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024. JUAN QUIÑONES. Carataza.

24 09 2009

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Juan Quiñones, ‘Carataza’ y su mujer Isabel, el día de su despedida del ruedo de la barra.

El local de la calle Doctor Dacarrete, propiedad de Juan Quiñones, cerró el 15 de marzo de 2005  sus puertas en compañía de amigos, que quisieron tomarse la penúltima copita junto al Carataza, quien dio un adiós por la Puerta Grande.

El bar ‘El Callejón’, del querido Carataza, como es popularmente conocido Juan Quiñones Lage, cerró sus puertas después de 34 años ofreciendo primera calidad.

“Ya son demasiados años detrás de la barra y la edad no perdona”, reconocía Juan, que dio hace 4 años su último paseíllo laboral rodeado de amigos.“–Ellos son los que han llevado la nave palante y por lo tanto he querido convidarles a la penúltima copita y tapa. Isabel, mi esposa y el alma de la cocina, ha preparado un cóctel de marisco y carrillada, todo ello regado con cerveza y Botaina. Hemos pasado un rato muy agradable en compañía de buenos clientes como José Luis Molina, Fernando Vargas, Domingo y Paco Ramos, entre otros”, señala Carataza, entre recuerdos y fotografías taurinas de Juan Vargas, Barrilaro y Canorea que ha ido retirando de las paredes.

Este ferviente seguidor del Nazareno de Santa María sólo tiene elogios para sus clientes. “–A El Callejón siempre fue lo mejor de Cádiz, clientes con mucha clase y tronío, gente de arte. En definitiva: verdaderos señores sibaritas del buen comer“, elogiaba Juan, que apunta que el mote de Carataza se lo puso Joselín de la Rosa, hijo de Paco de la Rosa, “–Un buen cliente y un chaval estupendo que paraba por allí. Y al final se me quedó lo de Carataza. Yo creo que no me parezco ¿Diego, tú crees que tengo cara de taza?…“, pregunta con una sonrisa. A sus 75 años, y a pesar de que sus clientes le intentaban convencer de que no cerrara, Juan Quiñones se jubiló en marzo de 2005. Su rostro reflejaba tristeza, pero se sentía satisfecho por el trabajo bien hecho “y los más importante, saber que mis amigos están ahí”.

El local de la calle Doctor Dacarrete es ya historia de tardes de toros, partidas de mus, puchero, mollejas, rabo de añojo, ternera, calamares rellenos, gallo y, lo que nunca faltaba, buena gente. (Textos: Diego Joly).


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