior. Pero su carácter, su familia y sus innumerables amigos pronto le hicieron comprender que la vida, aún con semejantes dificultades, vale la pena vivirla. ¡Y vaya si vivió!
No se perdió una. Aficionado a los toros acudía habitualmente a las plazas de la provincia y Sevilla y fundó la Peña Paquirri, con sede en el bar de su familia. Con el torero de Barbate mantuvo una fuerte amistad y Rivera fue uno de los que le animaron a que utilizara una silla de ruedas para desenvolverse. Paco organizó un homenaje a Paquirri y a su hermano Riverita en el Hotel San Remo en el que intervinieron Camarón y Rancapino.
También fue amigo de Rafael Ortega y seguidor de los rejoneadores Luis y Antonio Domecq. El flamenco era otra sus grandes aficiones y era habitual verlo en compañía del Beni de Cádiz, del Cojo Peroche, de Eugenio Salas Niño de los Rizos o el pianista Felipe Campuzano, y no había espectáculo flamenco donde no acudiera. Acudía a todos los actos culturales que podía, con sus acolitos que se encargaban de colocarlo en primera fila y de llevarlo a todas partes en su furgoneta. La inmovilidad de Paco nunca fue un obstñaculo para estar presente en todas partes y por supuesto para visitar y apoyar a sus amigos. Con Paco era totalmente cierto eso de que la amistad mueve montañas. (El Cádiz fue una de las grandes pasiones de Paco, que aparece en la foto con tres grandes amigos, los futbolistas Hugo Vaca y Mané y el inefable gaditano de la diáspora Miguel Polanco “Pelón de Cádiz”).
Organizó festivales flamencos y de variedades en el Cortijo Los Rosales de su gran amigo Antonio Martín de Mora y fue acérrimo partidario y amigo de la cantante Silvia Pantoja. En las gradas del Carranza era también espectador habitual animando al Cádiz. Fue un hincha apasionado al que ponía enfermo la violencia en los estadios. Presente en todas las conferencias y actos culturales de nuestra ciudad, fue miembro entusiasta del Ateneo de Cádiz. Hasta para jugar su partido de mus con los amigos le afectaba la minusvalía ya que le sujetaban las cartas y precisaba un espejo para verlas. En definitiva, Paco era un ejemplo de superación y de amor a la vida que hoy hubiera encontrado mil argumentos para oponerse a la eutanasia. Por eso su fallecimiento fue muy sentido en Cádiz reuniéndose en la capilla de la Divina Pastora una multitud de amigos que hoy le echan de menos.























Conocí al entrañable Paco en La Gallera que regentaba Pepe Ruiz Calderon “Manteca” en la Zona Franca a finales de los 70. Desde aquella fecha, nos hicimos inseparables amigos del alma y de las complicidades.
De entre sus amistades, destaco especialmente una, Ernesto Fernández Ruiz de Villegas que lo quiso y mimó como a un hermano.
El dia que ingresó en el Ateneo estuvo arropado por más de 400 personas en el salón grande del Hotel Atlántico y el dia que el Principe Felipe se embarcaba en el J.S. de Elcano como guardiamarina, al único que saludo muy afectuosamente fuera de protocolo fue a Paco.
Hecho en falta mucho su ausencia, su cálida amistad y su pícara sonrisa. Muchas gracias por haberos acordado de él.
Yo siempre he visto a este señor en varios sitos, nunca tuve el gusto de conocerlo, pero siempre me admitavaba la fuerza de voluntad para superarse.
Me alegro, al menos de haber sabido su nombre.
Tengo entendido que se molestó con alguien porque le llamaba Paco ‘el Tieso’, y que hasta lo llevó a un juzgado, donde hubo… guasa gaditana.
Yo lo conocí también como Paco “el Tieso” y no recuerdo si le sentaba mal o no pero si recuerdo que no se perdía una, siempre con un ayudante que le empujaba la silla… La verdad es que es un ejemplo de superación.