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054. MANUEL MAYOL RUBIO. El artista vuelve a casa. (Y II)

24 10 2009

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Mayol dejó a la ciudad un gran legado, la casa que hoy lleva su nombre, extraordinariamente cuidada por sus actuales propietarios, una finca de estilo modernista que edificó y habitó en nuestra ciudad, en la calle San José junto a la plaza de San Felipe Neri.

Pero hay que regresar a Buenos Aires y continuar con la expansión de “Caras y Caretas”. Su siguiente viaje a España habrá de esperar cuatro años, naciendo en Cádiz su segunda hija, Mercedes, conocida en la familia como “Melele. Por aquel entonces, Manuel y Rafaela alquilan un piso en la calle Novena.

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Mayol con su familia, en el comedor de la casa que se construyó en Cádiz, de estilo modernista, y que lleva su nombre.

El nuevo viaje de vuelta a Buenos Aires se hace más duro porque ha crecido en Manuel el deseo de regresar definitivamente a Cádiz, lo que hará en 1909, tres años después del nacimiento de su hija Melele. Será entonces cuando construya una de las casas más bonitas del casco histórico de Cádiz, la bien llamada casa Mayol, en la esquina de San José con Santa Inés, justo enfrente del histórico e hispanoamericano oratorio de San Felipe. El arquitecto municipal, José Romero, plasmará las intenciones de Mayol en esta casa gaditana de estilo modernista.

Manuel Mayol se ha convertido en un intelectual refinado, alegre, sencillo, afable, por cuyo despacho van a pasar pintores, escritores, músicos, periodistas… es una casa abierta a los más importantes próceres gaditanos del momento: Ramón de Carranza, José Moreno de Mora, los Aramburu, Blázquez, pero también acoge a aquellos artistas noveles que le solicitan ayuda, consejo y en muchos casos incluso financiación para sus proyectos.

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El despacho del artista en su casa gaditana de la calle San José.

Una tarde, el que sería famoso maestro Padilla, visitó a Mayol y éste, al ver su aspecto, pidió a su mujer que le proporcionara artículos de aseo y ropa limpia, antes de sentarlo a su mesa y dar cuenta de una opípara cena. Tras los postres, Padilla se sentó al piano y tocó por primera vez una pieza que había compuesto y que más tarde se hizo famosísima, estrenándose así en privado el famoso pasodoble “Relicario”, que con tanto éxito cantó e hizo famosa en todo el mundo a la célebre artista Raquel Meyer.

manuelmayolrubio_cadizPara poder llevar a cabo ese tipo de vida había detrás un sustento económico importante procedente de los ingresos que le remiten periódicamente desde Buenos Aires, donde ha dejado sólidamente constituida su empresa periodística en forma de sociedad anónima. Pero en 1912 surgen problemas en la redacción de “Caras y Caretas”. Buenos Aires ya no es la ciudad virreinal que le vio llegar. Ahora es una gran urbe de un millón de habitantes, y el mercado publicitario ha evolucionado, lo que le obliga a regresar de nuevo para hacerse cargo de nuevo de la dirección plena del semanario. Sus antiguos redactores crean “Fray Mocho” y con ellos marchan muchos anunciantes, lo que obliga a Mayol a tomar en solitario las riendas y la propiedad de la empresa y a luchar por su relanzamiento, algo que consigue con más fuerza aún. Al lado, Manuel Mayol, abajo uno de sus óleos, pintado al natural en Puerto Real, donde no se escapa el colorido de sus pinares.

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Se instala en su casa propia de la avenida de Mayo, 1334, y se reincorpora a su estudio pintando nuevos cuadros. Su casa bonaerense era un centro de atracción para todo tipo de artistas, hasta el punto de que su madre Rafaela no sabía nunca cuántos cubiertos había que poner en la mesa, y esto ocurría a diario. Lo mismo departía con el presidente de la República que con un novel y modesto pintor. En 1914 nace su hija María Auxiliadora, madre de Félix Bragado, abogado y actual presidente de la Fundación Comes.

mayol_plusultra_cadizEsta segunda etapa de “Caras y Caretas” no es sino una recreación de su obra, con nuevas secciones, nuevos colaboradores, y con una certera visión del periodismo moderno, el semanario se sitúa como líder indiscutible del periodismo gráfico sudamericano. A la sombra de “Caras y Caretas”, y en principio como un suplemento, nace “Plus Ultra”, una nueva publicación que pronto se convierte en la principal referencia del periodismo artístico y literario de toda la América de habla hispana. (En la portada del primer número reproduce un óleo sobre tela en que se ven a tres personajes absortos en unas ilustraciones: son sus hijas Pilar y Melele y su sobrino Rogelio).

El número 1.000 de “Caras y Caretas” sale a la calle en 1917, regalándose a los lectores un grabado de la ilustración de Mayol publicada en la portada del primer número. “Caras y Caretas” se convierte en la publicación que más y mejor información ofrece en Sudamérica sobre el gran conflicto mundial, con un total de 1.553 artículos, reportajes e informes sobre la primera gran guerra.

carasycaretas_04_mayol_cadizPoco después, coincidiendo con el número 100 de “Plus Ultra”, Manuel Mayol vuelve a sentir la llamada de su Cádiz, entre otras cuestiones porque sus afecciones bronquiales, sin duda acrecentadas por ser un fumador empedernido, le fuerzan al retiro y a una vida más alejada del trajín que ha sido su vida. En 1919 deja a su amigo y mano derecha, Juan Carlos Alonso, como director de la empresa, y regresan definitivamente, ahora sí, a España, a su casa de Cádiz. En la revista “Río de la Plata” se publica: “Manuel Mayol, este prestigioso artista, que en la historia del periodismo gráfico argentino ocupa el puesto más culminante, después de larga y brillantísima labor, se retira a una vida de paz y descanso… continua, “Caras y Caretas” y “Plus Ultra”, son, cada una en su estilo, las dos revistas más notables de la América del Sur”.

Manuel Mayol puede considerarse un precursor del periodismo actual donde tan importante es la pluma como el lápiz, lo que se escribe como lo que se muestra o se explica a través de fotografías o gráficos en lo que ahora se denomina, con rango propio de especialidad, infografía. Un periodismo en el que el diseño era pieza clave, como ocurre ahora. Y es también un referente histórico. Mayol es parte fundamental en el entendimiento del tránsito de Argentina entre un siglo y otro y la conversión de Buenos Aires a gran urbe metropolitana en las dos primeras décadas del siglo XX. Mayol va a ejercer también un destacado papel como mecenas de artistas y va a ir haciendo acopio de una importante colección de obras artísticas, algunas de ellas de gran valor.

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(Naipes de la firma gaditana de barajas Olea, en la que tuvo intereses Mayol).

Su última empresa termina de catalogar a Manuel Mayol como un hombre de una personalidad incatalogable. Se trata de una pequeña fábrica de naipes junto a su antiguo compañero de estudios en Cádiz Segundo Olea. Sus diseños artísticos le hacen merecedor de varios premios. Finalmente la empresa será adquirida por una firma de Vitoria, la fábrica fundada por Heraclio Fournier, quien viaja a Cádiz personalmente para negociar los acuerdos de compra de las patentes de Olea-Mayol.

Sus problemas de salud, atenuados gracias a su amigo el doctor Ramón Ventín, le obligan a pasar largas temporadas en Grazalema y su sierra de Pinsapos; Chiclana y su mar; y Puerto Real y los pinos de sus Canteras, estancias que eran un bálsamo para sus estropeados bronquios. Cuando está en Cádiz son frecuentes sus presencias en las tertulias del Casino y el Ateneo.

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Manuel Mayol falleció en Puerto Real el 30 de marzo de 1927, con 60 años. Sus restos reposan en una modesta tumba del cementerio de Puerto Real. “Caras y caretas” sobrevivió a Manuel Mayol hasta 1939, cuando la falta de financiación publicitaria obligaron a su cierre, a pesar de que Félix Bragado, abogado del Estado y gran negociador, tratase de evitar en un viaje a Buenos Aires el final de la empresa, algo que finalmente no pudo evitar debido a lastre que arrastraba la publicación. (Extracto de la conferencia del periodista Jesús de Sobrino Grosso, pronunciada en el Ateneo de Cádiz, sobre su antepasado).


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Una respuesta a “054. MANUEL MAYOL RUBIO. El artista vuelve a casa. (Y II)”

3 03 2010
ALBERTO PEREZ GONZÁLEZ (11:37:25) :

Como estudioso de los naipes y naiperos de Cádiz, me ha sorprendido la baraja mostrada y la relación de Mayol con Segundo de Olea. La baraja no corresponde a ninguno de los modelos conocidos de Segundo de Olea Lepiani (1823-1891), sino que es un diseño del grabador José Martínez de Castro, de 1810, para el naipero madrileño Clemente de Roxas. Por otra parte la fábrica no era precisamente “pequeña”, sino la más importante de Cádiz a mediados del siglo XIX, situada en la calle Comedias 12, 14 y 16, donde ahora se encuentra la cínica “Nuestra Señora de la Salud”. Si Mayol murió en 1927 difícilmente pudo participar en la venta de la fábrica a Heraclio Fournier, ya que ésta fue vendida por su nieto, Segundo de Olea Aguilera (1893-?), en 1940.

Les saluda atentamente

Alberto Pérez González

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