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137. SEBASTIÁN RODRÍGUEZ ZAFRA. “Chano Rodríguez”, un muletero tocado por los duendes

15 01 2010

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(Chano Rodríguez en puerta grande de la plaza de toros de El Puerto, donde vistiera tantas veces de luces. En la foto aparece junto a su esposa, su hija María del Carmen y Nini Muñoz, poco después de ser entrevistado  por Jerónimo Roldán, de Onda Jerez, que aparece a la izquierda del lector).

Fue un torero tocado por los duendes y hoy un excelente aficionado y una personalidad muy querida en su Cádiz natal y en Conil, donde tiene su paraíso. Sebastián Rodríguez Zafra “Chano Rodríguez”, del barrio de la Viña. Tenía el don. En otro caso ¿cómo pudo ser figura novilleril un gaditano que la primera vez que fue a un tentadero ya hacía tiempo que toreaba con caballos?.

Chano Rodríguez tiene esa cualidad que todavía hoy, más de cincuenta años después, aflora cuando a solas, en casa, pega muletazos al aire. Pero vaya muleteazos. Fue alumno de la Escuela Taurina de la calle Mateo de Alba, una cochera en la que entrenaba un grupo de chavales gaditanos a principios de los cincuenta del siglo pasado y que apenas pudo organizar tres festejos en su corta existencia. Allí “Chicuelín” enseñaba a toreros como los Villodres, Antonio Pica -que luego sería actor de cine- Pacorrito o los hermanos Rodríguez.

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(Un coloquio taurino en el Casino Gaditano con ChanoRodríguez compartiendo mesa con manuel Gómez, que fue conserje de la desaparecida plaza de toros de Cádiz; José Yáñez “Figurita”, quien toreó el último festejo celebrado en la desaparecida plaza en julio de 1967; junto a Chano, José Ruiz Calderón “Pepe Manteca”, compañero en la escuela taurina de la calle Mateo de Alba)

Lo de Chano era intuitivo, innato. Es el caso del torero que nace. En aquellos tiempos el ganado venía por la playa hacia el Matadero. Chano se orientaba y por la noche, con un carburo y entre una tropa de aficionados, robaba algún muletazo en las resbalosas corraletas. Las niñas del vecino y legendario cabaret Casablanca (hoy parte de su construcción es la gasolinera) les escondían los trastos de torear bajo la cama. Aquello era moverse muy cerca de ganado palurdo, con volumen. Pero era poco fundamento para una carrera profesional.

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(La trayectoria cofrade de Chano Rodríguez se centra en la cofradía de la Sentencia, en la Merced. En la foto, un homenaje en el “Comedor vasco” a la mayordomía de la Sentencia en los primeros años sesenta. Arriba, Ramón Vidal Boquete y Francisco Ruiz Couso “Morenito de Cádiz” que fue mozo de espadas de Liemeño. En pie, Rafael Amaya Castiñeira, Chano Rodríguez, Juan Segura Álvarez, Alfonso Sánchez Sepúlveda, Cristóbal de Cos Cáneba, Juan Manuel Duarte Cuenca, José Cabrales Molina, Paco Amaya Castiñeira, Indalecio González y Luis Martín Carretero. Sentados, José Antonio Moragues Roselló, Ricardo de la Fuente Fernández, Manuel Marrero Ortega y Vicente Marcet Zaragoza).

Curiosamente Chano sumó su primer triunfo en la plaza de Cádiz como boxeador. Fue la primera vez que pisó el ruedo. Entrenado por Soriano, ganó un combate al tercer asalto a Acevedo, con Pulmones de árbitro. De allí pasó a Huelva para combatir por el título nacional, pero lo suyo no era sortear ganchos, lo suyo era burlar la muerte en la cuna de un toro, muy cerca, la figura compuesta y el muletazo trazado con mando y arte.

chanoirigoyen_cadizPor fin debutó Chano en la plaza de Cádiz en septiembre de 1952. Uno de los tres festejos en que participó la Escuela Taurina, en cartel con Manuel Irigoyen y José Luis Villodres. Chano cortó una oreja en la becerrada. El siguiente año se fue Chano a Barcelona buscando nuevos horizontes.Tras ese único festejo de su etapa de becerrista, sumó en Olot de Gerona el que sería su único festejo de su etapa de novillero sin picadores. Encontró a un apoderado, Domingo Fernández, un “francotirador” de aquellos años que se movían alrededor de las casas importantes con más habilidad que fuerza. Fernández vio algo en aquel chaval que en Olot se quedaba quieto, toreaba despacio con pases de todas marcas y sorteaba impávido las tarascadas de los correosos erales. Chano respondió y ya en 1954 Domingo Fernández le pone a torear con caballos. Corta dos orejas y rabo en Valencia, un triunfo que le catapulta entre las figuras de la novillería. (Junto a estas líneas, Chano Rodríguez esperando el momento del paseíllo junto a los toreros Curro Montenegro y Manuel de Irigoyen Roldán, que luego sería presidente del Cádiz).

chanotriunfov_cadizPor fin en octubre, con la vitola de sus resonantes éxitos, se presenta con caballos en Cádiz con un triunfo. Ya es torero de cartel también en su ciudad donde vuelve en el 55 con otros novilleros punteros: como Chamaco o Jaime Ostos. A Chano lo llevaban a hombros hasta el Bar Lucero. Pero hubo dos cuestiones fatales: quedarse en Cádiz y las cornadas. En la periferia del mundo del toro, Chano Rodríguez tenía que haber vuelto a Barcelona y Valencia, donde tenía tanto ambiente que sus seguidores formaron una peña de larga existencia. Chano toreaba en Valencia, Sevilla, Barcelona, Zaragoza, Málaga, Granada, Alicante y siempre había una pancarta donde se parapetaban sus peñistas. El Puerto, San Fernando, Vinaroz o Los Barrios y muchas actuaciones en Francia. Pero no había un duro. Lo suyo era torear y quedarse quieto pero no había recompensa. Una vez que fue a Francia sin apoderado, cobró el torero y lo primero que hizo fue comprarle un abrigo de astracán a su madre. Dinero no, pero cornadas sí. No había otra cosa para el que en aquellos años dejaba marcado el número de la zapatilla en el albero. Seis cornadas: dos en Cádiz, dos en Valencias, una en Barcelona, una en El Puerto en la novillada de despedida de Mondeño. Al lado Chano Rodríguez, tras una certera estocada, en la plaza de toros de Cádiz).

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(14 de septiembre de 1952. debuta Chano Rodríguez en la plaza de Cádiz y le acompañan un grupo de aficionados como Miguel Morales o Félix, el maestro barbero de la calle Nueva. También aparecen en la foto Inocencio Portillo, Salido, Juan Fuertes, el torero Antonio Martínez “Pericón”, hijo del genial cantaor del mismo nombre artístico y hermano de “Juman”, que tira la foto; y el desaparecido artista flamenco Pepín Cabrales).

Toreando en plazas buenas, las novilladas eran grandes y duras. Una cornada le quitó de su debut en dos tardes, jueves y domingo como correspondía a su cartel, en Madrid. Para colmo, saliente de cornada grave, débil y dolorido, tuvo que torear en Cádiz con Emilio Oliva y Corbacho. Aquello fue quemar a un novillero. Cádiz perdió una figura en 1962 y mucho más. Chano se casó en la Merced con su novia de siempre, del barrio de Santa María y formó una estupenda familia. En 1967, con Chano funcionando de matador no se hubiera perdido la plaza de toros de Cádiz. Eso sí, Chano le echó a la vida el temple que había prodigado en el toro y salió adelante con esfuerzo, tesón y habilidad.

chanomedallav_cadizHoy Chano vive en Conil de la Frontera, disfruta de la fiesta, de la familia, de una vida de trabajo y evoca aquellos tiempos en los que se vestía de oro. En Cádiz no se le olvida, ni mucho menos, le dedicaron muy recientemente la semana cultural taurina que se celebra todos los años y en el año 2005 fue nombrado asesor de los festejos taurinos que se celebraron en los terrenos ociosos de Astilleros con ocasión de los festejos del Corpus. Todo un honor, para tal señor. (Al lado Chano Rodríguez recibiendo la insignia del Club Taurino de Cádiz de manos de Juan Reyes Álvarez). (Francisco Orgambides)


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