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335. GADITANOS EN LA VUELTA CICLISTA A ESPAÑA.

7 09 2010

Uno de los espectáculos deportivos más interesantes que se celebran en nuestro país es la Vuelta Ciclista a España, que en esta edición ha cumplido 75 años.

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Jorge Vallarino, el ciclista profesional Antonio Sánchez, José María Otero y Joaquín Hortelano, delante del vehículo oficial en el que presenciaron la primera parte de la etapa.

La ciudad de Cádiz ha acogido en varias ocasiones a este aconntecimiento, aunque la Vuelta hace algunos años que no transita por nuestra ciudad.

Para esta edición algunos gaditanos, como Jorge Vallarino, Joaquín Hortelano o Joseá María Otero fueron invitados por el director general de Unipublic, el gaditano de adopción Ignacio Ayuiso Canals, a presenciar una de las etapas a bordo de los vehículos oficiales, siendo la tercera, entre Marbella y Málaga la elegida.

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Jorge Vallarino y José María Otero antes de subir al helicóptero de la Vuelta

Los gaditanos fueron atendidos por el director comercial de Unipublic, Pablo López Barajas, y por el antiguo ciclista profesional Antonio Sánchez, con el que recorrieron la primera parte de la etapa.

La segunda parte de la etapa la realizaron los gaditanos a bordo del helicóptero oficial de la Vuelta Ciclista a España.



331. FRANCISCO BAENA JIMÉNEZ. El ‘pichichi’ de la historia del Cádiz C.F.

2 09 2010

baena-1-caraFrancisco Baena Jiménez nació en Cádiz el 24 de septiembre de 1949. Jugó en el Tabacalera que entrenaba su padre ‘Rubichi’ y de ahí pasó al Cádiz juvenil. Más tarde jugó en el Balón, en Tercer, a la campaña siguiente firmó por el primer equipo siendo presidente Francisco Márquez Veiga, triunfando en el Cádiz y en la temporada 73/74 fue traspasado al Atlético de Madrid y de ahí al Alavés. En la campaña 77/78 volvió al Cádiz en Primera. Es el máximo goleador en la historia del Cádiz, fue ‘Pichichi’ con la elástica amarilla en la temporada 72/73. Se trata de Paco Baena, un delantero que destacaba por su gran salto de cabeza y su rapidez en la banda izquierda. Llegó al Cádiz juvenil en la campaña 63/64, siendo infantil, y debutó en el campo ‘Ingeniero’ contra el San Antonio. Ganaron los amarillos 4/1 con goles de Pereira (2), Baena y Acosta.

baena-2-jovenEn aquel equipo juvenil, entrenado por el inolvidable Juan Bejarano, figuraban, entre otros, Enrique Martínez, Yanko, Murillo, Pereira, Acosta, Fali, Pastrana, Acedo… Junto a Acedo, Baena fue uno de los jugadores de aquel equipo que alcanzaron la Primera. Baena, estando en el Cádiz, fue preseleccionado por Ladislao Kubala para un encuentro amistoso de la selección española. Con el Cádiz vivió el ascenso de Santander y jugó la primera temporada del Cádiz en Primera. En su etapa inicial en el Cádiz, en Segunda, tuvo la gran oportunidad de jugar con hombres como Carvallo, Eloy, Ibáñez y Machicha. “Ese equipo era impresionante. Merecimos ascender a Primera. ¿Carvallo? Era impresionante. Para mí el mejor jugador que ha venido al Cádiz. Además, con él había jugadores como Eloy o Ricardo Ibáñez. Un auténtico equipo de Primera, pero que se quedó en Segunda. Esa es la verdad”, sentencia. De su paso por el Atlético de Madrid también guarda muy gratos recuerdos. “Allí pasé dos temporadas muy buenas y con grandes jugadores. Mis compañeros me llamaban ‘Piti’ porque siempre tenía puesta la música de ‘Los pitirolos’. Allí coincidí con jugadores como Luiz Pereira, Leivihña, Ayala y Gárate, y como entrenador estaba Luis Aragonés. Ese equipo ganó la Copa Intercontinental. Luego me marché al Alavés y a la temporada siguiente volví al Cádiz en Primera. Era mi ilusión”, concluye. (A.Díaz).



330. JOSÉ LOSADA. La carretera puso una zancadilla en su carrera.

1 09 2010

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Nació en Cádiz el 2 de diciembre de 1947. Iba para figura allá por la década de los sesenta. Con sólo diecisiete años y tras pasar el preceptivo reconocimiento médico debutaba en Segunda División A. Se trata de Pepe Losada, un jugador de exquisita calidad técnica que se desenvolvía perfectamente en la zona ancha del campo, pero que la mala suerte se cebó con él y un desgraciado accidente de tráfico le tuvo mucho tiempo retirado de los terrenos de juego. Pepe Losada fue a Madrid, junto a Joaquín Acedo, para pasar el preceptivo reconocimiento médico para poder jugar en el primer equipo amarillo en edad juvenil. Losada fue durante dos temporadas capitán de la selección andaluza en su categoría juvenil y fue preseleccionado para la nacional. Julio Vilariño fue el técnico que hizo debutar a Pepe Losada en Segunda División cuando en aquella época eran pocos los jugadores que tenían esa posibilidad. “La verdad -comenta Pepe Losada- es que fue una gran alegría el día que me vi entrenando con el primer equipo y cuando Vilariño me dijo que debutaría en Valencia contra el Levante”.

p-losada-2... Losada estuvo dos temporadas en el primer equipo del Cádiz y al cumplir el contrato se marchó al Chiclana para a la siguiente temporada, con 21 años, fichar por el Club Deportivo San Fernando, que era uno de los gallitos para conseguir el ascenso, pero la suerte le fue esquiva. En plena pretemporada, Pepe Losada sufrió un terrible accidente de tráfico al ser arrollado por un coche cuando paseaba con su novia por la avenida y eso le obligó a estar durante una larga temporada fuera de los terrenos de juego.”Fue terrible y lo pasé muy mal. Eso me dejó bastantes secuelas que prácticamente me obligarían a dejar el fútbol. Ya no fui el mismo de antes”, reconoce. Losada es un enamorado del fútbol y del Cádiz.  Sobre el fútbol actual y el de antes, Pepe Losada lo tiene claro: “el fútbol ha cambiado bastante. Hoy hay más igualdad y se impone la preparación física. Siempre me encantó Beckenbauer, y de los españoles, Velázquez.  con Manoli Benítez Gomar. Tiene dos hijos Salió de la cantera cadista. Jugó en el Santo Domingo y de ahí pasó al Balón juvenil En edad juvenil debutó con el Balón en Tercera División En la temporada 64/65 firmó por el Cádiz y con 17 años lo hizo debutar Julio Vilariño en Segunda División A en el campo de Vallejo contra el Levante en Valencia Estuvo dos temporadas en la primera plantilla amarilla Luego jugó en el Chiclana, San Fernando y se retiró muy joven. (A.Díaz).



326. ANDRÉS GONZÁLEZ PONCE. Un libre que empezó como delantero centro.

28 07 2010

a2..Andrés González Ponce nació en Cádiz el 22 de marzo de 1949. Pasó por el equipo de los Salesianos, Balón juvenil, Balón en Tercera y saltó al Cádiz en la temporada 69/70. En la 72/73 fue traspasado al Madrid, donde estuvo dos campañas con Miguel Muñoz. Más tarde fue cedido al Castellón. Volvió al Madrid hasta cumplir su contrato. Firmó por el Portuense, en Segunda B, y seguidamente se fue al Levante. Durante años fue el responsable de la cantera del Cádiz junto a Juan Antonio.

Allá por los años setenta surgió en Cádiz un espigado jugador. Se trataba de Andrés González Ponce, que actuaba en el equipo de los Salesianos como delantero centro. Su gran calidad técnica motivó que llamara la atención del Balón de Pedro Fernández para su equipo juvenil, aunque pronto dio el salto al equipo de Tercera y luego pasaba al Cádiz para, sorprendentemente, jugar de libre. Su hermano José fue su gran valedor y consejero. Él sabía que su hermano pequeño podría vestir la elástica del Real Madrid algún día y en la temporada 72/73 vio su sueño hecho realidad. Andrés llegó al Real Madrid para ser el sustituto de Ignacio Zoco, toda una institución en la ‘Casa Blanca’, y cuando el navarro se retiró su lugar fue para Pirri.

a1..“Es verdad que firmé en el Madrid para ser el sustituto de Zoco, pero cuando Ignacio se retiró el técnico optó por colocar a Pirri de libre y éste era un monstruo. En mi opinión es el mejor jugador de aquella época que había en España”, comenta Andrés. El jugador gaditano no fue internacional, pero en una ocasión fue preseleccionado para un partido contra Irlanda del Norte y al final no fue citado para el choque. Con el Madrid ganó una Liga y una Copa del Rey y guarda un gran recuerdo de su paso por la entidad que entonces presidía Santiago Bernabéu. “Ese club es el más grande del mundo. Yo recuerdo que el presidente, acompañado de doña María, fue a visitarme al hospital cuando me operaron de pubis por primera vez. Eso se me quedó grabado porque yo no era un jugador titular”, recuerda. De su salida del Madrid explica que “la verdad es que me faltó continuidad, pero en ese equipo había jugadores de la talla de Velázquez, Pirri, Amancio… y Miguel Muñoz no era partidario de dar oportunidades a los jóvenes en aquellos momentos. La verdad es que la llegada de Miljanic tampoco mejoró la cosa. Al cumplir mi contrato me marché al Portuense y me quedé esperando la llamada del Cádiz. El equipo amarillo se interesó por mí teniendo aún contrato con el Madrid, pero al pedirle un traspaso el Cádiz se retiró. Al final de esa temporada quedé libre y nadie del Cádiz me llamó, algo que me sorprendió bastante”, reconoce. “Luego -prosigue Andrés- firmé por el Portuense, que estaba en Segunda B, pero muy pronto llegó el Levante y me fui allí, donde jugué dos temporadas. Volví al Racing y ahí me quedé de segundo con Manolo de la Torre”, apunta. (A.Díaz).



319. FRANCISCO MUÑOZ NÚÑEZ ‘EL BAÍSCO’. Un viñero con mucho gancho.

21 07 2010

baisco..Francisco Muñoz Núñez nació en Cádiz el 20 de noviembre de 1926. Protagonista de la mejor época del boxeo gaditano, para muchos una auténtica leyenda viva del elenco que integró junto a los Espinosa, Saucedo, Soriano o ‘el Legionario’, entre otros, Francisco Muñoz Núñez, más conocido en el mundo del cuadrilátero como ‘el Baísco’, compitió entre las doce cuerdas durante catorce años en los que sumó un buen número de triunfos y conquistas, también alguna que otra derrota, peleó incluso al otro lado del Atlántico y almalcenó un sinfín de inolvidables recuerdos que, aún hoy, desgrana con añoranza.Nacido en el corazón de ’su’ Viña, Paco Muñoz se puso los guantes por primera vez en serio a los 18 años, allá por 1944, proclamándose campeón de Cádiz poco después en la desaparecida Casa del Pueblo, en la Calle Arbolí. Destinado a Lérida con motivo del servicio militar, completó dieciocho combates en tierras catalanas a las órdenes de Alfonso Arias, preparador que entrenaba a Luis Romero, ex campeón de Europa. Pero el auge en la carrera del ‘Baisco’ estaba por llegar.

baisco2..En 1947 se trasladó a Marruecos y concertó algunas peleas en Tetuán.Campeón del desaparecido ‘Diario África Deportiva’ y de Marruecos, recorrió de la mano del prestigioso técnico Ben Azul todo el norte del continente africano antes viajar a Madrid como integrante del equipo nacional de Marruecos. Sin duda, aquella cita en el recordado Fiesta Alegre de la capital de España se antoja como uno de los capítulos más brillantes en el palmarés de Francisco Muñoz Núñez. Boxeó con Luis Martínez, campeón del mundo y, por entonces, reciente ganador del ‘Guante de Oro’ en Chicago, y aunque perdió el combate, derribó a su rival en el primer asalto, al final fue premiado por una casa comercial y, además, conoció al gran Paulino Escudun, al margen de recibir mil y un elogios por parte de la Prensa. Eran, posiblemente, los mejores momentos del ‘Baísco’. Pero la añoranza y su novia le hicieron regresar a sus orígenes, Cádiz, no quedándole más remedio, para matar el ‘gusanillo, que conformarse con peleas en capitales de provincia de Andalucía, formando equipo con Rafael Espinosa, a quien dirigía el sevillano Márquez. Sin embargo, la pasión por el boxeo de alto nivel le llevó a emprender una nueva aventura, esta vez en Argentina, en 1949. Al otro lado del Atlántico firmó tres combates durante nueve meses antes de volver a su añorada Tacita de Plata… y a sus peleas regionales. Su indomable espíritu viajero y el prestigio adquirido años atrás justificaron su desplazamiento a Marruecos en 1950. Casablanca, Tánger, Larache, Tetuán, Melilla y hasta Argelia disfrutaron de las virtudes de un peso mosca por sus kilos pero pesado por su carácter. Un año después se reencuentra con Alfonso Arias en Barcelona, hace en el Gran Price combate nulo con el campeón de Cataluña, Collado, y pelea en Bilbao, Zaragoza y Huesca hasta 1953, cuando se afinca en Cádiz, con el francés Goñi como preparador, y cierra su época dorada compartiendo cartel con los mejores púgiles gaditanos del momento en la Plaza de Toros. Su boda, en 1954, fue el preludio de un adiós al ring al que se resistió incluso durante sus veinte años de trabajo en Alemania.(C.Díaz)



313. JUAN SAUCEDO GUERRERO. Elite en la edad de oro del boxeo gaditano.

15 07 2010

juan-saucedo1Juan Saucedo Guerrero nació en Cádiz el 9 de febrero de 1925. Se inició en el mundo del boxeo, como amateur, antes de cumplir los 20 años, en la década de los cuarenta y se proclamó campeón de Andalucía en 1948. Sus destacados resultados le permitieron entrar a formar parte del deporte profesional, compartiendo cartel y peleas con los mejores púgiles de la época. Tras confirmarse en la región, boxeó en Madrid, Santander, País Vasco, Sevilla y Canarias. Se retiró, ya veterano, en 1969.  Se casó y es padre de 4 hijos. Jubilado de la fábrica de gas c.a.d. cádiz.  Hablar del boxeo gaditano es hacerlo del mundo del cuadrilátero en las décadas de los cincuenta y los sesenta, cuando emergieron púgiles ilustres que impulsaron el deporte de las doce cuerdas. Nombres propios, apellidos inolvidables y apodos que se recuerdan no sin nostalgia conforman lo que, casi medio siglo después, ya se reconoce como la ‘edad de oro’ del boxeo de nuestra tierra. Fueron muchos los soñadores que lo intentaron, robando horas al sueño, a la familia, a lo que fuera, para compatibilizar la cruda realidad de entonces, la de la España de la posguerra, con las ilusiones de un chaval que mira al futuro con toda la vida por delante.

Pero sólo un selecto puñado de privilegiados consiguió labrarse, a base de sudor y golpes, el prestigio suficiente que permitía mantenerse en la elite durante años. De este modo se forjaron boxeadores de la talla de los Espinosa, Páez, Góngora, Baizán, Soriano, el Baízco, Ramos o Juan Saucedo, entre otros, el último de los cuales recibe en los próximos días un sentido y merecido homenaje de amigos, compañeros y la Federación Gaditana de Boxeo, que con su participación confirma su apuesta por el presente sin olvidar a quienes hicieron grande este deporte.

juan-saucedo-2La de Juanito Saucedo fue una de tantas historias de amateurs que no se resignaron a quedarse en el anonimato. Quizás por ello, ya casado e incluso con hijos en el mundo, allá por los albores de los años cuarenta, el ‘gusanillo’ del boxeo le llevó a subirse a los cuadriláteros. Y no conforme con eso, comenzó a cosechar, uno tras otro, triunfos que, por el momento únicamente en el contexto de la provincia, acabaron convirtiéndole en figura estelar de los carteles en los que se anunciaba su presencia. Todo empezó en el ya hace años desaparecido Cine San Miguel. El popularmente conocido como Cine Cómico fue el escenario de la primera velada en la que tomó parte Juanito Saucedo, quien desde ese instante pasó a ser un púgil habitual en las peleas organizadas en otros locales de la capital, casos del Cine San Carlos, la Plaza de Toros o el Cine Municipal. Entrenado por Goñi, todo un campeón de Europa del peso pluma, Saucedo empezó a conquistar títulos menores que le llevaron finalmente a alcanzar la gloria al proclamarse campeón de Andalucía del peso ligero en 1948, compartiendo honores con el también gaditano Rafael Espinosa, que competía en el peso medio. Sus méritos deportivos le encumbraron a nivel regional y le abrieron las puertas del concierto nacional, de forma que pronto se incorporó a los carteles de veladas que se llevaban a cabo en plazas tan importantes como Madrid, Santander, País Vasco, Sevilla o las Islas Canarias. En todas estas peleas, lógicamente ya como profesional del boxeo, Saucedo compartió cuadrilátero con paisanos de la talla de Francisco Muñoz ‘el Baízco’, Juan Soriano, Rafael Iglesias -único que no llegó a ser profesional- y Francisco Romay, quien desgraciadamente falleció siendo aún joven. Retirado oficialmente del boxeo con más de cuarenta años, tras dos décadas de dedicación, Juanito Saucedo trabajó en Alemania y Holanda antes de jubilarse en la fábrica de gas de Cádiz. (Carlos Díaz).



312. EL TOUR ‘CHIQUITO’ DE CÁDIZ

14 07 2010

A la finalización del Tour de Francia de 1963, la ciudad de Cádiz consiguió que los ciclistas ganadores de dicha prueba se trasladaran al estadio Carranza para competir ante los numerosos aficionados al ciclismo, que por aquel entonces apenas disponían de televisión para conocer a sus ídolos. El “Pequeño Tour de Francia”, como denominaron a tales pruebas, se disputó en nuestro estadio en la noche del 22 de agosto de dicho año. El mítico Alped’Huez o el legendario Tourmalet fueron sustituidos por los baches de la pista de atletismo del Carranza, donde se dieron cita los mejores ciclistas del momento: Jacques Anquetil, Federico Martín Bahamontes y José Pérez Francés, precisamente el podium del Tour de Francia ese año. Un abarrotado estadio se convirtió en una constelación de estrellas del ciclismo mundial. La prueba más espectacular y esperada por los espectadores fue la denominada “Pequeña Vuelta a Francia “, en la que los ciclistas dieron cincuenta vueltas a la pista.Tras sumar los puntos conseguidos en los distintos sprints, se apuntó el triunfo el español Bahamontes, seguido de Silvilotti y San Emeterio.

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El cartel anunciador de la velada ciclista.

Esta carrera se vio marcada por un curioso incidente, ya que el público pidió y exigió que el ciclista chiclanero José Alba, que había corrido con antelación una prueba con corredores de la provincia de Cádiz, apuntándose un claro triunfo, participase con el resto de los ciclistas en la prueba reina, oponiéndose los profesionales. Este suceso provocó las iras del respetable, que dedicó una gran pita a los ases, sin tener en cuenta que un deportista aficionado no puede participar con profesionales. Después de varias discusiones con salidas y entradas del chiclanero en la pista , tomaron la salida sólo los corredores de caché internacional. A continuación se disputó un duelo entre España y Francia, en el que participaron Soler y Bahamontes contra Anquetil y Elliot, ganando Anquetil, seguido de Bahamontes. Aparte de las figuras que se dieron cita en el estadio, el triunfador de la veraniega noche gaditana fue el chiclanero José Alba que ganó las tres pruebas en las que participó, y porque no le dejaron correr con los profesionales que si no… Alba arrasó en la prueba de velocidad, que consistía en dar 10 vueltas al estadio. En la siguiente competición en la que participó, la de persecución, dejó de manifiesto que era el mejor ciclista gaditano del momento, volviéndose a imponer con una facilidad pasmosa. Hubo algunos incidentes, motivados por la falta de experiencia de los organizadores.

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Un joven ciclista chiclanero, Pepe Alba, junto a Federico Martín Bahamontes, «El águila de Toledo».

Las salidas de los ciclistas se repitieron en varias ocasiones y en una de las carreras los ciclistas dieron dos vueltas más de las señaladas por avería del equipo de megafonía del estadio Carranza, lo que en la actualidad se repite a menudo. El público presente en el improvisado velódromo abroncó a los corredores por no emplearse a fondo, sin que sirviera de excusa los numerosos baches de la pista. Federico Martín Bahamontes resultó ganador de la «Pequeña Vuelta a Francia» El ciclista chiclanero Pepe Alba fue el héroe de la velada “Me acuerdo de aquel mitin internacional de ciclismo como si fuera ayer. Fue un día grandioso, no se me olvidará en la vida. El estadio Ramón de Carranza estaba lleno y todos los aficionados gritaban mi nombre”, recordó Pepe Alba, actual director deportivo del equipo ciclista Viprén Pepe Alba. El ex ciclista chiclanero tenía 14 años cuando eclipsó a los ases de la bicicleta. Ganó las tres carreras en las que participó y este triunfo provocó que el respetable exigiera que Pepe participara en la carrera estrella de la velada.

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Los ciclistas profesionales se disponen a tomar la salida de una de las pruebas.

“Me llamó Federico Martín Bahamontes y me dijo que corriera con ellos, pero que me tenía que retirar a falta de cinco vueltas. Ellos sabían perfectamente que les podía ganar y hubiera sido una gran humillación para los profesionales, no estaban dispuesto que un chaval de 14 años ganara. Entonces, decidí no correr la prueba”, añoró Alba. Los éxitos deportivos de este chiclanero no terminaron aquí.Pepe Alba acudió a la Olimpiada de México de 1968, ese año se impuso en el Premundial celebrado en Santander y en el Tour del Porvenir. Tras bajarse de la bicicleta, Pepe Alba, siguió vinculado al mundo del ciclismo. Pepe Alba es un enamorado de este deporte y ha dado, y seguirá dando, todo por él, sobre todo, que no se pierda la afición por la bici. Un luchador constante.  (D.J.P.).