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035. PACORRITO. El auténtico Bombero Torero.

5 10 2009

pacorrito1 cadizPara Francisco Jiménez Álvarez, para el arte “Pacorrito”, torero de Cádiz, “El toreo es grandeza y lo que das es lo que recibes. Empiezas sin un duro, durmiendo en el suelo, llegas donde hay uno que te viste, otro que te lleva, veinte a tu alrededor. Luego, la mayoría de las veces puedes terminar como empiezas, en las novilladas sin picadores o tieso, pero el toreo es grandeza”. Francisco Jiménez “Pacorrito”, para el arte -mucho arte-  un Rebujina más, torero de Cádiz e hijo adoptivo del banderillero Francisco Jiménez “Pacorro” y de Lupe Álvarez Martínez; para el mundo, Fernando González Barona. (En la imagen  superior, con americana, Francisco Arroyo Nondedeu, embarcado de la Trasatlántica y miembro de la saga, vinculado durante muchos años a la casa onubense de los Litri. A su lado, Joselito Nondedeu Saldaña “Rebujina”, que regenta hoy un popular bar en la calle de La Palma, en el barrio de la Viña. Al lado, Francisco Jiménez Nondedeu “Pacorro”, legendario banderillero, padre de Pacorrito, que aparece a su lado vestido de luces).

ESCUELAPACOALBA

Se crió Pacorrito como un Rebujina, la saga de toreros y carniceros con más de dos siglos de solera gaditana y sangre de reyes en la palma de la mano: “Como Jiménez me crié como el mejor señorito que se pueda criar en Cádiz, mi madre me dio hasta el bachiller y en el armario tenía cerca de veinte trajes”. Entrañable y afectuoso, Paco es un conversador nato, testigo de una época muy difícil para la ciudad, unos tiempos en los que había que agudizar el ingenio para sobrevivir y una generación de gaditanos con mucho mundo. (Junto a estas líneas, nombres históricos del toreo gaditano, antiguos alumnos en 1949 y 1950 de la Escuela Taurina de la calle Mateo de Alba que dirigía el antiguo banderillero Chicuelín: Pepe Ruiz Calderón “Manteca”; el fino torero gaditano hoy afincado en Conil Chano Rodríguez; el actor jerezano Antonio Pica, que también fue alumno de esta escuela taurina gaditana; Servando, que fue el bEnjamín de la academia taurómaca vecina a la iglesia de San Lorenzo, y Francisco Jiménez Álvarez, el entrañable y popular “Pacorrito” . La foto está tirada en Casa Manteca, Almacén y bar, en el barrio de La Viña).

cartel_lopezNo en vano, en su larga trayectoria Pacorrito ha sido torero, bombero, embarcado en la Compañía Trasatlántica, banderillero, conductor de coche de cuadrillas,  y sobre todo un gaditano genuino a quien todos quieren. (Al lado uno de los carteles con los que los barcos mercantes y de pasajeros, anunciaban sus salidas desde el muelle gaditano. Pacorrito estuvo embarcado en la Trasatlántica en la línea que tocaba los puertos de La Guaira y Veracruz, en Venezuela y México, respectivamente).

Pacorrito relata agravios de la fortuna, sinsabores y dramas en una mezcla del romance de Gerineldo y Zola, con personajes de La Colmena y paisaje de un Cádiz de turbulencias republicanas y mancebías. Como cuando fue a un Hotel de Veracruz con un íntimo amigo suyo, buscando al padre de aquel, que fue a por tabaco y no volvió, dejando a su amigo de pequeño con su madre y otro hermano: “Era el director del Hotel Diligencias, nos atendió muy bien, pero le dijo a mi amigo que de volver no quería saber nada, que ya tenía allí otra mujer y otra familia con niños, le dio a mi amigo dos o tres monedas de esas mexicanas de oro de cien pesos que le dicen un águila, y para el barco otra vez”. Dos familias en las dos orillas, Cádiz y Veracruz, bigamia y vida nueva, las cosas de Cádiz. Como es´tas Pacorrito sabe doscientas historias.

Pero nosotros vamos al toro: “Debuté en Cádiz con seis años, mi tío José Rebujina me puso delante de una añojita para ver si tenía valor y me puse, me revolcó y volví a coger la media muleta con la que hice el paseíllo. Mi tío José Rebujina me paró y me dijo que sí, que no me faltaba valor. Era una charlotada con el famoso Macanudo, un basurero gallego. Toreé con mis pantaloncitos cortos, mi flequillito”. Macanudo merece capítulo aparte, protagonista de mil anécdotas y lances en el barrio de Santa María y en la plaza de toros, un personaje de la época del Chasca, El Nono, Rompemuros y tantos otros herederos de la tradición de Fontau, “La Chata de Cádiz”, aquel que dejó para la posteridad la famosa frase: “Has quedado peor que la chata de Cádiz”

Bombero2 cadizPero retomamos la historia de Pacorrito. Todavía no le había picado el gusanillo: “Cuando tenía yo once o doce años hubo otra charlotada en Cádiz, la alternativa del Chasca al Nono. Les echaron unos eralitos estupendos, de Belmonte y me tiré al ruedo, cogí un capote del callejón y le dí cuatro lances, la media y se puso la gente de pie. Escapé de los guardias subiendo al tendido. Ahí me entró el gusanillo porque todo el mundo le decía a mi padre ¡No veas lo bien que ha estado tu hijo!”. Y quedó enganchado: “Yo ya veía a mi padre vestido de torero; mi tío José Nondedeu “Rebujina” ya se había ido a América. Había visto yo a Manolete cortar un rabo en Sevilla y además había parado en mi casa con el Pipo, que luego fue el apoderado de El Cordobés y era del círculo de amigos de Manolete. Mi padre toreaba con Miguel del Pino y cuando toreaba me dejaba con Miguel Cumbre, que el hijo es de Cádiz y hoy es uno de los que mandan en Cabo Cañaveral, porque en Cádiz hay cada monstruo, que cuando sale, sale del tirón, y así entré en esto”. (Una imagen clásica del espectáculo del bombero torero, inventado por Llapisera, un número de los más rentable en el mundo del toreo cómico y vigente en nuestros días. Pacorro nunca formó parte del espectáculo, pero como en la vida real fue torero y bombero de los servicios del Ayuntamiento de Cádiz, siempre ha dicho en broma que el más auténtico bombero torero era él).

CHANORODRIGUEZSe apunta en la escuela Taurina de Mateo de Alba donde enseñaban Chicuelín y Sebastián Suárez “Chanito”, pero aunque estaba anunciado en la primera como banderillero no salió: “En el Casino Gaditano había una peña, la primera que hubo en Cádiz, que era El Besugo Asmático. La fundó el padre de los Díaz de la imprenta. Organizaron un festival y me pusieron y aunque estuve bien, no corté orejas.  Martín de Mora me puso en un festival de Infantería y salí a hombros y me dio el debut de luces con mi compadre Pepe Manteca y Paquito Oria. Teníamos 14 años Pepe y yo. No podíamos torear por la edad pero en las partidas de las iglesias se equivocaron y lo que era un cinco parecía un tres. Corté dos orejas”.

Y hasta los 24 años toreó muchas sin picadores y treinta con caballos hasta que se aburrió: “Pude romper cuando El Pipo le dijo a mi padre que me hacía una exclusiva pero mi padre le dijo, Para que lo explotes tú, lo exploto yo”. Triunfos en Cádiz con salidas a hombros, en Chipiona, en pueblos de La Mancha… Pacorrito alternó en El Puerto y Cádiz con un minúsculo Miguelín, pero el toreo era muy difícil y quería casarse, consiguiendo en una gran hazaña reunir el dinero preciso en muy pocos días y formando una estupenda familia con una estupenda mujer. Luego fue albañil, embarcado, amanuense, hasta que el concejal y panadero Ricardo de la Fuente -”que tenía mucha mano en Cádiz”- lo colocó de bombero y lo puso de banderillero en los festejos que montaba en Cádiz en su empresa taurina “Organizaciones Fuente y Amaya”. Desde esa colocación  Pacorrito siempre bromea: “Yo soy el legítimo y verdadero bombero torero”. Toreó de banderillero con Jiménez Márquez, con Manolo Aibar, otros dos años con Luis Parra “Jerezano” y otros dos con Dámaso González, y con Currillo desde que empieza sin caballos hasta matador: “Suelto fui con todo el mundo”. Recuerda sus monterazos en Barcelona, sus brindis a Juanita Reina y se sabe el último eslabón de la saga de los Rebujina, toreros de Cádiz. Nada menos. (En la foto, de paisano, Pacorrito junto con el torero gaditano Sebastián Rodríguez Zafra “Chano Rodríguez”, fino estilista y espada de cartel que tiene la vitola de ser el mejor muletero de Cádiz en el Siglo XX).

640px-Hospital_de_los_Marqueses_de_Linares_(Linares)

Pacorrito conserva el carnet de torero en alta aunque desde 1984 no se viste de luces, fue en Palma de Mallorca. Luego vino lo de matar la nostalgia saboreando sus recuerdos y esperando que hagan una nueva plaza de toros en Cádiz. Atrás quedaron los tragos amargos, como cuando un camión lo estrujó contra una pared en una estrecha calle gaditana y anduvo varios meses escayolado “y colgado de unos alambres”, o cuando en Linares, conduciendo el coche de cuadrillas del maestro jerezano Francisco Núñez “Currillo” tuvo un accidente de tráfico y estuvo varios meses internado en la misma habitación en la que murió Manolete, en el Hospital de los Marqueses de Linares, recuerda Pacorrito que no olvida el cariño de las monjas ni la preocupación de su matador. (Sobre este párrafo, el histórico hospital de Linares donde murió Manolete y donde Pacorrito estuvo ingresado a consecuencia de un accidente, sufrido como conductor de coches de cuadrilla de toreros)

Y el pundonor de torero: “yo toreaba mejor que mi padre, lo que pasa es que no me lo reconocía porque los toreros somos familia en la calle, pero otra cosa es el ruedo”. (Texto, Francisco Orgambides).


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