190. EL NAZARENO Y LA EPIDEMIA.
9 03 2010
En el presente año de 2010 y más concretamente en los meses de agosto a octubre se cumplen 156 años de la epidemia que asoló a la ciudad de Cádiz. Bueno se trata de una de las muchas que asolaron a Cádiz desde finales del XVII (1686) hasta mediados del XIX (1854). La epidemia, que como era lógico no entendía ni de pobres ni de ricos, se cebaba con la población gaditana. Esta que por desgracia sabía a lo que se enfrentaba, también sabía a quien encomendarse. Y así como otras tantas veces la ciudad se encomendó a Nuestro Padre Jesús Nazareno, el cual ya la había librado de las epidemias y contagios habidos desde 1686. Los cultos a Nuestro Señor Padre Jesús Nazareno tuvieron principio el 15 de agosto de 1845, en la Iglesia de santa María hasta el 27 del mismo mes, en cuyo día se hizo la traslación de la sagrada imagen a la Santa Iglesia Catedral. desde este día hasta el 26 de octubre no cesaron los cultos tributados al Señor, primero de rogativas, mientras duró la tribulación, y luego de Acción de Gracias y de sufragios por los difuntos, cuando Dios por su infinita misericordia libró a la ciudad de ella. Días antes de la traslación a la Santa Iglesia Catedral (la cual en un principio se prohibe) muchos devotos de Ntro. Padre Jesús Nazareno de Santa María, dirigieron al Señor Gobernador civil, con fecha 22 de agosto, la siguiente solicitud: Los que suscriben, devotos promovedores de la novena de rogativa que se está efectuando a Nuestro Padre Jesús Nazareno en Santa María, y que concluye mañana 23 del actual, en unión de la cofradía de la citada hermandad, la que se halla enlazada con los cabildos eclesiásticos y secular, por habernos liberado por su mediación en las epidemias en los contagios habidos desde los años 1686 a la fecha, han solicitado a Ilma. el señor Obispo de esta diócesis, les permita trasladar, en la mañana del jueves 24 del corriente, dicha efigie a la Santa Iglesia Catedral, lo que ha sido concedido por nuestro digno prelado, disponiéndose quede hasta que finalice el contagio que tenemos, y necesitando la licencia de la autoridad local, se ha acudido a los señores alcaldes, los que se encuentran en el caso de no poder acceder, por una real orden que prohibe en estos casos las procesiones y rogativas; pero siendo esto diferente, pues L AS CUENTAS. Primera página de la relación de limosnas solo se quiere conducir con las precauciones necesarias, cual es el venir por el campo a una hora temprana y que no moleste el calor ni la afluencia de gentes, y siendo una cosa solicitada por tantos individuos que se hallan con igual deseo: Suplicamos a V. S. nos conceda el permiso que solicitamos por ser una cosa de justicia y que reporta en bien general de la población, el que unamos nuestros votos al Altísimo, para que cese el azote que nos amenaza. Gracia que espera recibir de V. S. los que piden a Dios guarde su vida muchos años. Cádiz 22 de agosto de 1854. – Siguen las firmas que son más de doscientas.
Esta es la última súplica hecha por los devotos en unión de la cofradía, la que ha sido negada por las autoridades locales, sosteniendo el real decreto que lo prohibe; en su consecuencia, con el mayor fervor los devotos reunidos han acordado que durante las aflictivas circunstancias que nos rodean se siga todos los días, hasta que finalicen felizmente las enfermedades, una misa cantada con miserere y aplaca, quedando la efigie de Nuestro Padre Jesús Nazareno en el altar mayor y que sigamos pidiendo a Dios nos conceda el gusto de que cuanto nos veamos libres de esta azote, suplicando la asistencia de los fieles. Las personas que voluntariamente quieran contribuir a estos cultos, se les previene está abierta la suscripción en poder del devoto encargado, que vive en la calle Cobos, esquina a la de Bilbao.
Esta misiva que se envió el día 22 fue denegada, pero a su vez sabemos que felizmente se realizó la traslación del Nazareno a la Santa Iglesia Catedral. Fueron 72 días los que duraron los cultos y estos ocasionaron una gran cantidad de gastos que abría que sufragar, por lo cual se formó la Comisión de los devotos promovedores de los cultos a Ntro. Padre Jesús Nazareno, de Santa María, en la epidemia del presente año. Dicha comisión estaba formada por los presentes señores don Felipe Álvarez, don Victor Larraondo y don Antonio Govea y Berta. El señor Álvarez en nombre de la comisión y por acuerdo de ella, redactó una carta en la que invitaba a los fieles a que próximo el feiz día en que debía de cantarse el Tedeum, el cual sería solemne, en la Santa Iglesia Catedral, según lo tenía manifestado el dignísimo presidente de la comisión el Ilmo. Sr. Obispo de la Diócesis; pero luego había que hacer la traslación de las efigies a sus respectivas iglesias, cuya procesión tendría que ser con toda pompa y solemnidad, asistiendo a ella todas las personas que gusten de ambos sexos, edades y condiciones por lo que sería de mucho costo por la cera que debería de consumirse. Determinando que al siguiente día se cantase un solemne Te-deum en la Iglesia de Santa María, con Su Majestad manifiesto todo, y que de inmediato se celebrasen Solemnes honras en la citada Iglesia, por los que hayan fallecido y que el mismo día se servirá una comida en el Palacio del Sr. Obispo a un número de pobres, asistidos por los proopios mienbros de la comsión, con la que concluirían los actos. Luego se daría un manifiesto con todo lo recaudado y los gastos de los cultos tributados desde el 15 de agosto en que fue el primer día de la Novena en la Iglesia de Santa María y cuyos cultos habían continuado y continuarían diariamente con la esplendidez que corresponde, todo se había hecho bajo los auspicios de la piedad de los fieles.
Pero se necesitaba hacer los preparativos para cuando llegara ese feliz momento y se pedía que tuviesen la bondad de devolver la adjunta invitación, anotando la cantidad con que quisiera suscribirse, lo que no sería cobrado hasta dos días antes, con un recibo del que suscribe. Esperando que la religiosidad de los fieles lo efectuara, tewrminaba la carta agradecido en nombre de la comisión. Las limosnas recibidas de los fieles ascendieron a 18.076 Rvn. (en el estadillo de cuentas hay más de 1600 nombres de fieles que aportaron su limosna) estas limosnas provenían de todos los erstamentos y clases sociales de Cádiz y también de algún que otro forastero. Colaboraron los mozos de la Aduana con 59 Rvn., la comandacia de Ingenieros con 75 Rvn., la administración de Aduanas con 59 Rvn., la comandancia de Carabineros con 95 Rvn., la comandancia de la Guardia Civil con 151 Rvn., la administración de la Fábrica de Tabacos con 147 Rvn. y la contaduría de la Hacienda Pública. Los vecinos de la casa número 71 de la plaza del Mentidero donaron 4 Rvn. y 8 maravedíes, el horno de calle Santa Lucía ( Rvn., los trabajadores de río Arillo 20 Rvn., un moro (según el estadillo) 16 maravedíes. Hubo limosnas muy generosas, como la de don Pedro Martínez, que aportó 320 Rvn., la Sra. viuda de don Juan Bautista Alvareda con otros 320 Rvn., la viuda de don Pedro Valiente 200 Rvn.
El señor Francisco de Paula Falla que acudió a la Catedral 58 días y contribuyó con un Real de vellón diario, aparte de otra limosna satisfecha por él. Su hermano José María Falla al igual que su cuñada Aurora Mateu, también colaboraron para costear los cultos. Otros insigenes gaditanos que dejaron su obolo fueron don Francisco García Arboleya, don José Urquinaona, la viuda de Pemán, don josé maría Arboli, don Francisco Raimundo, don Antonio Acame y, como no, don Fermín Salvochea, padre del que años más tarde quiso vender la Custodia del Corpus y que aportó 10 Reales de vellón. Como hemos mencionado antes lo recaudado fue 18.076 Rvn., y los gastos ascendieron a 24.963 Rvn., acarreando un déficit de 6887 Rvn. Por lo que se preveía para este déficit quedaba solo la piedad de los fieles y el producto de la ventas de las estampas, las que seguían expidiendo en el establecimiento de don Felipe Álvarez, calle Cobos espuina a la de Bilbao, número 163, donde se hallaban todos los comprobantes de estas cuentas. En el apartado de gastos que es muy variopinto destacan los siguientes: 8 reales por limpiar la corona y potencias del Señor, 12 reales por pintar las maniguetas del paso, 60 reales por el alquiler de una acesoria más 80 por los muebles, 84 reales por una y media de resma de papel a la holandesa, 107 reales a los cargadores del paso por varios mandados, 55 relaes a las Madres de Santa María por los servicios para las Misas, repique de campanas y doble, 20 reales por la comida a los litografiadores el día que concluyeron las estampas, 38 reales por un coche, pagado a don Juan Pedro Boussinet el día que fue hasta río Arillo para la suscripción, 21 reales, por una calesa el día que se fue con el mismo objeto hasta Puntales.
Todos los datos de estas cuentas están sacados de un cuadernillo de 12 páginas titulado “Cuenta de las limosnas recibidas de los fieles por la Comisión de los devotos promovedores de los cultos tributados a A N. P. Jesús Nazareno, y de la inversión que se les ha dado. “Editado en Cádiz el 21 de noviembre de 1854, e impreso en la imprenta de don Francisco Pantoja, en la calle del Laurel número 129″.
(TEXTOS: JUAN TORRES GARCÍA)























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