Gente y habitantes de Cadiz

328.- LAS MAREAS DE SANTIAGO. Aquella playa de las casetas

30 07 2010

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En la memoria de muchos gaditanos y veraneantes hay imágenes como esta: la antigua playa Victoria con el andén de cemento separando las casetas de madera, de rayas rojas y blancas, de las llamadas de “mampostería”, bajo el Pase Marítimo o las “olitas”.

Los bares de sardinas y tortillones de papas, que expendían tinto con casera a pasto; los puestos de las “bañeras”, aquellas serviciales mujeres que limpiaban las casetas, le echaban un ojito a los niños y suminstraban el agua para barreños y botijos. El inevitable bidón de pedtróleo, pintado de rojo y blanco, los municipales con salacot , el atavío muy blanco y el inevitable talonario de multas para denunciar a quienes jugaban al fútbol, en base al famoso “artículo pelota”.

Y la banda sonora. No el rumor de las olas sino aquella megafonía de Castro Y Gutiérrez de niños perdidos y horas en punto de la tarde; aquellos “¡Camarones, cangrejo bo-o-caaa!” o el del pico y la papa. En la foto las traviesas olas suben hasta el cemento, mojan las precarias instalaciones familiares, una demarcación que marcaba la sombrilla. Es la marea de Santiago, el día del verano con más olas, que la chavalería disfrutaba con colchones inflables y los inevitables salvavidas de cámas de automóvil. Una forma de playa perdida hoy, con otro ambiente y los mismos bañistas… pero más modernos. ¡Cuidado con la resaca!



327. EL PRIMER TROFEO DE LOS TROFEOS

29 07 2010

La primera edición del Trofeo Carranza se disputó el 4 de septiembre de 1955. Fue a partido único y ganó el Sevilla 2-1 al Atlético Club de Lisboa, en el estadio inaugurado dos días antes por el Cádiz y el Barcelona. La idea de celebrar un torneo de estas características partió del alcalde José León de Carranza. En julio de 1955 tuvo lugar una reunión en el Ayuntamiento de Cádiz a la que, con el alcalde y delegado de Deportes Vicente del Moral Alonso, asisten el presidente del Cádiz C.F., Juan Ramón Cilleruelo y el del Sevilla Sánchez Pizjuán -contumaz veraneante en Cádiz-, acordándose celebrar anualmente un trofeo que llevaría el nombre del que fuera regidor de la ciudad Ramón de Carranza con una copa valorada en 100.000 pesetas.

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El equipo previsto era el Atlético.

Para la disputa de este primer trofeo, los organizadores en un principio contrataron al Atlético de Portugal, sin embargo poco días antes de la fecha del partido este conjunto se excusó por tener que enfrentarse a la selección de Yugoslavia. Hubo que apresurarse para contratar otro conjunto de similar categoría que jugara contra el Sevilla. Las gestiones se encaminaron hacia el Os Belenenses portugués y a la Cultura Leonesa, pero ambos rechazaron la idea. Al final, fue contratado el Atlético Club de Lisboa, reforzado con varios internacionales del país vecino. El primer gol del torneo gaditano lo consiguió el sevillista Castiglio en el minuto 11 de ese mismo encuentro. Los primeros entrenadores que se sentaron en los banquillos fueron Helenio Herrera, dirigiendo al Sevilla y Orlando, que entrenaba al conjunto portugués. El duelo fue dirigido por el colegiado sevillano, Cabrera.

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Atlético Club de Lisboa y Sevilla forman con el trío arbitral antes de disputar el partido inaugural.

Así lo contó Diario de Cádiz el 5 de septiembre de 1955. “De nuevo nuestro flamante estadio presentó un lleno absoluto para presenciar el I Trofeo Ramón de Carranza, disputado entre el Sevilla y el Atlético Club de Lisboa. El Sevilla, muy superior sobre el papel, tuvo que luchar contra el equipo lusitano y contra el Confianza C.F. La buena campaña que está realizando el equipo sevillano y la mala clasificación de los portugueses hizo pensar a los pupilos de Helenio Herrera que el trofeo estaba conquistado. Sin embargo no fue tan sencillo.

El-alcalde-entrega-la-copa-El alcalde entrega la copa a Arza. En un despiste de la defensa sevillana, un córner lanzado por Castiglio se coló en la portería que defendía Bustos. Durante muchos minutos, los portugueses fueron dominadores del encuentro. Cuando los sevillistas empezaron a jugar en equipo y a olvidarse del malabarismo de cara a la galería, el partido cambió de rumbo. A los 37 minutos, Arza cabeceó un balón y anotó el tanto del empate. En el segundo tiempo, el dominio del Sevilla fue rotundo y sus jugadores parecían seguir al pie de la letra los consejos de su entrenador, Helenio Herrera. Loren, también con la testa anotó el segundo gol sevillano y dejó el resultado con el 2-1 definitivo. El equipo sevillano festejó en los vestuarios la obtención del I Trofeo “Ramón de Carranza”. Los jugadores y entrenador del Sevilla elogiaron el nuevo estadio gaditano y agradecieron el apoyo prestado por el público”. En el verano de 1955, Cádiz tenía 110.000 habitantes. Su equipo titular de fútbol había logrado el ascenso a Segunda División contando solamente con 599 socios. Ese año se culminaban las obras de un estadio municipal que la visión del entonces alcalde José de León de Carranza había logrado para la ciudad en los terrenos de La Laguna, vendiendo los que tenía el campo de deportes Mirandilla en la Avenida López Pinto. Para la financiación se ayudó con la venta de los terrenos propiedad del municipio donde se ubica la fábrica de tabacos a Tabacalera y una subvención de un millón de pesetas de la Real Federación Española de Fútbol, entonces presidida por el gaditano Sancho Dávila. El coste del nuevo recinto, obra de los arquitectos Muñoz Monasterio y Fernández Pujol, ascendió a 11 millones de pesetas. (D.J.P.)




326. ANDRÉS GONZÁLEZ PONCE. Un libre que empezó como delantero centro.

28 07 2010

a2..Andrés González Ponce nació en Cádiz el 22 de marzo de 1949. Pasó por el equipo de los Salesianos, Balón juvenil, Balón en Tercera y saltó al Cádiz en la temporada 69/70. En la 72/73 fue traspasado al Madrid, donde estuvo dos campañas con Miguel Muñoz. Más tarde fue cedido al Castellón. Volvió al Madrid hasta cumplir su contrato. Firmó por el Portuense, en Segunda B, y seguidamente se fue al Levante. Durante años fue el responsable de la cantera del Cádiz junto a Juan Antonio.

Allá por los años setenta surgió en Cádiz un espigado jugador. Se trataba de Andrés González Ponce, que actuaba en el equipo de los Salesianos como delantero centro. Su gran calidad técnica motivó que llamara la atención del Balón de Pedro Fernández para su equipo juvenil, aunque pronto dio el salto al equipo de Tercera y luego pasaba al Cádiz para, sorprendentemente, jugar de libre. Su hermano José fue su gran valedor y consejero. Él sabía que su hermano pequeño podría vestir la elástica del Real Madrid algún día y en la temporada 72/73 vio su sueño hecho realidad. Andrés llegó al Real Madrid para ser el sustituto de Ignacio Zoco, toda una institución en la ‘Casa Blanca’, y cuando el navarro se retiró su lugar fue para Pirri.

a1..“Es verdad que firmé en el Madrid para ser el sustituto de Zoco, pero cuando Ignacio se retiró el técnico optó por colocar a Pirri de libre y éste era un monstruo. En mi opinión es el mejor jugador de aquella época que había en España”, comenta Andrés. El jugador gaditano no fue internacional, pero en una ocasión fue preseleccionado para un partido contra Irlanda del Norte y al final no fue citado para el choque. Con el Madrid ganó una Liga y una Copa del Rey y guarda un gran recuerdo de su paso por la entidad que entonces presidía Santiago Bernabéu. “Ese club es el más grande del mundo. Yo recuerdo que el presidente, acompañado de doña María, fue a visitarme al hospital cuando me operaron de pubis por primera vez. Eso se me quedó grabado porque yo no era un jugador titular”, recuerda. De su salida del Madrid explica que “la verdad es que me faltó continuidad, pero en ese equipo había jugadores de la talla de Velázquez, Pirri, Amancio… y Miguel Muñoz no era partidario de dar oportunidades a los jóvenes en aquellos momentos. La verdad es que la llegada de Miljanic tampoco mejoró la cosa. Al cumplir mi contrato me marché al Portuense y me quedé esperando la llamada del Cádiz. El equipo amarillo se interesó por mí teniendo aún contrato con el Madrid, pero al pedirle un traspaso el Cádiz se retiró. Al final de esa temporada quedé libre y nadie del Cádiz me llamó, algo que me sorprendió bastante”, reconoce. “Luego -prosigue Andrés- firmé por el Portuense, que estaba en Segunda B, pero muy pronto llegó el Levante y me fui allí, donde jugué dos temporadas. Volví al Racing y ahí me quedé de segundo con Manolo de la Torre”, apunta. (A.Díaz).



325. LA INAUGURACIÓN DEL BALNEARIO VICTORIA

27 07 2010

El tranvía, inaugurado en 1905 y el Balneario Victoria, abierto al público en 1907 fueron los dos principakles acontecimientos que hicieron que los gaditanos salieran del recinto de sus murallas y que la ciudad se extendiera hacia los extramuros.

La inauguración del Balneario Victoria tuvo lugar el 2 de agosto de 1907 a las cuatro y media de la tarde. Pese a los numerosos detalles previstos, la inauguración quedó deslucida. A finales de julio llegaron a Cádiz noticias de que las obras de construcción del puerto sufrirían un nuevo retraso debido a la falta de empresas constructoras. El alcalde, el gobernador civil, el presidente de la Diputación y las llamadas ‘fuerzas vivas’ de la ciudad’ decidieron trasladarse a Madrid para presionar al Gobierno para que las obras del puerto no sufrieran un nuevo retraso.

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La terraza del Balneario Victoria en 1907

De esta manera la ceremonia de inauguración del Balneario Victoria quedó deslucida. A pesar de ello a las puertas del magnífico establecimiento se contaron hasta 16 carruajes y un automóvil, propiedad de la familia Pemartín.

Las obras de construcción del Balneario Victoria dieron comienzo en enero de 1907 y para la cimentación del edificio se utilizaron piedras procedentes de las antiguas murallas situadas en lo que hoy es el paseo de Canalejas. La compañía del tranvía preparó una vagonetas especiales para trasladar la piedra desde el interior de la ciudasd hasta la playa.

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El Balneario Victoria en los años veinte del pasado siglo XX

Inaugurado el Balneario, cuya sociedad propietaria estaba presidida por Fernando García de Arboleya, miles de gaditanos acudieron a conocer sus instalaciones utilizando para ello un servicio especial de tranvías. De esta manera los habitantes de Cádiz comenzaron a frecuentar una zona hasta entonces desconocida, la playa de la Victoria.



324. El ORIGEN DEL NOMBRE DE LA PLAYA VICTORIA

26 07 2010

El origen de la denominación ‘Playa Victoria’ es objeto de frecuente controversia. Muchos opinan que el verdadero nombres es ‘de la Victoria’, otros que ‘Reina Victoria’ y otros pocos ‘Reina Victoria Eugenia’.

Lo cierto es que su nombre procede de una tienda de vinos. A mitad del siglo XIX existía un establecimiento llamado ‘La Victoria’ en la calle Arrecife, hoy avenida de entrada a la ciudad. La tienda estaba situada enfrente del solar que hoy ocupa la Residencia Sanitaria. La zona comenzó a conocer por ‘la Victoria’ y hasta la actual calle Fernández Ballesteros llevaba el nombre de ‘La Victoria’.

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El Balneario Victoria a comienzos del siglo XX

La playa era conocida simplemente por ‘playa del Sur’. Así por ejemplo, todas las noticias publicadas con respecto a la aparición de los ‘duros antiguos’ (1904) hacen referencia exclusiva a ‘la playa del Sur’.

La confusión surge con la inauguración del tranvía a San Fernando en marzo de 1906. Comienza entonces la costumbre de acudir a pasear a la playa y los pasajeros se apean en la parada conocida como ‘La Victoria’. Poco a poco la playa pasa a ser conocida por los gaditanos como ‘playa de la Victoria’. Mientras tanto comienza la construcción de un Balneario frente a la playa. Al mismo tiempo, el Rey de España, Alfonso XIII, contrae matrimonio en mayo de 1906 con la princesa inglesa Victoria Eugenia de Battemberg. Esta boda hizo que los propietarios del establecimiento decidieran bautizarlo como ‘Balneario Reina Victoria’.

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Muchos años después, cuando el edificio llamado Hotel Playa pasó a manos privadas, volvió a plantearse la polémica sobre el nombre de aquella zona. El entonces cronista de la ciudad, Serafín Pro Ruiz, recordó que el nombre del Balneario y el de la playa eran distintos. El primero respondía al nombre de la Reina de España y el de la playa a la pequeña tienda de vinos que había estado situada en el siglo XIX en la calle Arrecife.



322.- LA MONTAÑA EN CÁDIZ. La revista del Céntro Cántabro

24 07 2010

centro-cántabro-verticalSe dice que Cádiz, tras la reconquista, fue repoblado por cristianos viejos de Santander, cuando Alfonso X puso la cruz sobre las aguas en esta ciudad, elevando el viejo villorrio musulman decadente, herdero de grandes tiempos, a sede episcopal.

El número 1 de la revista “cantabria” que nos remite desde Santander Gerardo Gómez.

Desde entonces la Montaña ha marcado a esta ciudad, entre navieros, chicucos, bodegueros, hombres de negocios, menestrales y honrados trabajadores. Los montañeses han sido tan gaditanos que una de las primeras sociedades de socorrios mutuos, con su propio hospital, fue fundada por jándalos llamándose el Centro Cántabro.

Buena prueba del esplendor de aquella sociedad, que feliz y vigorosamente pervie hoy, es esta revista, el número uno de una publicación cuidada y muy bien editada que hoy es codiciado objeto de colección. Como la gente de Cádiz es en buena medida también gente de la Montaña y parafraseando a otro ilustre descendiente de santanderinos como fue el doctor Venancio González García, recordamos a todos esa Montaña abierta a Cádiz. La Montaña, el Norte.



321.- LORENZO CHERBUY. Cádiz pierde a uno de sus grandes artistas

23 07 2010

busto-verticalTratándose de Lorenzo Cherbuy, conocedor de mitos y filosofías y que en su escultura y pintura ha penetrado y traducido a su lenguaje todas las mitologías, no es correcto decir que ha muerto. Este luchador del arte, genio en el exilio familiar de Puntales, embarcó hacia la otra orilla en la barca de Caronte, con su moneda para pagar el viaje, porque Cherbuy, aunque nunca la buscó, se ganó la inmortalidad pincelada a pincelada.

Lorenzo Cherbuy en su casa de Puntales, verdadero refugio y sancta sanctorum de un artista que rehuyó de las glorias vanas.

Creador en el fondo y en la forma, dueño de un estilo, un lenguaje y una técnica únicas, el desaparecido artista tocado por los duendes, exploró buena parte de las bellas artes: la escenografía, la pintura, la escultura… devorador de exquisiteces literarias y poseedor de una fascinante cultura, labrada a pulso, las palabras de la periodista Virginia León en Diario de Cádiz, aportan las claves de su tránsito vital:

La historia de Lorenzo Cherbuy, apenas conocida por los gaditanos, es la historia de un prodigioso artista nacido en Cádiz, allá por 1921.
Es la vida de un autodidacta amante del arte, de la filosofía, la poesía y el ensayo.
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Una muestra del genio creativo de Cherbuy, en la forma un policuadro, de técnicas y texturas creadas por él y cuyo secreto le pertenece; en la forma un verdadero “idioma” artístico y creativo.

La de un creador nato por cuyas manos ha desfilado la friolera de entre mil y cinco mil obras, de las cuales 487 ya han sido catalogadas.
torero-verticalDe ello se ha encargado un grupo de amigos encabezados por el ceramista Alfonso Casas y el poeta y periodista Jesús Serrano, autor de la conferencia que sobre la Sensualidad, fantasía e ironía de la obra de Lorenzo Cherbuy y junto a él se han volcado en el rescate de la vida y obra de este obrero del arte Eduardo Geneiro y Juan Candón.

En una figura tan familiar como0 la de un torero, se aprecia lo diferente de la expreasión creativa de Lorenoz Cherbuy en una figura que sin perder las claves de su realidad, es distinta, única y con un juego de colores y texturas personalísimo.


Poco amigo de la notoriedad pública, la calidad de sus creaciones no han dejado impasible a estos quines tanto a nivel local como nacional se han siempre por su obra, presente en  grandes empresas de Cádizy en muchas colecciones privadas, como el caso del gran mural del parking de Canalejas o el que luce en Ingrasa que describe unha fascinate historia de la imprenta, o en Aguas de Cádiz, Zona Franca,  Hotel Regio 2, la arrocería “La Pepa” o el impresionante y explosivo paraíso que creó para el Consorcio Bahía de Cádiz, toda una alegoría de los hermoso que puede llegar a ser este valle de lágrimas si preservamos la naturaleza.
“Es escultor, escenógrafo de teatro, músico y un puntal de la literatura, como bien muestra su participación en las revistas Platero y El Parnaso.
De hecho, ha sido amigo de los grandes nombres de la provincia, entre ellos, Fernando Quiñones”, decía en Diario de Cádiz Jesús Serrano describiendo las amplitud de miras del artista, que exploró muchos campos en una vida artística muy productiva de unh artista creadro de un universo particular.
Y es que la necesidad de sacar adelante catorce hijos, tres de su primera mujer (que falleció muy joven) y otros once de su segunda, le hizo derrochar talento por doquier.
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Entre los más apreciados apellidos de la más reciente historia de Cádiz, el de Cherbuy, desdendiente de franceses, en la entrega de la medalla del trimilenario. Lorenzo no pudo asistir por enfermedad y recogió su galardón su hijo Carlos, encuadernador artístico y músico.

A modo de anécdota, Serrano cuenta que ante la falta de tiempo que le acechaba, las reuniones de la revista Platero se hacían en la lavandería el Habanero, donde trabajaba.
reloj-verticalA éste se sumaron otros tantos oficios que pasaban por el diseño de joyas, la recepción de hotel o el boxeo profesional.
Profesiones muy variopintas que desempeñó sin ton ni son junto a su gran pasión, el arte.
Como escenógrafo, bordó en Madrid el estreno de El racó vero de Ulises, de Soto Vergés, que desempeñó “con fragmentos viejos de lona y madera usada, sin ningún objeto marino.
Una situación ante la que el escritor Antonio Gala le comentó, con sorna, que iría al estreno para no perderse el fracaso”.

El reloj de la plaza marca las cinco de la tarde y así vio ese trascendental tránsito Lorenzo Cherbuy.
“Pero su gran labor -añade- dejó boquiabierto al respetable, que aplaudió nada más abrir el telón”.
Llama la atención que un hombre de trayectoria tan profusa no tenga un hueco de honor en el panorama artístico gaditano del siglo XX.
“Este maestro es conocido en toda España, menos aquí, y es triste que esta ciudad no le preste la atención que merece”, comenta Serrano.
Un hombre que, como diría el escritor y amigo Fernando Quiñones, “era rebelde, estallante de ocurrencias plásticas, libre de temas obligados y medidas forzosas”.

Nunca buscó la noriedad artística ni personal, rebelde o modesto, ya Lorenzo Cherbuy viaja en la barca de Caronte y ya no puede evitar que su obra le haga grande. Tan grande como su Cádiz natal que le ha perdido. Que le sea la tierra leve.