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214. MERCEDES GROSSO MAYOL. Embajadora de la simpatía.

7 04 2010

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Plaza España. Melele Grosso posa en la casa donde se crió, junto al Monumento de las Cortes.

Esta gaditana de la plaza de España cogió los bártulos hace más de 50 años, con 29, y se marchó a Méjico junto a su marido Enrique Carles, químico especializado en alimentos para el ganado. Durante todos esos años ha cruzado cientos de veces el Atlántico.En la actualidad se encuentra en Cádiz recuperándose de unos problemillas de salud, muy bien atendida por Susana y el resto de hermanas. Desde que se marchó, Mercedes ha venido todos los veranos a Cádiz. En una entrevista concedida hace unos años al Diario, Mercedes señalaba que “mis hermanas (Refu, Susi, Pili y Mavi) se rifan para que me quede en sus casas”, destacó con una sonrisa y con un tono de voz muy dulce, sin perder el acento gaditano. Melele, como le llaman desde chiquitita, reconoció que “antes venía y lloraba de lo mal que estaba Cádiz. Las calles de la ciudad estaban muy tristes y decadentes. Antes cuando venía, me montaba con mis hermanas en el autobús turístico y me recorria toda la ciudad, y como una turista más disfruto una barbaridad de la ‘tacita de plata’”.

Gracias a esta embajadora, el gazpacho y el pescaito frito gaditano ya forman parte de la dieta culinaria mejicana. Al igual que bordaba el gazpacho en Méjico, en Cádiz, su guacamole ha hecho furor en la familia Grosso. A pesar de dejar Cádiz muy joven, Melele no olvidó aquellos veranos en el Náutico y en el Tenis. “Recuerdo con especial cariño las fiestas que hacíamos en casa, que siempre estaba repleta de amigos. También se montaban grandes juergas en el patio de la calle Antonio López; cuando mi padre cogía la guitarra, la diversión estaba aseguraba. Otros de los encuentros donde nos los pasábamos de maravilla eran en los cotillones del Tenis, allí no parábamos de bailar”, rememoraba. Ex campeona de ‘ginkanas’, siempre junto al querido Tomás Lacave, estudió en el colegio de Las Esclavas y afirmó que “desde que llegué a Méjico no he parado de tener buenos amigos, pero a quienes de verdad echo en falta son a los de Cádiz y a sus familiares”. En el país donde residía hay unas magníficas playas, por ejemplo la de Cancún, pero para ella “como la gaditana playa de La Victoria y La Barrosa, en Chiclana, no hay ninguna. Soy feliz con asomarme solamente al balcón y ver la plaza de España”. Cuando la nostalgia le invadía en Méjico, Melele tiene la solución: encendedía la tele (Canal Internacional de Televisión Española) y veía junto a su marido una ‘españolada’. Y como no podía ser de otra manera, la ‘peli’ que más le gusta es ‘El emigrante’, de Juanito Valderrama, en donde se ve Cádiz en plenos Carnavales. Su marido, Enrique Carles, fue pariente del mejicano Carlos Prieto, concertista y compositor de fama mundial. Se da la circunstancia de que en la casa de Melele apareció en el siglo XVIII un violín ‘Stradivarius’. Capricho del destino. (D.J.P.)


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Una respuesta a “214. MERCEDES GROSSO MAYOL. Embajadora de la simpatía.”

12 04 2010
Manuel Villamil (13:23:43) :

Melele. ¡Que alegria saber de ti otra vez! Como recuerdo aquellos dias en Cadiz, acogida la gente joves, vuestros amigos y los mios, para charlar y preparar lo que ibamos a hacer, en aquella habitacion del patio de vuestra casa que tu madre, tia Melele para todos, llamaba la gañania.

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