Gente y habitantes de Cadiz

191- MANUEL BUENO CABRAL. Suplente de lujo de un equipo para la historia.

10 03 2010

manolin 2Manolín Bueno llegó al Real Madrid procedente del Cádiz con sólo 18 años al final de la temporada 57/58 y se marchó al Sevilla en la 70/71. Manuel Bueno Cabral nació en Sevilla el 31 de enero de 1940 Casado con María del Carmen Monje Alvarado. Tiene tres hijos y dos nietos. Jugador del Balón, Cádiz, Real Madrid, Sevilla y Balón, donde se retiró. Durante trece temporada estuvo en el Real Madrid siendo seleccionado con la absoluta en varias ocasiones, pero no llegó a debutar. Fue internacional con la B en diez ocasiones y consiguió con el Madrid 2 Copas de Europa, 1 Intercontinental, 9 Ligas y 3 Copas del Generalísimo.

Manolín Bueno fue el deseo del Real Madrid al final de la temporada 57/58 para sustituir al mejor extremo del mundo como era Paco Gento, pero trece años despúes ambos jugadores abandonaban el Santiago Bernabéu. Uno, Gento, para retirarse y Manolín Bueno, para firmar por el Sevilla. Manolín Bueno, circunstancialmente, nació en Sevilla.

Sus padres vivían en Cádiz: su padre era portero del equipo amarillo, pero su madre tenía a toda su familia en la capital hispalense y por ese motivo el ex futbolista nació allí. El sueño de haber sido titular en el Real Madrid no lo pudo cumplir.Pese a todo, Manolín Bueno disputó muchos partidos con la elástica blanca, fue internacional B y estuvo en varias ocasiones convocado para la absoluta. En aquella época no había cláusula de rescisión y sí un artículo de derecho de retención que hacía al jugador ‘esclavo’ del club por el que firmara, y eso fue lo que le ocurrió en el Real Madrid.

manolinEl extremo, viéndose a la sombra de Gento, deseaba salir del club blanco, pero el entonces presidente Santiago Bernabéu le decía que él era el suplente del mejor extremo del mundo. Eso no le conformaba a Manolín Bueno, que incluso lloró muchas veces en la pensión donde vivía en la capital de España -entonces los jugadores no estaban en grandes hoteles-. “Yo quería jugar y todos los años el Barcelona venía a ficharme, pero Bernabéu siempre me decía lo mismo: al Barcelona, no; triunfas allí y me tengo que que ir de Madrid”. “Esta es la única verdad -continua Bueno-. Me río cuando he oído eso de que yo me conformaba con ser suplente. De eso nada. Recuerdo que en una ocasión estaba hecho con el Barça. Era un martes, al otro día el Madrid jugaba un partido de Copa del Generalísmo contra el Atlético de Madrid y Gento se había lesionado. Yo tenía que jugar y el Barça me dijo que me negara, que ya estaba todo hecho, y les contesté que eso no lo podía hacer, que llevaba mucho tiempo esperando una oportunidad. Entonces César, técnico del Barça, me dijo que no me esforzara, pero resulta que fui el mejor del partido y al final del mismo, cuando se marchaban para Barcelona, me recalcó: ‘ahora es cuando no te dejan que te fichemos’, y recuerdo que firmaron a Seminario, que jugaba por la izquierda en el Zaragoza”, apuntó Manolín Bueno en  una entrevista al periodista Antonio Díaz.

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Manolín Bueno recibe la copa de campeón para el Real Madrid en 1970

Con el Madrid lo ganó todo: Copa de Europa, Copa Intercontinental, Liga y Copa del Generalísimo. Jugó con el mejor jugador de todos los tiempos. “Sin duda alguna el mejor ha sido Alfredo Di Stefano y haber estado a su lado es un gran orgullo”, señala. Al hablar del fútbol actual, Bueno lo tiene claro. “Me quedo con el de antes. No digo que sea mejor o peor y nunca se sabrá si un jugador de esta época encajaría en aquella, pero ahora el fútbol me aburre”, reconoce. Sobre su Cádiz recuerda que “con 17 años debuté, era la temporada 57/58 y antes de finalizar ya me había fichado el Madrid. Cuando se ianuguró el Carranza, en aquel partido contra el Barcelona, yo estaba de recogepelotas, y tres años después me firmó el equipo soñado por cualquier joven. Ir al Real Madrid no estaba al alcace de todos”, concluyó.

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Manolín Bueno, futbolista gaditano, extremo izquierdo del Real Madrid, posa junto a Benito, Pirri, Zoco, Amancio, Veloso, y Veláquez. (A.Díaz).





190. EL NAZARENO Y LA EPIDEMIA.

9 03 2010

Nazareno_1En el presente año de 2010 y más concretamente en los meses de agosto a octubre se cumplen 156 años de la epidemia que asoló a la ciudad de Cádiz. Bueno se trata de una de las muchas que asolaron a Cádiz desde finales del XVII (1686) hasta mediados del XIX (1854). La epidemia, que como era lógico no entendía ni de pobres ni de ricos, se cebaba con la población gaditana. Esta que por desgracia sabía a lo que se enfrentaba, también sabía a quien encomendarse. Y así como otras tantas veces la ciudad se encomendó a Nuestro Padre Jesús Nazareno, el cual ya la había librado de las epidemias y contagios habidos desde 1686. Los cultos a Nuestro Señor Padre Jesús Nazareno tuvieron principio el 15 de agosto de 1845, en la Iglesia de santa María hasta el 27 del mismo mes, en cuyo día se hizo la traslación de la sagrada imagen a la Santa Iglesia Catedral. desde este día hasta el 26 de octubre no cesaron los cultos tributados al Señor, primero de rogativas, mientras duró la tribulación, y luego de Acción de Gracias y de sufragios por los difuntos, cuando Dios por su infinita misericordia libró a la ciudad de ella. Días antes de la traslación a la Santa Iglesia Catedral (la cual en un principio se prohibe) muchos devotos de Ntro. Padre Jesús Nazareno de Santa María, dirigieron al Señor Gobernador civil, con fecha 22 de agosto, la siguiente solicitud: Los que suscriben, devotos promovedores de la novena de rogativa que se está efectuando a Nuestro Padre Jesús Nazareno en Santa María, y que concluye mañana 23 del actual, en unión de la cofradía de la citada hermandad, la que se halla enlazada con los cabildos eclesiásticos y secular, por habernos liberado por su mediación en las epidemias en los contagios habidos desde los años 1686 a la fecha, han solicitado a Ilma. el señor Obispo de esta diócesis, les permita trasladar, en la mañana del jueves 24 del corriente, dicha efigie a la Santa Iglesia Catedral, lo que ha sido concedido por nuestro digno prelado, disponiéndose quede hasta que finalice el contagio que tenemos, y necesitando la licencia de la autoridad local, se ha acudido a los señores alcaldes, los que se encuentran en el caso de no poder acceder, por una real orden que prohibe en estos casos las procesiones y rogativas; pero siendo esto diferente, pues L AS CUENTAS. Primera página de la relación de limosnas solo se quiere conducir con las precauciones necesarias, cual es el venir por el campo a una hora temprana y que no moleste el calor ni la afluencia de gentes, y siendo una cosa solicitada por tantos individuos que se hallan con igual deseo: Suplicamos a V. S. nos conceda el permiso que solicitamos por ser una cosa de justicia y que reporta en bien general de la población, el que unamos nuestros votos al Altísimo, para que cese el azote que nos amenaza. Gracia que espera recibir de V. S. los que piden a Dios guarde su vida muchos años. Cádiz 22 de agosto de 1854. – Siguen las firmas que son más de doscientas.

Nazareno_2Esta es la última súplica hecha por los devotos en unión de la cofradía, la que ha sido negada por las autoridades locales, sosteniendo el real decreto que lo prohibe; en su consecuencia, con el mayor fervor los devotos reunidos han acordado que durante las aflictivas circunstancias que nos rodean se siga todos los días, hasta que finalicen felizmente las enfermedades, una misa cantada con miserere y aplaca, quedando la efigie de Nuestro Padre Jesús Nazareno en el altar mayor y que sigamos pidiendo a Dios nos conceda el gusto de que cuanto nos veamos libres de esta azote, suplicando la asistencia de los fieles. Las personas que voluntariamente quieran contribuir a estos cultos, se les previene está abierta la suscripción en poder del devoto encargado, que vive en la calle Cobos, esquina a la de Bilbao.

Esta misiva que se envió el día 22 fue denegada, pero a su vez sabemos que felizmente se realizó la traslación del Nazareno a la Santa Iglesia Catedral. Fueron 72 días los que duraron los cultos y estos ocasionaron una gran cantidad de gastos que abría que sufragar, por lo cual se formó la Comisión de los devotos promovedores de los cultos a Ntro. Padre Jesús Nazareno, de Santa María, en la epidemia del presente año. Dicha comisión estaba formada por los presentes señores don Felipe Álvarez, don Victor Larraondo y don Antonio Govea y Berta. El señor Álvarez en nombre de la comisión y por acuerdo de ella, redactó una carta en la que invitaba a los fieles a que próximo el feiz día en que debía de cantarse el Tedeum, el cual sería solemne, en la Santa Iglesia Catedral, según lo tenía manifestado el dignísimo presidente de la comisión el Ilmo. Sr. Obispo de la Diócesis; pero luego había que hacer la traslación de las efigies a sus respectivas iglesias, cuya procesión tendría que ser con toda pompa y solemnidad, asistiendo a ella todas las personas que gusten de ambos sexos, edades y condiciones por lo que sería de mucho costo por la cera que debería de consumirse. Determinando que al siguiente día se cantase un solemne Te-deum en la Iglesia de Santa María, con Su Majestad manifiesto todo, y que de inmediato se celebrasen Solemnes honras en la citada Iglesia, por los que hayan fallecido y que el mismo día se servirá una comida en el Palacio del Sr. Obispo a un número de pobres, asistidos por los proopios mienbros de la comsión, con la que concluirían los actos. Luego se daría un manifiesto con todo lo recaudado y los gastos de los cultos tributados desde el 15 de agosto en que fue el primer día de la Novena en la Iglesia de Santa María y cuyos cultos habían continuado y continuarían diariamente con la esplendidez que corresponde, todo se había hecho bajo los auspicios de la piedad de los fieles.

Pero se necesitaba hacer los preparativos para cuando llegara ese feliz momento y se pedía que tuviesen la bondad de devolver la adjunta invitación, anotando la cantidad con que quisiera suscribirse, lo que no sería cobrado hasta dos días antes, con un recibo del que suscribe. Esperando que la religiosidad de los fieles lo efectuara, tewrminaba la carta agradecido en nombre de la comisión. Las limosnas recibidas de los fieles ascendieron a 18.076 Rvn. (en el estadillo de cuentas hay más de 1600 nombres de fieles que aportaron su limosna) estas limosnas provenían de todos los erstamentos y clases sociales de Cádiz y también de algún que otro forastero. Colaboraron los mozos de la Aduana con 59 Rvn., la comandacia de Ingenieros con 75 Rvn., la administración de Aduanas con 59 Rvn., la comandancia de Carabineros con 95 Rvn., la comandancia de la Guardia Civil con 151 Rvn., la administración de la Fábrica de Tabacos con 147 Rvn. y la contaduría de la Hacienda Pública. Los vecinos de la casa número 71 de la plaza del Mentidero donaron 4 Rvn. y 8 maravedíes, el horno de calle Santa Lucía ( Rvn., los trabajadores de río Arillo 20 Rvn., un moro (según el estadillo) 16 maravedíes. Hubo limosnas muy generosas, como la de don Pedro Martínez, que aportó 320 Rvn., la Sra. viuda de don Juan Bautista Alvareda con otros 320 Rvn., la viuda de don Pedro Valiente 200 Rvn.

Nazareno_3El señor Francisco de Paula Falla que acudió a la Catedral 58 días y contribuyó con un Real de vellón diario, aparte de otra limosna satisfecha por él. Su hermano José María Falla al igual que su cuñada Aurora Mateu, también colaboraron para costear los cultos. Otros insigenes gaditanos que dejaron su obolo fueron don Francisco García Arboleya, don José Urquinaona, la viuda de Pemán, don josé maría Arboli, don Francisco Raimundo, don Antonio Acame y, como no, don Fermín Salvochea, padre del que años más tarde quiso vender la Custodia del Corpus y que aportó 10 Reales de vellón. Como hemos mencionado antes lo recaudado fue 18.076 Rvn., y los gastos ascendieron a 24.963 Rvn., acarreando un déficit de 6887 Rvn. Por lo que se preveía para este déficit quedaba solo la piedad de los fieles y el producto de la ventas de las estampas, las que seguían expidiendo en el establecimiento de don Felipe Álvarez, calle Cobos espuina a la de Bilbao, número 163, donde se hallaban todos los comprobantes de estas cuentas. En el apartado de gastos que es muy variopinto destacan los siguientes: 8 reales por limpiar la corona y potencias del Señor, 12 reales por pintar las maniguetas del paso, 60 reales por el alquiler de una acesoria más 80 por los muebles, 84 reales por una y media de resma de papel a la holandesa, 107 reales a los cargadores del paso por varios mandados, 55 relaes a las Madres de Santa María por los servicios para las Misas, repique de campanas y doble, 20 reales por la comida a los litografiadores el día que concluyeron las estampas, 38 reales por un coche, pagado a don Juan Pedro Boussinet el día que fue hasta río Arillo para la suscripción, 21 reales, por una calesa el día que se fue con el mismo objeto hasta Puntales.

Todos los datos de estas cuentas están sacados de un cuadernillo de 12 páginas titulado “Cuenta de las limosnas recibidas de los fieles por la Comisión de los devotos promovedores de los cultos tributados a A N. P. Jesús Nazareno, y de la inversión que se les ha dado. “Editado en Cádiz el 21 de noviembre de 1854, e impreso en la imprenta de don Francisco Pantoja, en la calle del Laurel número 129″.

(TEXTOS: JUAN TORRES GARCÍA)



189. ADORACIÓN DEL VIERNES SANTO. Cultos en la Buena Muerte

9 03 2010

Pocas son las tradiciones gaditanas que aún se conservan y tienen sobrada historia.

En la tarde del Viernes Santo, en la Parroquia de San Agustin se sigue conservando una tradición comenzada en el año 1933 y si nada lo impide continuara.

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El obispo Pérez Rodríguez ingresa como hermano de la Buena Muerte durante los cultos internos en la iglesia de San Agustín en 1935

En 1933, provocado por los acontecimientos históricos que estaba sufriendo este país, y en particular esta ciudad hizo que la Junta de gobierno que presidia la Cofradia del Santísimo Cristo de la Buena Muerte tomara la decisión de suspender la Estación de Penitencia que tradicionalmente realiza la Cofradia en la tarde del Viernes Santo. Esta fue sustituida por cultos internos al Santísimo Cristo.

Los cultos internos se iniciaron con el tradicional rezo a las yagas, y el Santísimo Cristo escoltados por hermanos con codales. Los hermanos que escoltaban a la imagen se iban intercambiando cada cierto tiempo, para de forma todos pudieran adorarlo. Al terminar los mismos, se realizó un Vía Crucis, siendo presidido por el Santísimo Cristo.

Durante todo el tiempo político de la II Republica continuaron desarrollándose este tipo de cultos, la Cofradia no realizo estación de penitencia, siendo estos los cultos que recibió la Santísima Imagen del Cristo de la Buena Muerte.

Actualmente se cumplen 78 años de la instauración de dichos cultos, y pocos cambios ha sufrido la tradicional adoración de la venerable imagen. Actualmente durante los oficios que se realizan en la Parroquia de San Agustin, a las 17.00 horas de la tarde del Viernes Santo se realiza la adoración a la Cruz, y transcurridos estos se comienza con el rezo de las yagas y posterior Vía Crucis.

Son tantos años viviendo este trascendental momento que son muchas las imágenes que en la retina se quedan grabadas. Significativo es ver y observar como en todo momento la imagen del Santísimo Cristo esta escoltado por 8 hermanos con codales, y las hermanas de rodillas, la tradición lo marca, y son los propios hermanos y hermanas así lo siguen conservando. Estas escoltas van cambiando cada 15 minutos, y en ningún momento le falta la escolta, porque son muchos los hermanos y devotos que acompañan en el momento.

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Cultos internos en la iglesia de San Agustín durante la Segunda República.

Pero si es significativa esta imagen recordada, lo es más la sensación que se vive en la Parroquia de San Agustin durante la mañana del Viernes Santo. Por un lado se encuentra el monumento al Santísimo Sacramento, expuesto desde la tarde anterior, al lado contrario se encuentra el Pasopalio de Maria Santísima del Mayor Dolor, titular de la Cofradia, y en el crucero de la Parroquia la imagen del Santísimo Cristo de la Buena Muerte cubierta con un paño negro, esperando a ser adorado durante los oficios de la tarde.

Unido a los cultos que estamos exponiendo, desde hace tres años se completarón con el traslado desde su altar al crucero de la Parroquia. En la noche del Jueves Santo, a las 21.00 horas se realiza el solemne traslado al crucero. Portado por los cargadores del mismo, escoltado por los acólitos, y acompañado por la Junta de Gobierno bajo guion. Este traslado se realiza con la más absoluta oscuridad, y se realizan varias lecturas, acompañado por música de capillas y rezos propios del día.

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Curioso es destacar, en el año 2008 que se cumplió el 75 aniversario de dichos cultos, la Cofradia de penitencia del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Maria Santísima del Mayor Dolor no puedo realizar la tradicional estación de penitencia en la Santísima Iglesia Catedral, y se reprodujeron todos los cultos que se realizaron en 1933 y el motivo de la imposibilidad de realizan dicha estación de penitencia.

Es una pena que las tradiciones arraigadas y con historia de la ciudad se pierdan, y esta es de las que se pueden perder. Las nuevas modas de adelanto en los horarios de las estaciones de penitencia, están haciendo que la Cofradia recorte el horario de los cultos, y poco a poco que sean cada vez más cortos de duración y se tengan que realizar incompletos.

(TEXTOS: JAVIER LACAVE RAVINA)



188.- UNA PROCESIÓN DE HACE 161 AÑOS. El Santo Entierro en 1849

7 03 2010

La antigua hermandad del Santo Entierro de Nuestro Señor Jesucristo y Nuestra Señora de la Soledad logró reorganizarse en 1840. A partir de ese año volvió a salir a las calles contando siempre con el apoyo del obispo de la diócesis y de las autoridades civiles.

A continuación transcribimos un curioso documento, que será de interés para los cofrades gaditanops, sobre la estación penitencial efectuada por esta cofradía en el año 1849.

“En el año anterior, 1848, obtuvo el gran honor de contar como su Protectora y hermana mayor a S.M. la reina nuestra Señora Doña Isabel IIª y a su augusta hermana la Serenísima señora Infanta Doña María Luisa Fernanda como Teniente de hermana mayor.

Redoblado el conato de la Cofradía a fin de que en la próxima Semana Santa se renueven con mayor pompa los dichos cultos públicos, ha acordado que la procesión con Sus Santas Imágenes se verifique en el año actual (1849) en el orden siguiente:

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Los titulares de la Cofradía del Santo Entierro en su altar de cultos a principios del siglo XX

Abrirá la marcha un piquete de Infantería, y enseguida ira la Cruz de ébano de la Hermandad, con cantoneras de plata, y un numeroso cuerpo de hermanos penitentes con túnicas negras y cirios, y las insignias de las Cofradías de penitencia convidadas; y en el centro de aquellos, irán representados el Santo Rey David, ricamente vestido, y los otros profetas Isaías, Jeremías, Daniel y Zacarías, los que llevaran un pergamino cada uno y escrito en latín las citas de una de sus profecías.

Seguirá el paso que representa el Monte Calvario, en cuyo centro se eleva la Santa Cruz: sobre sus brazos se apoyan dos escaleras de descendimiento plateadas, al pie la muerte significada en un esqueleto al natural sobre un globo que figura el mundo, humillada y abatida, la mano derecha en la mejilla y la guadaña en la siniestra: en el globo se halla enroscada una serpiente con la manzana en la boca, emblema del pecado de nuestros primeros padres.

El tercer Secretario y dos Consiliarios con varas de gobierno dirigirán esta parte de procesión.

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La extraordinaria Urna de plata de la cofradía del Santo Entierro

Seguirá el guión de la Cofradía con escudo de plata, bordado del mejor gusto; una banda de música, y otro cuerpo de hermanos penitentes, dirigidos por el segundo Secretario y dos Consiliarios con varas de gobierno, cerrando esta parte de la procesión un nuevo paso, en el cual, sobre un peñasco perfectamente imitado al natural, ira sentada una magnifica imagen de Nuestra Señora de las Angustias con su Sacratísimo Hijo Jesús, acabado de descender del Madero Santo donde hizo la redención del género humano.

Seguirá a este paso un lucido cuerpo de penitentes, y en su centro la que sigue:

Una bandera negra con cruz blanca, conducida por un oficial de la Cofradía, que representa bajo la que estamos alistados todos los cristianos.

Después las doce Sibilas.

I.- Pérsica. Con un velo blanco, y este mote: El divino Redentor descenderá desde el Cielo, su Madre vestirá un velo de puro y albo candor.

II.- Librea. Con unos rayos de luz, y esta cifra: Mostráramos al Señor Santa luz: de los profetas las profecías contempla, cesara el firme clamor.

III.- Délfica. Con un niño Dios recién nacido: Libre de consorcio humano de una nacerá un Profeta, que dará la muerte al pecado insano.

IV.- Cinmeria. Con una estrella, y este mote: La maravillosa estrella por en Niño alumbrara, el Mago le rendirá ofrenda triple y muy bella.

V.- Eritrea. Con una trompeta de juicio: Con dorada majestad descenderá el Dios y Rey, para juzgar a su grey en el juicio universal.

VI.- Samia. Con el símbolo de una mula y un buey de rodillas, y esta cifra: La Virgen pura dará a luz al Dios soberano, y aunque pobre, muy ufano el bruto lo adorara.

VII.- Cumana. Con una imagen de Cristo Señor Nuestro resucitado, con este mote: Hado injusto y sin igual sufrirá el Dios inocente, más luego resplandeciente vera el reino celestial.

VIII.- Helespontia. Con la anunciación del Ángel Gabriel, y esta cifra: Confirmándose en el Cielo el consejo del Señor, hasta a la más pura flor se anunciara su consuelo.

IX.- Frigia. Con un retrato del Eterno Padre con espada como para castigo, y mediando su Santísimo Hijo: Con los hombres enojado estaba el Señor: más ya al Hijo suyo enviara a librarlos del pecado.

X.- Tiburnina. Con una imagen de María Santísima con su Santísimo Hijo en sus brazos, dándole el preciosísimo néctar de su virginal pecho: ¡Oh! Felice aquella Madre cuyos pechos manaran néctar, y alimentaran al Verbo Eterno del Padre.

XI.- Agripa. Con una imagen de Cristo nuestro Bien, conversando con los hombres: De una Virgen nacerá nuestro divino Señor; y en traje de pecador con los hombres hablara.

XII.- Cimea. Con las sacratísimas imágenes de Jesús, María y José, asistidas del Espíritu Santo en forma de paloma: Milagro que al mundo asombre será la Virgen clemente de quien soberanamente nacerá Dios hecho hombre.

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La imagen de Jesús está documentada como obra del escultor Francisco de Villegas, de 1624.

Los nueve Arcángeles, a saber: San Miguel con escudo y espada, San Gabriel con ramo de azucena, San Rafael con el pez, El Ángel de la Guarda con un niño de la mano, San Uriel, San Sealtiel, San Zeudiel, San Barachiel y San Jachiel, capitaneando un numeroso y lucido coro de Ángeles representados por niños graciosamente vestidos con propiedad y riqueza, llevando los atributos de la pasión de Nuestro Señor Jesucristo.

Las Cruces parroquiales con sus acólitos y ciriales, la venerable Hermandad Eclesiástica del Apóstol San Pedro con su insignia y Sacerdotes con sobrepellices y estolas negras. Una música vocal e instrumental cantara el Miserere.

El paso sepulcral con caídas de terciopelo bordadas de plata; una peana construida con delicado gusto, sostendrá la urna cerrada de cristales, que contiene el cuerpo de Nuestro Señor: esta se halla perfectamente adornada, y en su parte superior se eleva un grupo de Ángeles de bella escultura; se figura ser conducido por cuatro señores Sacerdotes revestidos de albas, estolas y cíngulos: a los lados de el marcharan cuatro armados a la romana, representando la guardia colocada en el Santo Sepulcro, para impedir fuese extraído el Sagrado Cadáver.

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Nuestra Señora de la Soledad en su paso de templete en los años veinte del siglo XX

Al frente del paso e inmediato a el ira colocado el Señor Jefe Superior Político, como Prioste nato de la Cofradía, llevando la gran vara de plata de distinción que le corresponde, acompañado de los Señores Director Espiritual y Vice-Prioste; y delante de estos una joven propiamente vestida con túnica y manto de terciopelo, representando la mujer Verónica, con un lienzo en las manos, el que llevara impreso la Sacra Facie de Jesucristo. Esta parte de la procesión será dirigida por los Señores Mayordomo y Fiscal segundos, Secretario primero y un Consiliario.

Seguirá el palio de terciopelo negro guarnecido de plata, cuyas varas serán llevadas por señores Sacerdotes con sobrepellices y estolas negras.

Una numerosa y brillante escolta, vestida a la imitación de la guardia romana, con su correspondiente música, centurión y demás jefes, marchara detrás; y uno de estos llevara el Senatus con su águila legionaria igual a la que usaban los romanos, y en su banderola de terciopelo púrpura, en letras de plata, las iniciales S. P. Q. R.

A continuación ira el guión de terciopelo negro con varios emblemas y escudo de plata con la efigie de María Santísima; un cuerpo de penitentes con túnicas negras y escapularios blancos, y en su centro otros de ellos tocando y cantando el Stabat Mater; siendo dirigida esta parte de procesión por tres señores Consiliarios.

La Junta de gobierno de la Cofradía, deseosa de engrandecer más y más dicha procesión, y de conducir a nuestra Madre y Señora de la Soledad con la grandeza debida, acordó se le hiciesen unas andas nuevas, confiriendo su principal trabajo y dirección del todo al acreditado profesor D, Carlos Gazzolo, joven gaditano. Hizo con efecto el diseño a satisfacción de la Junta, y desde luego se empezó la obra, la que sin duda hace honor a su autor, y es como sigue. Sobre una peana o andas, con caídas de terciopelo negro bordado de plata, descansan cuatro varas o columnas de ébano tallado, de figura caprichosa y elegante, embutidas con estriás y otros adornos de plata, diestramente trabajados por el hábil artista D. Manuel Ramírez, cuyas varas sustentan un rico dosel, llamado vulgarmente camilla, de terciopelo negro con galones y flecos de gruesos canelones de plata; y en sus frentes, entre rayos solares del mismo metal se hallan los escudos de la Hermandad y de las armas Reales, sostenidos por Ángeles.

Este paso, y los tres de que ya queda hecha mención, iran iluminados por multitud de velas de cera labradas, del más exquisito gusto, construidas por el conocido y diestro joven francés D. José Ricaud.

Al frente de dicho paso iran con varas de gobierno los Sres. Vicario del convento de RR.MM. de Santa María, y Mayordomo y Fiscal primeros.

En todos los trozos de la procesión iran varios hermanos penitentes con clarines, llevando estos banderolas bordadas de plata y enlutados con gasas.

Seguirá el duelo de Señores convidados, con el Excmo. Sr. Comandante General y demás Autoridades a la cabeza.

Cerrara la procesión un fuerte piquete de todos los cuerpos de la guarnición.

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Nuestra Señora de la Soledad en los años cuarenta del pasado siglo

Con el fin de dar a aquella la visualizad correspondiente, al oscurecer se le incorporara un gran número de magníficos y grandes faroles llenos de luces, que se repartirán por toda ella.

ITINERARIO:

Sale de la Iglesia del Convento de RR.MM. Concepcionistas de Santa María.

Calle del mismo nombre, calle de San Juan de Dios, plaza de Isabel II, calle Pelota, plaza de las Tablas, calle del Arco de la Rosa, plazuela de San Martín, calle y plaza de la Catedral Vieja, calle al costado del Palacio Episcopal, a la Santa Iglesia, calle de Marrufo, plaza de las Tablas, calle de Cobos, calle de Bilbao, calle de Candelaria, plaza del mismo nombre, calle de las Descalzas, plazuela del Palillero, calle de la Novena, calle Ancha, calle de San José, calle de Murguía, plazuela de Orta, calle del Beaterio, calle del Baluarte, calle de San Francisco, plaza y calle de San Agustín, calle de Guanteros, calle Juan de Andas, calle de Cobos, calle de la Palma, calle del Hondillo, calle de la Pelota, plaza de Isabel II, calle de San Juan de Dios, calle de Santa María, a su templo.

(Textos; Juan Torres García.)



187.- MANUEL DE LA FUENTE. Cádiz y Venezuela pierden a un artista universal

6 03 2010

bustoEn Venezuela, en Mérida de los Andes, donde se afincó hace muchos años ha fallecido un artista gaditano de cuna y venezolano de corazón, Manuel de la Fuente, cuya huella artística está repartida por todo el mundo y en particular en El Puerto de Santa María, ya que es el autor del grupo escultórico en homenaje a Paquirri sito junto a la plaza de toros de El Puerto, en la plaza Elías Ahuja. Su obra que nos quedó más cercana, habiendo realizado también un grupo escultórico al matador de toros isleño Francisco Ruiz Miguel, que conserva el maestro isleño en su finca de Los Barrios. Son las dos obras monumentales más cercanas a su ciudad natal, además de otras en colecciones particulares. (El entrañable escultor Manuel de la Fuente, venezolano y gaditano que ha fallecido el pasado jueves).

Nació en Cádiz, el 22 de abril de 1932. gaditano de la plaza de Cruz Verde, realizó estudios de escultura, dibujo e historia del arte en la Escuela de Artes y Oficios de Cádiz. Más tarde, entre 1950 y 1956, recibió clases en la Escuela Superior de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría, Sevilla, en la que obtuvo el grado de Profesor de Dibujo. Viajó por Francia e Italia en 1957 estudiando a los clásicos, antes de llegar a su país adoptivo, en 1959. desde entonces Venezuela se ha enorgullecido de este artista de gran talento y trata afabilísimo, que en la bonita Mérida, capital del estado del mismo Mérida, tuvo su base creativa y docente.

escultura

El monumento a Paquirri obra de Manuel de la Fuente. Originalmente fue diseñando con un pajarito posado en lo más alto del capote en vuelo de la suerte de la larga cambiada, que no pudo culminarse conforme al proyecto por dificultades técnicas.

Suyas son innumerables obras en toda América, en particular en Venezuela. En Mérida ha dejado los bustos en bronce de las más destacadas figuras de las letras emeritenses, para el Parque de los Escritores de la ciudad en la que impartió la docencia artística en la Escuela Antonio Esteban Frías y el Centro Experimental de Arte de la Universidad de Los Andes. Fue profesor de expresión gráfica y diseño en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Mérida durante muchos años. 

Entre su actividad artística y creativa merece mención especial su monumental obra “La virgen de la Paz” (mirador-escultura), levantada en Trujillo, estado Trujillo. Manolo expuso por todo el mundo, en su Cádiz natal, por toda Venezuela o Estados Unidos y estaba en posesión de numerosas distinciones artísticas y academicas.

cartel

Para financiar el coste de fundición del monumento a Paquirri donado por Manuel de la Fuente, se contó con los beneficios de la corrida de toros organizada por el maestro Rafael Ortega junto con Francisco Bocanegra Benítez, en la plaza de toros de El Puerto. La foto es de poco antes de romper el paseíllo en la histórica tarde. En la imagen, Currillo, Pedro Castillo, Palomar, fernín Bohórquez, Rafael de Paula, Emilio Oliva y las cuadrillas.

Por iniciativa de Alfonso Perales, presidente de la Diputación de Cádiz y con el impulso del diputado de Cultura Juan Manuel García Candón, tras la muerte de Paquirri en 1985, se creó una comisión para erigirle un monumento. Manolo de la Fuente, amigo personal del torero y como genial artista, donó la obra que diseñó. El espectacular bronce a la cera perdida vio la luz en la Fundición Codina hermanos de Madrid, muy cerca de la plaza de Las Ventas. Tras una consulta en el mundo del toro y la cultura, la Diputación optó por emplazarla en la plaza de El Puerto, por ser el centenario edificio buque insignia taurino de la provincia. El Ayuntamiento de El Puerto diseñó el basamento y fue inaugurado por la familia de Paquirri, el presidente de la Diputación Jesús Ruiz y el alcalde de El Puerto Hernán Díaz.

Fue un momento de gran satisfacción para dos gaditanos muy queridos: el isleño Rafael ortega y Antonio Sancho, a la vez miembros de la comisión pro homenaje a paquirri y que batallaron lo indecible hasta ver rematada la gran obra.

Yo, que pertenecí en aquellos años a la comisión, tuve la suerte de conocer a Manolo, un artista llano, claro, sencillo y devoto de la amistad. Su amor por Venezuela no le hacía olvidar su Cádiz natal, donde regresaba cada vez que podía.  Ha fallecido a los 78 años en su tierra de acogida este aficionado a los toros que nunca faltaba su tendido en la plaza merideña y que además de por su talento será recordado por ser un venezolano buena gente de Cádiz. Que la tierra le sea leve. (Francisco Orgambides).



186.- FALLA, LORCA, PICARDO.

5 03 2010

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Publicamos un fragmento de un espléndido trabajo del escritor portuense Luis Suárez Ávila, al hilo de la reciente nótula de Agustin “El Melu”. Suárez escribió este trabajo en 1998, que contiene no pocas referencias de Agustín Fernández y de la tradición flamenca de Cádiz y los puertos. Luis Sárez guardó gran amistad con quine fue figura clave en la cultura urbana de la ciudad en el siglo XX. (En la foto, Manuel de Falla y Matheu)

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Federico García Lorca 

Quedó demostrado que Granada no era la cuna. Falla, Lorca, y todos los intelectuales que promovieron el Concurso de Cante Jondo, se equivocaron. Ni Granada era la cuna, ni Granada tenía nada que decir en cuestión de cante. La misma preparación del concurso estuvo orientada a salvar del alma popular, algo que no era popular. Ya lo había dicho, en 1881, “Demófilo”. Entre los muchos errores estuvo el de tratar de enseñar a cantar, unas semanas antes del Concurso, mediante placas de gramófono, a los aficionados granadinos. Y ocurrió lo que tenía que ocurrir: que ganaron los premios el casi niño Manolo Caracol, que llevaba a sus espaldas toda la genealogía cantaora de Cádiz y de Sevilla que fueron los Ortega, y Diego Bermúdez Cala, “El Tenazas”, natural de Morón de la Frontera, viejecito, cuarterón por Bermúdez, aquejado de un dolencia de pulmón por mor de una antigua puñalada, cantaor que había bebido en las fuentes de Silverio y, a través de él, de las de El Fillo.

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Manolo Caracol con su padre, Manuel Ortega, que fue el Napoleón de los mozos de espadas, y que le sirvió los estoques a José Gómez Ortega “Gallito”.

Lo de Frasquito Yerbabuena, o lo de “La Gazpacha” no fueron más que unas anécdotas. Don Francisco de Paula Valladar, cronista oficial de la provincia de Granada, ya lo había advertido en la revista “Alhambra”, en febrero de 1922: “Soy entusiasta de la fiesta de los cantos populares granadinos, pero dejémonos del cante jondo. Corremos, no lo olvide el Centro, el peligro gravísimo de que esa fiesta pueda convertirse en una españolada”. Pero el Centro Artístico Granadino, anunciaba en el Defensor de Granada, el 11 de mayo de 1922, el establecimiento de una “Escuela de Cante Jondo”, con toda urgencia, que “había comenzado a funcionar con gran animación…contándose para las enseñanzas con un excelente gramófono y una rica colección de discos del clásico cante”. ¡Buena forma de resucitar lo tradicional!.

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Álvaro Picardo con José María Pemán, en las carreras de caballos de la playa Victoria.

Falla, para apoyar al concurso de Granada, se puso en contacto con su amigo el mecenas, erudito y bibliófilo gaditano Álvaro Picardo Gómez y le sugirió organizar en Cádiz un Concierto de Cante Jondo. Éste se celebró en la Academia de Santa Cecilia el 18 de junio de 1922 y comenzó a las nueve de la noche. Picardo organizó y costeó el “concierto” y, como es lógico, no tuvo que enseñar a cantar a nadie.

mellizo-vSe limitó a buscar a quienes eran portadores de la tradición: a los hijos de Enrique “El Mellizo”, a Antonio Jiménez y a Enrique Jiménez “Er Morsilla”. El tocaor fue Manuel Pérez “El Pollo”, discípulo de Patiño el famoso maestro gaditano. Alvaro Picardo tuvo de dónde escoger. En cualquier rincón de los barrios de Santa María, del arrabal del Matadero, del Pópulo, de la Viña… Estaban vivos, además, Soléa la de Juanelo, Diego Antúnez, Enrique y Luisa Butrón, Ignacio Espeleta y su hermano El Pollo Rubio, Rosa La Papera, Juan El Caoba, Chele Fateta, Aurelio, Manuel Ortega, Chiclanita, Macandé, Charol, Remedios Fernández, Joseíco, Pepe El Límpio, Luis El Compare… todo el estado mayor del cante y del baile de Cádiz. E iba despuntando, en la intimidad de las casas gitanas, toda una constelación que iluminaría, con los años, el firmamento flamenco. En el “concierto” gaditano surgieron, como por ensalmo, cantes que habían estado soterrados, pero que pertenecían a líneas familiares de sus intérpretes y se habían forjado en el solar donde se estaban produciendo: las siguiriyas del portuense Tomás El Nitri, las de los gaditanos Curro Dulce, Andrés “El Loro” y Enrique “El Mellizo”; soleares de Cádiz y de Paquirri “El Guanté”, serranas por el estilo de Tomás “El Nitri”, polos, la caña de “El Fillo”, saetas viejas, martinetes, el romance de Bernardo del Carpio y el del Moro Alcaide (Moro Tarfe) que fue el apoyo literario del enigmático cante por “gilianas”. (Enrique el Mellizo).

chorrojumo-vAquí, en Cádiz, sí que estuvo presente la llama viva de la tradición oral, casera, doméstica, hermética. Por eso, Lorca , al cabo del tiempo, cuando quiere decir algo sobre el cante o sobre los gitanos–se ha escrito– abandona la Andalucía de guardarropía romántica y equívoca de un “Chorrojumo” esperpéntico (autoproclamado Rey de los Gitanos que vendía sus fotos a los turistas de la Alhambra, vestido con marsellés, calzonas abotonadas, catite y polainas de becerro) y el Sacromonte refocilado en mantener una farsa a tono con los visitantes basada en la parodia y en el mercadeo del remedo, y se planta en la Andalucía real, viva y “verdadera” del Observatorio de San Fernando. Su conversión se operó lentamente, pero no cerró en falso. Por lo pronto, la Semana Santa del año 21, la pasan, en Sevilla, Falla, Federico y su hermano Francisco. Allí es donde conocen a Manuel Torre que será luego “el hombre con mayor cultura en la sangre que he conocido” y que sorpende a Falla cuando afirmó que “todo lo que tiene sonidos negros tiene duende”. En Granada, durante el Concurso del año 22, Manuel Torre, prosigue su amistad con Falla y Lorca, porque interviene en algunas fiestas privadas que organizan. Luego, el 27, en “Pino Montano”, el cortijo sevillano de Sánchez Mejías, con la excusa de Gongora, se desemboca en juergas nocturnas a las que acude el cantaor jerezano. (El legendario Chorrojumo, príncipe gitano).

espeleta-vPara mí que es Ignacio Sánchez Mejías quien transfigura a Lorca y lo pone definitiva y visceralmente en contacto con Andalucía La Baja. En Cádiz, Lorca intima con Pastora Pavón, “La Niña de los Peines, “sombrío genio hispánico, equivalente en capacidad de fantasía a Goya o a Rafael El Gallo”, que cantaba en una tabernilla gaditana. En Cádiz, se oficia una reunión flamenca a la que asiste Lorca y “allí estaba Ignacio Espeleta, hermoso como una tortuga romana,…Allí Eloisa, la caliente aristócrata, ramera de Sevilla, descendiente directa de Soledad Vargas, que en el treinta no se quiso casar con un Rothschild porque no la igualaba en sangre. Allí estaban los Florida que la gente cree carniceros, pero que en realidad son sacerdotes milenarios que siguen sacrificando toros a Gerión, y en un ángulo, el imponente ganadero Don Pablo Murube, con aire de máscara cretense”. Por cierto que el inefable Juan Antonio Campuzano, el poeta de Puerto Real muerto hace unos veinte años, afirmaba que los Florida no son otros que los “Melu” de Cádiz, según confesión del propio “Perico El Melu”, y que Joaquín Romero Murube decía que el don Pablo Murube, no existió, que era Don Felipe Murube, el ganadero, el que ya, en el año 21, proporcionó un balcón, en la calle Sierpes de Sevilla, a Falla y a Federico y a Francisco García Lorca para presenciar el paso de la cofradías de la Semana Santa. Años después, el ganadero estuvo en la reunión de Cádiz. (Ignacio Espeleta).

melu-vNo podía ser otro que Felipe Murube, el único que, por sus facciones, podía tener aire de máscara cretense. El mismo Don Felipe Murube que Fernando el de Triana cita como uno de los entendidos en cante en su “Arte y artistas flamencos”, en 1935. Federico va atando cabos y sacando conclusiones, después de lo ocurrido en Granada, después de su conocimiento de Manuel Torre, de Pastora Pavón, de “La Macarrona”, de Chacón… que anduvieron, inexplicablemente, por fuera del Concurso del año 22. Va convenciéndose de aquello que, por fin, dice en una entrevista que le hacen en el “Mercantil Valenciano” en 1935: “Desde Jerez a Cádiz, diez familias de la más impenetrable casta pura guardan con avaricia la gloriosa tradición de lo flamenco…” Ha caído de su peso: diez familias, de Jerez a Cádiz. Lo demás, es abandono ominoso del propio folklore, rico y antiguo, en las otras Andalucías, para pretender, miméticamente, cantar por siguiriyas o soleares, desde que Silverio hace sus giras, o desde que hay placas de gramófono. Dejaron en la cuneta sus rancios fandangos locales, sus “roás”, sus “moscas”, sus “cachuchas” granadinas, sus “chacarrá”, sus “zambras” …–¿Por qué?– para querer tener el atractivo de la Andalucía menos islamizada y más real. (Agustín el Melu con Francisco Jiménez Nondedeu “Pacorro”).

villalon-vYa, en 1862, con motivo del viaje de Isabel II a Andalucía, se aprecia la diferencia. En la “Crónica del viaje de SS.MM. y AA.RR. a las Provincias Andaluzas…”por Don Francisco María Turino, se escribe que, durante la estancia de Isabel II en Granada: “A eso de las diez de la mañana una comparsa de gitanos estuvo bailando frente a palacio, ofreciendo cuadros y escenas características que marcan la debida distinción entre los zíngaros (?) de la Andalucía baja y los de las Alpujarras”. Antoñito el Camborio es un nombre verdadero; “El Amargo” es un apodo oído. Pertenecen ambos a personas que han sido transculturadas poéticamente por Lorca. Son, Antoñito el Camborio y “El Amargo”, nombres sonoros, poetizables. Como escriben Allen Josephs y Juan Caballero, “cuando el poeta precisa que su Antoñito el Camborio es el prototipus del veritable gitano, no es porque ha poetizado al gitano verídico de ese nombre que vivió en Chauchina, un pueblo cerca de Fuentevaqueros, sino porque ha dado su nombre de Antoñito el Camborio a una personificación poética de algún miembro de una de esas diez familias”. Caso parecido sucede con “El Amargo”. Federico recordaba y dejó escrito: “Teniendo yo ocho años y mientras jugaba en mi casa de Fuente Vaqueros se asomó a la ventana un muchacho que a mí me pareció un gigante y que me miró con un desprecio y un odio que nunca olvidaré y escupió dentro al retirarse. A lo lejos una voz lo llamó: “”¡Amargo, ven!””…Esta figura es una obsesión en mi obra poética. Ahora ya no sé si la vi o se me apareció, si me la imaginé o ha estado a punto de ahogarme con las manos…” Y Lorca se venga de esta obsesión, emplazándolo, como los Carvajales a Fernando IV. Sin embargo cuando recurre, en sus Viñetas flamencas, a Silverio Franconetti o a Manuel Torre, está tratando nombres y personajes reales, estantes y oficiantes en su medio natural. “De Jerez a Cádiz”, que es lo mismo que han acuñado los flamencos en el dicho de que “De El Cuervo para abajo está el ajo”. O el exabrupto del ganadero, poeta, espiritista y teósofo, Fernando Villalón-Daoiz Halcón, Conde de Miraflores de los Angeles: “El mundo se divide en dos partes: Cádiz y Sevilla”. Evidentemente eran el horizonte de su espacio vital y el perímetro donde se forjan las manifestaciones que, con razón o sin ella, llegan a ser la carátula tópica de la españolidad. No debe olvidarse la amistad entrañable de Villalón con Lorca, desde que fueron presentados por Ignacio Sánchez Mejías: “Federico, aquí te presento a Fernando Villalón, el mejor poeta novel de Andalucía”. ((Fernando Villalón).

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Coches de caballo en la antigua parada de la estación. En Cádiz las reuniones de aficionaddos al cante iban de venta en venta en estos oches, con los artistas.

Porque, a raíz de todo eso, para Lorca, la “ciudad de los gitanos” es Jerez de la Frontera y lo tiene grabado, indeleblemente, en su memoria (”Que te busquen en mi frente”), y el “locus” flamenco por excelencia, “Las calles de Cádiz”. Las juergas, en Cádiz, eran ambulantes, en coches de caballo, por las calles, con paradas señaladas, puntuales y gloriosas en tabernas, colmados y ventorrilos de extramuros. Así, “Las calles de Cádiz”, titula el espectáculo que, con Ignacio Sánchez Mejías, estrenan en el Teatro Español de Madrid, el año 32. En él figuran nada menos que Ignacio Espeleta, El Niño Gloria, Rafael Ortega, Juana La Macarrona, La Malena, La Geroma, Manolita Maora, Pablito y Gineto de Cádiz, Adelita la de Chaqueta… la flor y nata del flamenquerío bajoandaluz. Y la Argentinita y Pilar López.

LORCA Y AGUSTIN EL MELU

Agustín decía que conoció a Lorca. Su hermano Perico afirmaba que los “Florida” eran ellos mismos, los “Melu”, a quienes Federico había conocido en un fiesta que se organizó en Cádiz. Juan Antonio Campuzano decía lo mismo. Yo no sé si sería verdad o no. Agustín Fernández López, “El Melu”, por los años 60, era ya sexagenario. Es decir que iba más o menos con el siglo. Había nacido en Cádiz, en una familia gitana, como Dios manda. Por Fernández descendía de su abuelo Pedro Fernández Piña, “El Viejo de la Isla”, y su tía abuela fue María Fernández Piña, “María Borrico”, dos impresionantes siguiriyeros. Por Fernández, era primo segundo de Ramón Medrano Fernández, gitano, concesionario del carro de la carne, que conocía toda la escuela de cantes de Sanlúcar. Por López, Agustín descendía de los López de El Puerto de Santa María, una familia gitana apodada “Tabares”, matarifes y carniceros, de los mismos López que el de Juan José Niño López, el mayor romancista andaluz, gitano, nacido en El Puerto en 1859 y hermano de otro romancista y rancio cantaor: Manuel Sacramento Niño López, tatarabuelo –¡lo que son las cosas!– de Josemi Carmona Niño, el de “Ketama”. Toda la familia de Agustín, su padre y sus hermanos, José y Perico, fueron tablajeros, carniceros, y además, Agustín, novillero, sobresaliente en numerosos “mano a manos”, criador y exportador de gallos de pelea, cantaor y dueño de una taberna, santo lugar gaditano de la flamenquería, llamada “El Burladero”. Su hermana Milagros, bailaora, se casó con el guitarrista Víctor Rojas Monje, hermano de Pastora Imperio. ¡Qué razón tuvo Federico cuando concluyó con que sólo son diez familias de la más impenetrable casta pura…! ¡Desde Jerez a Cádiz!. Ahí, en Agustín, hay una muestra de la endogamia y de la avaricia con que han guardado la tradición de lo flamenco. Pues Agustín decía haber conocido a Lorca, cosa que pude averiguar, e impartía, como he escrito ya, en otra ocasión, su “edición crítica oral” del “Romancero gitano”, en su cátedra de la calle Columela, en el Bar Andalucía, dentro, al lado de una de las ventanas, la de la izquierda, según se mira la fachada, en la tertulia que mantenía con José Brea, que había sido novillero, gallero de postín y buen aficionado al cante, con otros cuantos no menos aficionados y los que por allí recalábamos.

gineto-vEn el Bar Andalucía, en la terraza, se sentaba también José Espeleta, hijo de Ignacio, que tenía por oficio pegar carteles de toros o de lo que fuera y rezaba en las tarjetas que repartía, como su profesión: “Fijador de propaganda mural”. Digno hijo de su padre, porque, para más identidad, cantaba con gracia y sabor inenarrables las cosas de Ignacio. (Pablito de Cádiz y Gineto, que actuaron en el espectáculo “Las calles de Cádiz” que promovió Ignacio Sánchez Mejías).

Agustín “El Melu”– no se sabe de dónde lo había aprendido–, decía que el “Romancero gitano” era un libro “mitológico y arcano”. Y lo decía con propiedad. Afirmaba conocer el secreto de muchas imágenes y metáforas del “Romancero” de Lorca que habían escapado a la crítica literaria más circunspecta. Y lo acreditaba. Por ejemplo, después de hacer un breve discurso sobre el culto a la virginidad de las muchachas de su raza, de la ceremonia ancestral de la boda, en que, de madrugada, una vieja gitana, la torera o matadora, doblando sobre un dedo un pañuelo blanco de seda, comprobaba la doncellez de la desposada, la desfloraba y, los restos sanguinolentos del himen, quedaban, tal cual tres rosas, en el pañuelo desplegado; después de contar el júbilo de la comunidad gitana, por la comprobación de la virginidad de la novia, a la que se le subía en volandas, se le vitoreaba, se le aclamaba y se le colgaban las toronjas en el cuello y se le echaban cantidades verdaderamente industriales de almendras peladillas.

lorcaEntonces se entonaba el canto cuasi sagrado de la alboreá: “En un verde prado/ tendí mi pañuelo;/ nacieron tres rosas/ como tres luceros”; “Esta noche mando yo/ mañana, mande quien quiera,/ esta noche voy a poner/ por las esquinas banderas”. Después de explicar todo eso, Agustín decía: “Verde que te quiero verde”, equivale a decir “Virgen que te quiero virgen”. Sagaz interpretación de quien, como los de su raza, compara la virginidad de sus mocitas con el verdor de un prado. Y continuaba: “El barco sobre la mar/ y el caballo en la montaña, porque la virginidad es que cada cosa esté en su sitio”. A renglón seguido, por ejemplo, la emprendía con el romance de “San Gabriel”, donde Lorca escribe: “El niño canta en el seno/ de Anunciación sorprendida./ Tres balas de almendra verde/ tiemblan en su vocecita”, porque, decía “El Melu”, “las almendras que se le tiran a las novias gitanas son símbolo de la fecundidad”. Verdad, le dije yo, que había leído, por aquellos entonces, “La rama dorada” de Frazer que decía que “la almedra hace concebir a las vírgenes; basta con ponerlas en su regazo”. O que “los frigios representaban al padre de todas las cosas en forma de almendro. El almendro es el símbolo de la virilidad fecundante que engendró a Atis”. Cuando la emprendía con los versos “¡Oh ciudad de los gitanos!/por las esquinas, banderas…”, sacaba a colación la letra de la alboreá “…/…/esta noche voy a poner/ por las esquinas banderas”. Volvía con lo de “Alrededor de Thamar/ gritan vírgenes gitanas/ y otras recogen las gotas/ de su flor martirizada./ Paños blancos enrojecen/ en las alcobas cerradas…” Y explicaba cómo Tamar era una mártir de la virginidad, como Santa María Goreti, y que las gitanas recogieron su virgo en un pañuelo blanco, en la alcoba, sin que los extraños pudieran entrar, como en las bodas gitanas. Una vez, decía “El Melu”, vino aquí, a Cádiz, un doctor del Instituto Pasteur, de Francia, y confirmó que la saliva es el mejor curativo para las heridas, los rasguños y los eczemas. Fíjate que a los niños las madres les ponen saliva y le dicen: “Sana, sana/culito de rana;/ si no sanas hoy,/ sanarás mañana”. Pues Lorca coge eso y dice: ” La Virgen cura a los niños/ con salivilla de estrella”, porque la saliva, mojada, da reflejitos, como estrellas y porque la saliva es de la Virgen, es saliva del cielo, como las estrellas. De “las altas barandas” y “los barandales de la luna”, decía Agustín que había que tener en cuenta que en el cielo hay barandas y balcones, como se desprende del romance de Santa Catalina, “Por las barandas del cielo/ se pasea una zagala…” y el villancico de que “En el cielo se alquilan balcones/ para una boda que se va a hacé;/ que se casa la Virgen María/ con el Patriarca Señó San José”. Agustín todo esto lo decía con autoridad, remarcando las frases, dándole el son al verso, creyendo lo que contaba, misteriosamente. (Luis Suárez Ávila).



185. EL CRISTO DE LA BUENA MUERTE. Desde 1894 por las calles de Cádiz.

4 03 2010

Cristo-BMEl Cristo de la Buena Muerte salió por primera vez en procesión el 23 de abril de 1894. Dos años antes, a iniciativa de Cayetano del Toro, entonces presidente de Diputación, se creo la Junta Administrativa para las procesiones de Semana Santa, logrando que las cofradías gaditanas adquirieran de nuevo la importancia que tuvieron cuarenta años atrás. Asimismo, Cayetano del Toro reorganizó la cofradía de la Buena Muerte.

Diario de Cádiz fue testigo y así lo contó. “Salió la procesión de la Buena Muerte de San Francisco a las siete en punto de la tarde y por este orden: Cruces de mano y Parroquial; los doce apóstoles vestidos con fidelidad histórica; el orfeón del Hospicio Provincial, dirigido por el señor López; el paso del Señor de la Buena Muerte; sección compuesta por seis romanos a caballo vestidos con armaduras. Y en la línea de la procesión un numeroso acompañamiento de penitentes con lujosas túnicas de terciopelo negro, zapatos de charol con hebilla, cordón de plata, para que luciera la larga cola de la túnica. Fueron de penitente muchas personas conocidas, entre ellas don Cayetano del Toro.

recorte_DCLa procesión, aunque corta, porque sólo la formaba el Señor, puede asegurarse que es una de las mejores que han salido. El Señor de la Buena Muerte es una notabilísima escultura atribuida a Montañés. No necesita ningún adorno ni luces, ni alhajas, ni flores. La efigie sólo bastaría. Las andas eran lujosas: ostentaba mucha plata y la iluminación era profunda en cera y espléndida en electricidad. Muchos elogios se escucharon por la presentación de este paso. Ha sido lo mejor de las procesiones. La banda ejecutó notables marchas, entre ellas la del señor López, conocida por La Saeta. Los niños que componían el orfeón llevaban preciosas cestas con flores, que iban arrojando al paso cada vez que hacía estación. El tránsito de esta procesión por la calle Duque de Tetuán fue una escena hermosa: a pesar de la concurrencia, hubo mucho orden. Los trompeteros y los porta-estandartes iban vestidos a la Federica, cuya indumentaria no fue de mejor efecto. La procesión se recogió a las doce y media. Sin temor a equivocarnos, hemos de confesar que ha excedido a todas, en orden y esplendidez la del Cristo de la Buena Muerte.Cuanto dijéramos acerca de ella, no se aproximaría a la realidad.Aquella divina imagen del Cristo Jesús, debida a la gran inmortalidad inspiración del gran Montañés, iluminada con torrentes del luz de innumerable candelabros y potentes focos de luz eléctrica, envuelta en espirales del incienso y rodeada de penitentes con túnica de preciosos terciopelo, cuya larga cola iban arrastrando, resultaba a su paso por la calle Ancha, un espectáculo verdaderamente grandioso y conmovedor”. Recorte de prensa de 1894, sobre el Nazarano y Santo Entierro.

Por último, el autor de la crónica del Diario valora positivamente el cortejo. “El que estas líneas escribe ha tenido ocasión de presenciar muchas procesiones en grandes capitales de España y del extranjero, y por lo mismo puede asegurar con conocimiento de causa, que es muy difícil que se pueda sacar en ninguna parte cofradía alguna con el gusto, orden y magnificencia como lo ha sido en Cádiz la del Cristo de la Buena Muerte”.